sábado, 20 de octubre de 2012

Contemplación Evangelizadora


S.G.Dr. Rowan Douglas Williams, Primado de la Iglesia Anglicana (arzobispo de Canterbury)

Rowan Douglas Williams 
Viernes 19 de Octubre del 2012
1. Es para mi un honor haber sido invitado por el Santo Padre para hablar en esta asamblea: como dice el Salmista, ‘Ecce quam bonum et quam jucundum habitare fratres in unum’. La asamblea del Sínodo de los obispos para el bien del pueblo de Cristo es una de esas disciplinas que sostienen la salud de la Iglesia de Cristo. Hoy, en especial, no podemos olvidar la gran asamblea de ‘fratres in unum’ que fue el Concilio Vaticano II, que hizo tanto por la salud de la Iglesia, ayudándola a recuperar mucha de la energía necesaria para la proclamación de la Buena Nueva de Jesucristo de un manera eficaz en nuestro tiempo. Para mucha gente de mi generación, incluso más allá de los límites de la Iglesia Católica Romana, el Concilio fue un signo de gran promesa, un signo de que la Iglesia era suficientemente fuerte para plantearse cuestiones difíciles en cuanto a su cultura y sus estructuras y si éstas eran las adecuadas para la tarea de compartir el Evangelio con la compleja, a menudo rebelde y siempre inquieta mente del mundo moderno.
2. El Concilio fue, en muchos aspectos, un redescubrimiento de la inquietud y pasión evangélica, centrada no sólo en la renovación de la propia vida de la Iglesia, sino también en su credibilidad en el mundo. Textos como Lumen gentium y Gaudium et spes ofrecieron una visión fresca y gozosa de cómo la inmutable realidad de Cristo vivo en su Cuerpo en la tierra, a través del don del Espíritu Santo, puede hablar con palabras nuevas a la sociedad de nuestro tiempo, e incluso a quienes pertenecen a otros credos. No es sorprendente que, cincuenta años después, sigamos debatiendo sobre algunas de las mismas cuestiones e implicaciones del Concilio. Y pienso que la preocupación de este Sínodo por la nueva evangelización es parte de esa exploración continua de la herencia del Concilio.
3. Pero uno de los aspectos más importantes de la teología, según el Vaticano II, era la renovación de la antropología cristiana. En lugar de la narración neoescolástica, a menudo tergiversada y artificial, sobre cómo la gracia y la naturaleza se relacionan en la constitución del ser humano, el Concilio amplió los importantes elementos de una teología que volvía a fuentes más tempranas y ricas: la teología de algunos genios espirituales como Henri de Lubac, quien nos recordó lo que significaba para el Cristianismo primitivo y medieval hablar de la humanidad hecha a imagen de Dios y de la gracia como la perfección y transfiguración de esa imagen, durante mucho tiempo revestida de nuestra habitual ‘inhumanidad’. Bajo esta luz, proclamar el Evangelio es proclamar que por lo menos es posible ser adecuadamente humano: la fe Católica y Cristiana es un ‘verdadero humanismo’, tomando una frase prestada de otro genio del siglo pasado, Jacques Maritain.
4. Sin embargo, Lubac es muy claro sobre lo que esto no significa. Nosotros no sustituimos la tarea evangélica por una campaña de ‘humanización’. ‘¿Humanizar antes de Cristianizar?’, pregunta él. ‘Si la empresa tiene éxito, el Cristianismo llegará muy tarde: le quitarán el puesto. ¿Y quién piensa que el Cristianismo no humaniza?’. Así escribe Lubac en su maravillosa colección de aforismos, Paradojas. Es la fe misma quien forma el trabajo de humanización y la empresa de humanización estaría vacía sin la definición de humanidad dada en el Segundo Adán. La evangelización, primitiva o nueva, debe estar enraizada en la profunda confianza de que poseemos un destino humano inconfundible para mostrar y compartir con el mundo. Hay muchas maneras de decirlo, pero en estas breves observaciones quiero concentrar un único aspecto en particular.
5. Ser completamente humano es ser recreado en la imagen de la humanidad de Cristo; y esta humanidad es la perfecta ‘traducción’ humana de la relación entre el Hijo eterno y el Padre eterno, una relación de amor y adorada entrega, un desbordamiento de vida hacia el Otro. Así, la humanidad en la que nos transformamos en el Espíritu, la humanidad que queremos compartir con el mundo como fruto de la labor redentora de Cristo, es una humanidad contemplativa. Edith Stein observó que empezamos a entender la teología cuando vemos a Dios como el “Primer Teólogo”, el primero que habla acerca de la realidad de la vida divina, porque ‘todas las palabras sobre Dios presuponen la propia palabra de Dios’. De forma análoga, podríamos decir que empezamos a comprender la contemplación cuando vemos a Dios como el primer contemplativo, el paradigma eterno de la desinteresada atención al otro que no trae la muerte, sino la vida a nuestro yo. Toda contemplación de Dios presupone el propio conocimiento gozoso y absorto en sí mismo de Dios, mirándose fijamente en la vida trinitaria.
6. Ser contemplativo, así como Cristo es contemplativo, es abrirse a toda la plenitud que el Padre desea verter en nuestro corazones. Con nuestras mentes sosegadas y preparadas a recibir, con nuestras auto-generadas fantasías sobre Dios y sobre nosotros acalladas, estamos por fin en el punto donde quizás empecemos a crecer. Y el rostro que necesitamos mostrar a nuestro mundo es el rostro de una humanidad en crecimiento infinito hacia el amor, una humanidad tan contenta y partícipe de la gloria hacia la que nos dirigimos que estamos dispuestos a embarcarnos en un viaje sin fin, para encontrar nuestro camino más profundo en él, en el corazón de la vida trinitaria. San Pablo habla de cómo “con el rostro descubierto, reflejamos, … la gloria del Señor” (2 Co 3, 18), transfigurados por un resplandor cada vez mayor. Este es el rostro que debemos esforzarnos por mostrar a nuestro prójimo.
7. Y debemos esforzarnos no porque estemos buscando alguna ‘experiencia religiosa’ privada que nos dé seguridad y nos haga más santos. Nos esforzamos porque en este olvidarse de uno mismo mirando fijamente hacia la luz de Dios en Cristo, aprendemos cómo mirarnos los unos a los otros, y a toda la creación de Dios. En la Iglesia primitiva había una comprensión clara de la necesidad de avanzar, desde una autocomprensión o autocontemplación instigada por la disciplina de nuestros ávidos instintos y ansias, hacia una ‘natural contemplación’ que percibía y veneraba la sabiduría de Dios en el orden del mundo, permitiéndonos ver la realidad creada por lo que realmente era a la vista de Dios – más de lo que era en el sentido de cómo podíamos usarla o dominarla. Y desde aquí, la gracia nos guiaría hacia la verdadera ‘teología’, mirando fija y silenciosamente a Dios, meta de todo nuestro discipulado.
