lunes, 13 de agosto de 2012

En la paradoja está la virtud



  
Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa)
Lunes 13 de Agosto del 2012
Hay una serie de axiomas antiguos que sugieren que la virtud y la verdad se encuentran en el medio, entre dos extremos.  Esto fue llamado el “justo medio” y se expresa en frases tales como “En medio stat virtus” y “Aurea mediocritas.”
Sin embargo, esto, facilmente, puede ser malinterpretado cuando se sugiere que la virtud y la verdad se encuentran en el mínimo común denominador, en la mediocridad.  De hecho esa es la traducción literal de la “aurea mediocritas”, la mediocridad de oro.
Lo que estos axiomas señalan, sin embargo, no es una mediocridad que trata de evitar los bordes crudos de los dos extremos para replantear algún centro desfigurado. Más bien nos dicen que la virtud y la verdad se encuentran en la paradoja, en provocar la verdad en ambos lados y en vivir dentro de la tensión de esa ambigüedad.  La virtud y la verdad no se detectan mediante la elección de entre "uno / otro" ó en  optar por algún punto medio insípido que no es lo suficientemente picante como para ofender a una u otra postura.  La virtud y la verdad se encuentran en la vivencia de " ambos / y ", es decir, en el provocar y en el equilibrar  la verdad que se encuentra en ambos extremos.
Y, en nada, esto es más verdadero que en el discernimiento religioso, es decir, en la cuestión de cómo reconocer la voz de Dios en nuestras vidas. 
¿Dios habla en voz baja ó en el trueno?
¿Dios habla en el dolor ó en la bendición?
¿Dios nos llama fuera de este mundo ó más profundamente hacia él?
¿Dios nos llama a través de lo que ya es conocido y domesticado ó  Dios nos llama a tierras extranjeras?
¿Dios nos altera ó nos tranquiliza?
¿Reconocemos a Dios en los milagros ó en la impotencia?
¿Dios habla a través de los ricos ó por medio de los pobres, a través de la educación ó a través los que no tienen educación?
¿La voz de Dios nos asusta ó nos libera del temor?
¿Se escucha la voz de Dios más a través de la piedad ó la iconoclasia?
¿Dios nos pide renunciar a los placeres de este mundo ó Dios nos pide disfrutar de ellos?
La voz de Dios está en todas estas cosas.
Se escucha en la paradoja:
  • La voz de Dios se reconoce tanto en los susurros y los tonos suaves, así como en el trueno y en la tormenta. Dios le habló a Elías en una suave brisa, sin embargo a Faraón a través de las plagas.
  • La voz de Dios se reconoce donde quiera que uno ve vida,  alegría,  salud,  color y  humor, incluso se reconoce allí donde uno ve morir, sufrimiento, pobreza, o un espíritu abatido. Dios está igualmente presente en el Viernes Santo y en el Domingo de Pascua.
  • La voz de Dios se reconoce en aquello que nos llama a lo más elevado,  lo que nos distingue,  lo que nos invita a la santidad, y al mismo tiempo nos llama a la humildad, nos invita a sumergir  nuestra individualidad en la humanidad, y rechaza todo lo que denigra nuestra humanidad. La voz de Dios nos llama a salir de lo que es puramente humano, incluso nos invita a tomar humildemente nuestro lugar dentro de la humanidad.
  • La voz de Dios se reconoce en lo que aparece en nuestras vidas como "diferente", como otro, como "alguien no conocido", y también se reconoce en la voz que es profundamente familiar y que nos llama a casa.  La voz de Dios nos lleva más allá de cualquier lenguaje que conozcamos, incluso cuando reconocemos en ella, más profundamente,  nuestra lengua materna.
  • La voz de Dios es la que más nos desafía, aun cuando sea la única voz que en última instancia nos calma y nos consuela.  La voz de Dios perturba a los que da consuelo y consuela a los perturbados,  sin embargo también consuela a los que da consuelo y perturba a los perturbados.
  • La voz de Dios entra en nuestra vida como el más grandioso de los poderes, y en la vulnerabilidad, de un bebé indefenso entre pajas.  La voz de Dios crea el cosmos y lo mantiene en existencia, y al mismo tiempo se encuentra en nuestro mundo como un niño impotente.
  • La voz de Dios se escucha en forma privilegiada en los pobres, pero también nos llama a través de la voz del artista y del intelectual. Dios está en los pobres, incluso cuando el artista y el intelectual ayuden a revelar las propiedades trascendentales de Dios.
  • La voz de Dios nos invita a vivir más allá de todo temor, aun cuando nos inspira un temor santo. Cuando Dios aparece en la historia humana, invariablemente, las primeras palabras son: "¡No tengáis miedo!" La presencia de Dios tiene la intención de erradicar todo el miedo, incluso cuando nos invita a vivir en el "santo temor", en una reverencia y una castidad que ayudan a crear un mundo en el que nadie tiene que temer nada.
  • La voz de Dios se  reconoce en los dones del Espíritu Santo, aun cuando nos invita a nunca negar la complejidad de nuestro mundo y nuestras propias vidas.
  • La voz de Dios siempre se escucha donde se esté  disfrutando genuinamente y haya auténtica gratitud, incluso cuando nos pide negarnos a nosotros mismos, morir a nosotros mismos, y relativizar todas las cosas de este mundo.
Por supuesto que aceptar esto también es aceptar vivir con la ambigüedad, la complejidad, sin saber, y con una gran dósis de paciencia. 
La voz de Dios, entonces ya no será tan clara como a nuestro instinto fundamentalista le gustaría, sin embargo estará libre para aliviarnos y  desafíanos como nunca antes.
fuente: Portal Ciudad Redonda

domingo, 12 de agosto de 2012

Gustad y Ved


Dejo que las palabras resuenen en mis oídos:

“Gustad y ved qué bueno es el Señor.”

Gustad y ved. Es la invitación más seria y más íntima que he recibido en mi vida: invitación a gustar y ver la bondad del Señor. Va más allá del estudio y el saber, más allá de razones y argumentos, más allá de libros doctos y escrituras santas. Es invitación personal y directa, concreta y urgente. Habla de contacto, presencia, experiencia. No dice “leed y reflexionad”, o “escuchad y entended”, o “meditad y contemplad”, sino “gustad y ved”. Abrid los ojos y alargad la mano, despertad vuestros sentidos y agudizad vuestros sentimientos, poned en juego el poder más íntimo del alma en reacción espontánea y profundidad total, el poder de sentir, de palpar, de “gustar” la bondad, la belleza y la verdad. Y que esa facultad se ejerza con amor y alegría en disfrutar radicalmente la definitiva bondad, belleza y verdad que es Dios mismo.

