“A esta hora, los cielos se abren para los que claman.” En la vigilia del alma, cuando el silencio pesa y la noche se vuelve oración, elevamos una jaculatoria de liberación. Breve, ardiente, confiada: así se ora cuando el corazón busca auxilio. Que esta súplica, lanzada en la hora del combate espiritual, sea bálsamo y escudo para quienes esperan la luz.
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