sábado, 26 de diciembre de 2020

¡El silencio es elocuente!

“Escucha atentamente lo que dice el Señor”
(Mq 6,1)

A menudo nos quejamos por no conseguir escuchar la voz de Dios. En verdad, somos muy ruidosos por dentro y por fuera.

“Nadie está seguro al hablar, si no le gusta el silencio” (Imitación de Cristo 20).
Necesitamos guardar silencio para entender lo que el Señor tiene que decirnos. Nos habla en todo momento y en todas las circunstancias, pero no podemos escucharlo, porque hablamos mucho y estamos y vivimos agitados.
“Cierra la puerta detrás de ti y llama a tu Jesús, a tu Amado. Quédate con Él en la celda, porque no encontrarás otra paz similar” (Imitación de Cristo 20).

Hoy, el Señor quiere hablar particularmente a nuestro corazón.
A lo largo de este día, nos recojámonos en lo más profundo de nuestro ser, donde habita Dios, para escuchar su voz.

¡Jesús, en Vos confío!
Luzia Santiago
Fuente Cançao Nova

PENSAMIENTOS

 


COMPRENDIENDO LA PALABRA 261220


«Señor, no les tengas en cuenta su pecado»

Imitemos al Señor y roguemos por los enemigos... Imita al Señor: ¡fue crucificado y rogó al Padre por los que lo crucificaban! Preguntarás ¿cómo puedo yo imitar al Señor? ¡Si quieres, puedes! Porque si no lo pudieras imitar ¿para qué habría dicho El, «aprended de mí que soy manso y humilde de corazón?" Si no lo pudieras imitar no habría dicho Pablo: ¡Sed imitadores míos, como yo lo soy de Cristo! 

Por lo demás, si no puedes imitar al Señor, imita a tu consiervo; es decir, al apóstol Esteban. Porque él imitó al Señor. Y, a la manera de Cristo, puesto en medio de los que lo crucificaban, rogaba al Padre por los que lo crucificaban; así el siervo, puesto entre los que lo apedreaban, cuando todos lo acometían, mientras recibía las heridas de las piedras, olvidado del dolor que de eso le provenía, exclamaba: ¡Señor! ¡no les tengas en cuenta este pecado! ¿Observas cómo ora el Señor? ¿observas cómo ora el siervo? Aquél dice: ¡Padre! ¡Perdónales este pecado, porque no saben lo que hacen! Este dice: ¡No les imputes este pecado! Y para que conozcas cómo éste suplica empeñosamente, no ora simplemente cuando es lapidado, y de pie, sino puestas las rodillas en tierra y hablando con dolor y con grande conmiseración.

Cristo dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». En otro lugar dice: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». Pablo dijo: «Ofrezco este sacrificio por mis hermanos, más cercanos según la carne» (cf Rm 9,3). Moisés dijo: «Si quieres puedes perdonar sus pecados, sino bórrame del Libro de la vida que has escrito» (Ex 32,32). David dijo: «Que tu mano caiga sobre mi y mi familia» (2S 24,17)... ¿Qué perdón pensamos poder obtener, si hacemos lo contrario de lo que se nos ha pedido hacer contra nuestros enemigos, cuando el mismo Señor y los servidores del Antiguo y Nuevo Testamento nos han exhortado a pedir en su favor?


San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía para el Viernes santo «La Cruz y el ladrón»

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,17-22



Evangelio según San Mateo 10,17-22
Jesús dijo a sus apóstoles:

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,

porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.

Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos de lleno en la llamada “octava de navidad”: siete días para seguir celebrando el Misterio... para no hacer duelo (¡litúrgicamente no se permiten las misas de difuntos estos días!) Y sin embargo la Iglesia quiere recordar justamente hoy a san Esteban protomártir (primero de los mártires), es decir: alguien que llegó a entregar la vida por este Jesús que hoy nace en Belén. Poco que ver con adornos navideños huecos y cantos bobalicones. La cosa es seria, muy seria...

