lunes, 28 de julio de 2014

Cobrar

motivaciondentroLa motivación es mejor que la cobranza   

La motivación busca el bien; la cobranza, el interés de alguien

El texto para esta semana gira alrededor de la palabra “cobrar”, y cuando voy al diccionario para ver el significado de este verbo me asusto: “Recibir dinero como pago de una deuda”. Hasta ahi ok, pero cuando continúo mi búsqueda de significados, encuentro algo que me deja pasmo: “Exigir de los demás (obligación, cumplimiento de palabra etc)”.

Pienso en cuánta energía gastamos cuando “cobramos”. Cuando traemos para nuestro interior este “cobrar” (recibir, exigir, obligar), tenemos de trabajar con un montón de expectativas que tienden a llevarnos a una multitud de frustraciones. En esta hora, tenemos que detenernos y pensar: ¿será que es correcto “cobrar”?
Creo que sería más interesante “motivar”. A veces, la cobranza viene sin motivos, sin causas justificadas, sin un destino correcto. Otras veces, empapados por una gama de sentimientos de inferioridad, inseguridad, miedo y carencia.
Mientras que cuando motivo a alguien, trabajo con “expectativas”. La motivación busca el bien; la cobranza, el interés de alguien.

¿Ya has parado para pensar cuánto la cobranza nos aprisiona? Tantas personas se cobran para tener un alto rendimiento, pero, por aprisionarse en tal situación, tienen el más bajo rendimiento. Ya vi personas cobrandose tanto para sacar 10 en un examen, por eso viven una angustia al extremo, pero acaban sacando 4, porque quedan presas a expectativas de obtener 10.

Es peor cuando colocamos esta cobranza en el otro. Exigimos, colocamos metas y hasta obligamos a la persona a corresponder con nuestro “ego”, volviéndolo prisionero de nuestros deseos. Relacionamientos así tienden más a la “explosión” que a la verdadera pasión.

La motivación busca el bien; la cobranza, el interés de alguien. Incentivar, entusiasmar no es una tarea fácil pero es posible realizarla. Todos nosotros traemos cierta dosis de cobranza de nosotros mismos. Ya nacemos así. Cuando eramos niños llorabamos para “cobrar” la leche de la mamá, el abrazo de papá, los juguetes del hermano, la cobranza está en nosotros.

Cuando aparezca el impulso de la cobranza, qué te parece escoger el camino de la motivación, del incentivo y del entusiasmo? El resultado será mil veces más satisfactorio y libre. Piensa: en vez de que cobres la visita de tu enamorado los fines de semana, por qué no lo incentivas a estar más con aquellos con quienes convives? En vez de cobrarle conversar más con tu mamá (la suegra), por qué no lo motivas a descubrir virtudes hasta entonces escondidas?

La manera como llevamos nuestra vida puede hacer de nosotros y de los otros, más leves o más pesados.
En vez de cobrar, qué tal motivar? La manera como nos colocamos en el mundo determina el lugar que ocupamos en el corazón de quien amamos.
¡Estamos juntos!

Adriano Gonçalves
Misionero Comunidad Canción Nueva
FUENTE: Portal Canción Nueva

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