“Gustar” es palabra mística. Y desde ahora tengo derecho a usarla. Estoy llamado a gustar y ver. No hay ya timidez que me detenga ni falsa humildad que me haba dudar. Me siento agradecido y valiente, y quiero responder a la invitación de Dios con toda mi alma y alegría. Quiero abrirme al gozo íntimo de la presencia de Dios en mi alma. Quiero atesorar las entrevistas secretas de confianza y amor más allá de toda palabra y toda descripción. Quiero disfrutar sin medida la comunión del ser entre mi alma y su Creador. Él sabe cómo hacer real su presencia y cómo acunar en su abrazo a las almas que él ha creado. A mí me toca sólo aceptar y entregarme con admiración agradecida y gozo callado, y disponerme así a recibir la caricia de Dios en mi alma.

Sé que para despertar a mis sentidos espirituales tengo que acallar el entendimiento. El mucho razonar ciega la intuición, y el discurrir humano cierra el camino a la sabiduría divina. El discurrir impide el gustar y ver. He de aprender a quedarme callado, a ser humilde, a ser sencillo, a trascender por un rato todo lo que he estudiado en mi vida y aparecer ante Dios en la desnudez de mi ser y la humildad de mi ignorancia. Sólo entonces llenará él mi vacío con su plenitud y redimirá la nada de mi existencia con la totalidad de su ser. Para gustar la dulzura de la divinidad tengo que purificar mis sentidos y limpiarlos de toda experiencia pasada y de todo prejuicio innato. El papel en blanco ante la nueva inspiración. El alma ante su Creador y  Señor.

El objeto del sentido del gusto son los frutos de la tierra en el cuerpo, y los del Espíritu en al alma: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza.” (Gálatas 5,22). Cosecha divina en corazones humanos. Esa es la cosecha que estamos invitados a recoger para gustar y asimilar sus frutos. La alegría brotará entonces en nuestras vidas al madurar las cosechas por los campos del amor; y las alabanzas del Señor resonarán de un extremo a otro de la tierra fecunda.

Bendigo al Señor en todo momento,
Su alabanza siempre está en mi boca. 
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
Ensalcemos juntos su nombre.”

Carlos Valles sj
Fuente: Blog personal padre Carlos Valles sj

A Dios se lo escucha con el corazón

En este salmo esta el centro de la voz de Dios, y quien dice eso es el propio Señor por medio del salmista: “Ojalá escucharan hoy la voz de Señor: “No cierren sus corazones”” (Salmo 94)




Mis hermanos, esta aquí una revelación del Señor: “Escuchen mi voz, y sigan adelante por el camino que les voy a indicar para que sean felices" (Jeremías 7,23)

Es una lastima si pensamos que las leyes divinas son un fardo para hacernos infelices. Por eso, el Señor nos pide: “No cierren sus corazones”. Aquí, Dios no habla de oídos, sino del corazón, porque a Él se lo escucha con el corazón Por eso necesitamos tenerlo cada vez más abierto, más dócil, porque así, con esa docilidad el Señor no va a hablar y nosotros lograremos escucharlo. Él nos esta indicando el camino, y si lo seguimos seremos felices.

Todo lo que el Señor nos enseña, necesitamos pasárselo a las demás personas. Pero si ellas no quieren escuchar, tenemos que rezar por ellas, pidiendo que el Espíritu Santo las ilumine para que escuchen la voz del Señor y vivan según su voluntad divina.
“Señor, quita la sordera del corazón de cada uno de nosotros, y, al pedir eso para nosotros, lo pedimos también para los nuestros. Quita la dureza y la desobediencia de nuestro corazón. Lo que pido para mí, Señor, pido para los míos, para que ellos sean felices y para que, en nuestra casa, seamos felices y ayudemos a que otros también lo sean”.
Hermanos, el Señor nos esta mostrando el secreto de la felicidad: escuchar Su voz y seguir el camino trazado por Él. “Pero ellos no escucharon y no prestaron atención; al contrario, siguiendo las inclinaciones del corazón, andaban para atrás y no hacia el frente” (Jeremías 7,24)

Cualquier persona, familia o nación que no escuche la voz del Señor, en vez de andar hacia el frente, va andar para atrás. Esas no son palabras de los sacerdotes, ni del Papa, son las del propio Dios.
¡Que Dios te bendiga!

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva.
Traducción: Exequiel Alvarez
Fuente: Portal Canción Nueva en español

sábado, 11 de agosto de 2012

Entrégale a Nuestra Señora la llave de tu casa







En el sueño de Don Bosco, el Papa hizo que la barca de la Iglesia llegase entre las dos columnas: María y la Eucaristía. Debemos consagrar nuestra familia y nuestra casa a quienes son sus verdaderos dueños. Si todavía no le has dado a ellos el derecho de ser los dueños de tu hogar, ¡este es el momento de hacerlo! Si las cosas van mal, seguramente es porque todavía insistes en ser el dueño de tu casa. ¡Quien somos nosotros para solucionar alguna cosa!

Necesitamos darle a nuestra Señora la llave de nuestra casa, y hacer que ella sea la dueña. Necesitamos consagrar nuestra casa a ella. ¡No necesitamos tener miedo! La primera cosa que la Virgen María hará cuando la constituyas dueña de tu casa es entronizar Jesús en ella. “Entronizar” quiere decir “poner en el trono”. Ella va sentarse en el trono de tu casa y quedara al lado de Jesús, humilde, mirando hacia Él, hacia nosotros, mirando nuestra casa, señalando a Jesús, presentándole nuestros problemas y las dificultades.

Existen algunos que dicen que estamos adorando Nuestra Señora. No es idolatría. Ella es dueña y reina, pero ella sabe cual es su lugar. Ella no le va a quitar el lugar a Cristo. Al contrario, le va devolver a Jesús el lugar que Él no esta teniendo en nuestra casa. Este es el momento de consagrar nuestra casa a la Virgen María Ten la seguridad que, consagrando a ella, nuestra casa va ser consagrada a Jesús, el Señor.

¡Dios te bendiga!

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
fuente: Portal Español Canción Nueva.

viernes, 3 de agosto de 2012

AVISO IMPORTANTE
Vistas las bajas temperaturas y hasta tanto
se considere conveniente, nuestra comunidad
suspende los encuentros de las 20.30 hs.
Te esperamos todos los miércoles a las 15 hs.
En el mismo lugar,
en tu Casa,
en tu Parroquia.