El “valor” no está solo en que entregó la vida, sino que dicen de él que vivía “lleno de gracia y poder del Espíritu de Dios”. Cuando las cosas iban tan mal que todos le rodeaban para apedrearlo, fue capaz de fijar su mirada en Cristo, entregarle su espíritu (lo más profundo de sí mismo) y perdonar a los enemigos. Actitudes muy navideñas o al menos, muy evangélicas. Actitudes que no se improvisan si no van cuajando día a día en una vida cotidiana “llena de gracia y de poder del Espíritu de Dios”.

La fiesta de hoy nos invita a pensar una vez más en quién y en qué hemos puesto nuestra confianza... pero de verdad, no sólo de palabra. Preguntémonos a quién acudimos cuando estamos en apuros (rodeados de gente que quiere apedrearnos), en quién nos apoyamos cuando no podemos más, a quién volvemos la mirada en busca de luz... Ojalá, en alguna medida, Cristo El Señor, el Niño de Belén, el Dios de nuestra historia y nuestra vida, se encuentre también ahí y no sólo en las tarjetas navideñas de estos días...Queridos hermanos y hermanas:

Estamos de lleno en la llamada “octava de navidad”: siete días para seguir celebrando el Misterio... para no hacer duelo (¡litúrgicamente no se permiten las misas de difuntos estos días!) Y sin embargo la Iglesia quiere recordar justamente hoy a san Esteban protomártir (primero de los mártires), es decir: alguien que llegó a entregar la vida por este Jesús que hoy nace en Belén. Poco que ver con adornos navideños huecos y cantos bobalicones. La cosa es seria, muy seria...

El “valor” no está solo en que entregó la vida, sino que dicen de él que vivía “lleno de gracia y poder del Espíritu de Dios”. Cuando las cosas iban tan mal que todos le rodeaban para apedrearlo, fue capaz de fijar su mirada en Cristo, entregarle su espíritu (lo más profundo de sí mismo) y perdonar a los enemigos. Actitudes muy navideñas o al menos, muy evangélicas. Actitudes que no se improvisan si no van cuajando día a día en una vida cotidiana “llena de gracia y de poder del Espíritu de Dios”.

La fiesta de hoy nos invita a pensar una vez más en quién y en qué hemos puesto nuestra confianza... pero de verdad, no sólo de palabra. Preguntémonos a quién acudimos cuando estamos en apuros (rodeados de gente que quiere apedrearnos), en quién nos apoyamos cuando no podemos más, a quién volvemos la mirada en busca de luz... Ojalá, en alguna medida, Cristo El Señor, el Niño de Belén, el Dios de nuestra historia y nuestra vida, se encuentre también ahí y no sólo en las tarjetas navideñas de estos días...

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 25 de diciembre de 2020

PENSAMIENTOS

 


COMPRENDIENDO LA PALABRA 251220


El Hijo de Dios ha visitado a los hijos de Adán

Por una admirable condescendencia, por un amor sorprendente e increíble, Dios descendió en un cuerpo y habiéndose hecho carne, ha visitado a los hijos de Adán. (…)

El hijo de Dios se convirtió en Hijo del hombre, por lo cual, en la unidad de la persona es a la vez Dios y hombre: Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos y hombre nacido de la sustancia de su madre en el curso de los siglos. Gigante de doble naturaleza, ha saltado con alegría para cantar en la cítara de nuestro cuerpo, con palabras melodiosas y acentos harmoniosos. Produce sonidos suaves y hermosos con el instrumento formado por nuestra carne, haciendo surgir una música de inefable harmonía. Ella endereza las piedras, sacude los árboles, domestica las bestias salvajes y conduce a las alturas a los hombres liberados de su carne. Con la suavidad de esta música admirable, de piedras hizo hijos de Abraham y a los árboles de los bosques -el corazón de los paganos- los puso en movimiento hacia la fe. Las bestias feroces - pasiones salvajes y ruda barbarie- las domesticó hasta una buena conducta. Los hombres surgidos entre los hombres, los estableció en el rango de los dioses.

Es con razón que (…) cantos resuenan hasta las extremidades de la tierra.



