domingo, 4 de enero de 2015

Amaneciendo con La Palabra



Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. 
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”» 
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer. 

Palabra del Señor

COMENTARIO
Queridos hermanos:
En estos primeros días del año todo son buenos deseos y palabras de felicitaciones. Qué poco significan las palabras, él dar la palabra, la palabrería vacía de tantos discursos, las palabras huecas que se las lleva el viento. Nada en ocasiones más devaluado que la palabra, pregunten sino a las nuevas tecnologías y a ese sarcasmo: “aquí no tenemos Wi-Fi, hablen entre ustedes”. Tendríamos que releer el poema de Blas de Otero: “Me queda la palabra”, para entender el verdadero poder de la palabra, la auténtica, la humana, la que nos hace hombres de palabra. Me refiero a la palabra que propone, dialoga, muestra nuestras aspiraciones, deseos, convicciones, esperanzas, temores, ilusiones, sueños, amores. Hablo de la palabra humana, encarnada, el mejor vehículo de comunicación entre los hombres.
“En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra era Dios… la Palabra hizo todo, era vida, era luz, se hizo carne y acampó entre nosotros…”. Dios cumple su palabra; a lo largo de los siglos se fue comunicando con los hombres a través de los primeros padres, los jueces, los profetas y al final se hizo carne en su Hijo Jesús. Por eso escuchar la Palabra de Dios no es sólo oírla o tenerla como referente; es algo más, es encarnarla, hacerla realidad como se hizo realidad en el Niño de Belén. Se hizo carne y dijo su palabra, para que nosotros digamos la nuestra. Nuestro deber es acoger esa Palabra y hacerla Palabra de Dios para los demás, Buena Noticia que salva. Es verdad que Dios lo que dice lo hace y entre nosotros hay muchas posibilidades de no cumplir lo que se promete, pero tendremos que proclamar la Palabra a pesar de nosotros, en eso consiste la homilía, la predicación, la evangelización, nadie es del todo coherente, pero no nos queda más remedio que trasmitir lo que nos viene de parte de Dios; no en vano:”A los que la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios”.
La mayor riqueza de los seres humanos es la comunicación, la capacidad de hablar, es verdad que en idiomas distintos, aunque existe un lenguaje común: el dar y recibir, el compartir y el repartir. La palabra es un regalo, a través de ella podemos expresar lo mejor que hay en nosotros, nuestros sentimientos, nuestras esperanzas, nuestras ideas, nuestra fe… Si en ocasiones algunos hablan del silencio de Dios, no es porque Dios calle, sino porque los creyentes no somos verdadera palabra encarnada y así no manifestamos a Dios. Si el Evangelio ya no resulta Buena Noticia, es porque los cristianos nos conformamos con decir las palabras de siempre que no testimonian nada. Y si abunda la violencia, la injusticia, la guerra, es porque las palabras se han llenado de agua y no se llama: “al pan, pan y a él vino, vino”, por lo que pierde su sentido divino y aún más, su condición humana. Por eso urge recuperar la palabra, para que como en el principio sea vida y generadora de vida, sea “luz que brilla en las tinieblas, que alumbra a todo hombre”, sea verdad:”llena de gracia y verdad”, eco de la Palabra de Dios.
Aprender este lenguaje del Verbo, en Navidad, cambiará nuestros verbos, y preferiremos preguntar en vez de dictaminar, acompañar más que prohibir, atreverse más que defenderse, persuadir en vez de imponer, animar en vez de amenazar, confiar en vez de recelar. Y rimaremos como Pablo, los verbos: rebajar, abajar, anonadar, despojar, vaciar…, para explicar qué: “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno de Padre, es quien lo ha dado a conocer”. La verdadera sabiduría, de la que hablan la primera y segunda lecturas, es hablar el idioma de Jesús: “él tiene palabras de vida eterna”. Es importante cuidar la Palabra y las palabras, para lo cual debemos saber escuchar, dialogar, pensar antes de hablar, orar, debatir, conversar. Revisemos qué palabras usamos, con las palabras se puede hacer el bien o el mal, busquemos sobre todo que las entiendan los pequeños, que sean sencillas, como cuando nos ponemos delante de Dios a orar o con un amigo a charlar tomando un café en el bar. Hay palabras que también traen silencios y no sabemos qué decir ante la injusticia, el dolor, el misterio; eso que a nosotros nunca nos faltaron los recursos.  ¡Bueno, a conjugar el Verbo!, no dicen que hablando se entiende la gente, por eso la Palabra se hizo carne.
PD: se puede leer la poesía de Blas de Otero: “En el Principio”, más conocida en la canción de Paco Ibáñez: “Me queda la palabra”.


EN EL PRINCIPIO
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
 me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resulto ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Blas de Otero.

Buen día, Espíritu Santo

Buen día, Espíritu Santo!
me pongo de pie con el deseo de andar el día,
y abro mis labios para decirte:
¡Ven, visítame, lléname de Ti!
Dame deseo de Tu Presencia.
Deseo de Tu Amor.
¡Ven y muéstrate propicio!
Ven y controla con Tu poder y Tu gracia
lo que en mi es descontrol,
las fuerzas y pulsiones de muerte
que el pecado ha sembrado y ha dejado sepultado en mis rincones.
Ven y dame sabiduría,
dame inteligencia, dame voluntad y
sobre todo Tu Gracia
para re-construirme desde Tus entrañas.
Tú eres el que edifica y sostiene,
¡eso lo sé!
pero necesitas mi parte,
¡quiero hacer mi parte!
Que al comulgar el Santo Pan,
el Santo Cuerpo,
mir mares se aquieten y,
en serena alegría llegue al buen puerto de Tu Corazón.


sábado, 3 de enero de 2015

Superstición: ¿ella influye en tu vida?

La historia de la humanidad está llena de historias relacionadas con la superstición

Miedo de gato negro, no pasar debajo de las escaleras, poner la imagen de San Antonio de cabeza, entre muchas otras, son historias que están en la vida de todos nosotros. Las supersticiones son tan antiguas cuanto la humanidad. Están presentes en la historia y asociadas con rituales paganos en que las personas alababan la naturaleza.

