viernes, 30 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Consentir en la conversión

Dios incita al hombre a levantarse del pecado. Luego, con la luz de la fe le ilumina la inteligencia; más tarde, gracias a un gusto y una cierta dulzura le enciende la voluntad. Todo esto lo hace Dios en un instante, aunque nosotros tengamos que expresarlo por muchas palabras e introduciendo un intervalo de tiempo.

Dios obra todo esto en el hombre según el fruto que prevé. A cada uno se le otorga gracia y luz suficiente para que, haciendo lo que está a su alcance, pueda salvarse, sólo dando su consentimiento a la obra de Dios. Este consentimiento se realiza de la manera siguiente: Cuando Dios ha hecho su obra, basta al hombre con decirle: “Estoy contento, Señor, haz de mí lo que quisieres, me decido a no pecar más y dejar todas las cosas del mundo por tu amor.”

Este consentimiento y este movimiento de la voluntad se realizan con tanta rapidez que el hombre se une a Dios sin que se dé cuenta de ello, ya que se realiza en el silencio. El hombre no ve el consentimiento pero le queda una impresión interior que le empuja a seguir en él. En esta operación se encuentra inflamado y aturdido, estupefacto, sin saber qué hacer y a dónde volverse. Por esta unión espiritual el hombre queda ligado a Dios por un lazo casi indisoluble, porque Dios hace casi todo, habiendo consentimiento por parte del hombre. Si éste se deja conducir, Dios lo conduce y lo encamina a la perfección que le tiene destinada.



Santa Catalina de Génova (1447-1510)
esposa, mística
El libre albedrío

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 10,13-16


Evangelio según San Lucas 10,13-16
¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.

Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió".


RESONAR DE LA PALABRA

Regalo de la maravilla

En Corazín, Betsaida y Cafarnaúm se produjeron muchos milagros, pero los corazones de sus ciudadanos permanecieron fríos e insensibles. No respondieron precisamente porque habían perdido el sentido del asombro y la maravilla; habían perdido la frescura de la vista. Observa de nuevo las preguntas que Yahvé planteó a Job. ¿Hemos contemplado alguna vez esas maravillas? Si nos detenemos a "ver realmente" esas maravillas que se despliegan a diario a nuestro alrededor, al igual que Job, nos llevaremos las manos a la boca en señal de asombro y nos arrodillaremos en señal de adoración al Creador. Entonces responderemos a esas maravillas sentándonos en cenizas y vistiendo el cilicio del arrepentimiento por no haber reconocido la Gracia que siempre nos ha rodeado; y nos alinearemos con los designios del Creador.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 29 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Bendecid al Señor, todos sus ángeles... servidores que cumplís sus deseos” (Sal 102,20-21)

Celebramos hoy la fiesta de los santos ángeles... Pero ¿qué podemos decir acerca de estos espíritus angélicos? Esta es nuestra fe: creemos que gozan de la presencia y de la visión de Dios, que tienen una felicidad sin fin, son propiedad del Señor "que el ojo no vio, ni oído oyó, incomprensible para el corazón del hombre "(1 Cor 2,9). ¿Qué puede decir un simple mortal de ellos, a otros hombres mortales, siendo como es, incapaz de entender tales cosas? ... Si no es posible hablar de la gloria de los santos ángeles de Dios, por lo menos podemos hablar de la gracia y el amor que nos muestran, ya que no sólo tienen una dignidad incomparable, sino también una servicialidad llena de bondad...Si no podemos entender su gloria, nos centramos más en la misericordia de la que están repletos estos familiares de Dios, estos ciudadanos del cielo, los príncipes de los cielos.

El mismo apóstol Pablo, que ha contemplado con sus ojos la corte celestial y que ha conocido sus secretos (2 Cor 12,2), certifica que “todos los ángeles son espíritus encargados de un ministerio, enviados para servicio para los que van a heredar la salvación”(Hb 1,14). ¿No ves nada sorprendente, ya que el Creador, el Rey de los ángeles mismo “no vino para ser servido sino a servir y a dar su vida por la multitud de hombres”? (Mc 10,45). Entonces, ¿qué ángel se burla de este servicio, en la que aventajó al de los ángeles en el cielo con presteza y alegría?


San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
1er sermón para la fiesta de san Miguel

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 1,47-51


Evangelio según San Juan 1,47-51
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".

"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".

Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".

Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".

Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."


