domingo, 30 de junio de 2019


Pensamientos de Fuego - HUMILDAD - Beata Elena Guerra # 306


Instrumentos de sanación






"Los padres constituyen instrumentos naturales de sanación para sus niños, aunque no hayan concurrido a ningún tallar sobre el tema. Es tan solo una cuestión lógica: el Creador, quien nos confió la responsabilidad de criar pequeños, también nos asiste en dicho proceso cuando invocamos su ayuda."

Barbara Shlemon Ryan
Sanar como Jesús sanaba - pagina 26

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,51-62


Evangelio según San Lucas 9,51-62
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

RESONAR DE LA PALABRA

Seguir a Jesús en libertad y amor

La idea de seguir a Jesús nos hace pensar en la vocación. Todos somos llamados por Jesús a seguirle. Por otra parte es cierto que sólo a algunos se les invita a cambiar de estilo de vida, a asumir una nueva forma de vida en la Iglesia con respecto a la que tenían. 

¿Qué significa seguir a Jesús para los cristianos en general? En el Evangelio de hoy parece que Jesús pone las cosas difíciles a los que quieren seguirlo. A uno le promete vivir en la más total de las pobrezas –“las zorras tiene madriguera pero el Hijo no tiene donde reposar la cabeza”–, a otro le pide que abandone a su familia sin siquiera enterrar a su padre –para los judíos enterrar a los muertos es uno de los más sagrados deberes, cuánto más al padre–, a otro le impide incluso despedirse de su familia. La llamada de Jesús es una llamada radical que descoloca a las personas de su vida para ponerlas al servicio del Reino.

Entonces, ¿quién puede seguir a Jesús? La respuesta está en la segunda lectura, de la carta a los gálatas. Ahí está la clave para comprender el servicio del Reino al que Jesús nos llama. Incluso se podría cambiar el orden de las lecturas y leer la segunda después del Evangelio. Pablo comienza proclamando que Jesús nos ha liberado para que seamos libres. El Reino es lo absolutamente contrario a la esclavitud. El Reino de Dios es el reino de la libertad. Vivir al servicio del Reino significa asumir radicalmente la libertad que Dios nos ha concedido en Cristo. Asumirla con sus riesgos y asumirla responsablemente. Entrar en el Reino es madurar como personas. Los hijos de Dios no tienen más vocación que la libertad. Y ahí no se pueden hacer concesiones. No hay que volverse a mirar el tiempo en que fuimos esclavos, no hay que preocuparse siquiera de enterrar lo que abandonamos. Nuestra vocación nos llama a crecer en libertad. No es fácil vivir en libertad y asumirla responsablemente. Es un camino duro –como el de Jesús, en subida hacia Jerusalén–. Supone renunciar a muchas seguridades. Pero ahí es donde nos quiere Dios. 

Claro que es una libertad atemperada en la relación por el amor. Somos libres para amar con todo el corazón. Somos libres desde la verdad más verdadera de nuestras vidas: todos somos hermanos y hermanas en Jesús. Somos libres para tomar las decisiones que nos lleven a amar y respetar la vida en su integridad, la propia y la de los demás. Somos libres para defender la vida frente a todas las amenazas. Somos libres para vivir en solidaridad con toda la creación. Seguir a Jesús para el cristiano significa madurar en libertad, dejar de ser esclavo de las normas y ser agente activo en la construcción de un mundo más justo, más hermano y más libre. 

Para la reflexión

¿Cuáles son mis esclavitudes? Trata de concretarlas (el qué dirán, el alcohol, la pereza...). ¿Cómo trato de liberarme de ellas? ¿Qué significa para mí vivir en libertad? ¿En qué medida estoy trabajando para hacer que este mundo sea más humano, más libre y fraterno?
Fernando Torres cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

SÍGUEME


“Sígueme”

El Salvador nos ha precedido en el camino de la pobreza. A Él le pertenecen todos los bienes del cielo y de la tierra. Para Él no presentaban ningún peligro; podía usar de ellos al mismo tiempo que conservaba su corazón enteramente libre. Pero sabía muy bien que es casi imposible al ser humano poseer bienes sin subordinarse a ellos y hacerse su esclavo. Por esta razón lo abandonó todo, y con su ejemplo nos ha enseñado, aún más que con sus palabras, que sólo lo posee todo el que no posee nada. Su nacimiento en un establo y su huída a Egipto nos hacen comprender ya, que el Hijo del hombre no tendría un lugar donde reposar la cabeza. El que quiera seguirle debe saber que nosotros no tenemos aquí abajo una morada permanente. Cuanto más vivamente tomemos conciencia de ello, más ardientemente tenderemos hacia nuestra morada futura y exultaremos sólo de pensar que tenemos derecho de ciudadanía en el cielo.