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¿Quién nunca escucho hablar de una de ellas? Durante siglos convivimos con esa costumbre, muchas veces, sin saber como nacieron. Algunas de estas prácticas son tan presentes en nuestro cotidiano que las multiplicamos automáticamente en nuestras vidas. Existe el relato de que la ropa blanca utilizada, por muchos, en Año Nuevo, es influencia de tribus africanas, el color que quiere decir paz y purificación. Tocar en la madera es un hábito antiguo de los paganos, que creían que los árboles eran morada de los dioses y tocaban la madera como forma de espantar los malos espíritus que se quedaban al alrededor, llamando el poder de las divinidades.

El termo “superstición” viene del latín “superstitio”, se origina en lo que creemos a partir del conocimiento popular, tratase de una creencia sin base en la razón o conocimiento o todavía algo muy relacionado al comportamiento supersticioso y mágico, conectado a la mayor o menor “suerte” en una determinada situación.

Desde la Antigüedad, los pueblos estaban llenos de creencias conectadas a aspectos mágicos, identificando situaciones que podrían dar o no suerte para aquellos que siguen determinadas prácticas. Muchas supersticiones nacen de hábitos del pasado que tienen sentido, pero cuya razón se perdió a lo largo del tiempo, multiplicando una situación inexistente, que muchas veces viene de una forma fácil y tranquila. Usar la ropa de suerte, la bebida especial, la planta de tal tipo.

La superstición responde a nuestras necesidades de seguridad, conforme la afirmación de Kloetzel. “No es solo una coincidencia que, justamente en el campo de la salud y de la enfermedad, nuestro desamparo se vuelve más evidente, es más ‘minado’ por toda tipo de creencias”[....] “También sabemos que es entre los ancianos, con las ideas de muerte dando vueltas en la cabeza, que el misticismo y la religión encuentran mayor numero de devotos”, revela el autor.

La verdad es que por más que digan que la religión puede llevar características supersticiosas, es un gran error confundir las cosas, porque la religión no es magia. El acto supersticioso es el acto de llevar un talismán, evitar situaciones, practicar actos de suerte o cosas similares.

Religión es algo que permanece con el tiempo y es necesario es creer de forma intensa; ya la superstición es algo en que no se cree 100%, pero se hace esto o aquella simpatía, lleva un objeto de suerte.
Lo que llamamos de comportamiento supersticioso ni siempre es comprobado y, a menudo, es legendario, es decir de tanto creer que algo que da suerte o no, la tradición dió a aquel número, objeto o situación un carácter que favorece la creencia.

¿Y tu? ¿Ya te detuviste para pensar en aquello que cultivas y crees? ¿Has dado más valor a las supersticiones que a tu vida de cristiano?

Te dejo una reflexión para revisar como cada uno de nosotros asumimos miedos, creencias que a menudo movilizan nuestras vidas.
¡Abrazo fraterno!

Elaine Ribeiro dos Santos
Psicóloga Clínica y Organizacional, colaboradora de la Comunidad Canción Nueva
fuente Canción Nueva

El cristiano ¿puede consultar el horóscopo?

El diablo no busca otra cosa sino cerrar y obstruir el camino de nuestro regreso a Dios

La astrología pretende definir la vida humana a partir de la posición ocupada por los astros en el día del nacimiento de la persona. La astrología y el horóscopo son cultivados desde épocas remotas antes de Cristo, o sea, desde la civilización de los caldeos de Mesopotamia, por el año 2500 aC. En esta época, los estudiosos poco sabían al respecto del sistema solar y de los astros en general.

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HORÓSCOPO

Según el gran maestro D. Esteban Bettencourt, tal “ciencia” es falsa por diversos motivos:
1 – Se basa en la cosmología geocéntrica de Ptolomeu; se cuenta siete planetas, entre los cuales se numera el sol.
2 – La existencia de las casas de horóscopo o de los compartimientos del zodiaco es algo totalmente arbitrario e irreal.
3 -Los astros existentes en el cosmos son casi innumerables, se conocen interferencias entre ellos en el espacio que antes se ignoraban. Es notorio también el hecho de que los astros modifican incesantemente su posición en el espacio. Entonces, ¿por qué la astrologia considera apenas la inluencia de una constelación?
4 -La astrologia inculca una mentalidad fatalista y alienante que debe ser combatida, pues no corresponde a los conceptos genuinos de Dios y del hombre. Se registran los errores flagrantes de astrólogos (Revista PR, Nº 266 – Ano 1983 – Pág. 49).

Una investigación realizada en los Estados Unidos muestra que seguir los horóscopos puede “dañar la salud mental”. El estudio fue publicado en la revista “Journal of Consumer” y descubrió que las personas que leen el horóscopo diariamente son más propensas a un comportamiento impulsivo o a ser más tolerantes con sus “desvíos” cuando la previsión del zodiaco es negativa. Científicos de las universidades Johns Hopkins y de Carolina del Norte reclutaron a 188 individuos que leyeron un horóscopo desfavorable. Los resultados mostraron que para las personas que creen que pueden cambiar su destino, un horóscopo desfavorable aumentó la posibilidad de que caigan en alguna “tentación”. “Se creía que para una persona que juzga que puede cambiar su destino, el horóscopo debería hacerla intentar cambiar alguna cosa en su futuro” dijeron los autores de la investigación. Por otro lado, se vio lo opuesto: quienes ven que la previsión es negativa, acaban cediendo a sus tentaciones, llevándolos a un comportamiento impulsivo y eventualmente irresponsable.

Una prueba del error de la astrologia es la desigualdad de suertes de los niños que nacen en el mismo lugar y en el mismo instante, hasta la de los gemelos. Mira por ejemplo el caso de Esaú y Jacob (Gen 25). Si los astros rigen la vida de los hombres, como no regirían uniformemente en los casos citados? Quien conoce gemelos saben bien como es eso.