8. En esta perspectiva, la contemplación está lejos de ser sólo un tipo de cosa que hacen los cristianos: es la clave para la oración, la liturgia, el arte y la ética, la clave para la esencia de una humanidad renovada capaz de ver al mundo y a otros sujetos del mundo con libertad – libertad de las costumbres egoístas y codiciosas, y de la comprensión distorsionada que de ellas proviene. Para explicarlo con audacia,
la contemplación es la única y última respuesta al mundo irreal e insano que nuestros sistemas financieros, nuestra cultura de la publicidad y nuestras emociones caóticas e irreflexivas nos empujan a habitar.
Aprender la práctica contemplativa es aprender lo que necesitamos para vivir de una manera verdadera, honesta y amorosa. Es una cuestión profundamente revolucionaria.
9. En su autobiografía, Thomas Merton describe una experiencia que le ocurrió poco después de entrar en el monasterio donde pasó el resto de su vida (Silencio elegido). Tenía la gripe y estuvo ingresado en la enfermería durante unos días y, dice, sintió una ‘alegría secreta’ por la oportunidad que este hecho le dio para rezar y ‘hacer todo lo que quería hacer, sin tener que correr por todo el lugar respondiendo a campanillas’. Está obligado a reconocer que su actitud revela que ‘todos mis malos hábitos… habían entrado subrepticiamente conmigo en el monasterio y habían recibido los hábitos religiosos conmigo: glotonería espiritual, sensualidad espiritual, orgullo espiritual’. En otras palabras, él intentaba vivir una vida cristiana con el bagaje emocional de alguien todavía profundamente desposado con la búsqueda de la satisfacción individual. Es un aviso poderoso: tenemos que tener cuidado que nuestra evangelización no sirva sencillamente como elemento de persuasión para que la gente le pida a Dios y a la vida del espíritu por los hechos dramáticos, excitantes o de autoadulación que tan a menudo satisfacen nuestra vida diaria. Esto fue expresado de forma más contundente hace algunas décadas por el estadounidense estudiante de religión Jacob Needleman, en un libro controvertido y desafiante titulado Cristianismo perdido: las palabras del Evangelio, dice, están dirigidas a los seres humanos que ‘ya no existen’. Es decir, responder, entregándose, a lo que el Evangelio pide de nosotros significa transformar completamente nuestro ser, nuestros sentimientos y nuestros pensamientos e imaginación. Convertirse a la fe no significa sencillamente adoptar un nuevo grupo de creencias, sino transformarse en una nueva persona, una persona en comunión con Dios y con otros a través de Jesucristo.
10. La contemplación es un elemento intrínseco de este proceso de transformación. Aprender a mirar a Dios sin tener en cuenta mi propia satisfacción inmediata, aprender a escrudiñar y relativizar las ansias y fantasías que surgen dentro de mi – esto es permitir a Dios ser Dios y, así, permitir que la oración de Cristo, la propia relación de Dios con Dios, entre viva dentro de mí. Invocar al Espíritu Santo es pedir a la tercera persona de la Trinidad que entre en mi espíritu y traiga la claridad que necesito para ver dónde soy esclavo de ansias y fantasías, para que me dé paciencia y sosiego mientras la luz y el amor de Dios penetran en mi vida interior. Sólo si esto empieza a suceder estaré liberado de tratar los dones de Dios como otro grupo de objetos que compro para ser feliz o para dominar a otros. Y mientras este proceso se desarrolla, soy más libre – tomando prestada una frase de San Agustín (Confesiones IV.7) – para ‘amar a los seres humanos de una manera humana’, amarles no por lo que me prometan a mi, amarles no porque me den seguridad y confort duradero, sino como mi prójimo frágil sostenido en el amor de Dios. Descubro entonces (como hemos observado anteriormente) cómo debo mirar a las personas y a las cosas por lo que son en relación con Dios, no conmigo. Y es aquí donde la verdadera justicia, como el verdadero amor, tiene sus raíces.
11. El rostro humano que los cristianos quieren ofrecer al mundo es un rostro marcado por esta justicia y este amor y, por tanto, un rostro formado en la contemplación, en la disciplina del silencio y en la separación de los objetos que nos esclavizan y de los instintos irracionales que nos decepcionan. Si la evangelización es una cuestión de mostrar al mundo el rostro humano ‘revelado’ que refleja el rostro del Hijo vuelto hacia el Padre, debe llevar en él el compromiso serio de fomentar y nutrir la oración y la práctica. No es necesario decir que esto no quiere en absoluto discutir que esta transformación ‘interna’ es más importante que la acción por la justicia; más bien quiere insistir en el hecho de que la claridad y la energía que necesitamos para llevar adelante la justicia requiere que demos espacio a la verdad, para que la realidad de Dios la atraviese. De lo contrario, nuestra búsqueda de la justicia o de la paz se convierte en otro ejercicio de voluntad humana, socavada por la autodecepción humana. Las dos llamadas son inseparables: la llamada a la ‘oración y la recta acción’, como dijo el mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, escribiendo desde su celda en la cárcel en 1944. La verdadera oración purifica el motivo, la verdadera justicia es el trabajo necesario para compartir y liberar en otros la humanidad que hemos descubierto en nuestro encuentro contemplativo.
12. Los que saben poco y se preocupan aún menos de las instituciones y jerarquías de la Iglesia, estos días se encuentran a menudo atraídos y retados por vidas que muestran algo de esto. Son las comunidades nuevas y renovadas las que de manera más eficaz llegan a aquellos que nunca han creído o que han abandonado la fe por vacía o añeja. Cuando se escribe la historia cristiana de nuestro tiempo, en referencia a Europa y América del Norte especialmente, pero no sólo, vemos cuán central y vital ha sido el testimonio de lugares como Taizé o Bose, pero también el de otras comunidades más tradicionales, transformadas en centros para la exploración de una humanidad más amplia y profunda de lo que fomentan los hábitos sociales. Y las grandes redes de espiritualidad, como San Egidio, los Focolares, Comunión y Liberación, muestran también el mismo fenómeno: crean espacios para una visión humana más profunda porque todos ellos, de varias maneras, ofrecen una disciplina de vida personal y comunitaria que hace que la realidad de Jesús entre viva en nosotros.
