domingo, 27 de marzo de 2016

SEPTIMA PALABRA

SÉPTIMA PALABRA
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46)

A tu amado Padre, al que por ti, ahora podemos llamar también Abbá, le entregas lo último que te queda: el espíritu. Sabes que todo está consumado, perdonaste, prometiste Paraíso, amaste a tu Madre y a tus hermanos, gritaste en nombre de los olvidados y has tenido sed de almas. En este momento, estás solo en diálogo con tu Padre, el que te resucitará, el que te glorificará. Tu último grito, grito de niño que confía en su padre, es el mismo de aquellos que agonizan, que están a las puertas de entrar en una vida nueva. Permite, Señor, que todos aquellos que están a las puertas de la muerte puedan tener el consuelo grandioso de saber que tú estás con ellos, que no están solos y así puedan acrecentar la fe en el Padre. Que nadie muera en la amargura, en el sinsabor del fracaso, que prevalezca la esperanza en una vida feliz, de una anhelada resurrección. Que a la hora de mi muerte, pueda experimentar la paz que procede de ti y que sepa que mucho de lo que hoy siembro, mañana cosecharé. Padre, en tus manso encomiendo mi espíritu, en este momento y en el día final, a tus manos yo me abandono, como lo hizo Jesús.

(Silencio orante)
V/. Porque perdonaste amando hasta el final.
R/. Seas por siempre alabado, mi Jesús Crucificado.

fuente Soy Paulino

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