martes, 14 de abril de 2015

El combate espiritual, ¿existe?

En nuestro camino como cristianos o no cristianos, no hay duda de que pasamos por diversos combates

Nuestra vida es solo una y necesitamos vivirla bien. Quien es cristiano tal vez tenga un poco más de ventaja pues la vida del Señor es un modelo para que vivamos bien esta única vida que tenemos.

Cuando miramos la historia de Jesús, verificamos que El pasó por duras pruebas. Primeramente, aún antes de nacer, para sus padres fue difícil encontrar abrigo para El. Jesús nació en una gruta, en un pesebre. Después, Nuestro Señor creció. La Biblia no relata su adolescencia ni juventud solo muestra su vida adulta.

En la vida adulta del Señor verificamos en el Evangelio de Lucas, capítulo cuatro, que Jesús fue tentado en el desierto, en el placer, en transformar la piedra en pan. Jesús fue tentado a poseer reinos y poderes. Podemos percibir que el Hijo de Dios pasó una batalla espiritual en el desierto.

combateespiritual
Al recorrer su camino aqui en la Tierra, Jesús realizó sanaciones en varios momentos, varios y bellos sermones donde algunos querian hacerlo grande pero El pedía discreción o salía rápidamente de aquellos locales. En ese sentido, El también combatía al enemigo para no caer en el orgullo.

En nuestro camino como cristianos o no cristianos, no hay duda de que pasamos por diversos combates, por eso es necesario discernir para tomar la mejor actitud; hay realidades que son espirituales, otras son humanas y otras de finitud humana.
Por eso es muy bueno que tengamos una buena sintonia con Dios por medio de la oración. “La oración es un combate, ¿contra quien? Contra nosotros mismos y contra las embestidas del tentador (CIC § 2726). Combatimos contra nosotros mismos y contra el enemigo, por eso necesitamos contar con un acompañador espiritual y por que no decir un profesional del área de psicología para ayudar a entender y dar los pasos.

La mayoría de los que me leen son personas que frecuentan la iglesia y buscan la santidad, pero necesito decir que no basta colocar la culpa en las realidades sobrenaturales. Sí, si has enfrentado problemas difíciles para ser resueltos, busca ayuda en la medida de lo posible, use las herramientas que Dios nos dejó: la oración, el ayuno y la limosna (caridad), pero no solo la espiritualidad como también la medicina y la psicologia.

El combate espiritual existe, sin embargo hay combates que enfrentamos y que no siempre son del tipo espiritual sino psíquicos y físicos. Por ejemplo: algunas personas dicen que no logran librarse de algun vicio y buscan la confesión varias veces. No sirve solo confesar ese pecado, es hora de dialogar e intentar entender por que eso atormenta tanto. Tal vez haya sido la falta de vigilancia, pero también puede ser la imadurez.

Otro ejemplo que normalmente se tilda como dificultad espiritual es la falta de perdón. Si la persona ya se confesó, el perdón ya fue dado por Dios, ahora si en la persona quedó el recuerdo, ella necesita trabajar eso, aceptar que perdonó, perdonar y continuar la vida. ¿Como trabajar ese recuerdo malo? Dialogar con Dios en la oración es también buscar un acompañamiento para entender o si no entender, no detenerse en eso. La falta de perdón, usada en el ejemplo, muchas veces no dice solo sobre una realidad espiritual, sino también humana. Es necesario ver de lejos, reflexionar, dialogar y entender que quien más se perjudica es quien alimenta ese sentimiento malo.

Un último ejemplo es cuando la persona dice que no tiene más fuerzas para hacer las mismas actividades. Antes, ella rezaba mucho, hacía vigilias, frecuentaba al grupo y también a otros, pero hoy ya no puede. Queridos, nuestro cuerpo siente, no somos adolescentes toda la vida. No te culpes por el hecho de no poder más, pues existe una limitación natural en cada uno de nosotros. Por eso no digas solo que es un mal espiritual.

La batalla espiritual es sí una realidad. Jesús pasó por las tentaciones del enemigo, por las tentaciones y pruebas de los hombres, pero fue vencedor y en El también somos vencedores. Frente a las batallas que enfrentas, analiza y haz el discernimiento: “No lo hago por pereza o porque realmente no tengo más fuerzas fisicas?”. ¿He flojeado con las cosas de Dios? He buscado ayuda en mis dificultades o me basto solo? La mayoría de las veces, eso no funciona, es necesario buscar ayuda, pues contar con el otro también es cura contra el egoísmo.

Padre Marcio 
Comunidad Canción Nueva

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