13. Y, como muestran estos ejemplos, la atracción y el reto de los que estamos hablando pueden crear compromisos y entusiasmos que crucen las líneas confesionales históricas. Nos hemos acostumbrado a hablar en estos días sobre la importancia vital del ‘ecumenismo espiritual’: pero ésta no debe ser una cuestión que, de alguna manera, se oponga a lo espiritual y lo institucional, y no debe reemplazar los compromisos específicos con un sentido general de sentimiento común cristiano. Si tenemos una descripción sólida y rica de lo que la palabra ‘espiritual’ en sí misma significa, enraizada en los contenidos bíblicos como los del pasaje de la Segunda Epístola a los Corintios mencionada antes, entenderemos el ecumenismo espiritual como la búsqueda compartida para nutrir y sostener las disciplinas contemplativas con la esperanza de revelar el rostro de una nueva humanidad. Y cuanto más separados estemos como cristianos de distintas confesiones, menos convincente será ese rostro. He mencionado el movimiento de los Focolares hace un momento: Ustedes se acordarán de que el imperativo básico en la espiritualidad de Chiara Lubich era ‘haceros uno’ – uno con Cristo Crucificado y abandonado, uno a través de Él con el Padre, uno con todos los llamados a esta unidad y, por tanto, uno con los más necesitados del mundo. ‘Los que viven en unidad… viven haciendo que ellos mismos penetren más en Dios. Crecen siempre más cercanos a Dios… y lo más cercano que están de Él, lo más cerca que están de los corazones de sus hermanos y hermanas’ (Chiara Lubich: Escritos esenciales). El hábito contemplativo elimina una desatenta superioridad hacia otros creyentes bautizados y la suposición de que no tengo que aprender nada de ellos. En la medida en que el hábito de la contemplación nos ayuda a acercarnos a esta experiencia como a un don, siempre nos preguntaremos qué es lo que el hermano o hermana puede compartir con nosotros – incluso el hermano o hermana que de alguna manera está separado de nosotros o de lo que suponemos que es la plenitud en la comunión. ‘Quam bonum et quam jucundum…’.
14. En la práctica, esto puede sugerir que, allí donde se lleven a cabo iniciativas para alcanzar con nuevos medios a un público cristiano no practicante o post-cristiano, debe realizarse un trabajo serio sobre cómo este alcance se puede enraizar en una práctica contemplativa, compartida ecuménicamente. Además del modo sorprendente con el que Taizé ha desarrollado una ‘cultura’ litúrgica internacional accesible a una gran variedad de personas, una red como la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana, con sus fuertes raíces y afiliaciones benedictinas, ha traído nuevas posibilidades. Y lo que es más, esta comunidad ha trabajado con ahínco para crear una práctica contemplativa accesible a los niños y a los jóvenes, y ello necesita el mayor impulso posible. Habiendo visto de cerca – en escuelas anglicanas de Inglaterra – el modo caluroso con que los niños responden a la invitación ofrecida por la meditación en esta tradición, creo que su potencial para introducir a la gente joven en la profundidad de nuestra fe es verdaderamente muy grande. Y para quienes se han alejado de la práctica regular de la fe sacramental, los ritmos y las prácticas de Taizé o de la CMMC (WCCM sus siglas en inglés) son a menudo un camino de regreso al corazón y al hogar sacramental.
15. Gente de todas las edades reconoce en estas prácticas la posibilidad, bastante sencilla, de vivir más humanamente – vivir con una codicia menos frenética, vivir con espacio para el sosiego, vivir esperando aprender y, sobre todo, vivir con la conciencia de que hay un gozo sólido y perdurable pendiente de ser descubierto en las disciplinas en las que olvidamos nuestro propio yo, bastante distintas de la gratificación que viene de éste o aquel impulso del momento. A menos que nuestra evangelización abra la puerta a todo esto, corremos el riesgo de intentar sostener la fe basándonos en una serie inmutable de hábitos humanos – con el consiguiente resultado demasiado familiar de la Iglesia vista como una más de las instituciones puramente humanas, ansiosas, ocupadas, competitivas y controladoras.
En un sentido muy importante, una verdadera tarea evangelizadora será siempre también una re-evangelización de nosotros mismos como cristianos, un redescubrir por qué nuestra fe es diferente, pues transfigura, y un recuperar nuestra propia humanidad.
16. Y, por supuesto, sucede de manera más eficaz cuando no estamos planificando o luchando por ella. Volviendo de nuevo a Lubac: ‘Aquel que responderá mejor a las necesidades de su tiempo será alguien que no habrá tratado de responder a ellas primero’ (op.cit.). Y ‘el hombre que busca sinceridad en lugar de buscar la verdad en el olvido de sí mismo, es como el hombre que quiere estar distante en lugar de abandonarse completamente al amor’ (op.cit.). El enemigo de la proclamación del Evangelio es la autoconciencia y, por definición, no podemos superarlo siendo más conscientes de nosotros mismos. Debemos volver a San Pablo y preguntarnos: ‘¿Qué buscamos?’ ¿Miramos con ansiedad los problemas actuales, la variedad de infidelidades o la amenaza a la fe y la moralidad, la debilidad de la institución? ¿O buscamos a Jesús, el rostro revelado de la imagen de Dios, a la luz del cual vemos la imagen de nuevo reflejada en nosotros y en nuestro vecinos?
17. Esto nos recuerda sencillamente que la evangelización es siempre el desbordamiento de otra cosa: el viaje del discípulo hacia la madurez en Cristo; un viaje que no está organizado por un ego ambicioso, sino que es el resultado de la insistencia y de la atracción del Espíritu en nosotros. En nuestras deliberaciones sobre cómo hay que hacer para que el Evangelio de Cristo sea de nuevo apasionadamente atractivo para los hombres y mujeres de nuestros días, espero que nunca perdamos de vista qué es lo que hace que sea apasionante para nosotros, para cada uno de nosotros en nuestros diferentes ministerios. Les deseo alegría en estos debates, no sólo claridad o eficacia en la planificación, sino gozo en la promesa de la visión del rostro de Cristo y en el anuncio de esa plenitud en la alegría de la comunión uno con el otro, aquí y ahora.