San Amadeo de Lausanne (1108-1159)
monje cisterciense, obispo
Homilía Mariana IV, (SC 72, Huit homélies mariales, Paris, Cerf, 1960), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 1,1-18


Evangelio según San Juan 1,1-18
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

El no era la luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:

porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy hay una luz que invade el mundo: en el solsticio de invierno del norte, en el solsticio de verano del sur. Una gran noticia, que San Juan nos narra como un viaje apasionante: aquél que es la Palabra, que estaba junto a Dios, viene a nosotros, y viniendo nos abre la puerta para volver, junto a Él, hacia el Padre.
La historia tiene comienzo y final. Venimos del deseo de amor del Padre y vamos hacia ese mismo amor. Y entre tanto, estamos en sus manos, para enlazar nuestras manos entre nosotros.

Pero no todo es tan sencillo: en el mundo hay tinieblas. Y la luz molesta a la tiniebla. Y nuestra voluntad puede recibir o rechazar al Dios que viene a nosotros “en cada persona y en cada acontecimiento”. Ahí nos jugamos la vida…

Lo bueno es que conocemos que “a los que le recibieron, les dio poder de hacerse hijos de Dios”. Como el Hijo, por Él y en Él. Y desde Él, todo cobra sentido. “En la vida y en la muerte, somos del Señor”.

Que hoy puedas contemplar el misterio de Belén. Que puedas sentir el calor y la luz que surgen del Dios-con-nosotros, que envían quien lo recibe a dar luz y calor a nuestro mundo. Que a pesar de los años y de las rutinas, puedas sorprenderte de que Dios haya puesto su tienda entre nosotros –por pura gracia- y se haya hecho compañero de camino: “Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer”. Para contarlo y para vivirlo.

¡FELIZ NAVIDAD!

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 24 de diciembre de 2020

LA VERDAD QUE SALVA



«La Navidad nos invita a reflexionar, por una parte, sobre la dramaticidad de la historia, en la cual los hombres, heridos por el pecado, van incesantemente a la búsqueda de verdad, a la búsqueda de misericordia, a la búsqueda de redención; y, por otro lado, sobre la bondad de Dios, que ha venido a nuestro encuentro para comunicarnos la Verdad que salva y hacernos partícipes de su amistad y de su vida. Es pura gracia, sin mérito nuestro. Hay un Santo Padre que dice: “Pero mirad de este lado, del otro, por allí: buscad el mérito y no encontraréis otra cosa que gracia”. Y este don de gracia puede quitar de nuestros corazones y de nuestras mentes el pesimismo, que hoy se ha difundido todavía más por la pandemia. Podemos superar ese sentido de pérdida inquietante, no dejarnos abrumar por las derrotas y los fracasos, en la conciencia redescubierta de que ese Niño humilde y pobre, escondido e indefenso, es Dios mismo, hecho hombre por nosotros»

«Y esto es lo que nos trae Dios, hoy: una forma maravillosa en la que Dios ha querido venir al mundo, y esto hace renacer en nosotros la ternura, la ternura humana que está cerca a la de Dios. ¡Y hoy necesitamos mucho la ternura, tenemos mucha necesidad de caricias humanas, frente a tantas miserias! Si la pandemia nos ha obligado a estar más distantes, Jesús, en el pesebre, nos muestra el camino de la ternura para estar cerca, para ser humanos. Sigamos este camino. ¡Feliz Navidad!»


Francisco

Audiencia General

23-12-2020 



Buen día, Espíritu Santo! 24122020

 

LA LUZ BRILLA EN LAS TINIEBLAS


La luz brilla en las tinieblas

Cuando María dio a luz, los cielos se alegraron y la tierra exultó. El infierno, sacudido, se espantó. En su alegría, los cielos dieron la estrella centellante y la gloriosa armada de los ángeles que canta esta alabanza: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los hombres amados por él” (Lc 2,14). En su alegría, la tierra ha dado los pastores que glorifican y los magos que adoran ofreciendo sus presentes: oro, incienso y mirra. (…) 

La noche ha derramado la luz en las tinieblas y, en vez de oscuridad, ha irradiado una luz resplandeciente. Esta noche dio la luz antes que se levante el sol, luz que por su brillo extraordinario, eclipsa el esplendor del sol. De esta noche, el salmista comenta: “la noche será para mi luz de mis delicias”. Después, volviéndose hacia el Señor prosigue: “Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!”, las tinieblas no serían oscuras para ti y la noche será clara como el día” (Sal 139 (138),11-12). (…)

Recibiendo al recién nacido, el Emanuel, María contempla una luz incomparablemente más bella que el sol, resiente un fuego que las aguas no pueden apagar. En el cuerpo que dio a luz, María recibió el resplandor que todo ilumina, pudo llevar en brazos al Verbo que lleva al universo.

