miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Cómo sanar el resentimiento?

Lo primero que se debe hacer para sanar un corazón resentido, es un diagnóstico del problema que más nos aflige

¿Cómo podemos tratar un problema si no conocemos sus causas?Muchas veces, para llegar al diagnóstico de alguna enfermedad física, se gasta mucho tiempo, dinero, paciencia, estudio y principalmente persistencia y perseverancia, tanto del médico como del paciente.

Cómo sanar el resentimiento
Para sanar el resentimiento, el procedimiento es parecido. Lo primero que se debe hacer es evaluar los sentimientos ‘malogrados’. ¿Qué sentimientos son esos? ¿Qué tipo de daño tienen? ¿Qué está causando su pérdida? ¿de dónde provienen los sentimientos negativos? ¿desde cuando me estoy sintiendo así? ¿Recuerdo algún hecho relacionado a ese sentimiento? ¿es un sentimiento racional o irracional? ¿será que es más instintivo que racional? ¿será que estoy mirando para el problema con lentes de aumento o el problema realmente es serio y perturbador? ¿Deseo realmente la cura o prefiero mantener el sentimiento malogrado como estrategia para ataques o defensas futuras?

Esas son algunas de las preguntas que necesitamos responder para intentar formular un diagnóstico más profundo de la realidad.Y nunca podemos olvidarnos de que aquí hablamos de problemas íntimos, heridas interiores, que muchas veces no son conscientes. Pero en la medida de lo posible, es necesario diagnosticar para escoger el tratamiento adecuado, eficiente y eficaz.

corazonresentido

Otra cosa importante por hacer es parar de alimentar los sentimientos negativos. Para ser resentimiento, esos sentimientos necesitan pensamientos negativos, palabras torpes, indelicadezas, hostilidades y otras actitudes semejantes.

Considere algunas cosas simples, pero fundamentales, para curar ese mal que tanto nos incomoda: no quieras creer que siempre estás en lo correcto y que el otro está siempre equivocado. Nadie es tan perfecto o imperfecto. Entonces no es correcto que la persona siempre ceda(como si el otro nunca se equivocase). Eso provocaría otro problema serio: sentimiento de víctima que puede generar un complejo de inferioridad. Es necesario descubrir la justa medida para llegar a la concesión mutua. Esto parece ser difícil pero no es tan complicado. Basta tener criterios justos y deseosos de resolver el problema y no de complicarlo aún más.

También se necesita llegar a una jerarquía de los sentimientos. Existen cosas que se necesitan resolver con urgencia. Intenta descubrir cuales son los sentimientos más propensos a volverse resentimiento. Estos deberán ser los primeros a ser atacados por la oración y por la acción de sanación.

Si en tu grupo ya peleaste o discutiste con la mayoría de las personas, se humilde y reconoce que el problema está en ti. ¿O será que solo tu estás en lo correcto y todos los otros están equivocados? Si siempre estás discutiendo con las personas cercanas (marido, esposa, hijo, amigo, colega) por el mismo motivo repetidamente, es señal de que el resentimiento ya se instaló y que necesita ser tratado urgentemente. Esa es una herida que necesita tratamiento adecuado y eficiente.

A partir de que se  constata la herida, pasamos a aplicar sobre ella el remedio del perdón. Además del perdón y del amor incondicional, necesitamos cultivar actitudes que nos lleven a vivir sanos. Es necesario tener el coraje de ser diferente y no vivir como los paganos, con el entendimiento oscurecido y el corazón empedernido. Lee Efesios 4, 17-25.

Como el mismo texto lo sugiere, la sanación del resentimiento es un proceso largo, pero que si no se inicia nunca se concluirá. No podemos querer apurarnos pero es necesario comenzar. La única forma de percibir que estamos siendo sanados o no, es por la calidad de nuestras relaciones. En la convivencia, especialmente con aquellos que más nos provocaban, es que aprendemos a probar nuestro corazón. En la superación de los pequeños conflictos del día a día nos vamos preparando para las grandes batallas de nuestra historia.

Es fundamental percibir que una de las más lindas obras que el Espíritu Santo puede hacer en nuestra  vida tiene que ver con la sanación de nuestro corazón. Cuando nos dejamos  conducir por El, vamos poco a poco matando las obras de la resistencia en nuestra vida. Esas obras de resistencia son exactamente a las externalizaciones de un corazón resentido: enemistades, peleas, celos, superstición, odio, ambición, discordias, partidos, envidas, borracheras, orgías y otras cosas semejantes. cf. Gl 5,20

Los frutos del Espíritu, aquello que producimos cuando dejamos al Espíritu conducir nuestra vida, son exactamente todo a lo que aspiramos y lo que conseguimos producir cuando experimentamos la gracia de la sanación del resentimiento. Lo bonito es que a partir de la experiencia de la sanación, los mismos frutos que la sanación produce serán usados para sanaciones posteriores. Eso es fundamental pues nadie en el mundo está inmunizado para siempre contra el resentimiento. Cualquier nueva relación, cualquier nuevo contacto con las personas con las cuales nos relacionamos son siempre posibilidades para el resentimiento.

Fuente: Portal Canción Nueva

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