martes, 25 de mayo de 2021

COMPRENDIENDO LA PALABRA 250521


“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿Qué nos espera? (Mt 19,27)

Cristo no nos llama una sola vez sino muchas. A lo largo de nuestra vida, él nos sigue llamando. Nos llamó al principio en el bautismo, pero nos llama más tarde también. Tanto si obedecemos a su voz como si no lo hacemos, él nos sigue llamando por su misericordia. Si faltamos a nuestras promesas del bautismo, nos llama al arrepentimiento. Si nos esforzamos a responder a nuestra vocación, nos va llamando más y más, de gracia en gracia, de santidad en santidad, de tal modo que nos da la vida para responder a estas llamadas.

Abrahán es llamado para quitar su casa y su tierra(Gn 12,1), Pedro es llamado a dejar sus redes (Mt 4,18), Mateo a dejar su empleo (Mt 9,9), Eliseo a dejar su granja (1R 19,19) Natanael a dejar su retiro debajo de la higuera (Jn 1,47). Sin cesar, todos somos constantemente llamados, de una cosa a otra, cada vez más lejos, sin reposo, subiendo hacia el reposo eterno, siguiendo una llamada interior para estar a punto para escuchar la siguiente.

Cristo nos llama sin cesar para justificarnos sin cesar. Nos quiere santificar y glorificar constantemente. Tenemos que comprenderlo, aunque somos lentos en darnos cuenta de esta gran verdad: Cristo camino con nosotros y con su mano, con sus ojos, con su voz nos hace signos para seguirle. No nos damos cuenta de que su llamada tiene lugar en este preciso momento. Pensamos que tuvo lugar en tiempos de los apóstoles, pero, en realidad, no creemos en ella ni la esperamos de verdad para nosotros mismos.


San John Henry Newman (1801-1890)
teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
“Divin calls” vol. 8; Nº 2

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