Santa Teresa Benedicta de la Cruz
Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa
Meditación para la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

sábado, 29 de junio de 2019

BUENAS NOCHES ESPÍRITU SANTO


Todo es acción del Espíritu Santo

A lo largo de 50 años de Renovación Carismática Católica, el Espíritu Santo actuó porque nosotros permitimos que Él actuase. Toda la obra fue hecha de la manera de Él. Se levantaron por la acción del Espíritu Santo, varias expresiones dentro de la renovación carismática Católica. Es como una familia en que existen el padre, la madre y numerosos hijos, los cuales reciben la educación y la formación de los padres. Los hijos crecen, se casan, forman nuevas familias. Cada una de esas familias ahora es una expresión diferente, con características semejantes y otras específicas, propias de cada familia. 

Gracias a Dios surgieron diversas y distintas expresiones de la Renovación Carismática Católica. Todo fue obra del Espíritu Santo y fue Él quien todo hizo; por lo tanto, yo no puedo hacerme indiferente, no puedo colocar reparos, porque todo fue obra del Espíritu Santo en la expresión de la Renovación Carismática Católica. 

Dios puede haber levantado (allí donde vives) otras expresiones de la Renovación Carismática Católica, y nosotros no podemos negar que el Espíritu Santo condujo a esos hermanos a formar una nueva familia. Si allí (donde vives) el movimiento de la RCC es fecundo, él va a producir familias y nosotros no podemos estar divididos, unos contra otros, porque el territorio donde nosotros necesitamos adentrarnos ya esta poseído por el enemigo de Dios.

Necesitamos entrar en esos lugares como un cuerpo, Renovación Carismática Católica, órgano a órgano, miembro a miembro -todos unidos en el Cuerpo de Cristo, para reconquistar aquello que el enemigo usurpó.

Digamos al Señor:
Señor, yo soy un conquistador que, con el poder del Espíritu Santo unido a mis hermanos, unido a la familia Renovación Carismática Católica y formando un solo cuerpo con Cristo, iré conquistando, palmo a palmo, ese territorio para el Señor Jesús. Amén!
Mons. Jonas Abib
Pentecostes hoje - página 27-28

Pensamientos de Fuego - HUMILDAD - Beata Elena Guerra # 305


NO TENGAS MIEDO DE CONVERSAR CON DIOS


La sabiduría del Señor es dada a quien es manso como las ovejas. Ellas necesitan continuamente la dirección de un pastor. Y si éste no está atento, se pierden y ponen la vida en riesgo. Por eso, somos comparadas con ellas, ya que sin el Señor, que es nuestro Pastor, también tomamos la dirección equivocada y seguimos hacia adelante con la cabeza baja, mirándonos a nosotros mismos y nuestros problemas, y así nos perdemos.

El mismo Jesús, mientras estaba aquí en la tierra, se hizo una oveja del Padre, obedeciéndole y preguntándole todo a Él. El Señor tiene en abundancia el don de sabiduría para ofrecer a sus hijos. De modo que cuando empezamos a preguntarle todo a Él y a obtener las respuestas de Él, sabremos, al final, cómo actuar, cómo educar a nuestros hijos, como conducir nuestra familia, cómo comportarnos con nuestro cónyuge, vecinos, patrón, párroco, coordinadores de grupos de oración. No porque hemos llegado a ser sabios, sino porque cada cosa que preguntamos al Señor, Él ira respondiendo, respondiendo, respondiendo, con la ayuda del Espíritu Santo.

La sabiduría de Dios está en el aire. Es como una emisora de radio o televisión que transmite las 24 horas del día. Y cuando la sintonizamos, el Señor comienza a revelarnos lo que debemos hacer. ¿Cómo sintonizarla? Por medio de la oración. ¿Y dónde oír el mensaje del Señor? En el corazón. Pero hay que buscar constantemente, ser asiduos a la oración.
No tengas miedo de conversar con Dios y con Jesús sobre tu vida.

¡Dios los bendiga!

Monseñor Jonas Abib 
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Adaptación del original en portugués



Bendiciéndonos unos a otros

Bendecir quiere decir decir cosas buenas. Debemos bendecirnos los unos a los otros constantemente. Los padres necesitan bendecir a sus hijos, los hijos a sus padres, los esposos a sus esposas, las esposas a sus esposos, los amigos a sus amigos. En nuestra sociedad, tan llena de maldiciones, debemos llenar todos los lugares donde estamos con nuestras bendiciones. Olvidamos con mucha facilidad que somos los hijos amados de Dios y permitimos que las muchas maldiciones de nuestro mundo oscurezcan nuestro corazón. Por lo tanto, necesitamos que se nos recuerde que Dios nos ama y recordar a otros que ellos también son amados. Sea que la bendición se diga en palabras o por medio de gestos, de manera formal o informal, nuestras vidas necesitan ser vidas bendecidas.

