miércoles, 31 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Al llegar Jesús a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste acostada con fiebre.” (Mt 8,14)

Si Dios Padre todopoderoso, Creador del mundo ordenado y bueno, tiene cuidado de todas sus criaturas, ¿por qué existe el mal? A esta pregunta tan apremiante como inevitable, tan dolorosa como misteriosa no se puede dar una respuesta simple. El conjunto de la fe cristiana constituye la respuesta a esta pregunta: la bondad de la creación, el drama del pecado, el amor paciente de Dios que sale al encuentro del hombre con sus Alianzas, con la encarnación redentora de su Hijo, con el don del Espíritu, con la congregación de la Iglesia, con la fuerza de los sacramentos, con la llamada a una vida bienaventurada que las criaturas son invitadas a aceptar libremente, pero a la cual, también libremente, por un misterio terrible, pueden negarse o rechazar. No hay un rasgo del mensaje cristiano que no sea en parte una respuesta a la cuestión del mal.

¿Por qué Dios no creó un mundo tan perfecto que en él no pudiera existir ningún mal? En su poder infinito, Dios podría siempre crear algo mejor (cf S.Tomás de A., s. Th. I, 25,6). Sin embargo, en su sabiduría y bondad infinitas, Dios quiso libremente crear un mundo “en estado de vía” hacia su perfección última. Este devenir trae consigo en el designio de Dios, junto con la aparición de ciertos seres, la desaparición de otros; junto con lo más perfecto lo menos perfecto; junto con las construcciones de la naturaleza también las destrucciones. Por tanto, con el bien físico existe también el mal físico, mientras la creación no haya alcanzado su perfección. (cf S. Tomás de A. S. Gent. 3,71)



Catecismo de la Iglesia Católica
309-310

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 4,38-44


Evangelio según San Lucas 4,38-44
Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.

Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.

Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.

De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.

Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.

Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado".

Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.


RESONAR DE LA PALABRA

Toque de curación

Aunque vivimos en una época en la que el tacto se ve con recelo y miedo -ya sea por las historias de abusos o por la pandemia-, el tacto humano cura física, psicológica y espiritualmente. En algunas culturas existe la tradición de que los niños toquen los pies de sus padres y maestros para pedir su bendición y que éstos les bendigan poniendo sus manos sobre sus cabezas. ¡Qué espectáculo tan conmovedor! "Jesús puso las manos sobre cada uno y los curó". No fue necesario que Jesús hiciera nada más que imponer sus manos suavemente sobre ellos y susurrar una oración. Nosotros también podemos hacer lo mismo y sanar a los que nos rodean: una suave mano en el hombro o un cálido abrazo cuando alguien está dolido, una palmadita en la espalda cuando alguien hace algo bueno, la imposición de nuestras manos y una oración sobre los que están enfermos - estos gestos hacen increíbles milagros en sus vidas.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

EJERCITEMOS LA LIBERTAD

 

«Es muy importante aprender a discernir, porque cada acción que realizamos, especialmente en los momentos cruciales de nuestra vida, tienen consecuencias trascendentes para uno mismo, para los otros y para el mundo. Así aprendemos a conocernos, y a conocer y amar lo que es bueno en cada momento. Dios quiere que ejercitemos la libertad que Él mismo nos ha dado, construyendo nuestra vida con cada decisión, lo que se convierte en una tarea exigente. Él nos sostiene en este camino, y quiere ser amado desde la libertad, y no imponiendo su voluntad»


Francisco

Audiencia General

31-08-2022 




Cuaresma de San Miguel - 31082022

CUARESMA DE SAN MIGUEL
INTENCION 31 AGO 22

Vivir en la novedad del Espíritu Santo es casi un imposible para aquel que aún habita en el pasado porque en realidad se esmera en vivir en la ausencia. Es perderse en lo que fue y ya no es; es bucear en añoranzas, -dolores y alegrías- que ya no están y hacen duro el encontrar el camino para regresar al presente donde vive y se mueve la gracia de Dios.

Vivir en el presente es tener la osadía de preguntar al Espíritu Santo qué podemos hacer juntos durante cada segundo del día. Es hacer renacer la esperanza en lo que aún permanece herido, no reconciliado. Es permitirle al Ángel que camina en nuestra frente cuidarnos para padecer grandes tropiezos. Si te percibes anclado en el pasado y sientes que es tiempo de navegar nuevas aguas, levanta el ancla, entrégalo todo a Aquel que puede llenarlo de misericordia y toma la decisión de vivir en Fe el tiempo que te es ofrecido.

Buen día, Espíritu Santo! 31082022

Abandonarse en el Espíritu es una gracia que solo pueden ejercitar y vivir quienes tienen plena confianza en la capacidad del Espíritu para actuar en sus vidas. De aquellos que tienen impreso en el corazón la certeza confiada tan bien expresada en el Veni Creator: “teniéndote a Ti como guía, evitaremos todo mal”.

No es una confianza asentada sobre el barro de nuestros sentimientos, es la confianza en el Poder de Su Amor transformador asentado sobre la Roca del abandono. ¿Estas dispuesto a clamar que actúe? Comienza parándote en la Roca del abandono confiado.

