sábado, 26 de julio de 2014

ELOGIOS

Como elogiar a tu hijo de forma equilibrada 

¿Cómo, cuándo y cuánto elogiar a nuestros hijos?
El secreto de la mayoría de las cosas es la forma en las que son transmitidas.
La falta o exceso de elogios puede ser perjudicial en muchas situaciones.

¿Elogiar la inteligencia o elogiar el esfuerzo de un niño?
Esa es una cuestión que ciertamente genera dudas.

Como elogiar a tu hijo de forma equilibrada 2

Cuando elogiamos la inteligencia de nuestro hijo, no damos margen, por ejemplo, a un error o a una baja calificación. Cuando elogiamos su esfuerzo, damos estímulo para que se esfuerce otras veces.

Elogios excesivos resultan vacíos y no ayudan al desarrollo saludable de los hijos, porque terminamos colaborando con un estilo casi infantil y muy vanidoso de niñez. El elogio excesivo puedo, incluso, colaborar para que el niño no acepte una corrección cuando sea necesaria. O sea, cuando se equivoque, seguramente tendrá dificultad para ser orientada en sus actitudes.

Cuando un niño es elogiado demás, se siente mejor que los demás y puede, en muchos casos, crecer con presunción y arrogancia.

Preferentemente, los elogios deben estar fundamentados en hechos, en comportamientos o en actitudes. El elogio del tipo: “¡Qué lindo que eres hijito!” o “¡Qué maravillosa niña!” están fundamentados en impresiones del adulto, pero no colaboran especialmente en alguna actitud diferencia del niño.

Pero, entonces, ¿Qué elogios pueden ayudar al niño a tener una actitud saludable? Por ejemplo: “¡Hijo, qué bueno que hayas ayudado a tu compañero en la escuela!” “¡Felicitaciones por tu esfuerzo en el estudio y por tus calificaciones!” “¡Es muy bueno que compartas tus juguetes con tu amigo! ¡Compartir es importante!” “¡Qué bueno que me hayas ayudado, me gusta cuando lo haces!”

Esos elogios están basados en cosas reales, en cosas que el niño hizo y no en impresiones vacías; contribuyen para que pueda repetir esos comportamientos positivos.

Hacerle sentir amado a un niño no es decirle todo el tiempo “Te amo”, “Qué lindo eres”, o cosas así.
La medida es importante, pero el exceso no hace bien.
Cuando un niño pasa a frecuentar otros ambientes como la escuela, la iglesia, el club, no siempre será elogiado de la misma forma y eso puede generar decepción y frustración, incluso en la fase adulta cuando tenga que lidiar con la falta de elogios y recompensas en el trabajo, lo que puede resultarle desmotivador y frustrante.

Intenta prestar atención no apenas a las cualidades, sino también a las actitudes del niño, porque son perceptibles y envuelven su acción y empeño en algo. Muchas veces el elogio está destinado a que el niño siempre se supere, que sea siempre mejor, siempre más. Ahí, nuevamente, la medida es importante y la intensidad también para que lo positivo resulte motivante.

Elaine Riberio
Psicóloga Clínica y Organizacional, colaboradora de la Comunidad Canción Nueva
Fuente Portal Canción Nueva en español

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