San Amadeo de Lausanne (1108-1159)
monje cisterciense, obispo
Homilía Mariana IV, (Cfr. SC 72, Huit homélies mariales, Paris, Cerf, 1960), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 2,1-14


Evangelio según San Lucas 2,1-14
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.

Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.

Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,

para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;

y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.

De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,

pero el Angel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:

Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre".

Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

"¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos y amigas:

El Salmo de la Palabra que hoy se nos regala dice “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”.

Y así hace Zacarías. Bendice al Señor, porque ha “visitado” a su pueblo. En los patriarcas, en los profetas, en los sabios, en las mujeres y en los hombres de las distintas generaciones… con sus virtudes y sus pecados… Y al visitarles, les ha “redimido” dándoles una “fuerza de salvación”, al ser un pueblo que ha de mediar esa salvación para otros, viviendo en Alianza con el Creador y devolviéndole en gratuidad lo que él les dio gratuitamente. Y cuando llegó el momento culminante de la historia, hay alguien que prepara la venida del Señor preparando sus caminos… porque se acerca la luz que guiará nuestros pasos por la justicia y la paz…

Anteayer era María. Hoy es Zacarías. ¿Te atreverías tú a hacer un canto al Señor por la Alianza que mantiene con la humanidad? Para no ser ingenuos, no habrá que esconder las sombras, las dificultades, los conflictos… Y para no ser incrédulos, habrá que resaltar la gran cadena de hombres y mujeres que, dejando a Dios ser Dios en su vida, han sacado lo mejor de sí y han extendido su luz en nuestro mundo. Su misericordia. Algunos pueden ser muy cercanos a ti.
Es bueno que tal canto termine en esperanza, como el cántico de Zacarías: “nos visitará el sol que nace de lo alto…”. Dios sigue siendo contemporáneo a cada generación. Y cada generación sigue siendo llamada a preparar sus caminos. A los creyentes nos toca vivir esa Alianza y despejar los obstáculos, para que otros la puedan vivir. ¿Te apuntas a esta bella misión? Un hermoso deseo, a las puertas de la Navidad?

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

«Empezó a hablar bendiciendo a Dios»

[Juan Bautista decía:] en tu presencia, Señor, no me puedo callar, porque «yo soy la voz, y la voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor. Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú vienes a mí?» (Mt 3,3.14).

Cuando yo nací borré la esterilidad de la que me dio a luz; y cuando era un recién nacido, llevé el remedio para el mutismo de mi padre recibiendo de ti la gracia de este milagro. Pero tú, nacido de la Virgen María de la manera que tú has querido y que solo tú conoces, no has borrado su virginidad y la has protegido añadiéndole el título de madre; ni su virginidad ha impedido tu nacimiento, ni tu nacimiento ha ensuciado su virginidad. Estas dos realidades incompatibles, el dar a luz y la virginidad, se unieron en una armonía única lo cual sólo está al alcance del Creador de la naturaleza.

Yo que soy un hombre, sólo participo de la gracia divina; pero tú eres a la vez Dios y hombre, porque por naturaleza eres el amigo de los hombres (cf Sab 1,6).

Homilía atribuida a San Gregorio Taumaturgo (c. 213-c. 270)
obispo
Homilía sobre la santa Teofanía, 4, PG 10, 1181

Buen día, Espíritu Santo! 23122020

 

COMPRENDIENDO LA PALABRA 231220


«Empezó a hablar bendiciendo a Dios»

[Juan Bautista decía:] en tu presencia, Señor, no me puedo callar, porque «yo soy la voz, y la voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor. Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú vienes a mí?» (Mt 3,3.14).

