domingo, 21 de agosto de 2022

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 13,22-30


Evangelio según San Lucas 13,22-30
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.

Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El respondió:

"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.

En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.

Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas'.

Pero él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!'.

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.

Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.

Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".


RESONAR DE LA PALABRA


EL PELIGRO DE CONFIARSE


“¿Qué significa esta «puerta estrecha»? ¿Por qué muchos no logran entrar por ella? ¿Acaso se trata de un paso reservado sólo a algunos elegidos? Si se observa bien, este modo de razonar de los interlocutores de Jesús es siempre actual: nos acecha continuamente la tentación de interpretar la práctica religiosa como fuente de privilegios o seguridades. En realidad, el mensaje de Cristo va precisamente en la dirección opuesta: todos pueden entrar en la vida, pero para todos la puerta es «estrecha». No hay privilegiados. El paso a la vida eterna está abierto para todos, pero es «estrecho» porque es exigente, requiere esfuerzo, abnegación, mortificación del propio egoísmo. (…) La salvación, que Jesús realizó con su muerte y resurrección, es universal”. (Benedicto XVI, 26 de agosto de 2007)


Qué bien cuando tenemos confianza en nosotros mismos.

Qué bien cuando sentimos que los demás confían en mí.
Qué bien cuando puedo contar con amigos con los que hablar de todo, de los que me puedo fiar y apoyar, sin miedo a que me dejen "colgado" o me la jueguen.
Qué bien cuando las relaciones con Dios se basan no en el miedo ni en la imposición ni en la costumbre, sino en la cercanía y la confianza.

Pero la «confianza» tiene sus peligros.
Tendemos a pensar que las cosas malas les pasan siempre a los demás.
Los accidentes de tráfico y trenes, o los contagios les ocurren a otros. A mí no.
Son otros los que pueden perder su trabajo. Eso no me puede pasar a mí.
Los atentados terroristas «pillan a otros», ocurren en otros sitios.
Los matrimonios que se rompen son los de otros. Los hijos que dan problemas son los de otros padres... etc.

Y esa «confianza» nos puede hacer bajar la guardia, no ser precavidos, no "cuidar" y dejar que la rutina, el descuido o la desgana nos envuelvan y nos hagan perder lo mejor que tenemos: la vida, el amor...

Esta imprudente confianza estaba haciendo mucho daño en el pueblo judío. Se creían tan seguros de Dios y de sí mismos que se permitían «reservarse» a Dios y sus favores en exclusiva, (Dios sólo salva a su pueblo, que somos nosotros), descartando a otros que «no se lo merecían» (¡ay los dichosos méritos!). Ellos se preocupaban de sí mismos, de sus obligaciones religiosas, derechos y bienestar, y a menudo ignoraban a todos los demás.

El profeta Isaías llega para dinamitar esa confianza y esa inercia que a menudo se volvía pasividad, y corregir sus esquemas. Proclama que Dios no es como ellos se han pensado, ni se están relacionando con el resto de los pueblos al gusto de Dios. Que Dios tiene el proyecto de reunir a gentes de todas las razas, naciones y lenguas, incluso de otras creencias y consagrar sacerdotes y profetas de entre ellos. Es decir: que ellos no tienen ni la exclusiva ni la garantía de nada, y que si alguna consecuencia debiera derivarse de sus convicciones religiosas sería el trabajar por el bien de TODOS LOS PUEBLOS, dejar de hacer exclusiones según sus criterios «religiosos» y «nacionalistas» y tener cuidado, no sea que «se queden fuera» del proyecto y las promesas de Dios.

 Esa crédula «confianza» está detrás de la pregunta que le plantean a Jesús: «¿Serán pocos los que se salven?». Es una pregunta que hoy apenas se hace nadie. Tan preocupados y ocupados andamos por vivir el presente, por nuestro bienestar, por los asuntos que nos traen los periódicos y revistas... que eso de la «salvación» suena a palabra de otros tiempos.

Por otro lado, muchos están convencidos de la respuesta: ¿Cuántos se salvarán? ¡Pues todos! Todas las religiones son igual de buenas para llegar a Dios. Incluso basta con ser buena persona, aunque uno no practique o crea en nada, para salvarse. El infierno, en el caso de que exista, debe estar vacío. Y tienen tanta "confianza" con Dios, con su bondad y su misericordia, que van dejando que la rutina, la dejadez y la mediocridad vayan envolviendo su fe y su estilo de vida, de manera que apenas se distinguen de los no creyentes o de los pertenecientes a otras religiones.
Aunque tal vez, con otro lenguaje, la preocupación por la salvación forma parte de la esencia del hombre. Hoy -al menos algunos que encuentran tiempo para pensar- se preguntan: ¿Cómo hacer que mi vida merezca la pena? ¿Qué necesito para ser plenamente feliz? ¿Dónde está la puerta de la felicidad y cómo se entra por ella?

Con respecto al número de los que se salvan Jesús no responde directamente. Pero sí habla del «cómo» de un modo que no nos resulta muy agradable: Habla de «esfuerzo» y de "estrecheces". Tampoco nos resulta agradable -2ª lectura- que Dios nos corrija. No nos gustan esas palabras del Evangelio: «No os conozco, no sé quienes sois, alejaos de mí», a pesar de que hayamos comido en su mesa, hayamos oído mil predicaciones, nos conozcamos las doctrinas y orientaciones de la santa madre Iglesia, e incluso tengamos algún compromiso con alguien, o en alguna institución humanitaria...