San Agustín, ya en el siglo IV, combatia vehemente las supersticiones y la astrología. En su libro “La doctrina cristiana” escribe: “Todo hombre libre va a consultar aquellos astrólogos, les paga para salir esclavo de Marte, de Venus o quizá de otros astros”.
Querer predecir las costumbres, los hechos y los eventos, basándose sobre este tipo de observación es un gran error y desvarío. El cristiano debe repudiar y huir completamente de las artes de esa superstición poco sana y nociva, basada sobre el maléfico acuerdo entre hombres y demonios. Esas artes no son notoriamente instituidas para el amor de Dios y del prójimo, se fundamentan en el deseo privado de los bienes temporales y así arruinan el corazón.

En doctrinas de este género, por lo tanto, se debe temer y evitar la sociedad con los demonios que juntamente con su príncipe, el diablo, no buscan otra cosa sino cerrar y obstruir el camino de nuestro retorno a Dios”
“Los astrólogos dicen: la causa inevitable del pecado viene del cielo: Saturno y Marte son los responsables, Así eximen al hombre de toda falta y atribuyen las culpas al creador, a aquel que rige los cielos y los astros” (Confesiones I, IV, c. 3).

“Un astrólogo no puede tener el privilegio de engañarse siempre” decía el sarcástico Voltaire.
“El interés por el horóscopo como también por el Tarot, I Ching, Numerología, Cabala, juego de caracoles, cartas, etc, es alimentado por mentalidad que se puede llamar “mágica”. Quien se entrega a la práctica de tales procesos de adivinación, de cierta forma, cree estar subordinada a fuerzas ciegas y misteriosas, el cliente de tales instancias se asusta y se dobla frente a los poderes ficticios, lo que no es cristiano”.
(D. Estevão)

Santo Tomás de Aquino, en su obra “Exposición del Credo” afirma que el demonio quiere ser adorado, por eso se esconde atrás de ídolos y San Pablo dice que “las cosas que los paganos sacrifican, sacrifican a los demonios y no a Dios” (1 Cor 10,21). Entonces, es necesario tener cuidado para no prestar un culto, que no sea a Dios.

Profesor Felipe Aquino
Master y Doctor en Ingeniería Mecánica. Recibió el título de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno por el Papa Benedicto XVI, es autor de varios libros y presentador de programas de televisión y radio de la comunidad Canción Nueva
fuente: Portal Canción Nueva

Motivaciones para un Año Nuevo

Un año nuevo trae nuevas esperanzas. Es un momento de reflexión, de mirar hacia el año que pasó y hacer una evaluación sobre lo que hicimos bien.


Hay un proverbio que dice: “un hombre motivado llega a la luna, sin motivación no atraviesa la esquina”.

Un año nuevo trae nuevas esperanzas.
Es un momento de reflexión, de mirar para el año que pasó y hacer una evaluación sobre lo que hicimos bien para mantenerlo durante el nuevo año y sobre lo que hicimos mal, para dejarlo o corregirlo. Agradecer las gracias que recibimos de Dios y pedir perdón por nuestros errores. Continuar el camino en búsqueda de la perfección querida por Dios.

Necesitamos tener metas personales para el año nuevo, sin eso nada se realiza bien. El objetivo general debe ser madurar y crecer en la fe, en la espiritualidad, en el amor a las personas, en el desapego de las cosas transitorias, en fin, hacer que el alma crezca. San Pablo nos recuerda que “no importa que el cuerpo desfallezca, siempre que el espíritu se renueve” y también “nuestra tribulación presente, momentánea y ligera nos prepara un peso eterno de gloria sin medidas” (2 Cor 4,16).

motivacionesparaanonuevo
Para eso, mantener la lucha constante contra los pecados, aprovechar mejor el tiempo que Dios nos da, mejorar la calidad de la oración y de la meditación diaria, recibir bien los sacramentos, ejercitar la paciencia y no murmurar en las contrariedades, vivir en la fe, confiando en Dios. No dejarse vencer por el mal humor.

La elección de metas, no muchas, debe hacerse encima del examen de lo que no hicimos bien en el año que acabó. ¿Qué necesito cambiar? Ser bien objetivo y práctico. En seguida perseguir esas metas con perseverancia, pidiendo a Dios la gracia de cumplirlas con calma y alegría, sabiendo recomenzar sin fallar, pero no desanimar ni desistir. Santa Teresa de Jesús aconsejaba: “Importa mucho, en toda, una gran y determinada fuerza de no parar hasta llegar a la meta, venga lo que venga, pase lo que pase, cueste lo que cueste, murmure quien murmure”.

Alguien dijo que “todo vale la pena cuando el alma no es pequeña”. Si nuestras metas son “pequeñas”, el Año será pequeño. No podemos tener solo como metas objetivas temporarias: y así sucesivamente. Esas aspiraciones, si no son tomadas como un fin, sino como un medio, no están mal, pero son insuficientes para satisfacer nuestra alma, pues ella tiene sed del Infinito.

¡Dios tiene planes para nosotros! Y Él nos muestra su voluntad en nuestra vida diaria, en cada acontecimiento que nos envuelve. Por medio de ellos, Dios nos corrige, purifica, aunque muchas veces estén cargados de dolor y de lágrimas. Esto no quiere decir que no estemos felices, al contrario.

Jesús enseña como el cristiano debe vivir cada día del año: “Buscad en primer lugar el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas llegarán en añadidura” (Mt 6,33).
Esto quiere decir “Dios en primer lugar” en Año Nuevo. “Amar a Dios sobre todas las cosas” es el Mandamiento más importante. Entonces, es necesario “hacer la voluntad de Dios” y aceptar lo que Dios permite que ocurra en nuestra vida durante este Año, sabiendo vivir cada acontecimiento en la fe. San Pablo dice que “el justo vive por la fe” (Rom 1,17), y “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hb 11,6).