Cuando yo nací borré la esterilidad de la que me dio a luz; y cuando era un recién nacido, llevé el remedio para el mutismo de mi padre recibiendo de ti la gracia de este milagro. Pero tú, nacido de la Virgen María de la manera que tú has querido y que solo tú conoces, no has borrado su virginidad y la has protegido añadiéndole el título de madre; ni su virginidad ha impedido tu nacimiento, ni tu nacimiento ha ensuciado su virginidad. Estas dos realidades incompatibles, el dar a luz y la virginidad, se unieron en una armonía única lo cual sólo está al alcance del Creador de la naturaleza.

Yo que soy un hombre, sólo participo de la gracia divina; pero tú eres a la vez Dios y hombre, porque por naturaleza eres el amigo de los hombres (cf Sab 1,6).


Homilía atribuida a San Gregorio Taumaturgo (c. 213-c. 270)
obispo
Homilía sobre la santa Teofanía, 4, PG 10, 1181

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 1,57-66


Evangelio según San Lucas 1,57-66
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.

Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;

pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan".

Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".

Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.

Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.

Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.

Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos y amigas:

En las vísperas de la Navidad, la Palabra nos cuenta el nacimiento de otro niño: Juan, quien será el Bautista. Su familia, reunida en torno a él, se hace una pregunta: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Como toda vida que surge, todo el futuro está abierto, todas las posibilidades están intactas, todos los horizontes son posibles…

Cada día, el Dios de la vida pone el mundo en nuestras manos. Como una nueva criatura. Y sería bueno que nos preguntásemos: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Es verdad que hay un pasado que condiciona y un presente con sus limitaciones. Pero Dios es capaz de hacer nuevas todas las cosas. Apoyados en él, estamos llamados a hacer crecer las semillas de vida, de fe, de comunidad, de misión, que él ha sembrado en nosotros.

Sería bueno también que nuestro mundo se preguntase con más responsabilidad “¿qué va a ser de estos niños que hoy están naciendo?”. Porque la vida de las futuras generaciones está, de alguna manera, en nuestras manos. Forjar un mundo donde la vida sea posible y se pueda desarrollar como Dios la sueña es un reto para el presente y para el futuro. El Dios “amigo de la vida” nos invita a preguntarnos… y a responder.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 22 de diciembre de 2020

Buen día, Espíritu Santo! 22122020


 

COMPRENDIENDO LA PALABRA 221220


La promesa hecha a nuestros padres

María dijo: «Mi alma glorifica al Señor, mi Dios; mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador... Ha librado a Israel su humilde siervo (Lc 1,54 griego), acordándose de su misericordia, como había prometido a nuestros padres, Abraham y descendencia para siempre».

Ved como la Virgen sobrepasa la perfección del patriarca y confirma la alianza que Dios estableció con Abraham, cuando le dijo: «¿Tal será la alianza entre tú y yo»? (Gn 17,11)... Es el canto de la profecía que la santa Madre de Dios, envía a Dios cuando dice: "Mi alma glorifica al Señor... porque el Todopoderoso hizo en mí obras grandes, santo es su nombre. Haciéndome la Madre de Dios, preserva mi virginidad. En mi seno se recapitula, para ser santificada allí, la plenitud de todas las generaciones. Bendijo a todas las edades, los hombres, las mujeres, los jóvenes, los niños, los viejos "...

«Derribó a los poderosos de su trono y ensalzó a los humildes"... Los humildes, los pueblos paganos, que estaban hambrientos de justicia (Mt 5,6), han sido exaltados. Dejando ver su humildad y su hambre de Dios, y solicitando la palabra de Dios, como la Cananea, pide las migajas (Mt 15,27), se han saciado de las riquezas que ocultan los misterios divinos. Porque todos los favores divinos, Cristo Jesús, nuestro Dios, el Hijo de la Virgen, los distribuyó a los paganos. "Acogió a Israel su siervo", no cualquier Israel, sino a su hijo, a quien honra tan alto nacimiento».

Por eso, la Madre de Dios, llama a este pueblo su hijo y su heredero. Dios que encuentra este pueblo agotado y extenuado por la Ley, lo llama a su gracia. Dándole este nombre a Israel, lo levanta, " acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia para siempre". Estas palabras resumen todo el misterio de nuestra salvación. Al querer salvar a la humanidad y sellar la alianza establecida con nuestros padres, Jesús " inclinó los cielos y descendió" (Sal. 17,10). Y así se nos manifiesta, entrando por nuestra puerta, con el fin de que pudiéramos verlo, tocarlo y entenderlo.