Jesús nos dice que el camino de la salvación, o de la felicidad, o de la vida que merezca la pena tiene que ver con el esfuerzo, el sacrificio y las dificultades. No nos aclara si serán pocos, aunque en otro lugar afirma que «son muchos los invitados, pero pocos los elegidos» (Mt 22, 14). Pero sí que nos invita a mirarnos a nosotros mismos y a preguntarnos: ¿Cómo está de fresca, de viva, de activa nuestra fe, nuestra experiencia de Dios? Es verdad que el camino de la oración, del estudio de las Escrituras, el camino de la justicia, del perdón, de la acogida al que no es de los nuestros... tiene muchas dificultades. Pero justamente esa es la puerta estrecha por la que tengo que atravesar. O dicho con otras palabras de Jesús:«Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos» (Jn 10, 10).

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 20 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“El que quiera ser más grande, que sea vuestro servidor”

La sagrada escritura, hermanos, nos dice a gritos: “Todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”. Con estas palabras nos muestra que toda exaltación de sí mismo es una forma de soberbia. El profeta nos indica que él la evitaba cuando nos dice: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad” (Sal. 130,1)... Por tanto, hermanos, si es que deseamos ascender velozmente a la cumbre de la más alta humildad y queremos llegar a la exaltación celestial a la que se sube a través de la humildad en la vida presente, hemos de levantar con los escalones de nuestras obras, aquella misma escala que se le apareció en sueños a Jacob, sobre la cual contempló a los ángeles que bajaban y subían (Gn 28,12). Indudablemente, a nuestro entender, no significa otra cosa ese bajar y subir sino que por la altivez se baja y por la humildad se sube. La escala erigida representa nuestra vida en este mundo. Pues, cuando el corazón se abaja, el Señor lo levanta hasta el cielo.

Y así, el primer grado de humildad es que el monje mantenga siempre ante sus ojos el temor de Dios y evite por todos los medios echarlo en olvido; que recuerde siempre todo lo que Dios ha mandado... Y para vigilar alerta todos sus pensamientos perversos, el hermano fiel a su vocación repite siempre dentro de su corazón: “Solamente seré puro en su presencia si sé mantenerme en guardia contra mi iniquidad”(Sal. 17,24). En cuanto a la propia voluntad, se nos prohíbe hacerla cuando nos dice la Escritura: “Refrena tus deseos”. También pedimos a Dios en la oración “que se haga en nosotros su voluntad” (Si 18,30)...

Luego si “los ojos del Señor observan a buenos y malos”, si “el Señor mira incesantemente a todos los hombres, para ver si queda algún sensato que busque a Dios” (Pr. 15,3; Ps 13,2)... Cuando el monje haya remontado todos estos grados de humildad, llegará pronto a ese grado de “amor a Dios que, por ser perfecto, echa fuera todo temor”; gracias al cual, cuanto cumplía antes no sin recelo, ahora comenzará a realizarlo sin esfuerzo, como instintivamente y por costumbre... sino por amor a Cristo, por cierta santa con naturaleza y por la satisfacción que las virtudes producen por sí mismas. Y el Señor se complacerá en manifestar todo esto por el Espíritu Santo en su obrero.



San Benito de Nursia (480-547)
abad, copatron de Europa
Regla monástica, cap. 7

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 23,1-12


Evangelio según San Mateo 23,1-12
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;

ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.

Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;

les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,

ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.

En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.

A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.

No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,

porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".


RESONAR DE LA PALABRA


Desajuste

Un sacerdote comenzó su homilía así: "Me da vergüenza predicar lo que no practico. Sin embargo, si predicara lo que practico, sería mucho más vergonzoso y me avergonzaría doblemente". Raros son los líderes espirituales cuyas palabras y hechos coinciden perfectamente. Sólo de Jesús podemos decir que es "Palabra encarnada"; todos los demás se quedan cortos, más o menos. Esta toma de conciencia debe producir dos resultados: el líder debe ser humildemente consciente de este desajuste entre sus palabras y sus actos y buscar continuamente la Gracia de Dios para salvar la brecha; y los destinatarios de su ministerio deben mirarle con compasión y comprensión, y como aconseja Jesús hoy, deben escuchar sus palabras sin imitar necesariamente sus actos. Para la imitación, debe bastar el modelo de Jesús. También debemos rezar por los líderes, así como por nosotros mismos, pues también nos quedamos cortos.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 19 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Todo... depende de estos dos mandamientos»

Hay una interacción necesaria entre amor a Dios y amor al prójimo... Si en mi vida me falta completamente el contacto con Dios, jamás puedo ver en el otro más que el otro y no consigo reconocer en él la imagen divina. Si por el contrario, en mi vida descuido completamente la atención al otro, deseando solamente ser «piadoso» y cumplir con mis «deberes religiosos», entonces mi relación con Dios se seca. Cuando es así, esta relación es solamente «correcta» pero sin amor. Tan sólo mi disponibilidad de ir al encuentro del prójimo, a testimoniarle mi amor, me hace también sensible ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a ese Dios hecho para mí y según su propia manera de amarme.