viernes, 19 de octubre de 2012

¡ESTAMOS DE CUMPLEAÑOS!



Queridos hermanos,
Paz y Bien!

Con inmensa alegría queremos celebrar en éste Octubre la Fidelidad del Señor que dura por siempre! Así lo creemos, así lo vivimos, por eso lo festejamos!
En octubre del 2010 el Señor nos congregó, nos reunió en torno a su Corazón Misericordioso y es en éste octubre de 2012, en los inicios del  “Año de la Fe” que, como testigos vivos, proclamamos: ¡Su Fidelidad dura por siempre!”
En estos dos años hemos tenido la oportunidad de compartir la Gracia de Dios que sana, restaura, consuela, fortalece, anima, alegra, perdona y Salva.
Dos años de búsquedas, luchas y alegrías. Dos años de Victorias ganadas en los Brazos de Dios.
Todo eso es lo que queremos celebrar en torno a la Mesa del Altar: Nuestro centro, nuestra raíz. El principio y fin de lo que somos y anhelamos.
El próximo Miércoles 24 de Octubre te esperamos a las 20.30 horas para alabar, bendecir y agradecer. Es el Buen Pastor quien sale a nuestro encuentro para ofrecer Sacrificio agradable al Padre.
¡Te esperamos!

Comunidad de Oración
Pquia. San Miguel Arcángel

Humildad que evangeliza desde el Amor


Mons. Socrates B. Villegas
Arzobispo de Lingayen-Dagupan (Filipinas)
Jueves 18 de Octubre del 2012
“¿Por qué hay una fuerte ola de secularización, una tormenta de antipatía o sencillamente una fría indiferencia hacia la Iglesia en algunas partes del mundo, que requieren una nueva ola de programas de evangelización?”
La nueva evangelización exige una nueva humildad.
El Evangelio no puede prosperar con el orgullo. Cuando el orgullo se infiltra en el corazón de la Iglesia, la proclamación del Evangelio sale perjudicadaLa tarea de la nueva evangelización debe comenzar con un profundo sentido de admiración y veneración por la humanidad y su cultura.
La evangelización se ha visto perjudicada por la arrogancia de sus mensajeros, que la siguen impidiendo. La jerarquía debe rehuir la arrogancia, la hipocresía y la intolerancia. Debemos castigar a quienes entre nosotros se han descarriado en lugar de encubrir sus errores. Somos humanos en medio de nuestro rebaño humano.
Toda nuestra belleza y santidad se la debemos a Dios. Esta humildad nos hará nuevos evangelizadores, más creíbles. Nuestra misión es proponer humildemente y no imponer con arrogancia.
En segundo lugar, la nueva evangelización debe hacerse mediante nuevos santos y esos santos debemos ser nosotros. La gran pobreza que sufre el mundo actual es la pobreza de los santos. Tanto si procedemos de países del Primer mundo como del Tercer mundo, todos estamos buscando modelos en los que inspirarnos y a los que emular. Nuestros jóvenes necesitan modelos en los que inspirarse. Necesitan héroes vivos que inflamen sus corazones y despierten su entusiasmo por conocer a Jesús y amarlo.
Nuestra experiencia en el Tercer mundo me dice que el Evangelio se puede predicar a quien tiene el estómago vacío, pero sólo si el estómago del predicador está vacío como el de sus parroquianos.
Por último, la nueva evangelización debe ser una llamada a una nueva caridad. Seremos portadores creíbles de la alegría del Evangelio si la proclamación va acompañada de su hermana gemela: la caridad. La caridad de Jesús coincide con el don de sí mismo. La caridad de la nueva evangelización debe ser el don de Jesús.
La nueva evangelización necesita una nueva humildad; una renovación en santidad y un nuevo rostro de caridad para que sea creíble y fructuosa.
fuente: Portal Ciudad Redonda

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 9º día


Noveno día
Sucesor del Apóstol Pedro


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura de Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la prescripción de los herejes.
Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica. El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Escucha, Señor,
las súplicas que te hacemos por el eterno descanso de tu hijo,
el presbítero Juan Pablo II,
que desempeñó en tu nombre el ministerio de la fe
y recíbelo en la asamblea jubilosa de tus santos.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 8º día

Octavo día
Unión del Papa y los Obispos

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén
Lectura de la Constitución Dogmática de la Iglesia (no. 23), como fue promulgada por los Sacerdotes del Segundo Concilio Vaticano.
La unión colegial se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares y con la Iglesia universal. El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles. Del mismo modo, cada Obispo es el principio y fundamento visible de unidad en su propia Iglesia, formada a imagen de la Iglesia universal; y de todas las Iglesias particulares queda integrada la una y única Iglesia Católica. Por esto cada Obispo representa a su Iglesia, tal como todos a una con el Papa, representan toda la Iglesia en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Dios omnipotente y misericordioso,
Pastor eterno de tu pueblo,
escucha nuestras súplicas y permite que tu siervo,
nuestro Papa Juan Pablo II,
al que tú confiaste el cuidado de esta Iglesia,
entre a participar del gozo de su eterno Maestro,
y reciba allí la abundante recompensa a sus labores.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

miércoles, 17 de octubre de 2012

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 7º día

Séptimo día
Pedro: El Primero de los Apóstoles

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10,1-4.
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Palabra del Señor.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Oh Dios, de quien los justos reciben segura recompensa,
concede que tu siervo el Papa Juan Pablo II, nuestro Papa,
al que tú hiciste vicario de Pedro y pastor de tu Iglesia,
se regocije para siempre en la visión de tu gloria,
ya que él fue fiel guardián aquí en la tierra
de los misterios de tu perdón y tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Ritual de Exequias Cristianas, no. 398, 14.)

martes, 16 de octubre de 2012

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 6º Día


Sexto día
El Misterio Petrino de la Misericordia


En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura de la Carta Encíclica Ut Unum Sint (no. 92) Su santidad Juan Pablo II
Heredero de la misión de Pedro, en la Iglesia fecundada por la sangre de los príncipes, de los Apóstoles, el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia allí donde el discípulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio está toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica así.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Te pedimos, Dios todopoderoso, que tu siervo, Juan Pablo II,
a quien encomendaste el cuidado de tu familia,
merezca entrar en el gozo eterno de su Señor
en premio al abundante fruto de su trabajo.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

¡Decídete a hacer gestos concretos de amor!