Una homilía griega del siglo 4º
Atribuida a San Gregorio  Taumaturgo no. 2 ; PG 10, 1156

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 1,46-56


Evangelio según San Lucas 1,46-56
María dijo entonces:

"Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

En el Evangelio de hoy, María se pone a cantar. Y su voz habla de ella a la vez que recoge la historia de su pueblo.

María comienza alegrándose porque Dios se ha fijado en su vida, por gracia. Y acercándose, ha hecho cosas grandes.

A continuación, recuerda el modo de hacer de Dios: poner abajo a los que están arriba y arriba a los que están abajo; dar al que no tiene y dejar sin nada al que cree tenerlo todo. Así es Dios, que pone el mundo al revés… o quizá al derecho, después de que nosotros lo hubiéramos puesto patas arriba.

Y termina agradeciendo la presencia de Dios en la historia: nunca ha dejado a su pueblo, a pesar de sus infidelidades. Es el Dios que cumple las promesas. Así termina este canto de María.

Y tú, ¿te gusta cantar? Más allá de tener mejores o peores cualidades musicales, hay un canto que, como el de María, brota del corazón. Y recoge lo que Dios va haciendo en la vida. Y lo que puede llegar a hacer. Cantar a la vida es reconocer que, en medio de la ambigüedad, de tantas sombras que nos acompañan cada día, Dios sigue siendo fiel, seguirá estando ahí, cumplirá sus promesas y sigue mirándonos con misericordia.
Que este final del Adviento reavive en nosotros la capacidad de cantar la vida que se nos va regalando. Vivir para cantar.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 21 de diciembre de 2020

EL SÍ QUE CUESTA



«Sé que me hace bien rezar, pero hoy no tengo tiempo… “mañana, mañana, mañana, mañana…” Aplazamos las cosas: mañana lo hago; sé que ayudar a alguien es importante – sí, tengo que hacerlo, lo haré mañana- Es la misma cadena de los mañana…Aplazar las cosas. Hoy, a las puertas de la Navidad, María nos invita a no aplazar, a decir «sí». “¿Tengo que rezar?”, “Sí, y rezo”. “¿Tengo que ayudar a los demás?”. “Sí”. ¿Cómo hacerlo? Lo hago. Sin aplazar. Cada «sí» cuesta . Cada “sí” cuesta pero siempre es menos de lo que le costó a ella ese «sí» valiente, ese “sí”, decidido, ese «hágase en mí según tu palabra» que nos trajo la salvación. No nos dejemos “arrastrar” por el consumismo: “Tengo que comprar los regalos, tengo que hacer esto y lo otro…” Ese frenesí por hacer tantas cosas… lo importante es Jesús. El consumismo, hermanos y hermanas, nos ha secuestrado la Navidad. No hay consumismo en el pesebre de Belén: allí está la realidad, la pobreza, el amor»

«La Navidad, que ya está cerca, sea para cada uno ocasión de renovación interior, de oración, de conversión, de pasos adelante en la fe y de fraternidad entre nosotros. Miremos a nuestro alrededor, miremos sobre todo a los indigentes: el hermano que sufre, dondequiera que esté, nos pertenece. Es Jesús en el pesebre: el que sufre es Jesús. Pensemos un poco en esto. Y que la Navidad sea una cercanía a Jesús en este hermano y en esta hermana. Está allí, en el hermano necesitado, el pesebre al que tenemos que ir con solidaridad. Este es el belén viviente: el belén en el que realmente encontraremos al Redentor en las personas de los necesitados. Caminemos, pues, hacia la Noche Santa y esperemos el cumplimiento del misterio de la Salvación»


Francisco

Ángelus

20-12-2020 



Novena de Navidad - Dia 6

+ En el Nombre del Padre,
+ del Hijo
+ y del Espíritu Santo.
¡Amén!