Los santos –pongamos por ejemplo a la beata Teresa de Calcuta- en su encuentro con el Señor en la Eucaristía, han sacado toda su capacidad de amar al prójimo de manera siempre nueva y, recíprocamente, este encuentro ha adquirido todo su realismo y toda su profundidad precisamente gracias a su servicio a los otros.

Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, es un único mandamiento. Sin embargo, los dos viven del amor solícito de Dios que nos ha amado el primero. Así, no se trata ya de un «mandamiento» que nos prescribe algo imposible desde el exterior sino, por el contrario, de una experiencia de amor, dada desde el interior, un amor que, por su naturaleza, debe ser compartido con los otros. El amor crece con el amor. El amor es «divino» porque viene de Dios y nos une a Dios y, a través de este proceso de unificación, nos transforma en un Nosotros, que sobrepasa nuestras divisiones y nos hace llegar a ser uno hasta que, al final, Dios sea «todo en todos».



Benedicto XVI
papa 2005-2013
Encíclica «Deus caritas est», § 18

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 22,34-40


Evangelio según San Mateo 22,34-40
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él,

y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:

"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".

Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.

Este es el más grande y el primer mandamiento.

El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


RESONAR DE LA PALABRA

Devolver la vida a los huesos

La tercera encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti, se publicó cuando el mundo entero sufría la pandemia del Covid-19, desconcertado, impotente y despistado. También era una época (y lo sigue siendo) en la que el hipernacionalismo, el estrechamiento de fronteras, el rechazo a los migrantes, la polarización extrema en el discurso nacional, la persecución religiosa, etc., estaban en auge. El mundo se sentía como los huesos secos de la visión de Ezequiel. Nos sentíamos muertos. La vida nos era succionada, literal y figuradamente. ¿Qué puede devolvernos la vida? Las lecturas del día nos dicen que sólo un retorno a los caminos del amor -amar a Dios y amar al prójimo como a nosotros mismos- puede volver a poner tendones, carne y piel en los huesos secos y darles vida. Sólo el amor puede triunfar sobre el poder de la muerte: Poner a Dios en el centro de nuestra vida y practicar la fraternidad y la amistad social con todos, superando las fronteras y compartiendo los recursos, como nos aconseja la encíclica.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

Cuaresma de San Miguel 19082022

Intención 19 AGO 2022

Si existiese la posibilidad de hacer una radiografía a la desesperanza no tardaríamos en descubrir que su columna vertebral es un alto pesimismo y sus vértebras tienen nombres como apatía, baja motivación, desinterés, amargura, frustración y tristeza.

Semejante panorama no puede dejarnos pasivos al punto de naturalizar su co-existencia.

Ella es astuta. Conociendo los miedos de aquel a quien ataca se retroalimenta y crece.

Un alto porcentaje de nuestros jóvenes están siendo atravesados por ella y viven encerrados en la caverna de su propia miseria sin percibir que el agua les está llegando al cuello, corriendo el riesgo de perecer ahogados.

Hoy es el día en que, por la intercesión, buscamos bajar el volumen de la voz interior que les anula y hacer subir, por el poder la alabanza, la Voz del que trae dentro de si la Esperanza resurgida de un Corazón atravesado por una lanza, el Corazón de Cristo Jesús.

¡Bendecida Cuaresma de San Miguel!

jueves, 18 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“El Reino de los cielos se compara a un rey que celebra la boda de su hijo”

En este designio misterioso, el Padre había preparado una Esposa para su Hijo único y se la presentó bajo la imagen de profecía... Moisés escribió en su libro que "el hombre dejaría a su padre y a su madre para unirse a su mujer de modo que los dos serían una sola carne" (Gn 2,24). El profeta Moisés nos habló en estos términos del hombre y de la mujer para anunciar a Cristo y a su Iglesia. Con ojos penetrantes de profeta, contempló a Cristo que se hacía uno con la Iglesia gracias al misterio del agua: vio a Cristo atraer a la Iglesia desde su pecho virginal, y la Iglesia atraer a Cristo por el agua del bautismo.

El Esposo y la Esposa se han unido totalmente de forma mística; he aquí porqué Moisés, con la cara velada (Ex 34,33), contempló a Cristo y a la Iglesia; llamó a uno "hombre" y a la otra "mujer", para evitar mostrar a los hebreos la realidad en toda su claridad... El velo todavía debía cubrir este misterio por un tiempo; nadie conocía el significado de esta gran imagen, ignoraban lo que representaba.

Después de la celebración de las bodas, vino Pablo. Vio el velo extendido con todo su esplendor, y lo levantó para revelar a Cristo y a su Esposa al mundo entero. Mostró que eran ellos a los que Moisés había descrito en su visión profética. Exultando de alegría divina, el apóstol proclamó: "es este un gran misterio" (Ef. 5,32). Reveló lo que representaba esta imagen velada, a la que el profeta llamó hombre y mujer: "Lo sé, dice, es Cristo y su Iglesia que no son dos, sino una sola carne" (Ef. 5,31).


Santiago de Saroug (c. 449-521)
monje y obispo sirio
Homilía sobre el velo de Moisés

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 22,1-14


Evangelio según San Mateo 22,1-14
Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.

Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.

Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;

y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.

Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.

Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'.

Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.

'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.

Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'.

Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.


RESONAR DE LA PALABRA

Lo no negociable

La parábola del banquete de bodas se abre con una invitación limitada seguida de un rechazo; y luego una invitación abierta, seguida de una expulsión. ¿Qué sentido tiene esta dinámica? La salvación se ofreció primero al "pueblo elegido" de Israel. Es típico de los seres humanos no valorar lo que se ofrece gratis. Los invitados están demasiado ocupados con sus proyectos miopes para ocuparse del banquete. La invitación se ofrece entonces gratuitamente a todos: El Evangelio sale a las cuatro direcciones del mundo y todos están invitados. No basta con responder a esta invitación estando presente: hay que estar presente con la actitud correcta del corazón, el traje de bodas, que no es negociable. Puedes venir tal como eres, pero al entrar, revístete de la mentalidad de Cristo (cf. Flp 2, 4-11) para que seas identificado, recibido y servido en el banquete de la vida.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

GENERACIÓN ETERNA

 

«El Hijo de Dios, que nació de mujer, es el Primero y el Último de todos los tiempos. Significa que nadie queda fuera de su generación eterna, de su poder maravilloso, de su cercanía amorosa. La alianza de ancianos y niños salvará a la familia humana. donde los niños y jóvenes hablan con los ancianos, hay futuro. Si no se da este diálogo entre los ancianos y jóvenes, el futuro no se ve claro. La alianza de ancianos y niños salvará a la familia humana. La muerte es, sin duda, un pasaje difícil en la vida, para todos nosotros, todos debemos pasar por allí, pero no es fácil. Pero también el pasaje que cierra el tiempo de la incertidumbre y desconecta el reloj. Porque la belleza de la vida, que ya no tiene fecha de caducidad, comienza precisamente entonces. Pero comienza de la sabiduría, de aquel hombre y mujer ancianos que son capaces de dar a los jóvenes el testigo»


Francisco

Audiencia General

17-08-2022 




Buen día, Espíritu Santo 18082022

 Cuando un pequeño da sus primeros pasos requiere el auxilio de sus padres para mantenerse erguido. Solo de la mano de ellos aprendemos a poner un pie delante del otro y direccionar el andar. Con el tiempo, -aunque pareciera que nos suelten de vez en cuando la mano-, hacemos camino sabiendo que ellas están a centímetros para socorrernos.

¿Será también por esto que somos llamados a ser espiritualmente como niños?
La voluntad del Padre es vernos crecer, madurar y dar fruto. Quiere vernos caminar y hacer uso de los dones, del discernimiento que Su Espíritu nos otorga para orientar cada paso hacia el Cielo. Sería una ingenuidad pensar que no tendremos embates, en que exhaustos y frágiles, no necesitaremos de Su Diestra poderosa para no vernos por el suelo.
.
¿Percibes que tu andar necesita de esa Mano Poderosa que esta a “centímetros de amor”? Hoy es un buen momento para clamar por auxilio.

¡Buen día, Espíritu Santo!
¿Qué podemos hacer juntos hoy?

CUARESMA DE SAN MIGUEL - DIA 18 AGO 22

Intención 18 AGO 2022

Hay enemigos cuya existencia nos resulta fácil de reconocer, existen otros que, moviéndose solapadamente y conocen el arte de camuflarse, son los enemigos silenciosos. La Rebeldía es uno de ellos.

Es posible que solo percibamos en ella algún tipo de sublevación, una simple oposición, un desacuerdo a lo establecido pero ella hunde sus raíces de manera que, como dice el profeta Ezequiel, roba la capacidad de escuchar, y hace que aún teniendo ojos no veamos.

La rebeldía mata la capacidad de discernir y como Pablo sostiene en su carta a los Romanos, “acarrea la misma condenación”.

Señor, por intercesión de tu Santo Arcángel, aquel que desterró ángel soberbio y rebelde, te pedimos: ¡líbranos de sus garras!


miércoles, 17 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Los trabajadores de la viña del Señor

El Reino de los cielos se compara a un padre de familia que contrata trabajadores para cultivar su viña. Sin embargo ¿quién puede ser más justamente comparado con este padre de familia que nuestro Creador, que gobierna lo que ha creado, y ejerce en este mundo el derecho de propiedad sobre sus elegidos como un maestro sobre los servidores que tiene en su casa? Posee una viña, la Iglesia universal, que ha tenido siempre, por así decirlo, sarmientos que han producido santos, desde Abel, el justo, hasta el último elegido que nacerá al final del mundo.

Este Padre de familia contrata trabajadores para cultivar su viña, desde el amanecer, a la hora tercera, a la sexta, en la novena y a la 11ª hora, ya que no ha cesado, del comienzo del mundo hasta el final, de reunir predicadores para instruir a la multitud de fieles. El amanecer del día, para el mundo, era desde Adán a Noé; la tercera hora, de Noé a Abraham; la sexta, de Abraham a Moisés; la novena, de Moisés hasta la llegada del Señor; y la 11ª hora, de la venida del Señor hasta el final del mundo. Los santos apóstoles han sido enviados para anunciar en esta última hora, y aunque han llegado tarde, han recibido un salario completo.