No te preocupes con el futuro, vive bien el presente, en la comunión permanente con Dios que habita en nuestra alma. No somos dignos de eso, pero Él así lo quiere. Trabajando con honestidad y competencia, hoy, estás preparando tu futuro, el de tu familia, sin estrés.
Una orientación segura es esta, que San Pablo nos dejó: “Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres” (Col 3,23)

Hazlo todo para el Señor: la casa que limpias, la ropa que lavas, el bebé que alimentas, el marido al que consuelas, el enfermo al que operas, y tendrás un Año Nuevo Feliz!
Es esto lo que deseamos, en este Año Nuevo de la gracia de Nuestro Señor Jesucristo. El Año de El, pues El es el Señor de la historia. No tengas miedo, El, Resucitado, caminará con nosotros cada día.

Profesor Felipe Aquino Master y Doctor en Ingeniería Mecánica. Recibió el título de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno por el Papa Benedicto XVI, es autor de varios libros y presentador de programas de televisión y radio de la comunidad Canción Nueva
fuente portal Canción Nueva

TIEMPO DE SALIR


Cuando escuchamos los testimonios
que ustedes, querida Familia, nos acercan,
Cuando nos comparten sus vivencias más hondas,
los cambios que la gracia realiza a diario en ustedes y sus familias
nuestro corazón y nuestra lengua no cesa de decir:
¡Gracias! ¡Gracias, Señor!
¡Gracias, pero más! Sí, mucho más!

El Espíritu Santo está suscitando en sus corazones
movimientos de amor y conversión,
Está suscitando algo nuevo, algo grande
porque los Brazos de Dios son grandes e incondicionales,
¡como Su Amor!
Por eso sabemos que todo esto es sólo el comienzo.
El inicio de una vida que está esperando crecer.

¿Y ahora?
¡Ahora es el tiempo de avanzar,
el tiempo de salir!
Es bueno tenerte cerca
Pero la vida en el Espíritu es más, mucho más
que un "amén" escrito en un muro,
mucho más que una lectura espiritual.
Ahora es el tiempo de salir y buscar.
Buscar el lugar donde avanzar
porque algo está sucediendo
algo grande quiere acontecer dentro de ti
y no será en la quietud de espera donde se revelará.
Es tiempo de salir,
de caminar los caminos...

Sobre la piedra del altar
estará la intención:
"Que pueda salir, que pueda avanzar"
Y si empiezas a intuirlo desde el Corazón de Jesús,
¿no lo compartes?

Dios te Bendice.
Miguel
Comunidad Piedras Vivas.

AMANECIENDO CON LA PALABRA



Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»


Palabra del Señor

COMENTARIO
Queridos amigos y amigas:
Hoy la Palabra pone en boca de Juan Bautista una frase que decimos en todas las eucaristías antes del momento de la comunión. Se refiere a Jesús y es uno de los “títulos” o formas que tenemos de llamarle. “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.
Jesús es cordero. Su vida tiene la fragilidad de un cordero, de la vida humana. Un cordero era el animal que los judíos ofrecían todos los años por la celebración de la Pascua. Jesús acaba con esos sacrificios antiguos poniéndose en juego libremente y entregándose “por todos”.
Y así quita Jesús el pecado del mundo: su entrega rompe la cadena de la violencia que dominaba la historia. En adelante, para llegar a Dios ya no hace falta derramar la sangre de nadie, sino que el Dios-encarnado hace de puente permanentemente abierto. Su entrega abre caminos para la reconciliación y la paz. Es el no-pecado. Es la vida nueva.
Como una historia en tres partes. En la “Pascua de Navidad” celebramos el primer acto de esta entrega: Dios viene a nosotros. La “Pascua de Resurrección” representa el segundo momento: Jesús vence el pecado y la muerte. El tercer tiempo lo marca la “Pascua de Pentecostés”, desde donde esa vida nueva pretende llegar a todos.
Vivimos en el tiempo nuevo que ha abierto Pentecostés, a la espera de que esa vida reconciliada llegue a todos y en todos los lugares. Sabemos que esto sólo será pleno al final de los tiempos –porque hasta el final, como en nuestros campos, convivirán el trigo y la cizaña, la buena y la mala hierba-. Por eso con nuestra vida queremos colaborar a hacerlo posible, anticipando ese final feliz que nos espera. El Dios de la vida espera nuestro “sí”, como el de María, para seguir haciendo posible esa vida renovada. ¿Qué le responderás tú?

Tu hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF

Buen día, Espíritu Santo!

Señor, cuando pongo mis pies en marcha,
Cuando todo comienza a despertarse
Y descubro la alegría serena de tu visita,
Visita que me recuerda que lo mejor está por suceder.
Aún cuando no consiga entender,
Aún cuando siga queriendo todo a mi modo,
Aunque sea todo tan difícil para mí,
Aún así, sé que tus pensamientos son más altos que los míos,
Que tu mirada va más allá de lo que veo,
Y vuelvo a confiar,
Pequeño y quieto,
Sereno, en paz
Vuelvo a confiar en Vos,
Porque sé que vas a cuidar de mi,
Y lo mejor está por suceder.
Me lo anunció la noche, salario de mi pasado,
Me lo grita el día, salario de mi presente.
Dime, Tú que eres íntimo,
Tú que estas aquí soplando sobre mí…
Dime Espíritu Santo, ¿qué podemos hacer juntos hoy?



viernes, 2 de enero de 2015

Chequeo... chisme y murmuraciones


De corazón a corazón - Viernes de Adoración

ESPERANDO INSTRUCCIÓN

La vida nos enfrenta a situaciones, personas y tiempos en que se hace necesario escuchar para saber qué hacer, cómo actuar, dónde ir…
La palabra esperada es muchas veces la de quien comparte la vida, la del marido o la mujer, la del hijo o la de papá o mamá. Lo cierto es que muchas veces sin esas palabras nos resulta complejo tomar la decisión correcta y oportuna.

El libro del Deuteronomio nos recuerda en el capítulo 33 palabras que Moisés dijo al pueblo poco antes de morir. Existen dos versiones sobre ése versículo.
Una de ellas nos dice: “Ahí están postrados a sus pies esperando sus instrucciones”.
Y muy bien patentiza la experiencia que estamos viviendo aquí, frente al Santísimo Sacramento. Estamos a sus pies esperando sus instrucciones.
La traducción de ése mismo versículo en la “Biblia del pueblo de Dios” en cambio asevera: “Ellos se postran a tus pies, cada uno recibe tus palabras”
¡Ambas se traducciones son parte de una misma realidad!
Aquel que se postra a Sus pies esperando instrucciones, ése mismo recibe Sus palabras.
Nadie queda defraudado. El que espera, recibe.