1. MARÍA INTERCEDE POR NOSOTROS
María, Mujer de Dios, Tú, que has fecundado la Palabra de Dios y la has llevado en Tu seno durante nueve meses, sintiendo Su palpitar creciendo en Ti, experimentando Su presencia y siendo transformada por ella.
En estos días antes del nacimiento de tu Hijo, queremos acompañarte, queremos estar contigo para aprender de ti a llevar a Dios en el corazón y dejarnos transformar por su presencia.
María, Virgen Fecunda, te pedimos que, al acompañarte, seas Tú quien interceda por cada uno de nosotros, para que podamos celebrar la Navidad llenos de la presencia de Tu Hijo en nuestra vida. María, Virgen Madre, mujer de la espera confiada, pide por nosotros para que, en esta Navidad, podamos estar todos más cerca de Tu Hijo y así ser capaces de recomenzar de nuevo, perdonar y ser perdonados, volver al amor y ser. curados interiormente para celebrar y vivir la vida de Dios en nosotros.
María, Virgen del "sí" y de la plenitud, Virgen Madre del elocuente silencio, ayúdanos a celebrar esta Navidad, teniendo a Tu Hijo como centro de nuestras vidas. María, intercede por nosotros ahora y siempre.
¡Que así sea!"

2. Oración
“Señor Jesús, al iniciar este camino hacia Tu Navidad, te pedimos que nos ayudes, para que en la celebración de Tu nacimiento cada uno de nosotros se acerque más a Ti.
Que nos renovemos en Tu Palabra, para que seamos sinceros y auténticos con nosotros mismos, danos la gracia de dejar todo lo que nos separa de Ti, que tengamos el valor de reconocer lo que está mal y sepamos dar el paso para convertirnos, para que Tú nos transformes con Tu gracia.
Señor, derrama en cada uno de nosotros Tu gracia y Tu amor, para que sepamos corresponder a Tu amor y volvamos a Ti con un corazón sincero. Señor, ayúdanos a volver.
Ayúdanos a vivir lo esencial, aquello que nos da la verdadera felicidad.
Señor, haz que podamos vivir una Navidad llena de Tu presencia y de Tu amor.
Que así sea."

3. Meditación del día
Día para valorar la SENCILLEZ.
Sencillez que es la virtud de las almas grandes y de las personas nobles.
Sencillez que fue el adorno de María de Nazaret tal como ella misma lo proclama en su canto de Magníficat. “Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha mirado la humildad de su esclava” Lucas 1, 47 – 48
Navidad es una buena época para desterrar el orgullo y tomar conciencia de tantos males que acarrean la soberbia. Ninguna virtud nos acerca tanto a los demás como la sencillez y ningún defecto nos aleja tanto como la arrogancia. El amor sólo reina en los corazones humildes, capaces de reconocer sus limitaciones y de perdonar su altivez.
Es gracias a la humildad que actuamos con delicadeza, sin creernos más que nadie, imitando la sencillez de un Dios que “se despojó de sí mismo y tomó la condición de siervo” Filipenses 2, 6 – 11.
Crecer en sencillez es un estupendo regalo para nuestras relaciones.
Recordemos que en la pequeñez está la verdadera grandeza y que el orgullo acaba con el amor.

4. Oración al PEQUEÑO niño JESÚS

“Pequeño Niño Jesús, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros,
es la presencia de Tu amor en nuestra familia.
Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre,
que tú, Divino Niño, eres nuestro hermano.
Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad,
nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos,
nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.

“Pequeño Niño Jesús, te esperamos, nos estamos preparando para Tu Navidad, queremos que esta Navidad también sea nuestra.
Nos has mostrado que la fe no se trata de saber cosas,
sino de vivir y hacer lo que nos pides”

“Pequeño Niño Jesús, en estos días antes de Navidad, ayúdanos a ser sinceros con nosotros mismos, a saber mirarnos y hablar en nuestros matrimonios, en familia, y percibir lo que no está bien, lo que nos divide, lo que está desgastando el amor, lo que nos lleva a la rutina”

“Pequeño Niño Jesús, concédenos la gracia de saber dejar lo que no nos hace felices y lo que hace daño a los demás. Ayúdanos a que, en Tu Navidad, nos renovemos y sepamos empezar de nuevo, que tengamos el valor de vivir lo que nos pides, que vivamos la nueva vida que nos traes, y así podamos celebrar una Navidad diferente, llena de amor y paz, de ternura y alegría como la tuya.

¡Que así sea!"

Gloria al Padre….