RESONAR DE LA PALABRA

Ángeles disfrazados

Un amigo mío, deprimido y con ganas de suicidarse tras una ruptura con su novia, caminaba por las calles de Los Ángeles. De repente, un hombre se le acercó y le dijo: "Sé que tienes problemas. No nos conocemos, pero tu nombre empieza por D y la chica que ha roto contigo lleva las iniciales S. M. Estoy aquí sólo para decirte que lo que sientas ahora mismo, mejorará. Céntrate en lo bueno de la vida, mira al futuro con esperanza, encuentra tu propósito en la vida". Dicho esto, el hombre sonrió y se marchó. Hasta hoy, mi amigo no tiene ni idea de quién era; pero lo que le dijo le levantó el espíritu y le impulsó hacia la vida. Pero, ¿no era el desconocido un ángel disfrazado? De múltiples maneras, Dios envía a sus ángeles para ayudarnos, protegernos, guiarnos. ¿Cuándo fue la última vez que invocaste a los ángeles?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«El Hijo del hombre, no tiene dónde reposar la cabeza"

Enamorado de tu belleza, el hijo del altísimo Padre se unió solamente contigo en el mundo y te halló fidelísima en todo. En efecto, antes de que Él descendiera a la tierra procedente de la patria luminosa, ya le tenías dispuesto un lugar adecuado, un trono donde sentarse y un lecho en que descansar: la Virgen pobrísima de la que nació, iluminando este mundo. Cierto es que saliste fielmente al encuentro del recién nacido, de suerte que en ti y no entre delicias hallara Él su morada preferida. Fue puesto -dice el evangelista- en un pesebre, porque no había sitio para Él en la posada. Y lo acompañaste siempre, sin separarte jamás de Él durante toda su vida, de modo que -cuando apareció en la tierra y vivió entre los hombres-, mientras las zorras tenían madrigueras y las aves del cielo nidos, Él, en cambio, no tuvo dónde reclinar la cabeza. Después, cuando abrió su boca para enseñar -Él que en otro tiempo había despegado los labios de los profetas-, de entre las muchas cosas que habló, fuiste tú la primera a quien alabó, la primera a quien enalteció al decir: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,3).

Además, en el momento de elegir a algunos testigos fidedignos de su santa predicación y gloriosa vida para la salvación del género humano, no escogió, ciertamente, a unos ricos mercaderes, sino a pobres pescadores, dando a entender con semejante predilección cómo deberías tú ser estimada de todos. Finalmente, para que se hiciera patente a todos tu bondad, tu magnificencia, tu fortaleza y dignidad; para dejar en claro que tú aventajas a todas las virtudes, que sin ti no puede haber ninguna y que tu reino no es de este mundo, sino del cielo, fuiste tú la única que permaneciste unida al Rey de la gloria cuando todos sus elegidos y personas queridas lo abandonaron cobardemente.

Pero tú, como fidelísima esposa y tiernísima amante, no te separaste ni un solo instante de su compañía; incluso te mantenías más firmemente unida a él cuando veías que era más despreciado de todos. Y en verdad que, si tú no lo hubieras acompañado, nunca habría podido recibir Él un menosprecio tan universal. Sólo tú le consolabas. No lo abandonaste hasta la muerte, y una muerte de cruz. Y en la misma cruz -desnudo ya el cuerpo, extendidos los brazos y elevadas las manos y los pies- sufrías juntamente con Él, de suerte que en el Crucificado nada aparecía más glorioso que tú.



Un compañero de San Francisco de Asís (siglo XIII)
Sacrum commercium, 19 y 20 . Alianza de San Francisco con la dama Pobreza. (Trad: Salvador Biain, o.f.m.- BAC 399- Madrid, 1998, 7ª edición –reimpresión-)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,57-62


Evangelio según San Lucas 9,57-62
Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".

Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".

Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".

Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".

Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".

Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".


RESONAR DE LA PALABRA

Dios primero

Mientras cursaba mis estudios de teología, teníamos un profesor del tratado de la Gracia que trataba de hacer entender la primacía de Dios de esta manera: "Si no mencionas la frase 'primacía de Dios' en el examen final, te suspenderé". Ni que decir tiene que, durante el examen, mencioné la frase tantas veces como pude y aprobé con nota. Los relatos vocacionales del evangelio de hoy subrayan esta primacía y prioridad de Dios en la vida. No se puede responder a la llamada de Dios de forma fragmentaria. Una vez que elegimos responder, debe ser absoluta e irrevocable, y todos los demás compromisos y relaciones quedan en un lejano segundo plano. Una vez que abrazamos la llamada, debemos quemar los puentes que quedan atrás. Una vez que pongamos las manos en el arado, no debemos mirar atrás ni volvernos, ¡a menos que hayamos estado arando en dirección contraria a la de Dios!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

AMIGO FIEL


«Hablar con Jesús como un amigo habla a otro amigo. Es una gracia que debemos pedir los unos por los otros: ver a Jesús como nuestro amigo, nuestro amigo más grande, nuestro amigo fiel, que no chantajea, sobre todo que no nos abandona nunca, tampoco cuando nos alejamos de Él. Él permanece en la puerta del corazón. “No, yo de ti no quiero saber nada”, decimos nosotros. Y Él se queda callado, se queda ahí cerca, cerca del corazón porque Él siempre es fiel»


Francisco
Audiencia General
28-09-2022





lunes, 26 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

« Venid y aprended de mí» (Mt 11,29)

Los grandes en la fe de ninguna manera se vanagloriaban del poder que tenían de obrar maravillas. Confesaban que no eran sus propios méritos los que actuaban sino que era la misericordia del Señor la que lo había hecho todo. Si alguien se admiraba de sus milagros, rechazaban la gloria humana con estas palabras tomadas de los apóstoles: «Hermanos, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis fijamente, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho caminar a éste?» (Hch 3,12). Nadie, a su juicio, debía se alabado por los dones y maravillas que sólo son propias de Dios...