¿Estás necesitando dar con la palabra oportuna que te permita avanzar en tu vida de fe?
¿Las tribulaciones, los dolores y las incomprensiones del tiempo presente necesitan de una “palabra de consuelo”, una palabra de sabiduría, de una palabra de…
Si es así, no dudes en hacer silencio.
Un gran silencio.
Un silencio expectante, un silencio abierto a la escucha, a la Voz de Aquel que no te dejará marchar sin darte Su instrucción, sin darte la Palabra oportuna.

¡Bendecida Adoración!

Miguel
Comunidad Piedras Vivas
Viernes de Adoración - Enero 2015

PROPÓSITOS PARA 2015

Cada día permite que muera dentro de ti todo lo que no te deja vivir plenamente.
Que el silencio de la noche que irrumpe dentro de ti, penetre en tu interior,
calme las inquietudes de los sentidos y los barullos de la mente y del corazón y escuches
la Voz del Sagrado, de tu conciencia y de la rectitud.
Rompe con las amarras, con las amarguras, con los deseos insanos y los pensamientos insensatos.
Respira más hondo y renuncia a la opresión del alma,
a la oscuridad de la mente y al cautiverio de los sentimientos.
Corta los lazos con la venganza, con el resentimiento,
con el rencor y con toda especie de rabia y de odio.
Libérate de las pasiones engañadoras y de los afectos desordenados.
Aspira superar los fracasos y busca luz para las situaciones no resueltas dentro de ti.
No insistas en alimentar pensamientos de venganza contra quien te hirió ni prepares respuestas
o palabras agresivas para ser dichas a alguien.
Renuncia a la tristeza y manda afuera todas las aflicciones que ella pueden haber sembrado en tu corazón.
Aspira a la paz interior y sentimientos nobles para tu vida.
Abraza las virtudes que direccionan tu camino.
Exorciza los vicios y los comportamientos inadecuados.
Purifica las manos, la lengua y los ojos de la mente.
El mejor remedio para el corazón es vaciarlo de sentimientos indignos y repugnantes y llenarlo de ternura, paz y armonía interior.

p. Roger Araujo

Amanece La Palabra


Lectura del santo evangelio según san Juan (1,19-28):

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» 
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» 
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» 
Él dijo: «No lo soy.» 
«¿Eres tú el Profeta?» 
Respondió: «No.» 
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» 
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.» 
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» 
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» 
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
Palabra del Señor

*****

COMENTARIO
Queridos amigos y amigas:
Hoy en el Evangelio, los judíos le preguntan a Juan “¿quién eres?, ¿qué dices de ti mismo?”. A veces a nosotros también nos lo preguntan, directa o indirectamente, o también nosotros mismos nos lo podemos preguntar.
Además de reflexionar sobre esas cuestiones, no estaría mal que dejásemos a Dios que respondiese en nosotros, preguntándole: “¿quién soy yo para ti, Señor?”. Seguro que sería más certero y más justo de lo que a veces somos nosotros –para un lado o para otro-. Ya solo abriendo la Palabra, ahí van algunas de las respuestas que Dios nos podría decir:
“Tú eres barro y aliento: esa mezcla improbable de debilidad y hondura, de fragilidad y posibilidad, desde la que desplegarte en todas tus dimensiones”.
“Tú eres un ser vivo, el más evolucionado de entre todos ellos, con inteligencia y afectividad, puesto en el mundo para cuidar la creación y ayudar a que la vida se desarrolle”.
“Tú eres prójimo de tus prójimos, hechos del mismo barro que tú estás hecho, con los que hacer camino, ayudándoos mutuamente a vivir”.
“Tú eres un caminante por el desierto de la vida, con sus oasis y sus jornadas duras. Yo te acompaño cada día, dándote gratis el maná necesario para caminar, en ese viaje hacia la Tierra Prometida que te preparo”.
“…Tú eres hijo mío, en mi Hijo Jesús, porque te cree mirando su boceto, para que llegues a ser feliz siendo, como Él, hijo y hermano”.
Gracias, Señor, por decirme quién soy.
Que yo descubra quién eres Tú
y se lo muestre a otros
para que también ellos
puedan llegar a saber quiénes son
desde tu Palabra”.
Tu hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF
fuente Ciudad Redonda

jueves, 1 de enero de 2015

Chequeo con Francisco


Mi oración para el 2015

"Deseo intensamente que mis ojos se abran y sean iluminados por la luz de la verdad y de la bondad.
Que pueda percibir, cada día mejor, quien soy,
mis potencialidades y capacidades, para edificar mi propia vida y volverla mejor para mi y para quien está a mi lado.
También quisiera, en la misma proporción,
conocer mejor mis límites,
mis defectos y las miserias que corroen mi corazón.
Primero para ser más humilde,
y después para esforzarme con sinceridad para superarme cada día y así tener más paciencia con los límites de mi prójimo.
Que sean más iluminados los ojos de mi mente,
para que mi razón no sea oscurecida por ilusiones y por medias verdades.
Que tenga un sentido crítico ponderado por la certeza de que no se todo y de que todo punto de vista nace de una verdad bien mayor, que yo aún no conozco en su totalidad.
Que sean más iluminados los ojos de mi corazón,
para que vea las realidades que están enfrente con amor y ternura.
Que no sea ingenuamente envuelto por ciegas pasiones
y no quede obstinado por personas y objetos que no me permitan percibir
la vida con claridad y me impidan seguir buscando las metas que me propuse a mi mismo.
Si ayer encaré de vida de manera ciega,
que hoy sea más cuidadoso y procure ver el mundo y las personas con sensatez, juicio y equilibrio.
Que mis ojos se abran y consiga salir de mi pequeño mundo, donde me encierro con mis problemas y me vuelva capaz de ver que mis sufrimientos son muchos más pequeños delante de los dramas y de las atrocidades que perturban a la humanidad.
Que mis ojos se abran para que evada en fantasías y superficialidades.
Que pueda siempre encontrarme más y más con el sentido mayor de mi existencia y que cada día pueda percibir que siempre hay alguien a mi lado necesitando de mi, de mi presencia.
Que mi visión se amplíe para que entienda que la esencia del ser humano no es el placer, el dinero y el prestigio, y que vea cada vez más, en cada criatura humana, la bondad y la ternura latente, ensombrecida por los límites y defectos de las personas y por mi visión egoísta y hedonista.
Cuando purifico mi mirar, aunque el mundo continúe siendo el mismo mundo, comienzo a verlo de otro modo, porque cuando mi visión se transfigura, todo mi ser también es transfigurado."

p. Roger Araujo.

