sábado, 27 de enero de 2018

Aprender a discernir

“El gran reto de la vida espiritual es aprender a discernir la voz de Dios en medio de tantas otras voces y someternos a ella. Según San Ignacio de Loyola, recibimos tres tipos de voces o impulsos: la del “mal espíritu”, que nos incita a alejarnos de Dios; la de nuestras pasiones, que nos insta a satisfacer nuestros deseos; y la del “buen espíritu”, que procede de Dios... Santo es el que con su esfuerzo y la acción de la gracia se ha hecho sordo a las solicitaciones del mal y se ha liberado de sus pasiones y afectos desordenados para convertirse en una caja de resonancia que recoge y amplifica la voz de Dios. Y esta voz es la que inspira todos sus pensamientos, palabras y obras haciendo de él una viva imagen de Cristo”
P. José María Prats


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