Muchas personas piensan que el amor es solo un sentimiento y que él fluye naturalmente sin que necesitemos hacer nada. ¡No! El amor es, antes todo, un acto de voluntad. Es necesario estar dispuesto a amar, es necesario tomar la decisión, de expresar amor por las personas con las que vivimos. Queriendo involucrarlas con señales de amor, incluso sorprenderlas con nuestras manifestaciones de amor.
AmarAquellos que no fueron amados, ni han tenido un ambiente cálido de afecto, a menudo no saben expresar su amor, no consiguen traducir ese sentimiento en gestos. No es que no exista amor en ellos, porque todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Existe amor en todos nosotros.
Estas personas no consiguen manifestar el amor en gestos. Quedan avergonzados. Amar es resultado de un aprendizaje, tenemos que aprender. Ellas no reciben, no experimentan, por eso no saben expresar amor.
¿Y cómo se rompe este círculo vicioso?
Decidiendo amar. En la vida todo es así: el niño aprende a andar, andando; aprende a hablar, hablando. Del mismo modo, nosotros solo aprendemos a amar amando.
Aunque no hayamos tenido la gracia de vivir en un ambiente de amor – y por eso no aprendemos a amar, a expresar ese sentimiento -, llega un momento de empezar a emitir señales de amor. Repito: amar es una cuestión de decisión, es un acto de voluntad. Expresar el amor depende de nuestra voluntad. Empezar a hacer gestos concretos de amor es resultado de una decisión.
El momento es ahora. El amor es algo muy importante, tan vital que tú no puedes dejar para después. ¿Por qué no te decides ahora? ¿Por qué no tomas la decisión de empezar a hacer gestos de amor?
No te asuste, ni te inhibas. Decídete y comienza a hacer gestos de amor. Serás como un niño que da sus primeros pasos. Es como empezar a decir las primeras palabras. Es así que empieza, es así que se aprende a amar, que se rompe la cadena de muerte, porque la Palabra de Dios dice claramente: “Pues el amor a nuestros hermanos es para nosotros el signo de que hemos pasado de la muerte a la vida” (1Jn 3,14).
Detente un momento y decídete a amar; toma la decisión de empezar a hacer actos de amor. ¡Va ser la decisión más linda de tu vida!
No dejes para después. Hazlo ahora. ¡Decídete amar! ¡Decídete a hacer gestos concretos de amor!
Traducido por: Thais Rufino de Azevedo
Monseñor Jonas abib
Fundador de la comunidad Canción Nueva
Fuente: Portal español Canción Nueva.

lunes, 15 de octubre de 2012

NOVENA al beato Juan Pablo II - 5º día


Quinto día
“Confirma a tus Hermanos…”
En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 22,31-34
Jesús dijo: Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado para sacudirlos como al trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no decaiga; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos. Pedro le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel e incluso a la muerte. Pero Jesús le contestó: Te aseguro, Pedro, que hoy mismo, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces.
Palabra de Dios.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
A tu hijo Juan Pablo II,
presbítero a quien mientras estuvo con nosotros le confiaste
tu palabra y tus sacramentos,
concédele, Señor, gozar eternamente en el cielo de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

domingo, 14 de octubre de 2012

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 4º día


Cuarto día
Autentico Maestro de la Fe
En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del Catecismo de la Iglesia Católica: (no. 2034)
El Romano Pontífice y los obispos como “maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo… predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica”. (Lumen Gentium, 25). El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar; la bienaventuranza que han de esperar.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Señor, tú que en tu providencia amorosa quisiste que tu siervo,
el Papa Juan Pablo II, fuera el guía de tu Iglesia,
concédele, ya que en la tierra fue vicario de tu Hijo,
participar en el cielo de su eterna gloria, que vive y reina contigo.
Amén.

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 3º día


Tercer día - 14 OCT 2012
Solo Hay una Iglesia en Pedro
En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
JPIILectura de los Sermones de san León Magno, Papa
De entre todo el mundo, sólo Pedro es elegido para ser puesto al frente de la multitud de los llamados, de todos los apóstoles, de todos los Padres de la Iglesia; pues, aunque en el pueblo de Dios son muchos los sacerdotes, muchos los pastores, a todos los rige Pedro, bajo el supremo gobierno de Cristo.
Dios, amadísimos hermanos, se dignó conceder a este hombre una grande y admirable participación en su poder; y todo aquello que quiso que los demás jefes del pueblo tuvieran en común con él, se lo otorgó a través de él.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave Maria, y una Gloria.
Oración
Señor, tu que quisiste que tu hijo, el Papa Juan Pablo II
fuera en la tierra sucesor de los Apóstoles,
concédele gozar ahora de su eterna compañía en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Sana, Señor, mi corazón