Pero sucede, a veces, que hombres inclinados al mal, reprobables por lo que se refiere a la fe, echan demonios y obran prodigios en nombre del Señor. Es de esto que un día los apóstoles se quejaron al Señor: «Maestro, decían, hemos visto un hombre que echa a los demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido porque no es de los nuestros». Inmediatamente Cristo respondió: «No se lo impidáis, porque el que no está contra vosotros está con vosotros». Pero cuando al final de los tiempos esta gente dirá: «Señor, Señor, ¿no es en tu nombre que hemos profetizado? ¿No hemos echado demonios en tu nombre? ¿Y en tu nombre hemos hecho muchos milagros?» él asegura que replicará: «Nunca os he conocido; alejaos de mí, malvados». (Mt 7,22s).

A los que ha concedido la gloria de los signos y milagros, el Señor les advierte de no creerse mejores a causa de ello: «No os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos» (Lc 10,20). El autor de todos los signos y milagros llama a sus discípulos a recoger su doctrina: «Venid, les dice; y aprended de mí» –no a echar a los demonios por el poder del cielo, ni a curar leprosos, ni a devolver la vista a los ciegos, ni a resucltar a los muertos, sino que dice: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,28-29).



San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, n°15, 6-7

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,46-50


Evangelio según San Lucas 9,46-50
Entonces se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande.

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo,

les dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande".

Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros".

Pero Jesús le dijo: "No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes".


RESONAR DE LA PALABRA

Llegar a la fe

Nunca podremos comprender un misterio, al menos en este lado de la vida; sólo podemos estar bajo el misterio y vivir con él, con una actitud de asombro y entrega dinámica. Esta es esencialmente la lección que nos ofrece el libro de Job sobre el enojoso problema del sufrimiento humano. El libro de Job, uno de los clásicos de la literatura mundial y aclamado por Alfred Lord Tennyson como "el mayor poema de los tiempos antiguos y modernos", nos lleva a través de la profundización de la fe de Job. En la lectura de hoy lo encontramos con cierta ecuanimidad y respuesta catequética ante las tragedias, una respuesta que indica más la racionalización que la fe. (Como veremos en los próximos días, las defensas de Job deben derrumbarse, y lo harán, y lo dejarán completamente desnudo de alma ante Dios, y al final llegará al núcleo de la fe: el asombro, la admiración, la maravilla y la entrega al Misterio.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 25 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“A su puerta... yacía un pobre”

Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variables, jamás debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás.

Por lo demás, el derecho a poseer una parte de bienes suficientes para sí mismos y para sus familiares es un derecho que a todos corresponde. Es este el sentir de los Padres y de los doctores de la Iglesia, quienes enseñaron que los hombres están obligados a ayudar a los pobres, y por cierto, no sólo con los bienes superfluos. Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acordándose de aquella frase de los Padres: “Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas”, según las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y desarrollarse por sí mismos.


Concilio Vaticano II
Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual “Gaudium et Spes”, § 69 - Copyright © Libreria Editrice Vaticana

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 16,19-31


Evangelio según San Lucas 16,19-31
Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.

A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,

que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.

El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.

En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.

Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.

'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.

Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.

El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,

porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.

Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.

'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.

Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".


RESONAR DE LA PALABRA

Para superar el abismo

La primera y la segunda lectura presentan respectivamente dos géneros de vida diametralmente opuestos. El primero de ellos, denunciado por el profeta Amós, bien podría ser calificado de un “consumismo avant la lettre”. Completamente centrado en el disfrute personal y sin medida, su pecado más grave no consiste, en realidad, en ese mismo disfrute, sino sobre todo en el olvido y el desprecio hacia la suerte de los que sufren. Es una suerte que reclama la atención y la ayuda de los que tienen los medios para aliviarla en todo o en parte, pero que deciden que el sufrimiento ajeno no va con ellos (aunque es más que probable que la excesiva riqueza de estos sea la causa directa de la excesiva pobreza de aquellos). Por eso, advierte el profeta, los que así actúan acabarán padeciendo una suerte similar a la de los que han despreciado. Y es que las riquezas de este mundo son efímeras, y quien se entrega a ellas como a un absoluto está labrando su propia perdición. El segundo género de vida camina en dirección contraria: Pablo exhorta a su discípulo Timoteo a comportarse como un “hombre de Dios”, y enumera las cualidades que deben adornarlo: justicia, piedad, fe, amor, paciencia, delicadeza. No hay que ver aquí una sucesión jerárquica. Son cualidades propias de quien no vive en la disolución, sino en la tensión de un combate, el combate de la fe, que significa el testimonio de vida de quien cree en Jesucristo. Jesucristo es el camino que nos lleva a una vida plena, a una vida de total comunión con Dios y con los hermanos. Pero esa comunión empieza ya en esta vida: quien cree en Jesucristo no puede estar ocioso ni ocuparse sólo de su propia satisfacción, física o espiritual: ha de ser alguien que se dedica a tender puentes de comunión, y que, en consecuencia, se duele “del desastre de José”, esto es, que no permanece impasible ante el sufrimiento de los demás y trata de superar los abismos que separan a los seres humanos y que son la causa de esos sufrimientos.