¡Buen día, Espíritu Santo!

¿Qué podemos hacer juntos hoy?


martes, 30 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra»

El texto que buscaba perlas finas puedes compararlo con éste: Buscad y hallaréis; y con este otro: Quien busca, halla. ¿A propósito de qué se dice buscad y quien busca, halla? Arriesgo la idea de que se trata de las perlas y la perla, perla que adquiere el que lo ha dado todo y ha aceptado perderlo todo, perla a propósito de la cual dice Pablo: Lo perdí todo con tal de ganar a Cristo: al decir «todo» se refiere a las perlas finas; y al puntualizar: «con tal de ganar a Cristo», apunta a la única perla de gran valor.


Cuestión 12. [13, 13,45-46]

(Mt 13,46)


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 13,44-46


Evangelio según San Mateo 13,44-46
Jesús dijo a la multitud:

"El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;

y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."


RESONAR DE LA PALABRA

El Dios de Dawkins

En 2012, uno de los mayores ateos y el "sumo pontífice del darwinismo", Richard Dawkins, mantuvo un debate en BBC Radio 4 con el reverendo Giles Frazer, sobre una encuesta nacional que descubrió que el 50% de los cristianos británicos no podían ni siquiera nombrar los evangelios. Desechando el resultado como una trivialidad, Fraser retó a Dawkins a nombrar el título completo (uno largo) de su libro favorito, El origen de las especies. Dawkins no acertó. Su intento de recordar fue así: "Sobre el origen de las especies.... uh... con... oh Dios... Sobre el origen de las especies... Hay un subtítulo...." ¡Aquí está el mayor ateo, en un momento de simple crisis, invocando a Dios! No sólo los espíritus malignos conocen y reconocen a Dios; ¡también los ateos lo hacen! Como se dice, no hay ateos en las trincheras. Incluso cuando nos esforzamos por negar a Dios, el Espíritu Santo que habita y sondea nuestras profundidades no puede ser silenciado.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

Cuaresma de San Miguel - 30 AGO 22

INTENCION 30 AGO 22

“Divide y reinarás”, dice el antiguo dicho y aunque algunos lo atribuyen a Julio Cesar quien afirmaba “divide y vencerás”, también es cierto que Maquiavelo la adoptó en uno de sus libros y sabemos que era aplicada por notables militares como estrategia de combate. Lo cierto es que el reino de las tinieblas sabe hacer uso de ella desde siempre. 

La división quiebra familias, mata relaciones. La división siembra solo cicatrices y llantos; Quien la siembra envenena corazones impidiendo germinen dones ricos en amor y misericordia.

La división entre cristianos, en nuestras comunidades, es un verdadero escándalo, y así nos lo recuerda insistentemente el papa Francisco: “debemos reconocer sinceramente, con dolor, que nuestras comunidades continúan viviendo divisiones que son un escándalo.”

Es hora de clamar al poder de lo Alto, de pedir al Príncipe de las Milicias Celestiales comande este combate, interceda junto a María para que brote, de un corazón convertido el don de la unidad y la reconciliación


BUEN DIA, ESPÍRITU SANTO! 30082022

Padre Bueno y Amoroso, Tú eres Aquel que conforta en toda prueba,
Aquel que llena nuestros vacíos; Aquel que, como Divino Alfarero restaura lo quebrado,
Aquel que levanta al caído y endereza lo que está torcido.
Te Bendecimos y Te Adoramos, Padre Nuestro.
Danos hoy la Gracia de Tu Hijo en medio nuestro para que Él, el Santo Rico Misericordia, nos haga capaces de confortar a los que están en dificultades.
De Tí, Padre, por Tu Santo Espíritu, recibimos toda Fuerza.
Tu Amor nos regala cada día el Don precioso que Te une al Hijo, en vínculo perfecto de Amor.
Confiados en Tu cuidado paternal, confiados en el auxilio del que es Auxilio y Paráclito, vamos al día, caminamos seguros, andamos firmes.
Ponemos todos los pensamientos, proyectos y trabajos del día bajo Tu amparo sabiendo que Contigo seremos más que vencedores.
Bendícenos conforme lo esperamos.
¡Amén!

lunes, 29 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Precursor del Señor tanto en su vida como en su muerte

El Jordán, aterrorizado por tu venida en la carne, oh Cristo, temblando remonta su curso; Juan, cumpliendo su oficio espiritual, se hace pequeño en su temor. El ejército de los ángeles estaba sobrecogido de estupor viéndote en el río, bautizado según la carne; en cuanto a los de las tinieblas han sido alumbrados, y nosotros te cantamos, Señor, a ti que te manifiestas e iluminas el universo.

La memoria del justo debe ser exaltada, pero a ti, Juan el Precursor, te basta con el testimonio del Señor. En verdad, tú eres el más venerable de los profetas, porque has sido digno de bautizar en las aguas aquel que los demás profetas tan sólo habían anunciado. Por eso, después de haber luchado por la verdad, te has ido al dominio de los muertos a anunciar a Dios aparecido en la carne, aquel que quita el pecado del mundo (Jn 1,29) y nos da su gran compasión.