corazónLos fariseos criticaban a Jesús por todo: por causa del ayuno, de las compañías, porque él y los discípulos recogían espigas de trigo y porque sanaba en sábado. Para ellos era un pecado hacer muchas cosas en este día.
El Evangelio nos muestra a Jesús en la sinagoga con los escribas. Ellos estaban atentos para ver si el Señor iba sanar alguien en un día de sábado. Al darse cuenta de lo que estaban pensando, Cristo les provoca llamando a aquel hombre enfermo (Mc 3,1-12) para el medio de la sinagoga y le pide que extienda la mano y, de inmediato. éste queda sano. Percibiendo que todos lo condenaban, el Señor se lleno de ira y tristeza al ver la dureza de sus corazones.
No sabemos quién estaba más enfermo: si el hombre con la mano seca o aquellos escribas, fariseos, maestros de la Ley, personas que enseñaban y conducían al pueblo dentro de los caminos de Dios.
¿Cuál de las dos enfermedades era peor: una mano paralitica o un corazón endurecido?
Mis hermanos, hoy es el día en que Jesús quiere operar sanaciones. Nuestra voluntad herida, nuestra poca fe y nuestros pecados van endureciendo nuestro corazón.
Por descuido, resentimientos, decepciones, maldades, rabias, rencores y venganzas, nosotros acabamos con el corazón endurecido, y eso, a menudo se refleja en nuestro cuerpo. Pero el Señor nos quiere sanar. Sólo tenemos que abrirnos a Él y dejar de actuar como los fariseos.
Reza conmigo: “Señor, sé que quieres sanar mi corazón endurecido. Señor, lo necesito. Tal vez no me di cuenta hasta hoy que mi corazón estaba insensible. Sana, Señor, mi corazón endurecido”.
¡Dios te bendiga!
Traducido por: Thais Rufino de Azevedo
Monseñor JonasMonseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
fuente: Portal en español Canción Nueva.

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 2º Día


Segundo día
“Apacienta mis ovejas…”
En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del santo Evangelio según san Juan 21,15-17.
En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” El le contestó: “Sí, Señor, tu sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” El le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas.
Palabra del Señor.
Oración Oficial por la causa de Canonización de Juan Pablo II
Oh Trinidad Santa,
te damos gracias por haber concedido a la Iglesia
al Papa Juan Pablo II
y porque en él has reflejado
la ternura de tu paternidad,
la gloria de la cruz de Cristo
y el esplendor del Espíritu del amor.
Èl, confiando totalmente en tu infinita misericordia
y en la maternal intercesión de Maria,
nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor
indicándonos la santidad,
alto grado de la vida cristiana ordinaria,
como camino para alcanzar la comunión eterna contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad,
el favor que imploramos (Pedir la Gracia que se necesita),
Con la esperanza que sea pronto incluido
en el numero de tus santos.
Amen.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.
Oración
Dios nuestro, pastor inmortal de los hombres,
mira con bondad al pueblo que te implora y concede a tu hijo,
el Papa Juan Pablo II,
que gobernó con amor a tu Iglesia,
la recompensa prometida al servidor bueno y fiel.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

sábado, 13 de octubre de 2012

NOVENA al Beato Juan Pablo II - 1º dia


Inicia el 13 de octubre
Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos
Autor: Secretariado para la Liturgia
“Después de la muerte del Romano Pontifice, los Cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve días consecutivos…”. SS Juan Pablo II. Constitución Apostólica, Universi Dominici Gregis, 27
La novena consiste de una lectura de la Sagrada Escritura y breves oraciones.
El Secretariado de la Liturgia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, ofrece las siguientes oraciones de novena para que los creyentes acompañen en las oraciones de los Cardenales por el descanso del alma del Santo Padre y pronta canonización.

Primer día
“Tú eres Pedro…”
En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea
de Filipo, hizo esta pregunta sus discípulos:
“¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”
Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista;
otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó:
“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”
Simón Pedro tomó la palabra y le dijo:
“Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tu, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
Todos, durante unos momentos, orar en silencio por el Santo Padre.
Rezar un Padre Nuestro, una Ave María y una Gloria.
Oración
Dios nuestro, que recompensas con justicia a todos los hombres, concede al Papa Juan Pablo II, a quien constituiste sucesor de Pedro y pastor de tu Iglesia, disfrutar eternamente en el cielo de la gracia y del perdón que el administró fielmente en la tierra mediante la celebración de estos sacramentos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 8 de octubre de 2012