Aquí esta el SOL

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Paciencia con Dios


  
Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa) - Lunes 30 de Julio del 2012
Hay un adagio que dice que un ateo es simplemente alguien quien no puede comprender la metáfora.  Thomas Halik, el escritor Checo, sugiere que más bien un ateo es alguien quien no es suficientemente paciente con Dios.
Hay mucho de cierto en esto.  La paciencia con Dios es probablemente nuestra mayor lucha de la fe.  Dios, al parecer, nunca tiene prisa y por eso vivimos con una impaciencia que puede poner a prueba la fe más fuerte y el corazón más valiente.
La vida, como todos podemos atestiguar, no esta exenta de amargas frustraciones y dolores de cabeza abrumadores. Todos vivimos con mucho dolor, y tensiones sin resolver.  ¿Quién de  nosotros no experimenta en forma regular el dolor de la enfermedad, varios tipos de fracasos personales y profesionales, algún tipo de humillación, una  expresión personal inadecuada, la devastación del alma por la perdida de seres queridos, cualquier tipo de anhelo frustrado, y el dolor persistente de una vida inadecuada?  En esta vida no hay nada que se parezca a una alegría clara y pura; más bien todo viene con una sombra.  Nosotros de hecho vivimos dentro de un cierto  valle de lágrimas.
Nosotros fuimos creados para la felicidad, mas sin embargo, la felicidad pura nunca nos encuentra.  Tampoco, al parecer, la justicia.  Jesús nos prometió que los humildes van a heredar la tierra, pero la mayoría de las veces no suele ocurrir así.  Los arrogantes entre nosotros a menudo creen eso.  Hay una caricatura infame de Ziggi la cual lo presenta rezándole a Dios con estas palabras: ¡solo quiero decirte que los humildes siguen siendo clavados aquí abajo! Frecuentemente esto es lo que en realidad sucede. ¿Entonces dónde esta Dios? ¿Dónde esta la verdad en la promesa de Jesús acerca de que los humildes heredarán la tierra?  Ante esta gran injusticia social global, o  vivimos siento inmensamente pacientes con Dios, ó  acabamos creyendo ni las promesas  ni la existencia de Dios son ciertas.
Cuando Jesús  moría en la cruz, algunos espectadores se burlaban y desafiaban su mensaje con éstas palabras: ¡Si tú eres el hijo de Dios, deja que te rescate!  En esencia: ¡si Dios es real y tu mensaje es verdad, pruébalo en este momento! ¡Y Dios dejó morir a Jesús! Lo mismo puede decirse de Jesús  enfrentando la muerte de Lázaro.  En esencia, se le estaba desafiado: Si tú posees el poder de Dios en este mundo y tú amas a este hombre, ¿por qué no lo salvas de la muerte?  ¡Jesús dejó morir a Lázaro! Y la primera comunidad de discípulos inmediatamente después de la Ascensión, dolorosamente se enfrentaron con la misma pregunta: Jesús es Dios, y él nos ama - ¿por qué entonces nos deja morir?
Cada uno de nosotros se hace la misma pregunta personal porque lo que  queremos es un Dios que nos rescate, que intervenga activamente por la justicia y la bondad en este mundo, que actúe de forma visible en esta vida, y que  no permita que nos enfermemos y muramos.  Nadie de nosotros queremos un Dios que nos pida que vivamos toda una vida de paciencia, predicando la promesa de que al final, en cualquier momento que esto sea, el amor y la justicia van a prevalecer, todas las lágrimas se secarán, y todo finalmente va a estar bien.  Queremos la vida, el amor, la justicia, y la consumación, ahora, no en un futuro distante y después de toda una vida de dolor.  Dios, como dice un antiguo axioma Judío, ¡no tiene prisa!
Y así vivimos con mucha impaciencia, expresa y tácita con Dios. Los ateos, al parecer, en un determinado momento se dan por vencidos en este juego y, en esencia, dicen las palabras: ¡He visto lo suficiente, he esperado lo suficiente,  y no es suficiente!  ¡Ya no voy a esperar a Dios! Más sin embargo, si el ateísmo es sólo otra manera de decir que yo ya no voy a esperar a Dios, entonces lo contrario también es cierto: La fe, es simplemente otra manera de decir: voy a esperar a Dios. Si el ateísmo es la impaciencia, la fe es la paciencia.
El escritor espiritual Italiano, Carlo Carreto, después de pasar mas de 20 años en soledad como un monje en el desierto del Sahara, se le preguntó qué cosa en particular oyó que Dios le dijera, dentro de ese largo, profundo silencio.  Le preguntaron ¿qué escuchó a Dios decirle al mundo?  Su respuesta: ¡Dios nos esta pidiendo que esperemos, que seamos pacientes!
¿Por qué la necesidad de esa gran paciencia? ¿Acaso Dios quiere probarnos? ¿Acaso quiere Dios ver si de hecho tenemos una fe que sea digna de recompensa?  No. Dios no tiene necesidad de jugar ese juego, ni tampoco nosotros.  No es que Dios quiera probar nuestra paciencia. La necesidad de paciencia surge por lo ritmos innatos dentro de la propia vida y dentro del amor mismo.  Tienen que desarrollarse, al igual que las flores y los embarazos, de acuerdo con sus ritmos innatos, y dentro de su propio tiempo.  Estos no se pueden apresurar, no importa cuán grande sea nuestra impaciencia, ó cuan grande sea nuestro malestar.
Y tampoco Dios puede ser apresurado, porque es su tiempo, el que nos protege, de un retraso en el crecimiento perpetuo de la vida y del amor, de pasar a través del canal de parto prematuramente.
Fuente Ciudad Redonda