Henri Nouwen
Pan para el viaje

Reconquistando territorio

Algunas veces "me pregunto si en el mundo actual es la Voluntad del Señor la que está prevaleciendo? Lamentablemente no! Claro que existen muchas buenas personas que ya fueron conquistadas para el Señor, que son verdaderamente del Señor, que fueron bautizadas en el Espíritu Santo, que tuvieron un encuentro personal con Jesús y hoy son discípulos y hacen parte de la Iglesia.


Pero la gran mayoría -muchos de ellos están cerca de nosotros, en nuestras casas, en nuestro ambiente de trabajo, hasta dentro de la misma iglesia-, están en territorios usurpados por el enemigo. Basta solo mirar nuestras instituciones, la educación, los medios de comunicación, el área de la justicia, el área de la salud, el comercio, la industria, el ambiente agropecuario. En fin, solo basta percibir a nuestro alrededor que no es la voluntad del Señor, Sus órdenes y leyes que imperan en el mundo de hoy. Hasta nosotros mismos, un día fuimos parte de ese territorio, hicimos cosas del modo que al diablo le gusta!

Es ése el territorio que necesita ser conquistado palmo a palmo! Diría persona a persona, cuerpo a cuerpo. Y el Señor nos envía como cuerpo, como pueblo de Dios, y es justamente por eso que necesitamos estar unidos. Imagina un cuerpo cuyos órganos están disgregados, en que cada órgano se percibe más importante que el otro. Imagina a cada uno de los que forman parte de tu grupo caminando solos y, muchas veces, aislado porque se considera mejor miembro, el que sabe más -quien actúa así acostumbra criticar al grupo, le impide crecer y, en la mayoría de la veces se posiciona contra los demás.

Todas las instituciones de la Iglesia necesitan ser una, porque la Iglesia es solo una. Y quien va a hacer eso somos nosotros! Los movimientos que el Espíritu Santo suscitó en la Iglesia necesitan estar unidos.

Es cierto que cada movimiento tiene un carisma propio, un don propio, una misión propia, y tiene una forma de hacer las cosas diversas de las otras, pero todos fueron constituidos por el Espíritu Santo -no fue por voluntad de los hombres. Y nosotros no podemos oponernos a la inspiración del Espíritu Santo. Esos movimientos son parte de un cuerpo, el Cuerpo de Cristo, en el cual nosotros nos encontramos!

Mons. Jonas Abib
Pentecostes hoje - página 25-26

Es necesario re-incendiar el carisma




"Lo que necesita acontecer con nosotros es lo mismo que San Pablo dice a Timoteo en la segunda carta, capítulo primero, en el versículo 6: "Por ese motivo, te exhorto a reavivar la llama del don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos". San Pablo fue bien claro al decir "yo te exhorto a reavivar la llama del don de Dios". 

Otra linda palabra para decir eso es "reinflamar el carisma", "reinflamar el don". Es como aquellas brasas que están extinguiéndose, o sea, con brillo frágil, casi apagándose y, cuando soplamos o abanicamos las cenizas, ellas comienza a re-encenderse, hasta conseguir nuevamente el fuego. Re-inflamar el carisma es renovar el Espíritu Santo que está en nosotros.

Muchas veces caemos en aridez o, peor aún, en la tibieza, y no oramos más. No tenemos entusiasmo, como si el Espíritu Santo se hubiese ido, si nos hubiese abandonado. Pero la verdad es que nosotros somos los que estamos mal. Es necesario reavivar esa llama, reinflamar el carisma de Dios que está en nosotros. Es necesario recibir contínuamente oración y abrirse al Espíritu Santo, porque El nunca nos abandona."

Mons. Jonas Abib
"Pentecostes hoje" - pág 16

Orando en familia






"A menudo me entero de cristianos que se han encontrado a sí mismos orando junto a otros en situaciones de total desesperación, y han descubierto la respuesta de Dios de maneras muy profundas. (...) 

Un buen lugar para comenzar a ejercitar la capacidad de rezar unos por otros es nuestro propio hogar. Los miembros de una familia son canales naturales de sanación entre sí. Los padres se beneficiarían notablemente, como así también sus hijos, si oraran por ellos regularmente, pidiendo la bendición de Dios para sus familias."