El Señor no deja en ningún momento de enviar obreros para cultivar su viña, es decir para enseñar a su pueblo. Porque mientras hacía fructificar las buenas costumbres de su pueblo por los patriarcas, y luego por los doctores de la ley y los profetas, y, por último, los apóstoles, trabajaba, en cierto modo, cultivando su viña por medio de sus trabajadores. Todos aquellos que, a una fe recta, han unido las buenas obras, han sido los obreros de esta viña.


San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre el Evangelio, n° 19

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 20,1-16a


Evangelio según San Mateo 20,1-16a
porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.

Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.

Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,

les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.

Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.

Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.

Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.

Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,

diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.

El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?

Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.

¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.

Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».


RESONAR DE LA PALABRA

Una justicia mayor

Esta parábola causa acidez a muchos que consideran injusto el acto del terrateniente. Pero quizás nos está enseñando una justicia mayor. Imaginemos el escenario: hay unos trabajadores que esperan ser recogidos para trabajar en el mercado. Salimos por la mañana para elegir a algunos de ellos. ¿A quiénes elegimos? A los jóvenes, a los aptos y a los sanos. Los viejos, los enfermos y los discapacitados quedan fuera. Por eso, cuando el propietario de la viña sale a la hora undécima, todavía están allí, y los elige. Sabiendo muy bien que tienen una familia que alimentar y necesidades que satisfacer, les paga generosamente; y les paga primero, porque, siendo viejos, enfermos o discapacitados, podrían tardar más tiempo en llegar a casa. Los obreros que trabajaron todo el día también recibieron exactamente lo que habían acordado. Jesús nos deja una pista al principio de lo que podemos esperar en el Reino: una justicia más profunda ungida de compasión.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

CUARESMA DE SAN MIGUEL - DIA 17 AGO 22

Intención 17 AGO 22

Solemos idealizar algunas realidades y pensar que la vida del creyente debe ir siempre en un marcado ascenso y crecimiento espiritual como si todo fuese lineal. Sin embargo existen momentos en que no todo es tan diáfano y aparecen sentimientos, sensaciones reales, palpables, que llenan de agobio el interior.

Lo experimentaron los mismos discípulos.

El mismo Pedro, aquel que había sido elegido para guiar a la incipiente comunidad, traicionando a Su Maestro, negándolo, vio su corazón y su mente llena de agobio.

En el mar, estando juntos, experimentaron la decepción, frente a sus ojos las redes vacías hacían creer que la vida del lago, la que les alimentaba había desaparecido y solo fue la Voz del Maestro, la que dio una orden, “echen las redes”, y el desasosiego fue quebrado por una pesca milagrosa.

Hoy es el día de llenar nuestras redes.

Clamemos juntos, por intercesión del Arcángel ser fortalecidos para librar la buena batalla.

martes, 16 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


« Recibirá ya ahora cien veces más» (Mc 10,30)

Nos conviene vivir desprendidos de nuestras posesiones y de nuestra propia voluntad si de verdad queremos seguir a aquél que «no tiene donde reclinar la cabeza» (Lc 9,58) y que vino «no para hacer su voluntad, sino la voluntad del que le ha enviado» (Jn 6,38)... Es así cómo conoceremos por experiencia lo que la Verdad promete a todo el que lo abandona todo y le sigue: «Recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mc 10,30). En efecto, el darnos el ciento por uno nos reconforta a lo largo del camino, y la posesión de la vida eterna hará nuestro gozo para siempre en la patria celestial.

Pero ¿qué es eso de cien veces más? Simplemente, las consolaciones del Espíritu dulces como la miel, sus visitas y sus primeros frutos. Este es el testimonio de nuestra conciencia, es la dichosa y gozosa espera de los justos, es el recuerdo de la bondad sobreabundante de Dios, y en verdad, es también, la inmensidad de su dulzura. Los que tienen experiencia de estos dones no tienen necesidad que se les hable de ella, y ¿quién podría describirlas con unas sencillas palabras a los que no la han hecho?


San Pedro Damián (1007-1072)
benedictino, obispo de Ostia, doctor de la Iglesia
Sermón 9 ; PL 144, 549-553

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 19,23-30


Evangelio según San Mateo 19,23-30
Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.

Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible".

Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?".

Jesús les respondió: "Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.


RESONAR DE LA PALABRA

Sueña como María

Si la Asunción de María es una garantía del destino que nos espera si elegimos bien, el Magnificat de María es una celebración de lo que Dios puede hacer en nuestra vida terrenal. El Magnificat proclama un nuevo orden mundial en el que las personas de los márgenes estarán en el centro y habrá una nueva forma de ser. Es un sueño poderoso que desafía a los poderes fácticos. La historia confirma cómo los poderes terrenales temblaron ante este himno: En 1805, la Compañía Británica de las Indias Orientales prohibió su recitación en Calcuta. En los años 70, la junta militar argentina lo prohibió cuando las madres de los ciudadanos "desaparecidos" lo utilizaron para llamar a la resistencia no violenta. En los años 80, el Gobierno de Guatemala prohibió su recitación pública. El Magnificat es María proclamando con valentía el sueño de Dios. Nosotros debemos realizar sin miedo su sueño para el mundo para compartir su destino en el cielo.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