9º Viernes de Adoración


Un minuto para Dios... para vos


jueves, 26 de julio de 2012

La inseguridad, el desafío nuestro de cada día


No dejes que ese sentimiento se apodere de ti

Cuando éramos solo niños, nuestros padres encaraban todo aquello que necesitábamos hacer. Ellos fueron nuestros tutores y en todas nuestras necesidades o dudas íbamos hasta ellos.Inseguridad Hoy, muchas veces, dudamos delante de una situación, cuando queremos enfrentar alguna cosa nueva. Sea en un empleo nuevo o en una nueva actividad profesional, la compra de una casa o en cualquier otra situación, que incluya una elección definitiva, nuestros miedos ciertamente van a surgir. Con eso, la preocupación y el miedo de perder aquello que ya fue conquistado impide a la persona vivir una nueva experiencia.
Cuando consideramos algún tipo de cambio en nuestra vida significa que no nos sentimos completamente felices en la condición actual. La falta de perspectiva o algún otro tipo de insatisfacción nos lleva a considerar la posibilidad de salir de la comodidad que venimos viviendo. Pero, todavía así, nuestra inseguridad nos une con lo que estábamos acostumbrados o que nos hacía sentir inseguros.
Dentro de una relación, alguien inseguro nunca se siente confortable, porque por el temor constante de perder a la persona que conquisto, acaba controlando los pasos de quien ama. Sin embargo, existe quien vive en el extremo de este mal y, por la inseguridad exacerbada, va alimentando los celos. En la tentativa de proteger lo que atormenta sus pensamientos, la persona insegura formula para otra con quien se esta relacionando casi una investigación para ver si esta hablando con alguien o si, por un contratiempo el encuentro que fue marcado va ser cancelado o simplemente suspendido.
Creo que todos nosotros, en varios momentos, hemos sentido los efectos de la falta de seguridad. Aunque sabemos nuestro potencial para realizar algo nuevo, siempre nos quedamos evaluando posibilidades de los acontecimientos, para ver si alcanzan el resultado esperado. Porque sabemos que de alguna manera todas nuestras actitudes apuntan para una nueva dirección en nuestra vida. Ante la incertidumbre o de los conocimientos sobre las consecuencias de una acción el miedo nos frena.
Una persona insegura se vuelve fácilmente influenciada por otras personas, por esperar de los demás la aprobación de sus acciones. La inseguridad tal vez sea una de los mayores desafíos que debemos luchar para controlar.
Podemos aconsejarnos con personas con más experimentadas sobre un tema, o inclusive  saber la opinión de aquellos con quienes estamos en contactos sobre nuestros objetivos, pero nos cabe a nosotros asumir la responsabilidad de los compromisos que queremos abrazar.
La confianza es un proceso gradual y lento que viene acompañado de la madurez. Necesitamos trabajar para conquistarla, porque con esa virtud aprenderemos a enfrentar los desafíos impuestos por la vida.
Traducido por: Thais Rufino de Azevedo
Dado Moura
Fuente PORTAL ESPAÑOL COMUNIDAD CANCIÓN NUEVA

sábado, 14 de julio de 2012

¡Ven Espíritu Santo!




¡Ven Espíritu Santo,
ilumina nuestros pasos con la luz de Tu amor,
y haz brillar en nuestras noches de tristezas
las estrellas de Tu Paz!
Inspira en nuestros corazones
gestos, palabras y actitudes de misericordia,
acogida y perdón.
Sé nuestro refugio en las tempestades de la vida,
y la brisa serena en las tardes agitadas
de nuestros barullos interiores.
Condúcenos por los caminos de la esperanza,
y genera en nuestras almas
frutos de solidaridad, justicia y gratitud.
Amén
Pe. Flávio Sobreiro

viernes, 13 de julio de 2012

Curando las heridas


Cicatrizando las nostalgías

Una herida abierta lleva tiempo para cicatrizar. Abierta muchas veces por los actos descuidados, ella necesita de un tiempo sagrado para que sea sanada. Mas allá de que el tiempo cure las marcas de la cicatriz, esta nos continúa mostrando algo que fue herido hace un tiempo. No sentir más dolor es certeza de que el pasado ya no pertenece más al presente. Queda solamente la marca de una parte de la historia que muchas veces fue convertida en aprendizaje.
Hay despedidas que se tornan heridas abiertas en el alma. El dolor de la nostalgia de quien se fue crea sendas sin fin en muchos corazones que todavía esperan el regreso de un adiós que ya no tiene retorno. El tiempo de la nostalgia se eterniza en cicatrices que ni el mismo tiempo consigue apagar. Quién se queda siempre espera el regreso de un abrazo que nunca fue permitido o la sonrisa que no podrá ser contemplada.
Las estaciones de la vida surgen en tardes de otoño o se esconden en noches de lágrimas. Hay noches en las que no se ven las estrellas porque la luz de las esperanza fue borradas de las estrellas de la Fe. Nostalgia no reconciliada es dolor sin nombre, es silencio bañado por un océano de lágrimas, es una mañana sin sol en días casi siempre nublados. Quien nunca se despidió de quien un día partió, jamás dejará ir la estación del dolor de su alma.
La nostalgia es de quien se queda apenas con la certeza de muchas esperas. Días largos y segundos sin fin. Fue así que muchos dejaron ir su alegría en el equipaje de aquellos que se fueron. Si el corazón no se reconcilia con la despedida de los otoños del presente, el futuro será una triste espera en bancos de viejos tiempos de carencias no cicatrizadas.
La nostalgia dolorida es una herida abierta, abierta en el tiempo no reconciliado consigo mismo. El miedo de decir adiós nos ata a un pasado que no existe más, pero aun así se hace presente en futuros sombríos.
El remedio que cura la herida de la nostalgia es la reconciliación con el propio dolor que todavía grita en el corazón de quien aun no acepto el peso de las despedidas de la vida. En la nostalgia cicatrizada queda solo la certeza de que un día la vida será plena junto a Dios. En el Altar de la Vida Jesús pidió que la samaritana se despidiera de un pasado de inseguridades y que Su amor acogiera la seguridad de nuevos tiempos. Delante de la despedida y del amor que ahora sería el agua que saciaría toda su sed, ella abandonó el cántaro viejo de otoños para vivir las estaciones de una nueva primavera junto a la Fuente de una nueva vida.
En el amor de Cristo reconciliamos nuestras esperanzas con las nostalgias que se fueron en los equipajes que ya no nos pertenecen.Si el dolor se hace presente, la ternura de Dios es el remedio para curar nuestras carencias que insisten germinar no solo de nuestras fragilidades humanas. Jesucristo abraza todas nuestras carencias y hace de nuestras tristes nostalgias de una tarde sin fin una mañana de nuevos rencuentros con la vida. Somos llamados en todo instante a curar nuestro corazón en su Amor.Todas nuestras tristes nostalgias que todavía no dijeron adiós, son curadas y cicatrizadas en el bálsamo de la paz que nace de las fuentes del amor de Dios.
Traducido por: Exequiel Alvarez
Padre Flávio Sobreiro
Sacerdote de la a Arquidiócesis de Pouso Alegre – MG.