Barbara Shlemon Ryan
"Sanar como Jesús sanaba" - pagina 26

Familias renovadas







Todas las familias necesitan del Bautismo en el Espíritu Santo para volverse a Dios. La provisión necesaria para salvar a los nuestros es el Bautismo en el Espíritu Santo! Estamos delante de una obra de rescate cuya provisión de Dios es Su Espíritu Santo.

Mons. Jonas Abib
Reinflama o carisma - p. 45

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 16,13-19.


Evangelio según San Mateo 16,13-19.
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

RESONAR DE LA PALABRA

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

Celebrar San Pedro y San Pablo es celebrar la vida de la Iglesia en su totalidad, es decir, en su dimensión estructural, jerárquica, administrativa y sacramental (Pedro) y en su dimensión misionera (Pablo). Para esto, es fundamental comprender la pregunta que Jesús hace a sus discípulos: “¿quién decís que soy yo?” Responder a esta pregunta es imprescindible para ser discípulo de Jesús al estilo de los apóstoles.

Pedro la respondió en nombre de todos: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Pero su respuesta no vino de lo que había oído, sino porque Dios le había revelado. Y esto no se dio porque Pedro era mejor o más entendido que los demás, sino por su compromiso y fidelidad a Jesús y su misión. Así, la fe profesada por Pedro constituye el fundamento de la Iglesia.

A la respuesta de Pedro, Jesús le revela la misión que desea confiarle: “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. En este diálogo aparece, de manera anticipada, el drama de la historia del Papado, caracterizado por la presencia de dos elementos: la fuerza que viene de lo Alto, que constituye el fundamento de la Iglesia, y la debilidad humana, que necesita abrirse a la acción de Dios.

De igual modo, lo vemos en Pablo: “He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe”. Seguramente, no se trata del combate del combatiente, sino de la fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Igualmente, vemos en Pablo el tema de la acción divina y la apertura de la fragilidad humana a la gracia: “Así que muy a gusto me gloriaré de mis debilidades, para que se aloje en mí el poder de Cristo. Por eso estoy contento con las debilidades, insolencias, necesidades, persecuciones y angustias por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (1Cor 12,9-10).

Lo que contemplamos en la experiencia de Pedro y Pablo desde el encuentro con Jesús es un cambio profundo en la existencia de estos dos hombres. Ellos fueron transformados por el amor y la bondad de Dios. Pidamos al Señor que nos ayude a seguir el camino de los apóstoles, siendo fieles a su Iglesia, que, en la diversidad de dones, expresa la belleza de la misión que Cristo le confió.

Nuestro hermano en la fe.
Eguione Nogueira, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 290619


“Me hice todo a todos. No busco mi propio interés, procuro contentar en todo a todos, para que se salven” (1Co 9,22; 10,33)

"Son hombres de misericordia, cuyos beneficios no caen en el olvido; los bienes que dejaron a su posteridad subsisten siempre" (liturgia latina; si 44,10-11). Celebramos, bien amados, el día del nacimiento de los apóstoles Pedro y Pablo; y conviene... que su muerte sea llamada igualmente nacimiento, ya que engendra a la vida... He aquí lo que alcanzan los santos: por esta muerte que da vida, dejan esta vida que conduce a la muerte, para alcanzar esta vida vivificante que está en manos de Aquel mismo que "tiene la vida", el Padre, como lo dice Cristo (Jn 5,26)...

Hay tres tipos de hombres misericodiosos. Los primeros dan sus bienes... con vistas a suplir con lo que les sobra la penuria de otros... Los segundos distribuyen todos sus bienes, y para ellos de ahora en adelante... todo lo tienen en común con el otro... En cuanto a los terceros, no sólo lo dan todo, sino que “se dan ellos mismos por entero" (2Co 12,15) y se entregan en persona a los peligros de la prisión, al exilio y a la muerte, para alejar a otros del peligro en el que se encuentran sus almas. Ellos mismos son pródigos, porque están ávidos de los otros. Recibirán la recompensa de este amor "porque no existe amor más grande que dar su vida por aquellos a los que se ama" (Jn 15,13)...

Tales son estos gloriosos príncipes de la tierra y servidores del cielo donde hoy - después de largas privaciones "el hambre y la sed, el frío y la desnudez", de duras fatigassy peligros "de sus compatriotas, paganos y hermanos falsos" (2Co 11,26-27) - celebramos su muerte victoriosa. A tales hombres se aplica bien esta frase: "sus obras no caen en el olvido", porque no olvidaron la misericordia... Sí, a los misericodiosos "la suerte que les espera es espléndida, su herencia magnífica" (Sal.15, 6).