El glorioso martirio del Precursor ha sido una etapa en la obra de la salvación, porque incluso en la estancia de los muertos ha anunciado la venida del Salvador. Que gima hoy Herodías ella que pide este asesinato impío, porque no es la ley de Dios ni la vida eterna lo que ama, sino las ilusiones que duran un momento.



Liturgia bizantina
Troparios y kondakion de San Juan Bautista

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 6,17-29


Evangelio según San Marcos 6,17-29
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.

Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".

Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,

porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.

Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.

La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".

Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".

Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.

La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".

El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.

En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.

El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


RESONAR DE LA PALABRA

El pedido de toda una vida

Un joven estaba consumido por el deseo de conocer el sentido de la vida. Oyó hablar de un gurú omnisciente que vivía en una montaña y que podía responderle. Sin embargo, nadie antes que él había conseguido llegar hasta allí, pues la montaña era muy peligrosa de escalar. Además, la leyenda decía que sólo se podía hacer una pregunta al gurú. El hombre sabía qué preguntar. Y con decisión subió la montaña y llegó a la cima. Le llevaron ceremoniosamente al asiento del gurú. Para su total incredulidad, el gurú era una mujer joven y hermosa. Mientras él se quedaba atónito, la gurú le dijo: "Haz tu única pregunta". Tartamudeando preguntó: "Señora, ¿está usted casada?"

Piensa ahora: De todas las cosas del mundo que Salomé podría haber pedido, ¡pidió la cabeza de Juan el Bautista! ¿Qué podría haber hecho con ella, a menos que fuera una caníbal? ¡Qué desperdicio de la oportunidad de una vida! Pero, ¿qué diferentes somos ante Dios?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

Cuaresma San Miguel Día 29 AGO 22

CUARESMA DE SAN MIGUEL

INTENCION 29 AGO 22

Un amanecer no anticipa el día, solo nos pone delante de un instante de nuestra vida. Puede clarear en medio de tormentosas nubes y resplandecer el sol cuando menos lo aguardamos o suceder lo contrario. 

Algo semejante ocurre en nuestro interior más profundo donde las nubes de la desolación se mueven sembrando temor y desesperanza.

Mientras Dios no esté en el horizonte de nuestras vidas cualquier acontecimiento, feliz o doloroso tendrá su carencia. La desesperación y una de sus naturales consecuencias la desesperación muchas veces acontece dentro nuestro al pensar que aquello que despuntó en nuestro amanecer, -o se ha levantado en el medio del día- es el punto final. Dios no pone puntos finales en la historia de sus hijos. 

Pidamos, por intercesión del Santo Arcángel, se disipen las tormentas de la desolación en las mentes y corazones de quienes la padecen.


Buen día, Espíritu Santo! 29082022

 

domingo, 28 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Mi banquete está preparado,...venid a la boda.” (Mt 22,4)

El Señor fue invitado a un banquete de boda. Observando a los invitados...les contó esta parábola, que incluso tomada en su sentido literal, es muy útil y necesaria a todos los que desean ser tenidos en consideración por los demás o tienen miedo de ser tenidos en poco...

Pero, como esta historia es una parábola, encierra en si un significado que rebasa su sentido literal. Miremos, pues, de qué boda se trata y quiénes son los invitados a la boda. Esta boda se realiza cada día en la Iglesia. Cada día el Señor celebra sus bodas, porque cada día él se une a las almas fieles en su bautismo o en su traspaso de este mundo al reino de los cielos. Y nosotros, los que hemos recibido la fe en Jesucristo y el sello del bautismo, estamos invitados a sus bodas. Una mes está preparada para nosotros, de la cual dice la Escritura: “Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos.” (Sal 22,5) Encontramos en la mesa los panes de la propiciación, el ternero cebado, el Cordero que quita los pecados del mundo. En esta mesa se nos ofrece el pan vivo bajado del cielo y el cáliz de la Alianza Nueva. Aquí se nos presentan los evangelios y las cartas de los apóstoles, los libros de Moisés y de los profetas que son como manjares llenos de todas las delicias.

¿Qué más podríamos desear? ¿Por qué escogeríamos los primeros sitios? Sea cual fuera el sitio que ocupemos, tenemos de todo en abundancia y no nos falta nada.



San Bruno de Segni (c. 1045-1123)
obispo
Comentario sobre el evangelio de Lucas 1,14; PL 165, 406-407

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 14,1.7-14


Evangelio según San Lucas 14,1.7-14
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.

Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,

y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.

Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

Después dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.

Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.

¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".


RESONAR DE LA PALABRA


CON HUMILDAD Y DESINTERÉS

Las lecturas de este domingo nos presentan dos actitudes que parecen haber desaparecido de nuestros diccionarios, y que nos harían mejores personas, y más parecido al Hijo de Dios, a quien hemos aceptado como maestro de vida: humildad y desinterés.