martes, 10 de julio de 2012

El Anhelo de la Soledad


Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa)

fuente: Ciudad Redonda
Hace ochocientos años, el poeta, Rumí escribió: Lo que quiero es saltar fuera de esta personalidad y después sentarme aparte.  He vivido demasiado tiempo en donde puedo estar accesible.
Acaso no es esto cierto para todos nosotros, ¡especialmente hoy en día!  Nuestras vidas son a menudo como una maleta sobrecargada. 
Parece como si siempre estuvieramos ocupados, siempre bajo presión, siempre hay una llamada, un mensaje de texto, un email, una visita, y una tarea atrasada.  Estamos siempre ansiosos por lo que todavía hemos dejado sin hacer, por a quién hemos decepcionado, por las expectativas no satisfechas.
Más aún, en el fondo, estamos siempre accesibles.  No tenemos una Isla tranquila a donde escaparnos, ni un refugio solitario.  Siempre estamos accesibles.  La mitad del mundo tiene nuestro número de contacto y sentimos la presión de estar al alcance de los demás todo el tiempo.  Por lo que a menudo nos sentimos como si estuviéramos subidos a una cinta de correr de la que nos quisiéramos bajar. Y dentro de toda esa ocupación, presión, ruido, y cansancio, anhelamos la soledad, anhelamos una isla tranquila, pacífica donde toda la presión y el ruido se detengan y  nos podamos sentar simplemente a descansar.
Es un anhelo sano. Es nuestra alma que nos habla.  De la misma manera que nuestro cuerpo, nuestra alma también sigue tratando de decirnos lo que necesita.  Nuestra alma tiene necesidad de soledad.  Sin embargo, la soledad no es fácil de encontrar.  ¿Por qué?
La soledad es esquiva y necesita encontrarnos en lugar de que nosotros la encontremos. Tendemos a tener una imagen ingenua de la soledad como si fuera algo en lo que nos podemos “empapar” así como nos empaparíamos en un baño con agua tibia.  Tendemos a tener la siguiente  imagen de la soledad: Estamos ocupados, presionados, y cansados.  Finalmente tenemos la oportunidad de escabullirnos un fin de semana.  Alquilamos una cabaña completa con chimenea, en un aislado bosque.  Empaquetamos algo de comida, algo de vino, y alguna música suave y nos resistimos a empaquetar los teléfonos, iPads, u ordenadores portátiles.  Este será un fin de semana tranquilo, un tiempo para tomar vino al lado de la chimenea, y para escuchar a los pájaros cantar, un tiempo de soledad.
Sin embargo, la soledad no puede ser programada tan fácilmente. Podemos establecer todas las condiciones óptimas, más eso no es garantía de que la vayamos a encontrar.  Nos tiene que encontrar, ó, más precisamente, algo dentro de nosotros tiene que estar despierto a su presencia.  Permítanme compartir una experiencia personal:
Hace algunos años, cuando estaba aún enseñando teología en una universidad, hice preparé las cosas para pasar dos meses del verano viviendo en un monasterio trapense.  Estaba buscando soledad, tratando de desacelerar mi vida. Acababa de terminar un semestre de mucha presión, enseñando, haciendo trabajo de formación, dando pláticas y seminarios, y tratando de escribir algo.  Tenía una fantasía casi deliciosa de lo yo que iba a encontrar en el monasterio.  Tendría dos maravillosos meses de soledad: encendería la chimenea en la casa de visitas y ahí me sentaría tranquilo.  Me gustaría dar un paseo tranquilo en el bosque detrás del monasterio.  Me sentaría afuera en una mecedora al lado de un pequeño lago dentro de la finca propiedad  a fumar mi pipa.  Disfrutaría de la comida sana, comiendo en silencio mientras escucharía a un monje leer en voz alta un libro espiritual, y, mejor que todo, me uniría a los monjes en sus oraciones – cantando el oficio en el coro, celebrando la Eucaristía, y sentándome con ellos en meditación en silencio en su tranquila capilla.
Llegué al monasterio a media tarde, deshice las maletas de prisa, y me dediqué de inmediato a hacer estas cosas. Para la última hora de la tarde ya había hecho todo, como la hierva que ha estado esperando para ser cortada: ya había encendido el fuego y me había sentado junto a él.  Había dado la caminata por el bosque, fumado mi pipa en la mecedora al lado del lago, me había unido al coro de los monjes en el rezo de vísperas, después me había sentado en meditación con ellos por media hora, comido en silencio una cena saludable, y después me uní a ellos a entonar canciones.  Para la hora de dormir la primera noche ya había hecho todas las cosas que en mi fantasía me darían soledad, y me fui a la cama inquieto, ansioso acerca de cómo sobreviviría los siguientes dos meses sin televisión, periódicos, llamadas telefónicas, sin estar con los amigos, y mi trabajo normal para distraerme.  Había hecho todas las actividades para una verdadera soledad y no había encontrado la soledad, sino que en su lugar había encontrado inquietud.  Tomó varias semanas antes que mi cuerpo y mi mente se desaceleraran lo suficiente para que yo encontrará un descanso básico, antes de que siquiera empezara a rozar los bordes de la soledad.
La soledad no es algo que podamos abrir como la llave del agua.  Necesita que el cuerpo y la mente se desaceleren lo suficiente para estar atentos al momento presente.  Estamos en soledad cuando, como dice Merton, sentimos totalmente el agua que estamos tomando, sentimos el calor de nuestras mantas, y hemos descansado lo suficiente para estar contentos dentro de nuestra piel.  No siempre logramos esto, a pesar de un sincero esfuerzo, por eso necesitamos seguir  comenzando de nuevo.

miércoles, 20 de junio de 2012

No tengas miedo, cree solamente en Mi


El gran problema de las personas es que no saben vivir el presente, le es difícil discernir mientras que viven. La propuesta del PHN es creer en que
Dunga-Mentor del PHN
el hoy es todo lo que tenemos. A Dios no le interesa lo que hiciste antes o lo que hicieron contigo, lo que importa es que estas aquí. Jesús es especialista en trabajar nuestro hoy y te lo voy a probar con la Palabra.
La Biblia en Marcos 5 a partir del 21 nos dice: “Al llegar Jesús a la otra orilla, se le aglomeró mucha gente mientras él permanecía junto al lago. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia, diciendo:
- Mi niña está agonizando; ven a poner las manos sobre ella para que sane y viva.
Jesús se fue con él. Mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Una mujer que, padecía hemorragias desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con los médicos, que había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno y más bien había empeorado, oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues se decía: “Si logro tocar aunque solo sea su manto, quedaré sana” Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta en medio de la gente y preguntó:
- ¿Quién ha tocado mi ropa?
Sus discípulos le contestaron:
- Ves que la gente te está apretujando ¿y preguntas quién te ha tocado?
Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había tocado. La mujer, entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le conto toda la verdad.
Jesús le dijo:
- Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz estás liberada de tu mal”
¡Imagínate la desesperación de Jairo a lado de Jesús! ¡Su hija se estaba muriendo y él tenía que escuchar toda la verdad de esa mujer!
La Palabra continúa diciendo: “Todavía estaba hablando cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga diciendo:
- Tu hija ha muerto, no sigas molestando al Maestro”
Nuestra vida cambia a cada momento y Jesús tiene una palabra para cada uno de ellos. Por su afección, esa mujer llevaba 12 años sin que nadie la tocara, abrazara o besara; pero en un minuto, por la fe, su vida cambio totalmente. Por la fe en Cristo nuestros problemas tienen solución y podemos seguir nuestro camino como aquella mujer.
Ante un problema Jesús puede decirte: “No tengas miedo, cree solamente en mí” o bien “Tu fe te ha salvado, vete en paz”. Necesitamos ser valientes para escuchar cualquiera de los dos mensajes.
Se trata de descubrir su presencia cada mañana. Lo que tengas que vencer o soportar lo debes hacer por un día, solo un día. Cierta vez le preguntaron a Jesús su nombre y él respondió: “Yo soy el que soy”. Es claro: ¡Jesús es el presente!