La fuerza de voluntad no es suficiente


Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa)
Lunes 08 de Octubre del 2012
John Shea, escribió un inquietante poema sobre Juan el Bautista.  El poema comienza con el Bautista en la cárcel, al oír el baile por encima de su cabeza y sabiendo que esta a punto de morir decapitado.  Extrañamente, no se siente demasiado molesto.  Herodes está a punto de dar a la hija de Herodías la mitad de su reino y Juan presiente que por la negociación el mismo también podría morir, dado que él es sólo la mitad de un hombre.  ¿Por qué se siente sólo la mitad de un hombre?  Porque, como dice el poema, él es sólo un  medio-profeta que sólo puede hacer un trabajo a medias.   Así piensa el Bautista:
Puedo denunciar a un rey, sin embargo, no puedo entronizarlo.
Puedo quitar un ídolo de su poder, sin embargo, no puedo revelar el verdadero Dios.
 Puedo lavar el alma en la arena, sin embargo, no puedo vestirla de blanco.
Puedo devorar la palabra del Señor como a la miel silvestre, sin embargo, no puedo atar sus sandalias.
Puedo condenar el pecado, sin embargo, no puedo quitarlo.
He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan el Bautista es consciente tanto de su fuerza como de su impotencia.  Puede señalar lo que está mal y lo que se debe hacer, sin embargo, después de eso, se queda indefenso, sin nada que ofrecer en términos de la fuerza necesaria para corregir el mal.
En esencia, eso es lo que aportamos a cualquier situación cuando criticamos algo. Somos capaces, a menudo con brillantez y claridad, de mostrar lo que está mal.  Esta contribución, al igual que Juan el bautista, no debe ser infravalorada.  Los evangelios nos dicen que, aparte de Jesús, no hay nadie más importante que Juan el Bautista.  Sin embargo, al igual que Juan, la crítica, es sólo la mitad del trabajo, una profecía a medias: Puede denunciar a un rey, al mostrar lo que está mal, y  puede lavar el alma en la arena, despegando las capas de óxido y suciedad acumuladas, sin embargo en última instancia, no puede darnos el poder para corregir ninguna cosa.  Se necesita algo más. ¿Qué?
Cualquiera que haya tratado de superar una adicción puede responder a esa pregunta.  Una mente clara, una visión clara de lo que hay que hacer, y una resolución firme de dejar atrás un mal hábito son sólo la mitad del trabajo, un primer paso, muy importante, sin embargo, sólo un inicio.  La parte difícil está todavía por delante: ¿Dónde encontrar y cómo mantener la fuerza necesaria para cambiar realmente nuestra conducta y abandonar un mal hábito? Cualquiera que haya renunciado a una adicción dirá que, al final, no lo hizo por fuerza de voluntad, ó por lo menos no desde luego por su propia voluntad.  La gracia y la comunidad fueron  necesarias y fueron  lo que en última instancia, proporcionaron lo que la fuerza de voluntad por sí sola no podía.
En un determinado momento, en los evangelios, Jesús dice a sus discípulos que es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el reino de los cielos.  Los discípulos se quedan aturdidos y Pedro responde diciendo: ¡Si ese es el caso entonces es imposible!  Jesús esta consciente de la respuesta y añade: Es imposible para los seres humanos, mas no para Dios. Cualquier persona que está en recuperación de una adicción sabe exactamente lo que Jesús quiere decir con eso. Ellos lo han experimentado: Saben que es imposible para ellos renunciar al objeto de su adicción - y aun y así lo están abandonando, no por su propia fuerza de voluntad, sino por un poder superior, la gracia.
Los evangelios hablan de esto como un bautismo y hablan de dos tipos de bautismo: el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús, añadiendo que el bautismo de Juan es sólo una preparación para el bautismo de Jesús. ¿Qué es el bautismo de Juan?  Es un bautismo de arrepentimiento, una comprensión de lo que estamos haciendo mal y una resolución clara para corregir nuestra mala conducta.  ¿Qué es el bautismo de Jesús?  Se trata de una entrada en la gracia y en la comunidad, de tal manera que nos da el poder interno para hacer lo que sería imposible que pudieramos hacer por nuestra propia voluntad.
Pero, ¿cómo funciona esto? ¿Es la gracia una especie de magia?  No, no es magia. Toda la energía psíquica, emocional y espiritual está, por definición, más allá de una simple comprensión fenomenológica.  En pocas palabras, esto significa que no podemos mostrar su funcionamiento interno. Toda clase de energía es un misterio. Sin embargo, lo que podemos trazar empíricamente es su efecto: las obras espirituales de ésta energía.  La gracia funciona. Esto ha sido probado dentro de la experiencia de miles de personas (muchos de ellos ateos) que han sido capaces de encontrar una energía dentro de ellos que claramente no proviene de ellos, y sin embargo les da el poder de ir más allá de su fuerza de voluntad.  Pregúntale a cualquier adicto en recuperación sobre esto.
Lamentablemente, muchos de nosotros, que somos creyentes sólidos, todavía no hemos comprendido la lección. Todavía estamos tratando de vivir nuestras vidas por medio del bautismo de Juan únicamente, es decir, por propia fuerza de voluntad.  Eso nos hace unos  críticos maravillosos, sin embargo nos deja sin el capacidad para cambiar realmente nuestras propias vidas. Lo que estamos buscando, y necesitamos desesperadamente, es una inmersión más profunda en el bautismo de Jesús, es decir, en la comunidad y en la gracia.
fuente: Portal Ciudad Redonda

Noches Traicioneras - Belo - P. Marcelo

ESTOY CANSADO


¿Ya viviste eso?
¿pasaste por días en que tenías ganas de gritar y largar todo diciendo: llego a ser “buenudo” por obrar siempre bien y nadie lo ve, y además no llego a ningún lugar?
Tú sí llegas a un lugar,
llegas al corazó
n de Dios.
Como hijos suyos, necesitamos ser buenos, así como Él es bueno.
Esa es su voluntad: que seamos como Él es.
¿Nadie te valora?
¿A nadie le importa lo que haces?
Sé bueno por Dios y para Dios, porque todo lo que realizas Dios lo ve:
“El Señor se fija en quienes lo respetan,
en los que esperan en su misericordia”
(Salmo 32,18)

¿Sabes el motivo de las decepciones?
Esperamos muchos de los otros y olvidamos que son limitados como nosotros.
Pero Dios ve, sondea tu corazón. Si nos detenemos en las decepciones, dejamos también de dar pasos, nos cansamos más fácilmente y ofuscamos lo que tenemos de bueno para dar.
Si las personas que conviven contigo no son buenas, tú debes serlo, ¡haz la diferencia!
¿Fácil? No lo es ni un poquito, pero Dios ve el esfuerzo de la búsqueda.
Tienes mucha bondad para distribuir en este mundo tan carente.
Todo lo que hagas tendrá fruto, tenlo por seguro.
Entonces, ¿vamos a hacer la diferencia en este mundo?
Allá va un consejito para ti: Reza junto con Eliana Ribeiro el Salmo 138

Equipo PHN - Adaptación sobre una traducción de E. Alvarez.
Portal Canción Nueva en español.






RECONOZCO QUE LO PUEDES TODO


En lo cotidiano, en el diario caminar, nos enfrentamos a numerosas situaciones de oscuridad.
Sabemos que el fruto del pecado es la muerte, cuya representación más común es “vida que se apaga”, ojos que se cierran, es decir oscuridad.
Para nosotros, hombres y mujeres de Fe, “tener vida” es mucho más que andar, que hablar, que mirar, que tener “signos vitales”.
Tene
r vida es estar injertados plenamente en Cristo.
Mente, corazón y espíritu moviéndose en el Corazón de Cristo.
Mente, corazón y espíritu moviéndose en la Luz.

La lucha entre “oscuridad” y “Luz” es la batalla principal de nuestro vivir.
Es batalla ya ganada en la Cruz.
Es victoria de Dios en su eterno presente y es también batalla por ganar en las pequeñas cosas de nuestro día a día.
Un gran engaño puede encarnarse en nosotros. Es el pensar que se trata de una lucha de los primeros tiempos; Que la batalla terminó el día en que hemos proclamado a Jesús como Señor de nuestras vidas.
El Reinado de la Luz en nosotros debe tocar todos y cada uno de los “rincones de nuestra vida”.
Estamos llamados a conformarnos con el Maestro.
A tener sus mismos sentimientos, su mismo pensar.
¿Qué luz ilumina mi pensar?
¿Qué luz alumbra mi sentir, mi querer mi obrar?