♠ La primera lectura del libro del Eclesiástico/Sirácida comenzaba así: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad”. Esta palabra «humildad» suele asociarse con una persona apocada, encogida, alguien «modosito» que nunca se opone a nada ni a nadie, que se conforma fácilmente y lo aguanta todo, como si tal cosa.

En tiempos recientes y en ciertas espiritualidades con escaso apoyo bíblico, se ha malinterpretado la humildad como humillación,“resignación”, con aguantarlo todo y tragárselo todo, con callarse sin rechistar cuando a uno le pisan, con rebajarse... Así, ciertos malos directores espirituales han fomentado personas pasivas, sometidas, dóciles marionetas, despersonalizadas... en lugar de personas maduras, libres, responsables y con dignidad. El caso es que en nuestra cultura no está bien vista, no es una virtud que se aprecie o despierte admiración.

♠ La humildad es una virtud exclusiva del cristianismo. No se encuentra en otras religiones. Ni siquiera lo que encontramos en el Antiguo Testamento, coincide con el modo en que la vive y explica Jesucristo. Cuando él proclama en el Sermón de la Montaña «dichosos a los humildes», o cuando dice de sí mismo “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”, de ninguna manera nos está invitando a la resignación, o a callarnos o a consentir pasivamente con todo lo que pase delante de nuestros ojos, o lo que nos puedan hacer a nosotros mismos, ni a dejarnos pisotear ni humillar, perdiendo nuestra dignidad y derechos... porque él no fue ni actuó así, ni propuso semejantes cosas a nadie.

- La humildad es lo contrario del orgullo, de atreverse a mirar a los demás por encima del hombro; es lo contrario de la arrogancia, la autosuficiencia, o servirnos de los demás para ventaja nuestra.
- Humildad es una forma concreta de ponerse delante de Dios y de los hombres, como aquel publicano de la parábola que oraba en la parte de atrás del templo, y cuya oración fue escuchada por Dios, reconociendo nuestra verdad.
- Humilde es el que sabe ponerse a la altura del otro, y cuando hace falta, aún más abajo, como Jesús cuando se echó al suelo para lavar los pies a sus discípulos. El Maestro, el Hijo de Dios, se rebajó -como dice San Pablo- para ponerse al nivel de los que estaban más abajo, solidarizándose con ellos.
- Humilde es el que se acepta como es, sin darse importancia, pero reconociendo sus valores y talentos. Es decir, no podemos llamar «humilde» al que dice de sí mismo: «yo no puedo, yo valgo menos que los demás, yo no merezco, lo que he hecho no tiene importancia».... No es «humilde» el que cree que los demás son siempre mejores que yo, tienen más cualidades y recursos que yo. No es humilde el que se valora poco, y cree que cualquiera lo haría mucho mejor, que no merece reconocimiento o aplausos por sus logros. Esto más que humildad sería «falta de autoestima» y no le vendría mal la ayuda de algún especialista.
- Humilde es el que está siempre dispuesto a aprender de los demás, porque de todos se puede siempre aprender algo. El humilde no se encierra en sí mismo, y se atreve a pedir ayuda, no pretende resolver él solito todos sus problemas; el que procura consultar a los demás antes de tomar sus decisiones.

♠ Seguramente si te preguntara si «eres humilde», e incluso si ser humilde te parece una virtud que hay que fomentar..., te resultaría difícil responder:
- ¿No te has sentido a veces mejor que los demás, tratándolos con cierto desprecio? ¿No has mirado a nadie por encima del hombro?
- ¿Crees que nadie te va a enseñar nada, que tienes tus ideas muy claras y casi siempre tienes la razón? También se puede preguntar así: ¿De quiénes aprendes, quiénes te enseñan cosas cada día, y las acoges con agradecimiento? ¿Qué es lo último que has aprendido, de alguien? ¿De quién?
- ¿Te gusta darte importancia, te haces el centro de las conversaciones, procuras que todos se enteren de tus éxitos? ¿Eres capaz de ponerte en la piel del otro?

♠ Pero hay que vigilar también el otro extremo. A algunos les falta justamente lo contrario: quererse un poco, valorarse, reconocer sus valores y cualidades, con gozo, con espíritu de servicio, con valentía para asumir responsabilidades y tomar decisiones, estar a gusto con mi forma de ser, aunque siempre sea mejorable. Aquella famosa definición de Santa Teresa de Jesús: «humildad es andar en verdad». Y mi verdad es que tengo muchos dones y talentos, porque todos somos hijos de Dios, y a todos nos ha hecho bien, valiosos, únicos. La humildad bíblica implica valorarse a sí mismo y valorar en su justo término a los demás, y así ni lo inferior de uno mismo abruma, ni nos molesta lo superior que vemos en los otros (en tantas cosas los otros son mejores que yo, bueno ¿y qué?).
La humildad de Jesús y la que nos propone le llevó a complicarse la vida por los demás, a defender a los humillados, a ponerse de su parte, a su «altura» (o quizás bajura).