Isaac de Stella (¿-c. 1171)
monje cisterciense
Sermón 49, 1º para la fiesta de San Pedro y San Pablo; SC 339

viernes, 28 de junio de 2019

Algo común en nuestros grupos

Es impresionante la realidad de los dones. Es necesario usarlos y hacer que, en nuestros grupos de oración, ellos sean entusiasmantes y acontezcan, -y me refiero a todos ellos, desde el don de lenguas, hasta la palabra de profecía, dones de sanación entre otros. En los grupos, no podemos delegar esa tarea solamente a las personas especializadas en eso. No podemos hacer restricciones del tipo: "Aquella es la persona que trae palabra de profecía". ¡No! La palabra de profecía necesita ser común en el grupo de oración.

La palabra de ciencia, que es justamente esa intuición divina de ver dentro de la persona, ver dentro de los acontecimientos, necesita ser fuerte en el grupo de oración. Y, en ese caso, digo lo mismo: no son una o dos personas que tendrán la palabra de ciencia-, eso necesita ser fuerte en todo el grupo, una cosa común entre nosotros. San Pablo explica muy bien que ni todos los dones son para todos, pero es necesario que muchas personas tengan el don de palabra de ciencia.

En el grupo de oración, la fe debe hervir. El bautismo en el Espíritu Santo que recibimos debe hacer hervir nuestra fe!

Mons. Jonas Abib
Pentecostes hoje - pagina 18

Reinflama



Ven, Espíritu de Dios! Desciende con poder sobre la Renovación Carismática del mundo entero. Sobre cada uno de tus hijos, y haz de nosotros, criaturas nuevas! Precisamos de este derramamiento. Vuelve a encender la llama en nosotros! Que Tu Fuego nos devore y queme todo comodismo, todo preconcepto, toda anemia espiritual, todo adormecimiento, todo entumecimiento y tibieza.

Derrama sobre nosotros Tu Espíritu. Haz Tu obra en nosotros. Que Tus propósitos acontezcan! Reinflama el carisma que está en nosotros. Rescata a tus hijos, Señor!

Amén

Pensamientos de Fuego - HUMILDAD - Beata Elena Guerra # 304


COMPARTIR SOLIDARIO


NO PODEMOS INVERTIR LA VIDA EN DOS COSAS OPUESTAS


Jesús nos dice que si alguien viene a Él, sin preferirlo, sin colocarlo en primer lugar, no puede ser discípulo de Él. Y aquel que no lleva su cruz y no viene en su seguimiento no puede ser discípulo de Él. En otras palabras, Jesús está diciendo que ser un consagrado exige todo eso y mucho más.

El Señor está consagrándolos, pero les da la libertad de hacer los cálculos, porque Él no quiere que ustedes asuman este compromiso y después no puedan vivirlo. Jesús no quiere que vivamos una vida doble, en la que no paramos de hacer cálculos.

Cuando no hacemos esos cálculos, no renunciamos verdaderamente. Así, nuestra mente, nuestro corazón, nuestra voluntad todavía están ligados a esto y aquello, y acabamos viviendo una doble vida. Jesús nos dice claramente: "No se puede servir a dos señores."
No podemos invertir la vida en dos cosas opuestas, no es posible ser puros y castos y vivir la impureza; así como no podemos ser sumisos y al mismo tiempo hacer nuestra propia voluntad, de alguna manera hacer aquello que es de nuestro interés y viviendo según nos convenga.

Ánimo! ¡No tenga miedo de seguir a Jesús!
¡Dios los bendiga!

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Adaptación del original en portugués



Sabiduría a nuestro alcance





La sabiduría de Dios esta a nuestro alcance, pero necesitamos captarla, y la verdad es que la sabiduría de Dios es puesta en nosotros, allí en el centro de nosotros mismos, pero rodeada de muchos barullos, de mucha interferencia. No es que Dios quiera, sino porque ya existe mucho ruido dentro de nosotros: mil voces, mil cosas, mil preocupaciones a nuestro alrededor. Es difícil poder hacer silencio, parar y entrar dentro de nosotros mismos. El mundo nos solicita el tiempo entero.

El barullo está en nuestra cabeza. Parece que nos acostumbramos a esos ruidos, con esos sonidos, y nuestra cabeza va al mismo ritmo de los barullos a nuestro alrededor. Tenemos que entrenar par entrar en nosotros mismo y es por eso que Dios viene en nuestro auxilio, nos ofrece sus dones.