Continuemos nuestra lectura, versículo 36:
“Pero Jesús, que oyó la noticia, dijo al jefe de la sinagoga:
- No temas; basta con que sigas creyendo.
Y solo permitió que lo acompañaran Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Llegaron a la casa del jefe de la sinagoga y, al ver el tumulto, unos que lloraban y otros que daban grandes gritos, entró y les dijo:
- ¿Por qué este tumulto y estos llantos? La niña no ha muerto; está dormida.
Pero ellos se burlaban de él. Entonces Jesús echó fuera a todos, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban, y entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:
- Talitha kum (que significa: Niña, a ti te hablo, levántate).
La niña se levantó al instante y se puso a caminar, pues tenía doce años.
Ellos se quedaron totalmente admirados. Y él les mando con insistencia que nadie se enterara de lo sucedido, y les indicó que dieran de comer a la niña”.
Cuando la niña despertó Jesús le pidió que le dieran de comer y es que Él mismo es el alimento, un alimento que no acaba y que quiere llenar tu vida. El lugar que Dios escogió para vivir solo puede ser llenado por Él. ¡No podemos llenar el lugar de Dios con otra cosa!
La esperanza de Jairo es que su hija sobreviviera y esa también era su fe. Puede ser que muchos hayan intentado acabar con la tuya pero Jesús solo necesita una brecha para obrar. Un poquito del Señor ya llena toda nuestra vida, porque nuestra vida es nada ante él. En este día dale espacio para que obre, sin importar el tamaño de tu fe. Él no te juzga, tampoco ve el tamaño de tu fe sino la esperanza que hay en tu mirada.
Prédica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay
Dunga
Misionero de la Comunidad Canción Nueva – Mentor del PHN
fuente PORTAL EN ESPAÑOL CANCIÓN NUEVA

Todo milagro tiene un proceso


Les invito  que  permitamos que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones, llevándonos a la experiencia de vivir el hoy.

Dunga-Mentor PHN
Toma la Palabra que se encuentra en Marcos 8, 22-26. Dice así: “Llegaron a Betsadia y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara. Jesús tomó de la mano del ciego, lo sacó a las afueras del pueblo y, después de poner saliva en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó.
- ¿Ves algo?
Él, abriendo los ojos le dijo:
- Veo hombres y me parecen árboles que caminan.
Jesús volvió a poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó ya a ver con claridad y quedó sano, de suerte que de lejos veía perfectamente todas las cosas.
Después lo envió a su casa, y le ordenó:
-Ni siquiera entres en el pueblo”
Te puedes preguntar ¿Qué tiene que ver esto con mi vida?… Yo veo bien, no vivo en Jerusalén, ni siquiera conozco Betsaida. Pues mira, todos necesitamos de milagros, ¿verdad? ¿Tú necesitas un milagro? Dios tiene una manera cariñosa de realizar el milagro en nuestras vidas, sobre todo en la vida de los jóvenes.
Todo milagro tiene un proceso. Por eso te pregunto: ¿en qué fase del milagro se encuentra tu vida? ¿Principio, medio o final? Pues respondiendo a eso podrás tener un panorama más claro.
A los doce año trabajaba en una fábrica de papel así que se perfectamente cuál es su proceso. Primero es necesario plantar un árbol y esperar 7 años. Luego recién podíamos cortar los eucaliptus y los colocábamos en una olla hora durante 6 horas y obteníamos la celulosa que pasaba, después, por una máquina. Todo esto sucede para que tú puedas contar con una hoja para escribir.
El proceso tiene que ser respetado para obtener el papel, así sucede con el milagro de tu vida. Si no respetamos el proceso quedaremos tristes.
Ahora comprende la dificultad del ciego, él había sido llevado hasta Betsaida y luego Jesús lo saca afuera (vv. 23) demostrando su exclusividad para cada uno de las personas. El Señor va a realizar un milagro en tu vida de una forma muy especial y exclusiva, lo hará a través de un proceso que inicia con la experiencia de caminar junto a Él, en profunda intimidad. ¿Estás dispuesto a caminar con Cristo a pesar de que no comprendas todavía sus planes?

Toda la difícil vida del ciego, por causa de su afección en aquel tiempo, se detuvo en el momento en que supo que Aquel que realizaba milagros se encontraba en ese lugar.
Cuando teníamos que hacer una reparación, por causa de una falla, necesitábamos detener el proceso. Así sucede con nosotros, Jesús detiene el proceso para intervenir en la falla; pero su deseo de intervenir es muy respetuoso, tú tienes la última palabra. Él te pregunta: ¿Puedo ingresar a tu vida?
Tengo certeza que comprendiendo en qué fase del proceso de milagro se encuentra tu vida, podrás vivir el hoy colaborando con la intervención que Cristo quiere realizar en ella.
Recemos juntos: “Señor realiza una intervención en mi vida y hazla hoy porque no tengo otro día. Como aquel ciego no veo nada, pero confío de tu mano que me lleva a un lugar que desconozco. Y en intimidad contigo puedo reconocer que comienzo de a poco a ver a mi papá, a mi mamá… antes no veía nada y ahora estoy comenzando a ver. Comprendo que el proceso de milagro en mi vida está detenido porque necesita una intervención y la acepto; intervén Jesús.. Gracias Señor por el proceso de milagro en mi vida, porque es único y especial pues tu me amas. Amén
Prédica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay
Dunga
Misionero de la Comunidad Canción Nueva- Mentor del PHN
fuente: PORTAL CANCIÓN NUEVA EN ESPAÑOL