El rico Epulón, que banqueteaba espléndidamente cada día, es la figura que en la parábola de Jesús encarna a los disolutos de Amós. Como ya se ha dicho, su mayor pecado no es la gula (o la lujuria que iría muy posiblemente aparejada), sino su insensibilidad, su ceguera para ver la necesidad del que, a la puerta de su casa, ansiaba saciarse con las migas de su mesa, pero que no fue objeto de su compasión, y fue tratado peor que los perros que merodeaban por allí. Frecuentemente la gula, la lujuria, el exceso de sensaciones referidas a uno mismo, nos hacen egoístas, nos ciegan para percibir las necesidades de los otros: su hambre y sed, su desnudez y enfermedad, su falta de afecto y autoestima.

La situación descrita es clara y sencilla. No es Dios el responsable del hambre y los sufrimientos del pobre Lázaro. Los abismos que median entre ricos y pobres, entre víctimas y verdugos, entre poderosos y débiles, no están escritos en las estrellas, ni son el producto de un destino inevitable, ni son, por tanto, insuperables. Los hemos creado nosotros. Y podemos y debemos superarlos nosotros y, precisamente, en esta vida, en este mundo, en este tiempo en que vivimos. Después ya será demasiado tarde. No hay aquí absolutamente nada de justificación de la injusticia en nombre de una futura recompensa en el más allá. Al contrario, percibimos aquí toda la seriedad de la denuncia contra toda forma de injusticia, y de la llamada a tomar medidas reparadoras en esta vida, pues después será demasiado tarde.

Precisamente porque la vida es una cosa seria, no hay que tomársela a broma, ni podemos pasarla banqueteando (o, más probablemente, trabajando sólo para poder banquetear). Esta vida limitada en el espacio y el tiempo es el tiempo de nuestra responsabilidad, en el que decidimos nuestro destino, nuestro “tipo” (el del disoluto, o el del hombre de Dios) y, en cierta medida, la fortuna de los que están cerca de nosotros. Lo que hagamos en este tiempo y espacio, que Dios nos ha cedido por completo, quedará así para siempre. Esos abismos que hemos de superar construyendo puentes de justicia, misericordia, ayuda y compasión, se harán insuperables una vez concluido nuestro periplo vital. Insisto, la vida es cosa seria. Hay cosas con las que no se debe jugar. La verdadera fe religiosa es una llamada a esa seriedad de la vida, a la libertad responsable, al testimonio de fe, con el que vamos construyendo ese camino que nos vincula con los demás y nos conduce a la vida eterna, a la vida plena.

Pero, ¿no es esta responsabilidad excesiva para nuestras pobres espaldas? Pues somos débiles y limitados en el conocimiento y en la voluntad. ¿No es demasiado para nosotros exigirnos que decidamos nuestro destino definitivo en los avatares cambiantes de la historia?

En realidad, Dios no nos ha dejado solos. En nuestra conciencia y también en la Revelación encontramos múltiples indicadores que nos ayudan a tomar la decisión correcta, el modo de superar los abismos, de encontrar el camino que nos lleva “la casa del Padre”. Es cierto que hay situaciones conflictivas y difíciles en las que no es tan sencillo acertar con la solución correcta. Pero nadie nos pide imposibles. Si tenemos buena voluntad, lo importante es que tratemos de hacer las cosas lo mejor que podamos. Además, estamos en proceso y también se puede aprender de los errores. No se nos pide ser perfectos, sino adoptar una orientación fundamental que deseche la de la primera lectura y adopte la de la segunda.

Pero podría objetarse, ¿por qué Dios no nos da esas indicaciones de modo más claro y explícito, por medio de signos maravillosos que obliguen nuestro asentimiento? Eso es lo que significa “que resuciten los muertos”: un “milagrón” al que no podamos oponer la menor duda. Se podría replicar que si Dios nos hablara así, nos avasallaría con su fuerza y podríamos sentir que el espacio de nuestra libertad quedaba indebidamente invadido. Su palabra no sería un diálogo respetuoso con el espacio de nuestra libertad, ni daría oportunidad a una respuesta basada en la fe, es decir, en la confianza. Ahí, claro, está el riesgo de nuestro posible “no” a su oferta. Pero ese riesgo es inherente al respeto de la libertad. Además, el “milagrón” no tendría efecto, pues lo importante aquí es un corazón bien dispuesto. Eso es lo que quiere decir Jesús con eso de que “si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto”. Los que se dedican a banquetear, a vivir en la superficialidad, a ocuparse sólo de sí mismos, no suelen estar para milagros de ningún género: si no ven al pobre tirado en su puerta, menos van a ver a un muerto resucitado.

