jueves, 16 de mayo de 2013

¡Gracias sean dadas al Padre! - Novena Pentecostes - Día 7º

7mo. Día:
¡Gracias sean dadas al Padre!
Iniciamos la novena rezando la Secuencia…

Una abuela de casi 90 años decía:  “El mundo cambió mucho para bien y
para mal. Algunas cosas mejoraron y otras empeoraron, pero algo lindo que se perdió es la gratitud. Antes la gente era más agradecida y sabía reconocer los favores que se le hacían”.

Jesús era un agradecido al Padre. En todo lo que hacía le daba gracias. Una vez, viendo las obras que realizaba, el bien que hacía y la alegría de la gente, en vez de ponerse vanidoso dijo lo siguiente:

Del Evangelio de Mateo:
“En aquel momento. Jesús, lleno del Espíritu Santo exclamó:
Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra por haber ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí Padre porque así te pareció bien”.
Palabra del Señor.

¡Qué buen ejemplo de humildad nos da Jesús! Él podía jactarse de todo lo que hacía, podía sentirse autosuficiente o vanidoso y sin embargo prefiere el camino de la humildad y gratitud. Alaba al Padre por su amor para con todos y especialmente con los más pobres.

La abuela tiene razón, el hombre con tanto desarrollo científico y tecnológico se volvió soberbio y orgulloso y se olvidó de Dios. Nosotros tenemos que evitar esos sentimientos y para eso nada mejor que confiar en el Espíritu Santo. Él nunca nos deja de recordar que lo que somos y tenemos se lo debemos a Dios y al amor que nos tiene.

Vamos a responder con nuestra oración a la palabra que escuchamos dando gracias al Padre bueno del cielo. Decimos:  GRACIAS SEÑOR.

- Gracias por todos los dones con que nos llenaste el corazón en el bautismo…
- Gracias por darnos el Espíritu Santo para que obre el bien en nosotros…
- Gracias porque si le rezamos al Espíritu siempre seremos humildes y agradecidos…
- Gracias por toda la gente que ha hecho cosas buenas por nosotros dando tiempo y amor para nuestro bien…
- Gracias porque en la Iglesia tenemos la posibilidad de hacer en ‘tu nombre’ mucho bien a los hermanos con la palabra y las obras….

Ahora le rezamos una vez más al Padre como enseñó Jesús…
Y con María también damos gracias diciendo…

Oración final:
Dios Espíritu Santo con toda la Iglesia creemos en ti.
Te reconocemos como Señor y dador de vida.
Nuestra alabanza se siente inspirada al contemplar tu poder
Y las maravillas que obraste en la creación del mundo
y en la encarnación del hijo de Dios,
Jesús nuestro Señor.
Te alabamos por haber ungido a Jesús con óleo de alegría,
Por haberlo llenado de poder
en palabras y obras para con todos
Anunciando a los hombres y mujeres de su tiempo
la buena nueva de la salvación.
Te alabamos por haber obrado en Él y por Él
las maravillas del misterio pascual
que hace unos días revivimos
impulsándolo a dar su vida por nosotros
y resucitándolo para darnos una vida nueva.
Por todo esto hoy queremos agradecerte y alabarte.
Amén.

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