Somos evangelizadores de los que nos rodean


Éste Domingo fue un día muy importante, el día del Padre, en algunos países. Envíe un mensaje para mis hijas diciéndoles que pasaba este día lejos y les pedí que rezaran todo el día por mí, para que pueda predicar la Palabra. Este día en Brasil lo celebramos en el mes de agosto, eso quiere decir que este año lo festejaré dos veces. Estamos, entonces, ante un día muy especial.
Solo Dios sabe porque está aquí, seguramente tienes muchas intenciones y necesitas que Él haga muchas cosas por ti. Existe algo más allá de eso que Dios quiere hacer en ti y es lo que Él quiere hacer a través de ti.
Cuando el Señor quiso hacer algo gigantesco llamó solamente a 12 personas y así lo sigue haciendo, llama a unos pocos para grandes cosas. Varias veces en la Biblia lo vemos a Jesús rodeado de multitudes, pero cuando menor era el grupo más significativo es el pasaje bíblico; por ejemplo cuando Jesús quería rezar solo llevaba a Pedro, Santiago y Juan; solamente tres y eran un grupo de doce; lo mismo sucedió en la resurrección de la hija de Jairo, en su transfiguración y cuando sube al monte de los olivos. Comprendamos que cuando somos pocos es porque algo grande está por suceder.

"América del Sur es la esperanza, de aquí saldrá la re-evangelización del mundo"
¿Tu estas dispuesto a asumir una misión? Jesús hoy quiere poner en tus manos una misión.
Veamos lo que Dios dijo a Josué: “Después de la muerte de Moisés, Yavé habló a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés y le dijo: “Ha muerto mi servidor Moisés; así que llegó para ti la hora de atravesar el río Jordán, y todo el pueblo pasará contigo a la tierra que yo doy a los hijos de Israel. Yo les doy todos los lugares donde pongan sus pies, como se lo prometí a Moisés. El territorio de ustedes limitará al norte con el monte Líbano; al sur, con el desierto; se extenderá al oriente hasta el río grande, el Eufrates, y al occidente, hasta el Mar Grande.
Mientras vivas nadie te desistirá. Estaré contigo como lo estuve con Moisés, no te dejaré ni te abandonaré. Sé valiente y ten ánimo, porque tú entregarás a este pueblo la tierra que juré dar a sus padres. Por eso, ten ánimo y cumple fielmente toda la Ley que te dio mi servidor Moisés. No te apartes de ella de ninguna manera y tendrás éxito donde quiera que vayas” (Jos 1, 1-7).
Necesitamos ser valientes para asumir lo nuevo que Dios tiene para cada uno. Permítanme en este momento profetizar de parte de Dios y decirles que América del Sur es la esperanza del mundo. El mundo está preocupado porque no tienen agua pero cuando mira hacia América del Sur ve abundante agua; las personas no van a Misa pero en América del Sur sí; es más, en el domingo del día del padre existen personas participando de un Encuentro porque quieren escuchar la Palabra de Dios. Esta es una realidad: América del Sur es la esperanza, de aquí saldrá la re-evangelización del mundo.
Nosotros tenemos algo que el mundo no tiene: ¡tenemos a Dios! Y el mundo tiene sed de Dios, está pasando por una crisis existencial. La espiritualidad que América del sur tiene, su devoción al Corazón de Jesús y María, inclusive la forma de vivir el Bautismo en el Espíritu Santo ninguna región del mundo la tiene, la vive.
Nosotros estamos aquí porque ya fuimos evangelizados, porque tenemos sed de Él y el PHN es otra herramienta para que podamos también evangelizar.
Los estoy invitando a evangelizar Paraguay y evangelizar significa contagiar al hermano con mi fe, llevarlo a tener una experiencia de encuentro con Jesús. Este encuentro cambia la vida de todas las personas.
¿Ya tuviste un encuentro personal con Jesús o solo escuchaste hablar con él? Algunas personas cunado experimentan este encuentro lloran, ríen y otras sienten paz.
Nuestra misión es promover este encuentro personal con Cristo y ¿dónde llevaremos a cabo esta misión? ¿En la Iglesia? Sí pero también donde vives, donde trabajas, en el lugar en que estudias y en los que te diviertes; donde te encuentres podrás testimoniar que Jesucristo es el Señor de tu vida y las personas dirán: “¡Wow que persona diferente ¿Qué tiene que yo no tengo?!” Así se acercarán a nosotros para tener aquello que les falta, y eso que les hace falta es Jesús.
Debemos dar respuesta al mundo, pero debemos comenzar en nuestra familia, en nuestro barrio. ¡Tenemos que honrar la historia de evangelización católica de nuestro continente!
Esta misión comienza pequeña pero tenemos que soñar a lo grande e ir creciendo siempre. Les pido que sueñen conmigo porque la evangelización del mundo depende de esto y Dios nos escogió. Asume esta misión y di conmigo: “Yo soy una respuesta”, “Yo soy una Palabra de Dios para el mundo que sufre”, “Yo soy alimentado semanalmente por el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo, entonces soy un Cristo”.
Un día Jesús va a volver pero hasta entonces: “cada uno de nosotros es la respuesta clara de Cristo para la humanidad”. El PHN consiste en dejar de ocuparse del pecado y ocuparse de las cosas buenas de Dios; siendo valientes es posible evangelizar.
Predica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay.
Dunga
Misionero y músico de la Comunidad Canción Nueva – Mentor del PHN
fuente PORTAL ESPAÑOL CANCIÓN NUEVA

sábado, 9 de junio de 2012

NO PRETENDAMOS

No pretendamos "obligar" a Dios
a hacer lo que se nos ocurra

El relato de Marcos 1,40-45 del leproso que se acerca a Jesús
y pide ser sanado nos da cuatro actitudes muy valiosas
para enfrentar las situaciones de dificultad y de adversidad que podemos tener.


1. Necesitamos acercarnos a Jesús (40),
es necesario salir de nuestra comodidad e irlo a buscar,
abrir el corazón y encontrarlo,
saltar las barreras que la vida nos coloca y estrechar su mano.
Lejos de Él no podemos hacer nada pero cerca de El
podemos entender la razón de ser de cada una de las experiencias que estamos viviendo.


2. Adorarlo (40) el leproso se pone de rodillas
y de esta manera acepta que está frente al Señor,
ante el dueño de la vida.
No te acercas a él como te puedes acercar a cualquier otra persona.
El es el que tiene el poder para hacerte nuevo y darte la salud que tanto estás buscando.


3. Reconoces su Voluntad (40),
no pretendamos obligar a Dios a hacer lo que a nosotros se nos ocurra,
no son nuestros caprichos los que tienen que realizarse.
Nosotros abrimos el corazón y le decimos que aceptamos lo que El decida
para nosotros porque además sabemos que lo que El decida
siempre es lo mejor para nosotros.
Para ello hay que estar totalmente disponible y ser dóciles
a los que Dios quiera hacer en nosotros.