CUARESMA DE SAN MIGUEL - 16 AGO 22

CUARESMA DE SAN MIGUEL

Intención 19 AGO 2022
Muy seguramente algunos podrán recordar una antigua película llamada “La tormenta Perfecta”, en ella veíamos como la conjunción de dos o tres efectos meteorológicos desencadenaban una tormenta de proporciones inéditas. Existen tiempos donde nuestros hogares parecen vivir situaciones similares donde vientos impetuosos, oleajes nunca vistos y lluvias intensas parecen destruir lo que con amor y paciencia fe edificado.
No podemos jamás olvidar las palabras de Pablo a los efesios: “nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra principados y potestades”. Cuando es preciso entrar al campo de batalla debemos hacerlo revestidos, resguardados y fortalecidos con la Gracia del Altísimo que puso como defensor y Guardián al Príncipe del Ejército Celestial.
Recurramos hoy con Fe. Él es quien está al frente y viene en nuestro auxilio para que podamos proclamar sin temor: “Te tengo a Ti, no quiero nada más”.
¡Bendecida cuaresma de San Miguel!
Muy seguramente algunos podrán recordar una antigua película llamada “La tormenta Perfecta”, en ella veíamos como la conjunción de dos o tres efectos meteorológicos desencadenaban una tormenta de proporciones inéditas. Existen tiempos donde nuestros hogares parecen vivir situaciones similares donde vientos impetuosos, oleajes nunca vistos y lluvias intensas parecen destruir lo que con amor y paciencia fue edificado.
No podemos jamás olvidar las palabras de Pablo a los efesios: “nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra principados y potestades”. Cuando es preciso entrar al campo de batalla debemos hacerlo revestidos, resguardados y fortalecidos con la Gracia del Altísimo que puso como defensor y Guardián al Príncipe del Ejército Celestial.
Recurramos hoy con Fe. Él es quien está al frente y viene en nuestro auxilio para que podamos proclamar sin temor: “Te tengo a Ti, no quiero nada más”.
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¡Bendecida cuaresma de San Miguel!

lunes, 15 de agosto de 2022

MARÍA FUENTE DE ESPERANZA


«María hoy canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza: en ella vemos la meta del camino. Ella es la primera creatura que, con todo su ser, en cuerpo y alma, atraviesa victoriosa la meta del Cielo. Ella nos muestra que el Cielo está al alcance de la mano. ¿Cómo es esto? Sí, el cielo está al alcance de la mano si también nosotros no cedemos al pecado, alabamos a Dios con humildad y servimos a los demás con generosidad. No hay que ceder al pecado. Pero alguno podría decir: “Pero, padre, yo soy débil”, “Pero el Señor siempre te está cerca, porque es misericordioso”. No te olvides de cuál es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. Siempre cercano a nosotros con su estilo. Nuestra Madre, nos lleva de la mano, nos acompaña a la gloria, nos invita a alegrarnos pensando en el paraíso. Bendigamos a María con nuestra oración y pidámosle una mirada, capaz de vislumbrar el Cielo en la tierra»

Francisco
Ángelus
15-08-2022



COMPRENDIENDO LA PALABRA


“Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”

Oh Virgen, Templo de la Trinidad, el Dios de bondad se fijó en tu humildad; te envió a un mensajero para anunciarte lo que iba a nacer de ti. El ángel te trajo el saludo de la gracia,..te explica, y consientes, y en seguida el Rey de gloria se encarna en ti. Por este gozo, te rogamos, que nos hagas dignos de este gran Rey...
Tu segundo gozo: cuando diste a luz al Sol, tú la estrella,.. este alumbramiento no produce en ti cambio ni pena. Como la flor que no pierde su esplendor dando su perfume, tu virginidad no se perdió cuando el Creador se dignó nacer de ti. María, madre de bondad, sé para nosotros el camino recto que nos conduce a tu Hijo...
Una estrella te anuncia el tercer gozo: aquella que ves posarse sobre tu hijo, para que los magos lo adoren y le ofrezcan las variadas riquezas de la tierra... María, estrella del mundo, purifícanos del pecado
El cuarto gozo, lo tuviste cuando Cristo resucitó de entre los muertos: la esperanza renace, la muerte es aniquilada. ¡Cuánta parte tienes en estas maravillas, Llena de gracia! (Lc 1,28) El enemigo es vencido,.. el hombre es liberado y se eleva hasta los cielos. Madre del Creador, dígnate rogar con perseverancia: que por este gozo pascual, después de los trabajos de esta vida, seamos admitidos en los coros celestiales.
Tu quinto gozo: cuando viste a tu hijo ascender al cielo, la gloria de la que fue rodeado te reveló más que nunca a aquel del que eras la madre, tu propio Creador. Ascendiendo a los cielos, mostró el camino por donde el hombre asciende a los atrios celestes... Por este nuevo gozo, María, haznos ascender al cielo para gozar contigo y con tu hijo de la felicidad eterna...
Es el divino Paráclito quien, bajo la forma de lenguas de fuego, fortificando... e inflamando a los apóstoles, te produce el sexto gozo: para curar al hombre, al que la lengua había perdido y purificar su alma del pecado. Por el gozo de esta visita, ruega a tu hijo, Virgen María, que se borre en nosotros toda mancha hasta el día del juicio.
Cristo te proporcionó el séptimo gozo, cuando te llamó de este mundo a su reino celeste, cuando te elevó sobre el trono donde recibes honores incomparables. Una gloria que te rodea más que a ningún otro habitante del cielo... Oh Virgen, madre de bondad, haznos sentir los efectos de tu ternura... Por este gozo, purifícanos, condúcenos a la alegría eterna. Llévanos contigo al gozo del paraíso. Amén.