Lo cierto es por todas partes nos invitan a ser el primero, el más guapo, el más elegante, el más famoso, el que más sale en los medios, el que saca el primer puesto, el que gana las oposiciones, el que más dinero gana, el que tiene el mejor piso, el que es «amigo de» y «conoce a» y... Pero no consta que todo eso nos haga más felices: a menudo nos hace esclavos y obsesionados de la opinión de los demás, y no pocas veces frustrados cuando no lo conseguimos.

♠ Un segundo aviso o invitación contra-corriente es: El desinterés. ¡Cuántos nos cuesta hacer las cosas desinteresadamente! Casi siempre esperamos respuesta, que nos correspondan de alguna manera, que nos lo paguen; y con demasiada frecuencia buscamos nuestro interés por encima del de los demás. Incluso a veces hacemos el bien para «sentirnos bien», y no por convencimiento o responsabilidad.

Pues ahí tenemos el estilo diferente de Jesús: «No invites a tus amigos y parientes y amigos ricos, porque te corresponderán y quedarás pagado». Es decir: Invierte a fondo perdido; regala y regálate...porque así es y actúa tu Padre Dios y desea que te parezcas a él. Hazlo así porque es urgente que cambiemos este mundo de intereses, en el que se hacen las cosas para sacar algo a cambio.
♠ Jesús nos invita y recomienda lo que él mismo hizo y hará: «Cuando des un banquete invita a los pobres, a los ciegos, a los que no pueden, ni tienen, ni valen». Sentarles en mi mesa sería sinónimo de hacerles un hueco digno en mi vida: no es un simple asunto «gastronómico», no es sólo darles de comer, sino que coman conmigo. Se trataría de acoger, interesarnos, atender, darles nuestro tiempo y cercanía...
La Eucaristía siempre se ha considerado el «banquete del Señor», la Cena festiva de los hermanos. Una mesa en la que nunca tenemos derechos ni méritos suficientes como para sentarnos a ella. Como dice esa oración antes de comulgar: «no soy digno de que entres en mi casa». Pero sin merecerlo, sin tener derecho a estar en esta mesa, siendo un pecador... el Señor continuamente me invita.... para que hagamos nosotros lo mismo. Hacer de nuestra vida, de nuestras relaciones, de nuestro corazón una mesa universal abierta a todos... y especialmente a los que menos se lo merecerían. Porque lo de «merecer»... es algo que Dios ha quitado de su diccionario.... y del nuestro.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 27 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Mucho después, llegó su amo.” (cf Mt 24,50)

“Hermanos míos, hasta ahora no hemos hecho nada todavía. ¡Empecemos hoy!” San Francisco se hizo a sí mismo esta exhortación. ¡Hagamos nosotros lo mismo! Es verdad, todavía no hemos hecho nada, o casi nada. Los años se han seguido uno tras otro sin que nos hubiéramos preguntado qué hemos hecho con el tiempo. ¿No hay nada en nuestra conducta que necesite modificarse, nada que añadir, nada que quitar? Hemos vividos despreocupados, como si nunca tuviera que llegar aquel día en que el juez eterno nos llame para dar cuenta de nuestras acciones y de cómo hemos aprovechado nuestro tiempo.

¡No perdamos el tiempo! No hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. ¡Las tumbas rebosan de buenas intenciones! Y desde luego ¿quién nos asegura que mañana viviremos? ¡Escuchemos la voz de nuestra conciencia. Es la voz del profeta: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis el corazón!” (Sal 94,7.8)

No poseemos más que el momento presente. Vigilemos, pues, y vivámoslo como un tesoro que nos ha sido confiado. El tiempo no nos pertenece. No lo malgastemos.



San [Padre] Pío de Pietrelcina (1887-1968)
capuchino
Buona giornata 5, 3/1

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 25,14-30


Evangelio según San Mateo 25,14-30
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:

El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes.

A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida,

el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.

De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos,

pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.

Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores.

El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'.

'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.

Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'.

'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.

Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.

Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'.

Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido,

tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.

Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez,

porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.

Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'.


RESONAR DE LA PALABRA


Ser productivo con gratitud

Lo que Pablo dice de los corintios es cierto para muchos de nosotros. Si nos examinamos honestamente, ¿hemos merecido ser quienes somos y donde hemos llegado ahora? Si Dios te ha concedido una vocación o posición especial, no es por tu mérito, sino puramente por Su Gracia, para Sus propósitos. Como dice Pablo y la Madre María en el Magnificat, si en algún momento nos jactamos, sólo podemos hacerlo de las maravillas que Dios ha obrado en nuestras vidas. Una vez que somos conscientes de tales maravillas, la respuesta espontánea sólo puede ser de gratitud. Quien está tan lleno de tal gratitud por las bendiciones de Dios, nunca puede imaginar el desperdicio de los talentos y recursos que Dios ha dado, y trabajará día y noche para poner esos talentos en buen uso y devolver el favor, aunque sea inconmensurablemente inadecuado, a Dios cuando venga a llamarlo. Esta es la dinámica interior de todo santo y de toda alma santa.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 26 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Vigilad, porque no sabéis el día ni la hora”

Para atajar toda pregunta de sus discípulos sobre el momento de su venida, Cristo dijo: “Esa hora nadie la sabe, ni los ángeles ni el Hijo.