Constructores de fraternidad

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y buen año!

En este primer día del año, en el clima gozoso, si bien frío,  de la Navidad, la Iglesia nos invita a fijar nuestra mirada de fe y de amor en la Madre de Jesús. En Ella, humilde mujer de Nazaret, “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn1, 14). Por eso es imposible separar la contemplación de Jesús, la Palabra de la vida que se ha hecho visible y tangible (cfr. 1 Jn 1,1), de la contemplación de María, que le ha dado su amor y su carne humana.

Hoy escuchamos las palabras del apóstol Pablo: “Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer” (Gal 4,4). Aquel “nacido de una mujer” habla de manera esencial y por esto aún más fuerte de la verdadera humanidad del Hijo de Dios. Como afirma un Padre de la Iglesia, San Atanasio: “Nuestro Salvador fue verdaderamente hombre y de él vino la salvación de toda la humanidad” (Carta a Epíteto: PG 26).

Pero San Pablo añade también: “Nacido bajo la ley” (Gal 4, 4). Con esta expresión subraya que Cristo ha asumido la condición humana liberándola de la cerrada mentalidad legalista, insoportable. En efecto, la ley, privada de la gracia, se vuelve un yugo insoportable, y en lugar de hacernos bien, nos hace mal. Pero Jesús decía: “el sábado ha sido  hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”. He aquí entonces la finalidad por la que Dios envía a su Hijo a la tierra a hacerse hombre: una finalidad de liberación, es más, de regeneración. De liberación “para rescatar a aquellos que estaban bajo la ley”  (v. 5); y el rescate se produjo con la muerte de Cristo en la cruz. Pero sobre todo de regeneración: “Para que recibiéramos la adopción de hijos” (v. 5). Incorporados en Él, los hombres llegan a ser realmente hijos de Dios. Este pasaje estupendo se produce en nosotros con el Bautismo, que nos injerta como miembros vivos en Cristo y nos inserta en su Iglesia.

Al inicio de un nuevo año nos hace bien recordar el día de nuestro Bautismo: redescubramos el regalo recibido en aquel Sacramento que nos ha regenerado a la vida nueva: la vida divina. Y esto a través de la Madre Iglesia, que tiene como modelo a la Madre María. Gracias al Bautismo hemos sido introducidos en la comunión con Dios y ya no estamos a merced del mal y del pecado, sino que recibimos el amor, la ternura, la misericordia del Padre celestial.

Les pregunto nuevamente: ¿Quién de ustedes recuerda el día en que ha sido bautizado, recuerda la fecha de su bautismo? ¿Quién de ustedes la recuerda? Levanten la mano. ¡Ah hay muchos, pero no tantos eh! Para quienes no la recuerdan les daré una tarea para hacer en casa. Buscar esa fecha y custodiarla bien en el corazón. También pueden pedir ayuda a sus padres, a su padrino, a su madrina, a los tíos, a los abuelos… Pero, ¿cuál fue el día en que yo he sido bautizado? Ese es un día de fiesta. Hagan eso. Será muy bello para agradecer a Dios el don del Bautismo.

Esta cercanía de Dios a nuestra existencia nos da la verdadera paz, la paz, el don divino que queremos implorar especialmente hoy, Jornada Mundial de la Paz. Yo leo ahí: “La paz es siempre posible”. ¡Siempre es posible la paz! Debemos buscarla. Y allá: “La oración en la raíz de la paz”. La oración es precisamente la raíz de la paz. La paz es siempre posible. Y nuestra oración, está en la raíz de la paz. La oración hace germinar la paz.

Hoy, Jornada Mundial de la Paz, “Ya no esclavos, sino hermanos”: he aquí el Mensaje de esta Jornada. Porque las guerras nos hacen esclavos. Siempre. Un mensaje que nos implica a todos. Todos estamos llamados a combatir cualquier forma de esclavitud y a construir la fraternidad. Todos, cada uno según su propia responsabilidad.

Y acuérdense bien: la paz es posible. Y en la raíz de la paz está siempre la oración. Recemos por la paz.

También existen esas bellas escuelas de paz, esas por la paz, debemos ir adelante con esta educación por la paz.

A María, Madre de Dios y Madre nuestra, le presentamos nuestros propósitos de bien. A Ella le pedimos que extienda sobre nosotros, y sobre todos los días del año nuevo, el manto de su materna protección: “Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas de nosotros, que estamos en la prueba, y líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”.

E invito a todos ustedes, a saludar hoy a la Virgen como Madre de Dios. A saludarla con aquel saludo: “Santa Madre de Dios”, como fue aclamada por los fieles de la ciudad de Éfeso al inicio de la vida cristiana, del cristianismo, cuando desde la otra parte de la entrada de la iglesia, gritaban a sus pastores este saludo a la Virgen: “Santa Madre de Dios”. Todos juntos, tres veces, fuerte, “Santa Madre de Dios”, “Santa Madre de Dios”, “Santa Madre de Dios”.


Palabras del Papa después de la oración del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas,
dirijo a todos los aquí presentes mi cordial saludo, deseándoles un feliz y sereno año nuevo. Saludo en particular a los peregrinos de los Países Escandinavos y de Eslovaquia, a los fieles de Asola, Castiglione delle Stiviere, Saccolongo, Sotto il Monte, Bonate Sotto e Benevento, a los jóvenes de Andria y Castelnuovo del Garda. Un cordial saludo va a los Stersinger de Alemania, Austria y Suiza por su empeño de ir de casa en casa para anunciar el nacimiento del Señor y recoger regalos para los niños necesitados. ¡Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo!

