viernes, 25 de julio de 2014

Músicos inspirados por el Espíritu Santo   

Si observas los salmos que hablan respecto del regreso del Señor, especialmente el Salmo 96 y 98, verás que ambos comienzan así: “Cantad al Señor un cántico nuevo” (Sal 96). El Salmo 98 comienza también: “Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas, su diestra y su brazo santo le alcanzaron la salvación. El Señor hizo notoria su salvación, manifestó su justicia frente a los ojos de los gentiles. Recordó su benignidad y su verdad con la casa de Israel, los extremos de la tierra vieron la salvación de nuestro Dios” (Salmo 9,1-3).

El Señor vendrá para gobernar la Tierra, y hasta que El vuelva, porque cada vez estamos más cerca, necesitamos cantar esa canción nueva.

Nosotros. Comunidad Canción Nueva, podríamos llamarnos “Canto Nuevo!. Podríamos, pero nos llamamos Canción Nueva, porque es más popular. Fuimos llamados para ser sal en la masa, la sal debe salar. Fuimos creados para ser fermento. Muchos otros fueron salados y salaron, pero nosotros no podemos perder la esencia, no podemos ser lights. Necesitamos salar bien, necesitamos ser un fermento fuerte para fermentar una masa enorme. El Señor no nos quiso solo para cantar una canción nueva, sino para todos los redimidos!

Músicos inspirados por el Espíritu Santo

En Apcalipsis 5,9 leemos: Y cantaban un nuevo canto diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir los sellos porque moriste y con tu sangre nos compraste para Dios, de todas las tribu, lenguas, pueblos y naciones. “Por eso necesitamos que ya, ahora, en esta tierra, cantemos un cántico nuevo. Necesitamos ser los parlantes de Dios. La música nunca es neutra, o ella viene del cielo, o viene del infierno. O nos lleva para la bendición o nos lleva para la maldición. Música neutra no existe”

No quieras quedarte en el limite entre una cosa y la otra. Entra en el canto nuevo, la canción nueva y avanza. Aléjate de la canción vieja que viene del infierno y te lleva para allí. Tal vez estés del lado de la canción vieja, de la canción del infierno, pero ella no viene del Espíritu Santo, y si del maligno. Sal lo más rápido de esa situación.

Músico, no puedes tocar en bares por las noches y en la Iglesia en los grupo de oración. Discúlpeme pero no hay forma de mesclar esos dos tipos de música. Con todo respeto a todos los que componen esas músicas, pero gran porcentaje de ellas no nos llevan para el cielo. La música sensibiliza a la persona, llega a nuestro sistema nervioso. Hasta los sordos bailan porque sienten la música en su sistema nervioso.

“El mismo Espíritu te enseñará a tocar, a cantar y a componer”, dijo Monseñor.
Música no es solo letra, sino es ritmo que toca a las personas. Hay músicas que alcanzan una parte muy importante del ser humano: la sexualidad. Músicas que hacen vibrar ciertas partes de nuestro cuerpo. Nosotros no podemos tener ritmos que sensibilicen nuestras partes débiles.

Si escuchas un canto gregoriano, algo dentro de ti va a vibrar. Hasta los salmos, en su simplicidad, vibran en nuestro interior. Ellos nos dan paz, porque son cantos nuevos. Por eso, cuando entras en un monasterio, la música resuena en tu interior.

Depende de nosotros lanzar en nuestra corriente sanguínea cosas del cielo o del infierno. La música nos puede traer a Dios y paz, pero también puede crear en nosotros rebeldía, seducción, sexualidad y corrupción.

Al músico le gusta la música, no vive sin ella. Por el amor de Dios, no escuches esos CDs de Música Popular Brasilera. Para sacar arreglos no necesitas de eso porque tienes la inspiración que viene del cielo.

Si eres músico, yo soy más músico que tú. Claro que no por gracia propia sino de Dios. Cuando era joven, yo solfear las notas, cantando, porque yo necesitaba aprender. Yo le había pedido a Dios que si la música sería útil a mi sacerdocio, que él me diese ese don. Y El me dio el don de cantar. Yo tengo una voz corta y ronca pero el Señor ya la usó mucho. Soy padre de muchos músicos y es una gran responsabilidad para mí. Por eso, escucha hoy la voz del padre.

Nosotros que sabemos de música, percibimos cuando una cantante imita la voz de otra. Pero tú no necesitas hacerlo. Consagra a Dios tu manera de tocar y tu instrumento, tu voz. El Espíritu Santo es genuino, El es auténtico y genial. No necesitas andar imitando a ningún grupo. Canta en lenguas para ser inspirado por Dios. El mismo Espíritu te irá enseñando a cantar, a tocar, y a componer.
Ya viste lo que la música clásica hace con nosotros? Ella nos armoniza, pone las cosas en el lugar, alínea todo en nosotros, hasta nuestra salud. Ya la música del infierno nos mueve y nos desalinea.

Cualquier tipo de músico, sea cantante, baterista, instrumentista, guitarrista, o quien hace las grabaciones, necesita discernimiento porque nosotros no solo servimos con la música, sino que las ministramos. No basta tener letra de Aleluya o canto de comunión a María,no sirve que la letra hable de su pureza si el timbre que le das no viene del cielo.
Además de alcanzar el sistema nervioso, toca también nuestro psíquico, nuestra alma. La música llega donde otras cosas no, sea para bien o para mal.

Pide discernimiento y humildad al Señor para que puedas administrar la música del cielo. Los músicos necesitan tener intimidad con Dios y estar sintonizados con María, con los santos y con los ángeles. Tu necesitas ser una persona de profunda oración, sintonizado con el Espíritu Santo.

Predica “Músicos inspirados por el Espíritu”,
de Monseñor Jonas Abib, 23 de Octubre del 2003
fuente: Portal Canción Nueva en español

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