Liturgia latina
Secuencia de los siglos XIV – XV

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 1,39-56


Evangelio según San Lucas 1,39-56
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,

exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.

Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".

María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.


RESONAR DE LA PALABRA

Sueña como María

Si la Asunción de María es una garantía del destino que nos espera si elegimos bien, el Magnificat de María es una celebración de lo que Dios puede hacer en nuestra vida terrenal. El Magnificat proclama un nuevo orden mundial en el que las personas de los márgenes estarán en el centro y habrá una nueva forma de ser. Es un sueño poderoso que desafía a los poderes fácticos. La historia confirma cómo los poderes terrenales temblaron ante este himno: En 1805, la Compañía Británica de las Indias Orientales prohibió su recitación en Calcuta. En los años 70, la junta militar argentina lo prohibió cuando las madres de los ciudadanos "desaparecidos" lo utilizaron para llamar a la resistencia no violenta. En los años 80, el Gobierno de Guatemala prohibió su recitación pública. El Magnificat es María proclamando con valentía el sueño de Dios. Nosotros debemos realizar sin miedo su sueño para el mundo para compartir su destino en el cielo.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

CUARESMA DE SAN MIGUEL 15 AGO 22

¡Paz y Bien, querida Familia Piedras Vivas!

¡Bendecido día, devotos de San Miguel Arcángel!

Iniciamos este camino de oración y penitencia en el día de la Asunción de Nuestra Señora, pidiendo por Su intercesión y por la intercesión del Príncipe de las Milicias Celestiales, la gracia que devuelve a nuestro corazón el latir del Amor.
Señor, confiamos en Ti, en Tu Poder.
Sabemos que vendrás en nuestro auxilio con Tu Espíritu Santo.
Sabemos que la Gracia de Tu Divino Espíritu Santo no faltará.
Deseamos encontrarte, ¡Ven a saciarnos! Necesitamos redescubrir que nuestro Lugar es Tu Corazón!
No confiamos en nuestras propias fuerzas, confiamos en Ti y proclamamos en este primer día de esta Cuaresma que nuestro camino está en Tus manos.
Nuestra vida, la salud espiritual, física y psicológica que necesitamos y que ha sido destruida por nuestros pecados, por nuestras malas elecciones puede ser cambiada porque donde abundó el pecado, sobreabunda la Gracia.
¡Bendecida Cuaresma de San Miguel!

domingo, 14 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Encender en los corazones de los hombres el fuego del amor de Dios

“He venido a traer fuego a la tierra”: por el misterio de mi encarnación he bajado de lo alto del cielo y me he manifestado a los hombres para encender en sus corazones humanos el fuego del amor divino. “¡Y cuánto deseo verlo encendido” – es decir, que prenda y llegue a ser una llama movida por el Espíritu Santo que haga salir de ella actos de bondad!

Cristo anuncia, seguidamente, que sufrirá la muerte en cruz antes de que el fuego de este amor no inflame a la humanidad. En efecto, es la santísima Pasión de Cristo la que ha hecho posible un don tan grande a la humanidad y es, sobre todo, el recuerdo de su Pasión la que enciende una llama en los corazones de los fieles. “He de recibir un bautismo”, o dicho de otra manera: Es a mi que, por una disposición de Dios, me incumbe y me ha sido reservado recibir un bautismo de sangre, bañarme y sumergirme en el agua, en mi misma sangre derramada en la cruz para rescatar al mundo entero. “Y cual no es mi angustia hasta que todo se haya cumplido”, en otras palabras, hasta que se acabe mi Pasión y pueda decir: “¡Todo está cumplido!” (Jn 19,30).



Dionisio
el Cartujo (1402-1471), monje
Comentario al evangelio de Lucas, 12, 72-74

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 12,49-53


Evangelio según San Lucas 12,49-53
Jesús dijo a sus discípulos:

"Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!

Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.

De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:

el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".


RESONAR DE LA PALABRA


OJALÁ ESTUVIERA YA ARDIENDO

La segunda lectura de hoy comenzaba así: Hermanos, una nube ingente de espectadores nos rodea. Se refiere a los grandes personajes del AT de los que ha venido hablando en capítulos anteriores. A ellos nosotros podríamos añadir otra lista, seguramente más larga, de testigos y santos que se han jugado el pellejo por ser fieles al Señor. En su gran mayoría fueron personajes incómodos para su tiempo, por su estilo de vida y por los valores que intentaban vivir con radicalidad: el puro Evangelio. No pocas veces encontraron oposición y rechazo dentro de la propia Iglesia.

Todos esos espectadores están contemplándonos, como preguntándonos: "¿Y vosotros qué?¿estáis corriendo la carrera que os toca? ¿tenéis puestos los ojos fijos en Jesús o en otras cosas?". Porque al mirarle se hace evidente que soportó la cruz y el desprecio, y la oposición de los pecadores. Porque el Reino que él anunciaba y al que dio comienzo... provocó y provoca el rechazo de muchos.