Mons. Jonas Abib
La sabiduría está en el aire
página 42

Vayamos con confianza


Lo mejor para mi


No pido milagros
































No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria.
Enséñame el arte de los pequeños pasos.
Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.
Ayúdame a distribuir correctamente mí tiempo:
dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario.
Te pido fuerza, auto-control y equilibrio para no dejarme llevar por la vida y organizar sabiamente el curso del día.
Ayúdame a hacer cada cosa de mi presente lo mejor posible,
y a reconocer que esta hora es la más importante.
Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar.
Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor
de decirme la verdad con amor.
Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren.
Permíteme entregarles en el momento preciso
un instante de bondad, con o sin palabras.
No me des lo que yo pido, sino lo que necesito.
En tus manos me entrego.
¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!

Antoine de Saint-Exupery



En contacto con Dios


Red de Intercesión


Corazón de Jesús


Oración incesante


Ezequiel 36


Poder desconocido





"Muchos laicos concurren a celebraciones religiosas, pero rara vez toman conciencia de su rol en llevar a otros la sanación, porque se consideran incapaces, indignos, poco espirituales y demasiado pecadores para ser instrumentos de Dios. Uno se pregunta qué sucedería si todos aquellos que se autodenominan cristianos decidieran ejercitar sus dones espirituales en cierta mañana de domingo. ¡El poder de la energía atómica sería poco en comparación!"

Barbara Shlemon Ryan
"Sanar como Jesús sanaba"
página 25

Vengan a mi

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El mes de junio está tradicionalmente dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, máxima expresión humana del amor divino. Precisamente el viernes pasado, en efecto, hemos celebrado la solemnidad del Corazón de Cristo, y esta fiesta da el tono a todo el mes. La piedad popular valora mucho los símbolos, y el Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que brotó la salvación para toda la humanidad.

En los Evangelios encontramos diversas referencias al Corazón de Jesús, por ejemplo en el pasaje donde Cristo mismo dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 28-29). Es fundamental, luego, el relato de la muerte de Cristo según san Juan. Este evangelista, en efecto, testimonia lo que vio en el Calvario, es decir, que un soldado, cuando Jesús ya estaba muerto, le atravesó el costado con la lanza y de la herida brotaron sangre y agua (cf. Jn 19, 33-34). Juan reconoce en ese signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del corazón de Jesús, Cordero inmolado en la cruz, brota el perdón y la vida para todos los hombres.

Pero la misericordia de Jesús no es sólo un sentimiento, ¡es una fuerza que da vida, que resucita al hombre! Nos lo dice también el Evangelio de hoy, en el episodio de la viuda de Naín (Lc 7, 11-17). Jesús, con sus discípulos, está llegando precisamente a Naín, un poblado de Galilea, justo en el momento que tiene lugar un funeral: llevan a sepultar a un joven, hijo único de una mujer viuda. La mirada de Jesús se fija inmediatamente en la madre que llora. Dice el evangelista Lucas: «Al verla el Señor, se compadeció de ella» (v. 13). Esta «compasión» es el amor de Dios por el hombre, es la misericordia, es decir, la actitud de Dios en contacto con la miseria humana, con nuestra indigencia, nuestro sufrimiento, nuestra angustia. El término bíblico «compasión» remite a las entrañas maternas: la madre, en efecto, experimenta una reacción que le es propia ante el dolor de los hijos. Así nos ama Dios, dice la Escritura.

Y ¿cuál es el fruto de este amor, de esta misericordia? ¡Es la vida! Jesús dijo a la viuda de Naín: «No llores», y luego llamó al muchacho muerto y le despertó como de un sueño (cf. vv. 13-15). Pensemos esto, es hermoso: la misericordia de Dios da vida al hombre, le resucita de la muerte. El Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos mira siempre con misericordia, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él. Tiene un corazón misericordioso. Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él siempre nos perdona. ¡Es todo misericordia! Vayamos a Jesús.

Dirijámonos a la Virgen María: su corazón inmaculado, corazón de madre, compartió al máximo la «compasión» de Dios, especialmente en la hora de la pasión y de la muerte de Jesús. Que María nos ayude a ser mansos, humildes y misericordiosos con nuestros hermanos.

Santo Padre Francisco
junio del 2013

Buen día, Espíritu Santo! 28062019


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 15,3-7


Evangelio según San Lucas 15,3-7
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".
Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".

RESONAR DE LA PALABRA

¡Hermanas y hermanos! ¡Paz y bien!

En general, cuando nos encontramos en un paisaje natural, escuchamos una bella canción o contemplamos la obra de un artista, la reacción es de asombro frente a lo que vemos. El Evangelio de hoy nos remite a este tipo de reacción, pero frente a algo totalmente atípico, original y provocador: los secretos del Reino fueron escondidos a los sabios y entendidos y revelados a la gente sencilla. Jesús invierte la lógica de nuestro mundo: el tesoro del Evangelio no está en las manos de los doctores, sino entre aquellos que no cuentan en la sociedad. Son las personas “sin nombre”, los que hoy podríamos considerar los “sin papeles” o tantos otros, los privilegiados de la sabiduría divina.