Para ver a uno y a otro hacen falta otras actitudes, precisamente las que enumera Pablo en su carta a Timoteo: voluntad de justicia, piedad (para con Dios y para con los hombres), fe y amor, también esas virtudes menores, pero tan necesarias en la vida, que aquí se resumen en la delicadeza. Sólo así se clarifica nuestra mirada para ver al pobre que sufre y al muerto que resucita: uno y otro son Jesucristo, que sufre en los pobres y con-padece con todos los que padecen (y, ¿quién no padece de un modo u otro?), y que por ese sufrimiento llegó al extremo de la muerte, cancelando así todos los abismos y conquistando para nosotros la vida eterna.

A la luz de la parábola que Jesús nos ha contado hoy, podemos volver ahora a las dos primeras lecturas para examinar a qué género de vida se asemeja más la nuestra, y para tomar decisiones que nos ayuden a superar abismos en vez de a crearlos y ahondarlos. La voz de la ley y los profetas que nos ayuda en esta tarea es la voz de la Iglesia, por medio de la cual nos está hablando cada día el mismo Dios. Escuchémoslo.

José María Vegas, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 24 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Nuestro título de gloria: El Hijo del hombre, entregado a las manos de los hombres

“En cuanto a mí, dice San Pablo, jamás presumo de algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo.” (Gal 6,14) “Mira, dice San Agustín, ahí donde el sabio de este mundo pensó encontrar la vergüenza, el apóstol Pablo descubre un tesoro.” Lo que a los otros les parecía una locura se convirtió para él en sabiduría y causa de gloria. (cf 1Cor 1,17ss)

Cada uno considera glorioso lo que le hace grande ante sus propios ojos. Si uno se cree un gran hombre porque es rico, se gloría de su riqueza. El que no ve grandeza más que en Jesucristo, se gloría sólo de él. Así era San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.” (Gal 2,20) Así sólo se gloría en Cristo, y ante todo en la cruz de Cristo. En ella se encierran todos los motivos que uno puede tener para gloriarse.

Hay gente que se gloría de la amistad con gente rica e importante. Pablo no tiene necesidad más que de la cruz de Cristo para descubrir el signo más evidente de la amistad de Dios. “La prueba que Dios nos ama es que Cristo, cuando aún éramos pecadores, murió por nosotros.” (Rm 5,8) No, no hay nada que manifieste más el amor de Dios para con nosotros que la muerte de Cristo. “Oh testimonio inestimable del amor, exclamó San Gregorio, para rescatar al esclavo entregaste al Hijo.”



Santo Tomás de Aquino (1225-1274)
dominico, teólogo, doctor de la Iglesia
Comentario a la carta a los Gálatas, 6

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,43b-45


Evangelio según San Lucas 9,43b-45
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:

"Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".

Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.


RESONAR DE LA PALABRA

¡Carpe Diem!

El beato Carlo Acutis, el niño prodigio de la informática que se convirtió en el beato de la generación del milenio, comentaba así "Nacemos originales, pero muchos viven como fotocopias". ¡Cuánta verdad! Si los jóvenes hicieran del "¡Carpe Diem!" ¡(=aprovechar el día) su lema y buscaran realizar el destino soñado para el que habían sido creados, única y amorosamente, por Dios! Esto es lo que el Eclesiastés aconseja a los jóvenes: realiza tus sueños, pero teniendo en cuenta a Dios y tu deber de dar cuenta de tu vida. No serán los años de la vida lo que importe, sino la calidad de la vida vivida. Dicha calidad sólo puede alcanzarse cuando uno se compromete audazmente con la vida, hace preguntas de exploración no sólo a las personas que le rodean, sino también a Dios, a diferencia de los tímidos discípulos del evangelio de hoy, que tenían miedo de preguntar a Jesús el significado de sus palabras. Si se hubieran atrevido a preguntar, habrían recibido respuestas que habrían iluminado su camino.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 23 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


«¿Quién soy yo, para vosotros?»

¿Quién es Jesús para mí?

Para mí, Jesús es

El Verbo hecho carne. (Jn 1,14).

El Pan de la vida. (Jn 6,35).

La víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados. (1Jn 4,19).

El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos propios. (Jn 1,29).

La Palabra, para ser dicha. (Jn 14,6)

La Verdad, para ser proclamada.

El Camino, para ser recorrido. (Jn 14,6)

La luz, para ser encendida. (Jn 8,12)

La Vida, para ser vivida.

El Amor, para ser amado.

La Alegría, para ser compartida.

El sacrificio, para ser dados a otros.

El Pan de Vida, para que sea mi sustento.

El Hambriento, para ser alimentado. (Mt 25,35)

El Sediento, para ser saciado.

El Desnudo, para ser vestido.

El Desamparado, para ser recogido.

El Enfermo, para ser curado.

El Solitario, para ser amado.

El Indeseado, para ser querido.

El Leproso, para lavar sus heridas.

El Mendigo, para darle una sonrisa.

El Alcoholizado, para escucharlo.

El Deficiente Mental, para protegerlo.

El Pequeñín, para abrazarlo.

El Ciego, para guiarlo.