No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas”(Mt 24,36; Ac 1,7). Quiso ocultarnos esto para que permanezcamos en vela y para que cada uno de nosotros pueda pensar que ese acontecimiento se producirá durante su vida...

Velad, pues cuando el cuerpo duerme, es la naturaleza quien nos domina; y nuestra actividad entonces no está dirigida por la voluntad, sino por los impulsos de la naturaleza. Y cuando reina sobre el alma un pesado sopor –por ejemplo, la pusilanimidad o la melancolía–, es el enemigo quien domina al alma y la conduce contra su propio gusto... Por eso ha hablado nuestro Señor de la vigilancia del alma y del cuerpo, para que el cuerpo no caiga en un pesado sopor ni el alma en el entorpecimiento y el temor, como dice la Escritura: “Sacudíos la modorra, como es razón” (1Co 15,34); y también: “Me he levantado y estoy contigo” (Sal. 138,18); y todavía: “No os acobardéis” (cf Ef. 3,13)...

"Cinco de ellas, dice el Señor, eran insensatas y cinco eran prudentes". No es su virginidad lo que cualificó su sabiduría, ya que eran todas vírgenes, sino sus buenas obras. Si tu castidad iguala la santidad de los ángeles, observa que la santidad de los ángeles no tiene envidia y ni otro mal. Así pues, si no te reprenden por la impureza, vigila que no lo seas tampoco por la ira y la cólera... “Que vuestros cinturones estén ajustados a la cintura", para que la castidad nos alivie. "Y vuestras lámparas encendidas" (Lc 12,35), porque el mundo, que está sumergido en la noche, necesita la luz de los justos. "Que vuestra luz brille delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5,16).


San Efrén (c. 306-373)
Diácono en Siria, doctor de la Iglesia
Comentario al Diatéseron , §18, 15s ; SC 121 (trad.SC p. 325 rev. ; cf breviario,  jueves, I semana de Adviento)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 25,1-13


Evangelio según San Mateo 25,1-13
Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.

Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite,

mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.

Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.

Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'.

Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.

Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'.

Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'.

Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.

Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos',

pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'.

Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.


RESONAR DE LA PALABRA

Petróleo no desgranable

La actitud y el comportamiento de las cinco doncellas sabias podrían parecer bastante poco cristianos. ¿Por qué no compartieron un poco de lo que tenían para que todos pudieran encender sus lámparas y recibir al novio? ¿No fueron egoístas? Si bien es cierto que compartir los recursos de uno es el camino cristiano, aparentemente hay ciertas cosas que simplemente no se pueden compartir, especialmente en el ámbito espiritual: uno debe cultivarlas por sí mismo, con la gracia de Dios. En el viaje espiritual, uno debe recorrer el camino por sí mismo. Uno debe generar el aceite de la perseverancia y el compromiso por sí mismo. Los demás sólo pueden estar al lado, aconsejar y animar. Un director espiritual sólo puede mostrar el camino, el dirigido debe hacer el recorrido. Un amigo puede rezar, exhortar y apoyar a otro, pero éste debe comprometerse personalmente. Nadie puede vivir la vida de otro.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

Buen día, Espíritu Santo! 26082022


Existe todo un arte en el saber hablar, pero mucho mas sublime es el de saber escuchar.

Aprender a escuchar con serenidad es lo mismo que saber abrazar con amor y con ternura. Aún teniendo y existiendo diferentes perspectivas en la vida debemos asumir que el silencio también es parte del diálogo, -del hablar y del escuchar-. La elocuencia no esta sellada, marcada ni es mayor cuando se gana por capacidad de argumentación; la más sabia elocuencia esta forjada en la capacidad de empatizar con aquello que está siendo dicho, callado o llorado.

El arte de escuchar es cincelado en nosotros por el Espíritu Santo que sabe que sólo se trata de saber escuchar lo que dice el corazón y es por eso que Él, nuestro Defensor, al amarnos nos habla y nos abraza.

¿Te sientes dispuesto a hacer lo mismo?

¡Buen día, Divino y Santo Espíritu?
¿Qué podemos hacer juntos hoy?

jueves, 25 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

En medio de la noche

¿Cuándo vino el Salvador? No vino al comienzo del tiempo, ni en medio, sino al final. Esto no lo ha hecho sin alguna razón, sino que, muy prudentemente, la Sabiduría divina, que no desconocía que los hijos de Adán son ingratos, dispuso que no los socorrería hasta que ellos sintieran gran necesidad de ello.

En verdad, ya «atardecía y el día iba de caída», «el sol de la justicia» había casi desaparecido (Lc 24,29; Ml 3,20); sobre la tierra ya no se difundía sino una luz incierta y un calor débil. De hecho, la luz del conocimiento de Dios había disminuido mucho y se había enfriado el calor de la caridad a causa de la creciente iniquidad (Mt 24,12). Ya no había apariciones de ángeles, ni oráculos de profetas: se habían acabado como si estuvieran vencidos por la desesperanza ante el extremo endurecimiento de los hombres y su obstinación. Es entonces que el Hijo afirmó: «Entonces yo digo: aquí estoy» (Sl 39,8). Sí, cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, Señor, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real (Sab 18,14). Tal como lo dice el apóstol Pablo: «Cuando se cumplió el tiempo Dios envió a su Hijo a la tierra (Gal 4,4).