Esta oración de alabanza suena como un insulto en una sociedad donde los títulos, las metas, la competitividad, la renta y el poder son parámetros que regulan nuestras relaciones. Esta es la única oración de alabanza de Jesús en los Evangelios. En ella Dios no necesita culto, tampoco sacrificios. Sólo aparece el agradecimiento, que es una necesidad nuestra. Aprender a ser agradecidos al Padre. Esto es lo que Jesús nos enseña: el reconocimiento de que Dios nos sorprende con su amor y, en su elección, revela sus secretos a los que tienen un corazón humilde.

Así es el Corazón de Jesús, cuya solemnidad celebramos hoy. En el se revela el secreto del amor incondicional hacia la humanidad. En los latidos de su corazón contemplamos su infinita misericordia. Recemos, con la oración de Santa Faustina que nos conceda un corazón misericordioso, semejante al de Jesús:

“Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos que sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor, repose en mí. Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, pues Tú lo puedes todo”.

Nuestro hermano en la fe.
Eguione Nogueira, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 280619


“Regocijaos conmigo, porque he encontrado a mi oveja, la que había perdido”

Siento que Jesús está cada vez más cerca de mí. Ha permitido estos días que caiga en el mar, que me ahogue en la consideración de mi miseria y de mi orgullo, para hacerme comprender hasta qué punto tengo necesidad de él. En el momento en que estoy a punto de sumergirme, Jesús, caminando sobre las aguas, viene, sonriente, a mi encuentro para salvarme. Quisiera decirle con Pedro: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador” (Lc 5,8) pero la ternura de su corazón se me adelanta y con la dulzura de sus palabras me dice: “No tengas miedo” (Lc 5,10).

¡Oh, nada temo a vuestro lado! Descanso enteramente en vos; como la oveja perdida siento los latidos de vuestro corazón; Jesús, una vez más os digo que soy todo vuestro, vuestro para siempre. Con vos soy verdaderamente grande; sin vos no soy que una débil caña, pero apoyado en vos soy una columna. No debo olvidar jamás mi miseria, no para temblar continuamente, sino para que, a pesar de mi humildad y mi confusión, me acerque cada vez con más confianza a vuestro corazón, porque mi miseria es el trono de vuestra misericordia y de vuestro amor.

San Juan XXIII (1881-1963)
papa
Diario del alma, 1901-1903

jueves, 27 de junio de 2019

Agua Bendita

El agua bendita es un sacramental que nos recuerda el Bautismo, la gracia y el perdón de los pecados.

A la entrada de los templos y a la salida de las sacristías, suele existir siempre una pila de agua bendita en donde uno, al entrar o al salir, moja un dedo y trazaba con él una cruz sobre la frente diciendo: “Que esta agua bendita sea para mí salud y vida” 

No es necesario bañarse en ella ni bañar a nuestros niños; basta trazar esa cruz, signo de Jesús que salva.

La liturgia señala que, sobre todo en Pascua, antes de la Misa se asperja (se riegue) al pueblo con agua bendita para recordar nuestro Bautismo.

También en Pascua se acostumbra que el sacerdote acuda a los hogares cristianos a bendecir la casa y a rociarla con agua para recordar la gracia del Bautismo.

Nos pide la liturgia que, al bendecir solemnemente algún objeto, se rocíe con agua bendita y se inciense para significar la dignidad del objeto consagrado a Dios.

Acostumbramos también rociar nuestros hogares para pedir a Dios su protección contra el maligno, “que anda como león rugiente buscando a quien devorar.” (Primera carta de San Pedro, 5, 8)

Es costumbre en las familias cristianas tener un benditero, normalmente junto a la cama, para imponernos agua bendita antes de acostarnos y al levantarnos.

También se pide en los templos en donde los sacerdotes tienen la obligación de darla gratuitamente.

A veces se ofrece “agua de San Ignacio” o de otros santos; es lo mismo, sólo que el sacerdote al bendecirla usa una formula especial en la que se invoca la protección de tal o cual santo.

Abuso del agua bendita

Es muy fácil desviar una devoción legítima y convertirla en un acto de superstición que ofende a Dios.

Se abusa del agua bendita cuando se cree que es necesario literalmente bañarse en ella para sentirse bendecido o purificado, y cuando se exige que se use el agua y no se entiende que la bendición es en sí la oración del sacerdote acompañada del signo de la cruz.