4. Declaramos su poder (40) y nos acogemos a El.
Estamos muy acostumbrados a ponerle a Dios nuestras propias limitaciones
y a creer que El no puede hacer lo que nosotros no podemos hacer,
pero eso no está bien, Dios es Dios y puede hacer lo que nosotros menos imaginamos.
Para El no hay nada imposible pero se hará su voluntad y no la nuestra.
Creo que estas 4 actitudes nos ayudan a enfrentar dificultades.
Seguro que no solucionan los problemas de manera mágica pero si nos muestra cómo comportarnos frente a ellas.
Es la actitud de un creyente que sabe que Dios lo ama y que quiere siempre lo mejor.
Estoy seguro que si actuamos así superaremos todos los problemas
y podremos ser dichosos en el Señor.


Editorial El Man esta Vivo
P. Alberto Linero Gomez, eudista

lunes, 4 de junio de 2012

Una grieta en Nuestra Jarra


Ron Rolheiser.
OMI (Trad. Julia Hinojosa)
Hay una frase de Leonard Cohen
muy citada que sugiere
que el lugar donde nos rompemos
es también el lugar donde empieza
nuestra redención:
en todo hay grietas, así es como entra la luz.
Es  verdad; una herida importante es, con frecuencia, el lugar por donde la sabiduría se cuela hacia el interior de nuestras vidas, y la debilidad, que a menudo nos domina, puede hacernos ser conscientes de nuestra necesidad de gracia.   Sin embargo, esa es sólo la mitad de la ecuación.  Los fallos, al mismo tiempo que nos hacen humildes, también pueden hacer que permanezcamos en la mediocridad y en la falta de alegría.  Juan de la Cruz nos ofrece esta imagen a través de una explicación:
Si una pequeña grieta en una jarra no se repara, el daño sera suficiente para que todo el líquido se derrame… Como consecuencia, una imperfección lleva a otra, y estas dos a muchas más.  Con dificultad vas a encontrar a una persona que siendo negligente en vencer un apetito, no tenga muchos más que nacen de la misma flaqueza e imperfección que tiene en aquel.  Dichas personas, consecuentemente, están siempre vacilantes a lo largo del camino.  Hemos sido testigos de cómo muchas personas, a quienes Dios les ha favorecido con un gran progreso en el desapego y la libertad, pierden la felicidad y la estabilidad en sus ejercicios espirituales, y terminan perdiendolo todo, sencillamente porque empezaron a condescender en algún ligero apego a la conversación y a la amistad bajo la apariencia del bien.  Todo esto sucede porque no ponen límite a su satisfacción inmediata y a su placer sensible, y se abstienen a sí mismos de Dios en soledad.  (Ascenso al Monte Carmelo, Libro I, Capitulo 11).
Aunque este pasaje fue escrito más específicamente para monjes y monjas contemplativos, y como una advertencia en contra de “un apego a la conversación y a la amistad”, lo cual nos suena raro e insano, una parte de nosotros entiende exactamente lo que está diciendo: Nuestras adicciones, nuestras infidelidades, y cualquiera de nuestras faltas, invariablemente empiezan en ese punto al que San Juan de la Cruz señala, es decir,  en una cierta satisfacción o placer inmediato, en un cierto coqueteo o juego con el fuego, el cual, aunque no es en sí pecaminoso, eventualmente nos puede llevar a un atolladero emocional y moral que nos roba la paz y la felicidad, y peor que todo esto, nos fuerza a esconder cosas, a mentir, y a ser menos sanos y transparentes.
Y aunque el fallo no sea grande, de alguna manera sirve para bloquearnos en el camino a un crecimiento más profundo y a una felicidad más auténtica.  Juan tiene un axioma el cual dice que no importa si al final un pájaro esta atado al suelo por una pesada cadena ó por un fino cordón – éste no puede volar en ninguno de los casos.  Por lo tanto, San Juan de la Cruz nos advierte con fuerza contra el estar cómodos con nuestras debilidades ó adicciones, racionalizando que éste o aquel fallo no tan grave, que nosotros somos fundamentalmente buenas personas a pesar de nuestras debilidades.  Ya sea que estemos atados por una pesada cadena ó por un délgado hilo, de cualquier manera, no podemos volar.
Si nos sentimos cómodos con  nuestras faltas, nos vamos a empobrecer de otra manera: nos va a robar nuestra verdadera felicidad.  El filósofo Francés, Leon Bloy, sugiere que en definitiva solo hay una verdadera  tristeza humana, ¡el no ser un santo! Esto puede sonar demasiado piadoso o moralizante, sin embargo, como en el citado texto de Juan de la Cruz, hay una parte de nosotros que entiende exactamente lo que Bloy esta diciendo.  Nuestras adicciones, nuestras infidelidades, y nuestros apegos poco saludables, pueden brindarnos algo de placer (aunque, muy pronto, ese placer se convierte en compulsión) y ésto nunca nos trae felicidad.  Puede haber mucho placer en nuestras vidas y sin embargo nuestros corazones estár tristes y nuestras conciencias cargadas.
La verdadera felicidad va más allá del placer, y puede co-existir con la renuncia y el dolor.  Depende más bien de la honestidad, la transparencia, y la gratitud, las señas verdaderas de la santidad.  Si somos honestos con nosotros mismos al juzgar nuestra experiencia, sabemos que esto es verdad. Si cualquiera de nosotros se pregunta a sí mismo: ¿Cuándo he sido verdaderamente más feliz en mi vida?  La respuesta honesta invariablemente va a ser: Yo se sido más feliz y he estado más en paz cuando he sido fiel, honesto, completamente transparente, cuando todos los bienes estaban sobre la mesa, y yo no tenía nada que esconder, incluso siendo imperfecto.
Nadie es perfecto, sin embargo, nunca debemos vivir cómodos con nuestras faltas y racionalizarlas porque al fin y al cabo no son tan graves ó porque las podamos mantener escondidas.  Si una pequeña grieta en nuestra jarra se queda sin reparar, el daño va a ser suficiente para causar que todo el líquido se derrame.  El resultado final no va a ser que nos convirtamos en malas personas. No. Vamos a permanecer como somos, buenos y estables en nuestra mediocridad. Sin embargo, la grandeza se nos va a escapar y vamos a cargar siempre con la tristeza adulta de no ser santos.
Ron Rolheiser. OMI
Lunes 04 de Junio del 2012
fuente. Portal Ciudad Redonda. 
Claretianos.