El Mudo, para hablar por él.

El Tullido, para caminar con él.

El Drogadicto, para ser comprendido en amistad.

La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga.

El Preso, para ser visitado.

El Anciano, para ser atendido.

Para mí, Jesús es mi Dios.

Jesús es mi Esposo.

Jesús es mi Vida.

Jesús es mi único amor.

Jesús es mi Todo.


Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
Jesús, la palabra para ser hablada, cp. 12

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,18-22


Evangelio según San Lucas 9,18-22
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".

Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".

"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".

Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.

"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".


RESONAR DE LA PALABRA

Indagación apreciativa

Parece que todo el mundo necesita aprecio y afirmación, ¡incluso el Hijo de Dios! Es alentador darse cuenta de que Jesús se preocupaba por lo que sus propios amigos/hermanos/discípulos pensaban de él. También encontramos a Dios, el Padre, afirmando al Hijo en momentos cruciales de su vida. Ahora tenemos a Pedro, en nombre de sus discípulos (y de la Iglesia) respondiendo con la misma afirmación, que Jesús reconoce como procedente de su propio Padre. Jesús necesitaba esta afirmación, tanto para sí mismo como para los discípulos, antes de revelar el destino del Misterio Pascual que le esperaba. Un método de intervención actualmente popular entre las empresas y organizaciones es la "indagación apreciativa", que busca afirmar lo que es bueno, positivo y constructivo en las personas y tratar de aprovecharlas. ¡Qué maravilloso y sanador sería, si pudiéramos aplicar una dinámica similar a nuestra vida cotidiana, para afirmar y apreciar a aquellos con los que compartimos nuestra vida, a los que normalmente tendemos a dar por sentados!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

ABIERTOS AL ESPÍRITU

 

«Los católicos son pocos en Kazajistán. Pero esta condición, si es vivida con fe, puede llevar frutos evangélicos: sobre todo la bienaventuranza de la pequeñez, del ser levadura, sal y luz contando únicamente con el Señor y no en alguna forma de relevancia humana. Además, la escasez numérica invita a desarrollar las relaciones con los cristianos de otras confesiones, y también la fraternidad con todos. Por tanto, pequeño rebaño, sí, pero abierto, no cerrado, no defensivo, abierto y confiado en la acción del Espíritu Santo, que sopla libremente donde y como quiere»


Francisco

Audiencia General

21-09-2022 




 

jueves, 22 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Herodes Antipas trata de ver a Jesús

Las vías de acceso al conocimiento de Dios: Creado a imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca a Dios descubre ciertas "vías" para acceder al conocimiento de Dios. Se las llama también "pruebas de la existencia de Dios", no en el sentido de las pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de "argumentos convergentes y convincentes" que permiten llegar a verdaderas certezas.

Estas "vías" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación: el mundo material y la persona humana. El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo. San Pablo afirma refiriéndose a los paganos: "Lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad" (Rm 1,19-20; cf. Hch 14,15.17; 17,27-28; Sb 13,1-9)…

El hombre: Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En todo esto se perciben signos de su alma espiritual...; su alma, no puede tener origen más que en Dios. El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías", el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo, "y que todos llaman Dios" (San Tomás de Aquino).

Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal. Pero para que el hombre pueda entrar en la intimidad de Él ha querido revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa revelación. Sin embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana.



Catecismo de la Iglesia Católica
§ 31-35 - Copyright © Libreria Editrice Vaticana

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,7-9


Evangelio según San Lucas 9,7-9
El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado".

Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado".

Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.


RESONAR DE LA PALABRA

El sentido de la vida

Cuando la vida se ve como pura casualidad (como vimos ayer), todo en la vida carece de sentido y es deprimente. Es esta sensación de falta de sentido y de depresión la que encontramos en las palabras del autor del Eclesiastés (primera lectura). Pero si profundizamos, encontraremos realmente no sólo que la vida tiene sentido, sino que es la propia vocación del ser humano descubrir ese sentido. Viktor Frankl, que sobrevivió al Auschwitz nazi y vio en persona cómo muchas víctimas de los campos de concentración encontraban el sentido en medio de su sufrimiento, concluye así "En última instancia, el hombre no debe preguntar cuál es el sentido de su vida, sino que debe reconocer que es él quien se lo pregunta. En una palabra, cada hombre es interrogado por la vida; y sólo puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; a la vida sólo puede responder siendo responsable."

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Uno de los primeros testimonios históricos de los evangelistas

Los apóstoles se fueron hasta los extremos de la tierra proclamando la buena noticia de los beneficios que Dios nos regala y anunciando a los hombres la paz del cielo. (cf Lc 2,14) Ellos poseían, cada uno en particular y todos en común, la buena noticia de Dios. Mateo precisamente, entre los hebreos, difundió en su propia lengua una forma escrita del evangelio, mientras que Pedro y Pablo evangelizaron en Roma y fundaron la Iglesia. Después de la muerte de ellos, Marcos el discípulo e intérprete de Pedro (1P 5,13) nos transmitió también, por escrito, la predicación de Pedro. Asimismo, Lucas, el compañero de Pablo, ha consignado en un libro el evangelio predicado por éste. Por fin, Juan, el discípulo del Señor, el mismo que reposó sobre el costado de Jesús (Jn 13,25) ha publicado a su vez el evangelio durante su estancia en Efeso.