Vender el agua bendita, bajo cualquier concepto, es un pecado llamado “simonía” y desgraciadamente algunos sacerdotes caen en este pecado con la excusa de la pobreza de sus templos. Toca a los fieles evitar caer en este abuso pensando que es mejor la de un templo que la de otros.

POR PBRO. SERGIO G. ROMÁN
25 JUNIO, 2019

una gracia significativa




"Desgraciadamente, a veces creemos, al igual que san Agustín, que solo el cristianismo del primer siglo necesitaba el valor testimonial de la sanación física. Pero, dos años después de que san Agustín llegara a esta conclusión, había presenciado setenta sanaciones en su propia iglesia, hecho que lo obligó a retractarse de su afirmación anterior y a proclamar que la sanación era realmente significativa para los cristianos de su época, el siglo IV.

Dennis Linn
"Sanar como Jesús sanaba" - página 24

Pensamientos de Fuego - HUMILDAD - Beata Elena Guerra # 303





Un alimento distinto

Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que existen muchas ofertas de alimento que no vienen del Señor y que aparentemente satisfacen más. Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es sólo el que nos da el Señor. El alimento que nos ofrece el Señor es distinto de los demás, y tal vez no nos parece tan gustoso como ciertas comidas que nos ofrece el mundo. Entonces soñamos con otras comidas, como los judíos en el desierto, que añoraban la carne y las cebollas que comían en Egipto, pero olvidaban que esos alimentos los comían en la mesa de la esclavitud. Ellos, en esos momentos de tentación, tenían memoria, pero una memoria enferma, una memoria selectiva. Una memoria esclava, no libre.

Francisco
14 de junio de 2014

Dios va en busca de una oveja para la salvación de todas

San Pedro Crisólogo, obispo
Dios va en busca de una oveja para la salvación de todas.

El mero hecho de encontrar un objeto que habíamos perdido nos llena de un gozo renovado cada vez. Y este gozo es más grande que el que experimentamos, antes de perderlo, cuando este objeto estaba bien guardado. Pero la parábola de la oveja perdida habla más de la ternura de Dios que de la manera como los hombres se comportan habitualmente. Y expresa una verdad profunda. Dejar lo que tiene importancia por amor a lo que hay de más humilde es propio del poder divino, no de la codicia humana. Porque Dios incluso hace existir lo que no existe; y va en busca de lo que está perdido aún cuidando lo que ha dejado en su lugar, y encuentra lo que se había perdido sin perder lo que tiene bajo su custodia.

He aquí porque este pastor no es de la tierra sino del cielo. La parábola no es, de ninguna manera, la representación del obrar humano, sino que esconde misterios divinos, tal como lo demuestran los nombres que, de entrada, menciona: “Si uno de entre vosotros, dice el Señor, tiene cien ovejas y pierde una”… Ved como la pérdida de una sola oveja ha hecho sufrir, dolorosamente, al pastor, como si el rebaño entero, privado de su protección hubiera tomado un mal camino. Por eso, dejando a las noventa y nueve restantes, va en busca de una sola, se ocupa de una sola, a fin de reencontrarlas y salvar a todas en ella.

Este hombre que posee cien ovejas, Cristo, es el buen pastor, el pastor misericordioso que agrupó a todo el género humano en una sola oveja, es decir, en Adán. Había colocado a la oveja en un paraíso delicioso y en una región de pastos abundantes. Pero ella, fiándose de los alaridos del lobo, olvidó la voz del pastor, perdió el camino que conduce al redil de la salvación y quedó lastimada con heridas mortales. Cristo ha venido al mundo a buscar la oveja y la encontró en el seno de la Virgen. Ha venido, ha nacido en la carne, ha colocado la oveja en la cruz, y la ha tomado sobre sus hombros en la pasión. Luego, lleno del gozo de la resurrección, la ha levantado, por su ascensión, hasta las moradas celestiales.

«… Reúne a sus amigas y vecinas» (Lc 15,9) es decir, a los ángeles y les dice: «¡Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!» Los ángeles cantan de júbilo y exultan con Cristo por el retorno de la oveja del Señor. No se irritan al verla entronizada con majestad. Porque la envidia no existe en el cielo de donde ha sido arrojada junto con el diablo. Gracias al Cordero que quita el pecado del mundo, el pecado de la envidia ya no puede penetrar en los cielos.

Hermanos, Cristo ha venido a buscarnos a la tierra. ¡Busquémosle nosotros en el cielo! Nos ha llevado a la gloria de su divinidad. Llevémosle en nuestro cuerpo por la santidad de vida.

San Pedro Crisólogo, obispo
Sermones: ¡Busquemos a Cristo, llevemos a Cristo!
Sermón 168, 4-6: CCL 24B, 1032-1034