San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermón 1 para el Adviento

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 24,42-51


Evangelio según San Mateo 24,42-51
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.

Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.

Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?

Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.

Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si es un mal servidor, que piensa: 'Mi señor tardará',

y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos,

su señor llegará el día y la hora menos pensada,

y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.


RESONAR DE LA PALABRA

Ars Moriendi

Es una gran ironía que los seres humanos vivan como si la muerte le ocurriera a otro. Por supuesto, sabemos que somos mortales; pero de alguna manera, vivimos como si fuéramos a vivir en esta tierra para siempre. La conciencia de nuestra mortalidad o la falta de ella influye en nuestro modo de vida. Como dijo Samuel Johnson, la perspectiva de la muerte concentra maravillosamente la mente de un ser humano. En épocas anteriores, muchos monjes solían cavar sus propias tumbas y sentarse en ellas a meditar. Incluso en estos días, algunas órdenes contemplativas continúan la práctica de que cada monje prepare su propia tumba. Esto les da perspectiva. Quien es consciente de la muerte y de la realidad de dar cuenta de su vida al Creador se mantendrá despierto y estará alerta en todo lo que haga. Esa persona no será encontrada en falta cuando llegue su hora de encontrarse con el Señor de la Vida.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

Cuaresma de San Miguel 25 AGO 22

Existe un momento en nuestras vidas en que es preciso tomar “La Decisión” que cambiará todo. Puede que ocurra con pasos cuya huella deje impreso el miedo. Puede incluso que quiera ser frenada por el pasado que aún se carga o por lo incierto del futuro. Será posiblemente la soledad el abrigo de ese momento y mas de un adversario interno endurecerá su rostro y su voz. Aún y a pesar de todo este ambiente exterior e interior, es preciso comprender que ningún tibio ha hecho historia, ni ha encontrado el camino estrecho.

¿Te ha visitado la tibieza y has hecho de ella tu hogar? Que ninguna voz, ni situación hable más fuerte que la Voz de quien habita tu corazón.
Avanza. Deja ese lugar.
Quiebra la maldición que engendran los espíritus del miedo.
Mira en lo alto el Madero vacío y recuerda La Palabra del que ha vencido.

Buen día, Espíritu Santo! 25082022

Todo resultado en la vida es fruto de un antes que nos costó mucho. A veces nos llevan años y esfuerzos algunas conquistas. Son el fruto de mucho caminar. La madurez espiritual y psico-afectiva son uno de esos frutos que nos otorgan equilibrio interior y nos permiten enfrentar los conflictos del presente. Sí, debemos asumirlo: la madurez es obra de tiempos duros. El inmaduro no puede ni siquiera percibir este proceso, el todo que tenemos y disfrutamos en nuestro presente. El inmaduro solo quiere gozar de lo bueno negando lo no tan bueno que tiene la vida.

Hay restricciones que nos educan, que disciplinan nuestra voluntad quebrada por el pecado y son, en incontables ocasiones, los peldaños que usa la gracia para modelarnos.

Cuando la voz interior que resuena dentro de cada uno de nosotros es máss fuerte que los rugidos de los miedos y las adversidades demos gracias, alabemos al Paráclito pues Su gracia está actuando llevándonos hacia nuevas conquistas que nos harán cantar victoria.

miércoles, 24 de agosto de 2022

EL MUNDO DE DIOS


«El Resucitado vive en el mundo de Dios, donde hay sitio para todos, donde se forma una nueva tierra y se va construyendo la ciudad celestial, hogar definitivo del hombre. Nosotros no podemos imaginar esta transfiguración de nuestra corporeidad mortal, pero estamos seguros de que ella mantendrá nuestros rostros reconocibles y nos permitirá permanecer seres humanos en el cielo de Dios. Nos permitirá participar, con sublime emoción, a la exuberancia infinita y feliz del acto creador de Dios, del que viviremos en primera persona todas las aventuras interminables»

Francisco
Audiencia General
24-08-2022



COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Como bajan a lluvia y la nieve del cielo... así será mi palabra que sale de mi boca» (Is 55,10)

Los apóstoles son estas piedras preciosas que san Juan nos dice en el Apocalipsis haber contemplado y con las que se construyen las puertas de la Jerusalén celestial (Ap 21,21)... En efecto, cuando a través de signos o de milagros los apóstoles irradian la luz divina, dan acceso a la gloria celestial de Jerusalén a los pueblos convertidos a la fe cristiana. Y cualquiera que es salvado gracias a ellos entra en la vida como un viajero que atraviesa una puerta... Habla también de ellos el profeta cuando dice: «¿Quiénes son estos que vuelan como unas nubes?» (Is 60,8). Estas nubes se condensan en agua cuando riegan la tierra de nuestro corazón con la lluvia de su enseñanza para convertirla en fértil y portadora de gérmenes de buenas obras.