Mateo, en su evangelio presenta la genealogía de Cristo como hombre: “Genealogía de Jesús, Mesías, Hijo de David, Hijo de Abrahán:...el nacimiento de Jesús fue así:..” (cf Mt 1,1-18) Este evangelio presenta a Cristo en su condición humana. Por esto encontramos en él a un Cristo animado siempre por sentimientos de humildad, siendo un hombre lleno de ternura... El apóstol Mateo conoce un solo y único Dios que prometió a Abrahán multiplicar su descendencia como las estrellas del firmamento (Gn 15,5) y que nos ha llamado, gracias a Jesucristo su Hijo, del culto a las piedras al conocimiento del Dios verdadero (cf Mt 3,9), de manera que “al que no es mi pueblo lo llamaré “Pueblo mío”, y “Amada mía” a la que no es mi amada.”(Os 2,25; Rm 9,25)



San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208)
obispo, teólogo y mártir
Contra los herejes, III 11,8; 9,1

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,9-13


Evangelio según San Mateo 9,9-13
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.

Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".

Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.

Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


RESONAR DE LA PALABRA

La vida como vocación

La película My Sister's Keeper comienza con estas palabras (voz en off) de Anna, la protagonista: "La mayoría de los bebés son coincidencias [...], productos de noches de borrachera y falta de control de la natalidad. Son accidentes". ¿De verdad? Compara estas palabras con las de Yahvé: "Antes de formarte en el vientre te conocí, y antes de que nacieras te consagré" (Jer 1,5). El mundo moderno sufre la pérdida del sentido de la vocación y la percepción de la vida como un accidente sin sentido. Incluso dentro de la Iglesia, hemos circunscrito el sentido de la vocación a los sacerdotes y a los religiosos, y seguimos lamentándonos por la "falta de vocaciones". Cada ser humano en la tierra ha recibido una vocación y, en consecuencia, una misión que es únicamente suya, y que nadie más puede sustituir. En este día en que meditamos la llamada de Mateo, escuchemos la súplica de San Pablo (primera lectura): "¡Vive la vocación que has recibido!"

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 20 de septiembre de 2022

PENSAMIENTOS

 


COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Poniendo su mirada sobre cada uno de los que estaban sentados a su alrededor, Jesús dijo: estos son mi madre y mis hermanos» (Mc 3,34)

La Virgen ocupa, con todo derecho, el primer lugar en la asamblea de los justos ; es ella quien ha engendrado al primero de todo ellos. En efecto, Cristo es «el primero de entre una gran multitud de hermanos» (Rm 8,9) […] Por eso es verdaderamente justo que, en las Escrituras divinamente inspiradas, lo que se dice en general de esta virgen madre que es la Iglesia se aplique, en particular, a la Virgen María ; y lo que se dice en particular de la virgen madre que es María, se comprende, en general, de la Iglesia virgen madre. Cuando un texto habla de una o de la otra, se puede aplicar, casi sin distinción, a la una y a la otra.

Igualmente cada alma creyente es, a su manera, esposa del Verbo de Dios, madre, hija y hermana de Cristo, a la vez virgen y fecunda. La misma Sabiduría de Dios, el Verbo del Padre, designa a la vez a la Iglesia en sentido universal, María en un sentido muy especial, y cada alma creyente en particular. […] La Escritura dice: «Permaneceré en la herencia del Señor» (Si 24,12). La herencia del Señor, en un sentido universal, es la Iglesia, de manera más especial es María, y cada alma creyente en particular. En la morada del seno de María, Cristo permaneció nueve meses, en la morada de la fe de la Iglesia, permanecerá hasta el fin del mundo, y en el conocimiento y el amor del alma creyente, por los siglos de los siglos.


Isaac de Stella (¿-c. 1171)
monje cisterciense
Sermón 51 ; PL 194, 1862

RESONAR DE L PALABRA - Evangelio según San Lucas 8,19-21


Evangelio según San Lucas 8,19-21
Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.

Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte".

Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".