El Jesús que nos encontramos en el Evangelio de hoy es muy poco «dulce», bastante intranquilizador y que plantea las cosas claras: ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. Y también: He venido a prender fuego en el mundo. Es decir: Que seguir a Jesús no es cómodo, no es tranquilo, no estamos exentos de desprecios y rechazos, como tampoco lo estuvo él. Por ejemplo: Hay que estar dispuesto a beber el mismo cáliz que él bebió; hay que negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirle cada día. Por eso son muy relevantes las palabras de la carta a los Hebreos: Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata.

Y es que hoy, los cristianos necesitamos bastantes dosis de aguijón, salir de nuestra mediocridad. No basta con ser buenas personas o no hacer cosas mal vistas; no es suficiente con ir a misa los domingos y rezar un poco de vez en cuando o hacer alguna obra de caridad. Tenemos que convertirnos en profetas, al estilo de Jeremías, y hacer oír nuestra voz:

- Hacen falta cristianos que se tomen en serio el mundo de la política, donde nos jugamos tantas cosas, y nos muestren lo que es la ética, honestidad y la vocación de trabajar generosamente por los demás.

- Hace falta que los cristianos se impliquen mucho más en la educación de los niños y jóvenes: los planes de estudios, las materias a las que se da prioridad y a las que no, los sistemas de evaluación...

- Es necesario que se oiga mucho más la voz de los cristianos en el mundo del trabajo y de los sindicatos y de los medios de comunicación.

- Es urgente que los cristianos unamos nuestras voces y acciones en la defensa de la vida en todas sus dimensiones y de la ecología

- El mundo de hoy necesita testigos del amor, cristianos que vivan muy en serio el sacramento del matrimonio y demuestren que, con ayuda de Dios, se puede ser fiel y feliz

- Hace falta poner freno a este consumo desenfrenado que se hace a costa de los países más pobres y de la gente más pobre, y en el que la riqueza esté en muy pocas manos

- Los cristianos tenemos mucho que enseñar sobre lo que significa la tolerancia, ya que sabemos que todos los hombres somos hermanos, por encima de razas, religiones, sexo y opciones personales.

- Es necesario que los cristianos demos ejemplo de cómo se puede querer y cuidar a nuestros mayores, a los enfermos, y a los marginados de todo tipo. Que se nos vea participar en voluntariados y acciones solidarias.

- Necesitamos que los que nos llamamos cristianos, no nos avergoncemos de serlo y expresarlo, que no nos lo guardemos para dentro, y que construyamos una Iglesia y unas comunidades cristianas mucho m´s participativas y bastante menos clericales (sinodalidad)

Las palabras «ardientes» de Jesús en el Evangelio brotan de un corazón apasionado, que desea grandes cambios, que quiere purificar (destruir) con el fuego del Espíritu todo lo que no es de Dios, todo lo que impide el avance del Reino, todo lo que no es proyecto de Dios. Y ese corazón apasionado... le llevará hasta la Pasión (su bautismo de fuego).

Este mundo necesita un vuelco. Necesita discípulos de Jesús más comprometidos y renovadores. Mientras haya tanto sufrimiento, tanta injusticia, tanto «antirreino», no podemos vivir conformados, amodorrados, en el «limbo». ¡Ay si hablan bien de vosotros!, decía Jesús. Pues no: tendremos que plantar cara a quien sea, incluso dentro de la propia familia, entre los amigos, y hasta dentro de la propia Iglesia, porque hay muchas opciones y estilos de vida, y opiniones y criterios... incompatibles con el Evangelio.

Termino con estas palabras de Hebreos: «No os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado». Contra el pecado del mundo, y el pecado de «conformarnos» y dejarlo todo como está. Corramos, con constancia, en la carrera que nos toca.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 13 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


«Dejad que los niños se acerquen a mí, el Reino de los cielos es de los que se parecen a ellos»

¡Qué gran y admirable don nos hizo Dios, mis hermanos! En su Pascua, esto que ayer era decrepitud del pecado, la Resurrección de Cristo la hace renacer en la inocencia de todos los pequeños. La sencillez de Cristo hace suya la infancia. El niño está sin rencor, no conoce el fraude, no se atreve a golpear. De este modo este niño que ha llegado a cristiano no lleva más en si el insulto, no se defiende si se le despoja, no devuelve los golpes si es golpeado. El Señor exige lo miso al que ora por sus enemigos...La infancia de Cristo adelanta la misma infancia de los hombres. Ese que ignora el pecado, ese la detesta. Ese debe su inocencia a su debilidad, esa a su virtud. Ella es digna de más elogios todavía: su odio del mal emana de su voluntad; no de su impotencia...

A los Apóstoles ya maduros y de edad, el Señor dice: «Si vosotros no cambiáis y volvéis a ser como este niño, no entraréis en el Reino de los cielos» (Mt 18,3). El les reenvía al origen mismo de su vida; les incita a recuperar la infancia, a fin de que estos hombres cuyas fuerzas ya declinan renazcan a la inocencia del corazón. «El que no nace del agua del Espíritu, no puede entrar en el Reino de los cielos» (Jn3,5).



San Máximo de Turín (¿-c. 420)
obispo
Homilía 58 sobre la Pascua.