lunes, 28 de julio de 2014

Siempre con amor

Corregir al prójimo siempre con amor, exhorta el Papa   

Al presidir el rezo del Ángelus dominical en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, el Papa Benedicto XVI alentó a los fieles a corregir siempre con amor, invitando al prójimo que ha cometido una falta a volver al buen camino.

Ante miles de fieles llegados de distintas partes del mundo para la oración mariana, el Santo Padre explicó la centralidad de la caridad fraterna que brota de Dios Amor y recordó que esta exigencia se resume en: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Benedicto XVI dijo que el Evangelio de hoy, tomado del capítulo 18 de Mateo, “nos dice que el amor fraterno comporta también un sentido de responsabilidad recíproca, por lo que, si mi hermano comete una culpa contra mí, yo debo ser caritativo con él y, ante todo, hablarle personalmente, haciéndole presente que lo que ha dicho o hecho no es bueno”.
“Este modo de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a la ofensa sufrida, sino que es movida por el amor por el hermano”, precisó.

El Santo Padre cuestionó luego: “¿Y si el hermano no me escucha?” A la pregunta respondió con la gradualidad que presenta el mismo Jesús en el Evangelio: “primero hablarle con otras dos o tres personas, para ayudarlo mejor a darse cuenta de lo que ha hecho”.
“Si a pesar de esto, él rechaza aún la observación, es necesario decirlo a la comunidad; y si no escucha ni siquiera a la comunidad, hay que hacerle percibir la ruptura que él mismo ha provocado al separarse de la comunión de la Iglesia”, continuó.
Todo esto, continuó el Papa, “indica que hay una corresponsabilidad en el camino de la vida cristiana: cada uno, consciente de sus propios límites y defectos, está llamado a recibir la corrección fraterna y a ayudar a los demás con este servicio particular”.
El Papa Benedicto XVI recordó luego que otro fruto de la caridad fraterna es la oración en común.

“La oración personal ciertamente es importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que –aún si es muy pequeña– está unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios Uno y Trino, perfecta comunión de amor”, explicó.

Finalmente el Santo Padre alentó a “ejercitarnos tanto en la corrección fraterna, que requiere mucha humildad y sencillez de corazón, así como en la oración, para que se eleve a Dios de una comunidad verdaderamente unida en Cristo”.

En español, Benedicto XVI reiteró que “amar al hermano no sólo es acogerle en su necesidad; también, a veces, es saber decirle una palabra de corrección. Si algún hermano peca, no dejemos de amarle, invitándolo a volver al buen camino”.

“Exhorto a todos a encomendar a la Santísima Virgen María los propósitos de conformar la auténtica vida fraterna a la que el Señor nos llama. Feliz domingo”, concluyó.

Fuente: Aciprensa.com

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