A veces la duda y la decepción entran en nosotros.
Tendemos a abandonar la batalla pensando que es un imposible.
Es entonces que debemos hacer nuestras las palabras de Job:
“Reconozco que lo puedes todo”

Hagamos nuestro éste reconocimiento de la Soberanía de Dios!
“Creo, Señor! Reconozco que lo puedes todo.
Creo que Tú lo puedes todo. Que tu Luz todo lo penetra;
Que puedes quebrar mis oscuridades y mis sentimientos grises, mi pobre querer.
Creo, Señor. Creo que Tu Luz vence todo mal.
Que me llamas a vivir en tu Presencia.”


Este nuevo “viernes” nos encuentra nuevamente reunidos en torno al “Cristo Eucarístico”.
De Él no sólo nos alimentamos. Por Él somos iluminados y podemos decir junto al Beato Juan Pablo II, que su Presencia Eucarística es “misterio de fe, y al mismo tiempo, misterio de Luz”
¡Reconozco Señor, que lo puedes todo!”
Dios Te Bendice.

Miguel
Comunidad de Oración

Red de Intercesión



lunes, 1 de octubre de 2012

La risa como expresión de Fé



En nuestro noviciado, cuando yo era un novicio con los Oblatos de María Inmaculada, nuestro director asistente de noviciado, un hombre sincero, aunque demasiado severo, nos advirtió del peligro de tener demasiada ligereza en nuestras vidas, diciéndonos que no hay ningún hecho registrado en las escrituras de Jesús riéndose.  Yo era un novicio piadoso, y aun así, eso no me cayó bien. Revisé los Evangelios tratando de demostrar que estaba equivocado, y nos enteramos de que, técnicamente, tenía razón.  ¿Pero, la tendría de verdad?
Un par de años más tarde, durante mis estudios en el seminario, leí un libro escrito por Peter Berger, titulado “Un Rumor de Ángeles”, en el el autor trata de señalar algunos lugares dentro de nuestra experiencia cotidiana en los que tenemos indicios de lo divino, rumores de ángeles, insinuando que la experiencia ordinaria contiene algo más que lo puramente ordinario, que Dios está ahí.
El autor sostiene que una experiencia tal es como la de una madre consolando por la noche a un niño asustado, que le intenta dar seguridad al niño con palabras de calma y gestos de que no debe de tener miedo, que todo está bien, que el mundo está en orden.  Al decir estas palabras, si el niño las cree, y normalmente lo hace, la madre esta, en efecto,  implícitamente rezando el credo.
Otro indicio tal de lo divino, dentro de la experiencia ordinaria, sugiere Berger, es el fenómeno de la risa. Sostiene que en la risa, intuimos nuestra trascendencia: Dado que somos capaces de reír en cualquier situación, esto  muestra que hay algo en nosotros que está por encima de esa situación, que es trascendente a la situación.  Berger cree que en la risa tenemos un rumor de ángeles.
Karl Rahner está de acuerdo, el sugiere que la risa demuestra que estamos en buenos relaciones con la realidad y por lo tanto con Dios. La risa alaba a Dios, porque anticipa nuestro estado final en el cielo cuando sentiremos en una exuberante alegría. Al comentar las Bienaventuranzas en el Evangelio de Lucas donde Jesús dice: Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis, Rahner dice que lo que Jesús está diciendo sugiere que la felicidad del estado final no solo secará nuestras lágrimas y nos dará la paz, sino que también nos llevará a la risa - "a intoxicación de la alegría".  He aquí sus palabras: "Sin embargo tu reirás."  Así está escrito,  y como la Palabra de Dios también recurre a palabras humanas para expresar cómo será aquel día cuando todo haya sido consumado - es por eso que el misterio de la eternidad también se encuentra oculto en la vida diaria; por eso la risa de la vida cotidiana anuncia y muestra que uno está en buenas relaciones con la realidad, incluso anticipando el todopoderoso y eterno consentimiento en el que los que se han salvado dirán un día su amén a todo lo que él ha hecho y permitido que ocurra.  “La risa es la alabanza de Dios, porque predice la alabanza eterna de Dios al final de los tiempos, cuando los que tienen que llorar aquí en la tierra reirán".
¿Es esto algo superficial? ¿El optimismo humano sustituyéndose por la esperanza?  ¿Un espíritu optimista-disfrazado de teología?   ¿La pretensión ingenua de que si soy feliz es que Dios está de mi lado?  En los Evangelios, ¿hay, de hecho, un incidente registrado de Jesús riéndose?
Los eruditos en la Escritura manifiestan desde hace tiempo que no es una buena aproximación a las Escrituras  la búsqueda de un texto individual para probar ó refutar una cuestión determinada.   Las enseñanzas de las Escrituras se obtienen mejor al ver a las Escrituras como un todo.  Y si así lo hacemos en este caso, creo que nos encontraremos con que tanto Peter Berger como Karl Rahner tienen razón.   Tal y como Rahner señala, Jesús mismo enseña que la risa será parte del estado final en el cielo.   ¡Tú reirás!   Sin embargo, más allá de esto, el mensaje de Jesús en su conjunto nos invita a la alegría, una alegría que nadie nos puede quitar, y la risa es la expresión exuberante de esa alegría.  Es la eminencia, el ápice, la joya que corona nuestro estado final en el cielo.
Por lo tanto, en la risa tenemos un rumor de ángeles en el que intuimos nuestra trascendencia.  En la risa manifestamos que estamos en buenas relaciones con la realidad, y con Dios.  En la risa afirmamos, con fuerza, alegremente y al mundo, el gran mantra de Juliana de Norwich que dice que al final todo estará bien y todo irá bien,  aunque nuestro mundo hoy no esté en esa situación.
Mi director asistente de novicios era un hombre maravilloso, sincero, amable y demasiado serio. La ligereza no era lo suyo y la risa no era su método preferido para implícitamente  rezar el credo.   El mostró su profunda fe de otras maneras, creyendo que la risa no es el único rumor de ángeles dentro de la vida ordinaria.
Sin embargo es una huella de lo divino en la vida humana.  La risa, cuando es sana, cuando no es forzada o cínica, es, como Rahner dice, "una intoxicación de alegría",  la alegría de nuestro estado final. Así es que, cuando nos reímos también rezamos el credo. 
Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa)
Lunes 01 de Octubre del 2012
fuente: Portal Ciudad Redonda