RESONAR DE L PALABRA

La madre de la palabra

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, ¿habrían ofendido a María, que esperaba fuera para recibirlo? Difícilmente. En realidad, esas palabras de Jesús fueron un gran elogio para ella. Porque, entre los seres humanos, ¿quién ha escuchado la palabra de Dios y se ha entregado a ella mejor que María? ¿Quién más ha atesorado tanto la palabra de Dios en el corazón que se ha hecho carne, si no es María? Las palabras de Jesús eran una afirmación de María como verdadera madre suya en carne y espíritu, así como una invitación a que la imitemos en la escucha de la Palabra y en su cumplimiento. Esa escucha y esa puesta en práctica son las que nos convierten en miembros de su familia, más allá del espacio y del tiempo, como lo demuestra el martirio de Andrew Kim Taegon, Paul Chong Hasang y los compañeros cuya memoria honramos hoy: Tan alejados del espacio y el tiempo del Jesús histórico, se convirtieron en miembros de su familia.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 19 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Se pone sobre el candelabro” (Mt 5,15)
No hay nada más frío que un cristiano despreocupado por salvar a los hermanos. No puedes, en este asunto, poner por pretexto tu pobreza: aquella que dio las dos monedas ínfimas se levantaría para acusarte (Lc 21,2) También Pedro, que decía: “No tengo ni oro ni plata.” (Hch 3,6) Y Pablo que era tan pobre que a menudo pasaba hambre y le faltaba lo necesario para vivir (1 Cor 4,11) Tampoco puedes excusarte con tu procedencia humilde: ellos también eran de condición modesta. Ni la ignorancia sería una disculpa válida: ellos tampoco eran gente de letras...Ni pienses alegar la enfermedad: Timoteo tenía frecuentes molestias de estómago (1Tim 5,23)...Cualquiera puede ser útil a su prójimo si lo quiere de verdad...

No digas que te es imposible restablecer en el buen camino a los demás, porque si tú eres cristiano es imposible que esto no suceda. Cada árbol lleva su fruto (Mt 17,17) y como no hay contradicción en la naturaleza, tampoco lo hay entre lo que nosotros decimos y la verdad, porque es inherente a la naturaleza del cristiano...Es más fácil que la luz se vuelva tinieblas que el cristiano deje de iluminar a los demás.



San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre los Actos de los Apóstoles, nº 20, 3-4; PG 60, 162

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 8,16-18.


Evangelio según San Lucas 8,16-18.
Jesús dijo a la gente:

"No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.

Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.

Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener".


RESONAR DE LA PALABRA

Regla de las 10.000 horas

La "Regla de las 10.000 horas", que hizo famosa Malcolm Gladwell en su libro Outliers, puede ayudarnos a entender lo que quiere decir Jesús cuando afirma: "A quien produzca se le dará más; pero a quien no produzca, se le quitará incluso lo que parece tener". Basándose en sus estudios sobre personas de alto rendimiento, Gladwell concluye que si uno practica una habilidad durante unas 10.000 horas, puede convertirse en un experto en ella. Aunque recientes investigadores han encontrado agujeros en sus conclusiones y han argumentado que la práctica es uno de los muchos elementos que contribuyen al éxito, nadie puede negar que la práctica es uno de los elementos más significativos. Si no utilizas una habilidad, la pierdes. Cuanto más utilices la habilidad, más hábil te volverás. Lo mismo ocurre con los dones espirituales y los frutos del Espíritu: Cuanto más los practiques, más de ellos tendrás.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

LA AUSTUCIA DEL EVANGELIO

 

«También en el mundo de hoy hay historias de corrupción como la del Evangelio; conductas deshonestas, políticas injustas, egoísmos que dominan las elecciones de los individuos y de las instituciones, y tantas otras situaciones oscuras. Pero a los cristianos no se nos permite desanimarnos o, peor aún, dejarlo pasar, permanecer indiferentes. Al contrario, estamos llamados a ser creativos en el hacer el bien, con la prudencia y la astucia del Evangelio, usando los bienes de este mundo -no solo los materiales, sino todos los dones que hemos recibido del Señor- no para enriquecernos a nosotros mismos, sino para generar amor fraterno y amistad social»


Francisco

Ángelus

18-09-2022 




domingo, 18 de septiembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«El que es de fiar en lo poco, también en lo importante es de fiar»

Debes saber de donde te viene la existencia, el aliento, la inteligencia y lo que en ti hay de más precio, el conocimiento de Dios, de donde viene la esperanza del Reino de los cielos y la de contemplar, un día, su gloria que hoy ves de manera oscura, como en un espejo, pero que verás mañana en toda su pureza y esplendor (1C 12,12). ¿De dónde viene que seas hijo de Dios, heredero con Cristo (Rm 8,16-17) y, me atrevo a decir, que tú mismo seas un dios? ¿De dónde te viene todo esto y por quién?

O bien, para hablar de cosas menos importantes, las que se ven: ¿quién te ha dado la posibilidad de ver la belleza del cielo, el recorrido del sol, el ciclo de la luna, las innumerables estrellas y, en todo eso, la armonía y el orden que las conducen?... ¿Quién te ha dado la lluvia, la agricultura, los alimentos, las artes, las leyes, la ciudad, una vida civilizada, unas relaciones familiares con tus semejantes?

¿No es Aquel que, antes que todas las cosas y a cambio de todos esos dones, te pide amar a los hombres?... Si él, nuestro Dios y nuestros Señor, no se avergüenza de ser llamado nuestro Padre, ¿nosotros vamos a renegar de nuestros hermanos? No, hermanos y amigos míos, no seamos gerentes deshonrados de los bienes que se nos confían.



San Gregorio Nacianceno (330-390)
obispo y doctor de la Iglesia
Homilía 14, sobre el amor a los pobres, § 23-25; PG 35,887