lunes, 9 de mayo de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 090522

“Yo soy la puerta, el que entra por mí se salvará” (Jn 10,9)

Empujo un alma hacia el dolor de mis dolores, otra hacia la alegría de mis alegrías o la imitación de mi pobreza y abyección, otra a la imitación de mi celo por las almas. Yo soy el Pastor y en el campo de mi amor crecen praderas infinitas. Alimento cada alma con la hierba que veo que le hace falta…

No busque tanto a excitar su alma o la de otros con el sentimiento que le parece más perfecto, y que lo es realmente, el amor. Más bien, trate de ser fiel y rendir las otras almas fieles a los sentimientos que yo mismo hago nacer en usted y ellas. No elija entre las hierbas que crecen en el campo de mi amor, ni para usted ni para los demás. Mejor, aplíquense a comer bien, a digerir las que elegí para cada uno. Disfruten del especial bien que quiero hacerles a todos y por el que les presento tales hierbas, cuando realicen lo que no les gusta a ustedes sino lo que me gusta a mí Soy yo el que hace en las almas lo que juzgo bueno, yo, que las hice, único que las conoce y sabe a qué las he destinado…

Su trabajo no consiste en absoluto a destinarlas hacia una determinada opción, sino, en todo momento, saber ver con qué hierba las alimento.



Beato Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Retiro de ocho días en Efrem, (Charles de Foucauld et la fraternité, col. Points Sagesses, Seuil, 2002), trad. sc©evangelizo.org

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