Bartolomé, cuya fiesta hoy celebramos, en arameo quiere decir precisamente: hijo del que lleva agua. Es hijo de ese Dios que levanta el espíritu de los predicadores a la contemplación de las cosas de allá arriba de manera que puedan esparcir eficazmente y en abundancia, la lluvia de la palabra de Dios en nuestros corazones. Es de esa manera que beben el agua de la fuente para dárnosla a beber a cada uno de nosotros.



San Pedro Damián (1007-1072)
benedictino, obispo de Ostia, doctor de la Iglesia
Sermón 42, segundo para San Bartolomé

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 1,45-51


Evangelio según San Juan 1,45-51
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".

Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".

"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".

Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".

Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".

Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."


 RESONAR DE LA PALABRA

Jesús omnisciente

¿Qué hacía Natanael (Bartolomé) bajo la higuera? No lo sabemos con certeza. Sin embargo, hay indicios en el Antiguo Testamento. Cuando Dios establezca su reino de paz, la gente "se sentará bajo sus propias vides y bajo sus propias higueras" (Miq. 4:4), indicando un tiempo de paz y confianza, libre de miedo. No era una práctica inusual que los eruditos leyeran y estudiaran la ley bajo las higueras, y en raras ocasiones, incluso que rezaran. El erudito Al Garza señala que en el diccionario siríaco se menciona que la madre de Natanael lo puso bajo una higuera para salvarlo cuando Herodes estaba en un alboroto matando niños para deshacerse del niño Jesús. Jesús, en su infinita sabiduría, conocía el íntimo vínculo entre la higuera y Natanael, y no es de extrañar que los rígidos estereotipos de este último sobre cualquier cosa buena en Belén estallaran inmediatamente y reconociera al Mesías en Jesús.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 23 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA




Cristo nos llama a todos a la conversión

No tenemos virtud, no porque sea difícil, sino porque no queremos. No tenemos paciencia…, porque no queremos. No tenemos templanza…, porque no queremos. No tenemos castidad, por lo mismo. Si quisiéramos seríamos santos…, y es mucho más difícil ser ingeniero, que ser santo. ¡Si tuviéramos fe!

Vida interior…, vida de espíritu, vida de oración. ¡Dios mío! ¡eso sí que debe ser difícil! No hay tal. Quita de tu corazón lo que estorba y en él hallarás a Dios. Ya está todo hecho. Muchas veces buscamos lo que no hay, y en cambio pasamos al lado de un tesoro y no lo vemos. Esto nos pasa con Dios, que le buscamos […] en una maraña de cosas, que a nosotros nos parecen mejores cuanto más complicadas. Y, sin embargo, Dios le llevamos dentro, y ahí no lo buscamos. Recógete dentro de ti mismo…, mira tu nada del mundo, ponte a los pies de una Cruz, y si eres sencillo, verás a Dios.
He aquí la vida de oración…, no hay que poner lo que ya está, sino que hay que quitar lo que sobra. Dogo lo que ya están suponiendo al alma en gracia de Dios, y si algunas veces Dios no está en ella es porque nosotros no queremos. Tenemos tal cúmulo de atenciones, distracciones, aficiones, deseos de vanidades, presunciones; tanto mundo dentro, que Dios se aleja… pero nada más quererlo Dios llena el alma de tal modo, que hace falta estar ciego para no verlo. ¿Quiere un alma vivir según Dios?... Quite de ella todo lo que nos sea Él…, y ya está. Es relativamente fácil. Si quisiéramos, y con sencillez a Dios se lo pidiéramos, haríamos grandes progresos en la vida del espíritu. Si quisiéramos seríamos santos… Pero somos tan tontos que no queremos… Preferimos perder el tiempo en estúpidas vanidades.


San Rafael Arnáiz Barón (1911-1938)
monje trapense español
Escritos del 25/01/1937 (Obras completas - Editorial Monte Carmelo, p. 767.768, § 883.884.885)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 23,23-26


Evangelio según San Mateo 23,23-26
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!

¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.


RESONAR DE LA PALABRA

Examen de conciencia

"Purifica primero el interior, entonces el exterior también se purificará". ¡Qué fácilmente olvidamos esto, y qué convenientemente! Todos estamos ansiosos por cambiar el mundo exterior: basta con observar nuestras conversaciones en las mesas de los comedores o en los mercados o incluso en las reuniones y conferencias para llegar a esta conclusión. Rara es la gente que trabaja en sí misma, en su interior. Predicamos la fe y la moral desde las azoteas y somos ajenos, inocente o deliberadamente, al desorden interior. Esta desconexión entre el interior y el exterior explica, no sólo muchas de nuestras enfermedades físicas y emocionales, sino también todo tipo de historias de abuso, sexual, financiero, pastoral, etc., que escuchamos por ahí. Incluso en muchas casas religiosas, el examen de conciencia diario se ha convertido en algo del pasado. Es hora de hacer del examen al final del día una práctica diaria no negociable, para todo cristiano.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA