martes, 20 de agosto de 2013

La cultura del descarte


Imagem de DestaqueLa cultura de nuestros últimos tiempos.

Cuando el Papa Francisco estuvo en Brasil, él llamó la atención sobre la "cultura de lo descartable". Confieso que esa expresión me llamó mucho la atención. Recuerdo bien el tiempo en que tuve mi primer celular, era cosa de pocas personas y, cuando se conseguía comprar uno, era motivo de conmemoración. Hoy ya existen puestos de recolección de equipos móviles de descarte.

Claro que el hecho de que la mayoría de las personas tenga un teléfono celular es algo que nos debe alegrar pues puede aproximar a las personas y contribuir a la superación de muchas dificultades. Mientras tanto nos acostumbramos a descartar cosas, corremos el riesgo de también descartar personas, siguiendo los mismos criterios que usamos con relación al celular: sirve o no sirve. Y justamente en ese sentido gira el discurso y la práctica del Santo Padre con relación a los pobres.

Cuando miramos según la perspectiva de la utilidad, ¿qué es lo que me puede ofrecer ése mendigo que esta tocando mi puerta? Nada! Muy por el contrario, él probablemente incomodará. Cuál ha sido la tendencia de nuestros tiempos actuales? Despreciar esas personas, pues ellas "no sirven". El Santo Padre, siguiendo la enseñanza católica por excelencia, que fue transmitida fuertemente por los últimos papas, especialmente el Beato Juan Pablo II y Benedicto XVI, muestra el valor de la gratuidad.

Hay, de hecho, una misteriosa felicidad en dar a quien no puede retribuir. Eso ocurre porque, en el fondo, sin percibirlo, estamos dando a quien nos dio todo: ofrecemos a Dios. Son justamente esas palabras del Evangelio: "En verdad les digo: todas las veces que hiciste esto con el más pequeño de mis hermanos, fue a mi mismo a quien lo hiciste" (cfr. Mt 25,40)

Nuestro Señor jamás condenó la propiedad privada, el derecho de poseer cosas conquistadas por nuestro trabajo o por nuestra capacidad en la vida económica, por el contrario, ella es fruto de la libertad humana, y es el propio Jesús quien exalta al que multiplica los talentos, lo que, bien comprendido también se aplica a los bienes materiales. En verdad solamente cuando tenemos la propiedad sobre alguna cosa es que podemos darla al otro. Si doy al otro lo que no es mío, eso en el fondo, es robar, como nos enseña el profesor Cézar Saldanha al hablar sobre la caridad.


Mientras tanto, nuestra propiedad contribuirá a nuestra verdadera felicidad cuando ella sea coronada por la caridad, esto es, por la virtud infundida en nuestra alma por Dios, según la cual reconocemos el "sabor" de la renuncia a lo que es nuestro para que el otro pueda tenerlo. En este punto, esta la gran singularidad del pensamiento auténticamente cristiano delante de la pobreza, mi acción inmediata no es la alteración del sistema económico, sino la Caridad Misericordiosa. Es claro que el pensamiento y la práctica cristiana exigen el empeño para que las instituciones políticas y económicas sean mas racionales y sirvan de manera adecuada a la persona humana.


Delante de aquel que nos pide un plato de comida no podemos decir: "Aguarde, mi amigo, pues estoy luchando por un mundo mejor; mañana haremos un paseo y, quien sabe, un día no precisarás mendigar!". No fue así, por lo menos, que actuó la Beata Madre Teresa de Calcuta.. ¡Por el contrario! Delante de los sufrientes, ella abrazaba la Carne de Cristo" para citar otra expresión marcante del Papa Francisco. Y ella hacía eso porque la Carne de Cristo no es descartable, es preciosa.

Lo mismo entre las cosas, todavía hay muchas que no queremos descartar, desconozco lugares donde descartar joyas, perlas preciosas; un valor infinitamente mayor impide el descarte de la persona humana.

Evandro Gussi
Nascido em Presidente Prudente (SP), formou-se em Direito pela Toledo de Presidente Prudente, é Mestre em Direito do Estado e Teoria do Direito pela Universidade Federal do Rio Grande do Sul e Doutor em Direito do Estado pela USP. É professor nas áreas de Direito, Filosofia, Política e Doutrina Social da Igreja.

FUENTE: www.cancaonova.com
Adaptación y traducción del original en português.



No hay comentarios:

Publicar un comentario