Dirijo mi pensamiento a aquellos de las Diócesis del mundo entero, que han promovido momentos de oración por la paz, porque la oración es la raíz de la paz, como dice la pancarta. Recuerdo en particular la marcha nacional que se desarrolló ayer en Venecia, la manifestación “Paz en todas las tierras”, promovida en Roma y numerosas ciudades del mundo.

En este momento estamos conectados con Trentino, donde se encuentra la gran campana llamada ‘Maria Dolens’, realizada en honor a los caídos de todas las guerras y bendecida por el beato Pablo VI en 1965. En poco escucharemos los retoques de aquella campana. Que nunca más haya guerras, ¡nunca más las guerras!, y siempre el deseo y el empeño de paz y de fraternidad entre los pueblos.

Buen año a todos. Que sea un año de paz, de paz,  en el abrazo de cariño del Señor y con la protección de María, Madre de Dios y Madre nuestra. Saludo a todos. Y veo que hay tanto mexicanos allí, les saludo ¡son numerosos los mexicanos!

Buen año y por favor no olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista.

DEFENDER Y SERVIR

«Cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue, los criminaliza, los obliga a ‘mafiarse’, esa sociedad se empobrece hasta la miseria, pierde la libertad y prefiere ‘el ajo y las cebollas’ de la esclavitud, de la esclavitud de su egoísmo, de la esclavitud de su pusilanimidad y esa sociedad deja de ser cristiana»
31 de diciembre de 2014
“Agradecer y pedir perdón”,fue el punto central de las palabras del Santo Padre durante la celebración de las vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, durante el último día del año. El Santo Padre recordó que con el Te Deum, canto del tradicional himno de agradecimiento por la conclusión del año civil y la Bendición Eucarística, alabamos al Señor y al mismo tiempo pedimos perdón, y la actitud de agradecer “nos dispone a la humildad, a reconocer y a recoger los dones del Señor”.
Francisco en su homilía nos invita a hacer un examen de conciencia, y responder a algunas preguntas: ¿cómo es nuestra forma de vivir? ¿Vivimos como hijos o como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas, libres?  O ¿vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es nuestro interés?  El texto completo de la homilía del Papa es el siguiente:
La Palabra de Dios nos introduce hoy, de forma especial, en el significado del tiempo, en el comprender que el tiempo no es una realidad extraña a Dios, simplemente porque Él ha querido revelarse y salvarnos en la historia, en el tiempo. El significado del tiempo, la temporalidad, es la atmósfera de la epifanía de Dios, es decir, de la manifestación del misterio de Dios y de su amor concreto. En efecto, el tiempo es el mensajero de Dios, como decía san Pedro Fabro.
La liturgia de hoy nos recuerda la frase del apóstol Juan: «Hijos míos, ha llegado la última hora» (1Jn 2,18), y la de San Pablo, que nos habla de «la plenitud del tiempo» (Ga 4,4). Por lo que el día de hoy nos manifiesta cómo el tiempo que ha sido – por decir así – ‘tocado’ por Cristo, el Hijo de Dios y de María, y ha recibido de Él significados nuevos y sorprendentes: se ha vuelto ‘el tiempo salvífico’, es decir, el tiempo definitivo de salvación y de gracia.
Y todo esto nos invita a pensar en el final del camino de la vida, al final de nuestro camino. Hubo un comienzo y habrá un final, «un tiempo para nacer y un tiempo para morir», (Eclesiastés 3,2).
Con esta verdad, bastante simple y fundamental, así como descuidada y olvidada, la santa madre Iglesia nos enseña a concluir el año y también nuestros días con un examen de conciencia, a través del cual volvemos a recorrer lo que ha ocurrido; damos gracias al Señor por todo el bien que hemos recibido y que hemos podido cumplir y, al mismo tiempo, volvemos a pensar en nuestras faltas y en nuestros pecados: Agradecer y pedir perdón.
Es lo que hacemos también hoy al terminar el año. Alabamos al Señor con el himno del Te Deum y al mismo tiempo le pedimos perdón. La actitud de agradecer nos dispone a la humildad, a reconocer y a acoger los dones del Señor.
El apóstol Pablo resume, en la Lectura de estas Primeras Vísperas, el motivo fundamental de nuestro dar gracias a Dios: Él nos ha hecho hijos suyos, nos ha adoptado como hijos. ¡Este don inmerecido nos llena de una gratitud colmada de estupor!
Alguien podría decir: ‘Pero ¿no somos ya todos hijos suyos, por el hecho mismo de ser hombres?’. Ciertamente, porque Dios es Padre de toda persona que viene al mundo. Pero sin olvidar que somos alejados por Él a causa del pecado original que nos ha separado de nuestro Padre: nuestra relación filial está profundamente herida. Por ello Dios ha enviado a su Hijo a rescatarnos con el precio de su sangre. Y si hay un rescate es porque hay una esclavitud. Nosotros éramos hijos, pero nos volvimos esclavos, siguiendo la voz del Maligno. Nadie nos rescata de aquella esclavitud substancial sino Jesús, que ha asumido nuestra carne de la Virgen María y murió en la cruz para liberarnos, liberarnos de la esclavitud del pecado y devolvernos la condición filial perdida.
La liturgia de hoy recuerda también que «en el principio – antes del tiempo – era la Palabra... y la Palabra se hizo hombre’ y por ello afirma san Ireneo: Éste es el motivo por el cual la Palabra se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre, entrando en comunión con la Palabra y recibiendo así la filiación divina, se volviera hijo de Dios ( Adversus haereses, 3,19-1: PG 7,939; cfr Catecismos de la Iglesia Católica, 460).
Al mismo tiempo, el don mismo por el que agradecemos es también motivo de examen de conciencia, de revisión de la vida personal y comunitaria, del preguntarnos: ¿cómo es nuestra forma de vivir? ¿Vivimos como hijos o vivimos como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas, libres?  O ¿vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es nuestro interés?
Hay siempre en nuestro camino existencial una tendencia a resistirnos a la liberación; tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos más o menos inconscientemente la esclavitud. La libertad nos asusta porque nos pone ante el tiempo y ante nuestra responsabilidad de vivirlo bien. La esclavitud, en cambio, reduce el tiempo a ‘momento’ y así nos sentimos más seguros, es decir, nos hace vivir momentos desligados de su pasado y de nuestro futuro. En otras palabras, la esclavitud nos impide vivir plena y realmente el presente, porque lo vacía del pasado y lo cierra ante el futuro, frente a la eternidad. La esclavitud nos hace creer que no podemos soñar, volar, esperar. 
Decía hace algunos días un gran artista italiano que para el Señor fue más fácil quitar a los israelitas de Egipto que a Egipto del corazón de los israelitas. Habían sido liberados ‘materialmente’ de la esclavitud, pero durante el camino en el desierto con varias dificultades y con el hambre, comenzaron entonces a sentir nostalgia de Egipto cuando ‘comían... cebollas y ajo’ (cfr Num 11,5); pero se olvidaban que comían en la mesa de la esclavitud.
En nuestro corazón se anida la nostalgia de la esclavitud, porque aparentemente nos da más seguridad, más que la libertad, que es muy arriesgada. ¡Cómo nos gusta estar enjaulados por tantos fuegos artificiales, aparentemente muy lindos, pero que en realidad duran sólo pocos instantes! ¡Y Éste es el reino del momento, esto es lo fascinante del momento!
De este examen de conciencia depende también, para nosotros los cristianos, la calidad de nuestro obrar, de nuestro vivir, de nuestra presencia en la ciudad, de nuestro servicio al bien común, de nuestra participación en las instituciones públicas y eclesiales.
Por tal motivo, y siendo Obispo de Roma, quisiera detenerme sobre nuestro vivir en Roma, que representa un gran don, porque significa vivir en la ciudad eterna, significa para un cristiano, sobre todo, formar parte de la Iglesia fundada sobre el testimonio y sobre el martirio de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Y por lo tanto, también por ello rendimos gracias al Señor. Pero, al mismo tiempo, representa una responsabilidad. Y Jesús dijo: «Al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más». (Lc 12,48)
Por lo tanto, preguntémonos: en esta ciudad, en esta Comunidad eclesial, ¿somos libres o somos esclavos, somos sal y luz? ¿Somos levadura? O ¿estamos apagados, sosos, hostiles, desalentados, irrelevantes y cansados?
Sin duda, los graves hechos de corrupción, emergidos recientemente, requieren una seria y consciente conversión de los corazones, para un renacer espiritual y moral, así como para un renovado compromiso para construir una ciudad más justa y solidaria, donde los pobres, los débiles y los marginados estén en el centro de nuestras preocupaciones y de nuestras acciones de cada día. ¡Es necesaria una gran y cotidiana actitud de libertad cristiana para tener el coraje de proclamar, en nuestra Ciudad, que hay que defender a los pobres, y no defenderse de los pobres, que hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles! 
La enseñanza de un simple diácono romano nos puede ayudar. Cuando le pidieron a San Lorenzo que llevara y mostrara los tesoros de la Iglesia, llevó simplemente a algunos pobres. Cuando en una ciudad se cuida, socorre y ayuda a los pobres y a los débiles a promoverse en la sociedad, ellos revelan el tesoro de la Iglesia y un tesoro en la sociedad. 
Pero, cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue, los criminaliza, los obliga a ‘mafiarse’, esa sociedad se empobrece hasta la miseria, pierde la libertad y prefiere ‘el ajo y las cebollas’ de la esclavitud, de la esclavitud de su egoísmo, de la esclavitud de su pusilanimidad y esa sociedad deja de ser cristiana.
Queridos hermanos y hermanas, concluir el año es volver a afirmar que existe una ‘última hora’ y que existe ‘la plenitud del tiempo’. Al concluir este año, al dar gracias y al pedir perdón, nos hará bien pedir la gracia de poder caminar en libertad para poder reparar los tantos daños hechos y poder defendernos de la nostalgia de la esclavitud, y no ‘añorar’  la esclavitud.
Que la Virgen Santa, la Santa Madre de Dios, que está en el corazón del templo de Dios – cuando la Palabra – que era en el principio – se hizo uno de nosotros en el tiempo, Ella que ha dado al mundo al Salvador, nos ayude a acogerlo con el corazón abierto, para ser y vivir verdaderamente libres, como hijos de Dios.
Francisco

RESONAR Lunes 1º Enero 2015


Evangelio de hoy

Evangelio según san Lucas (2,16-21), del jueves, 1 de enero de 2015
1
Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,16-21):

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor

Buen día, Espíritu Santo!

Con la certeza que Tu Amor
Todo lo llena, todo lo penetra,
Todo lo cambia, decimos confiados:
¡Buen día, Espíritu Santo!
¡Llénanos de Ti!                                                              
Mira la disposición de nuestros corazones y,
¡Ven, llena, permanece!
Bendice el inicio de éste nuevo año
Con la Unción de Tu Presencia.
Bendícenos con Paz y Esperanza.
Despiértanos de todo letargo.
Danos la gracia de ser hombres y mujeres
emprendedores, creativos, osados.
Quita todos los miedos que paralizan nuestras capacidades y dones.
Arrasa con el flagelo de la indecisión.
Siembra cada mañana en nosotros
Misericordia, perdón, reconciliación y fiesta.
Bendícenos con el don de la alegría,
La mansedumbre y la paciencia.
Que se haga carne  en nosotros, en todo tiempo y circunstancia,
Los valores del Reino,
Que la paz no sea fingida,
Que el oído esté siempre atento,
Que nuestros ojos nos se cierren a la verdad;
Y otórganos entendimiento, discernimiento y sabiduría y,
Llenos de Ti, danos elegir aquello que nos conduce a Tu encuentro.

Amén.