lunes, 7 de julio de 2014

Somos tentados por la riqueza y por el poder

Cuántos de nosotros somos tentados por la riqueza y por el poder!
Basta ver una ropa de moda, un auto del año, un empleo con el salario más alto,
y luego somos tentados a querer aquello que nos es mostrado. Así como nosotros somos tentados por la riqueza y por el poder, el enemigo también tentó a Jesús en el desierto.

"El diablo lo condujo a lo alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra, y le dijo: "Yo te daré todo ese poder con la gloria de esos reinos, porque es a mi que le fue entregado y yo lo doy a quien quiera. Tú por lo tanto, se me adoras, todo eso será tuyo". Jesús le respondió: "Está escrito: Adoraras al Señor, tu Dios, y a Él, sólo a Él, prestarás culto" (Lucas 4,5-8)

Hoy, las personas se encuentran tristes y frustradas porque no consiguen saciar su búsqueda de riqueza y de poder. En vez de saciar su alma en dios, ellas piensan en comprar y comprar, acrecentando deudas sobre deudas. Trabajan más de lo que viven.

El fundador de la Comunidad Canción Nueva, monseñor Jonas Abib, dice en su libro "combatientes en la prueba" que Jesús también fue tentado por satanás con las riquezas de éste mundo. El enemigo, queriendo ser adorado, ofreció todo su "poder" a Cristo; pero, hoy, ele lo ofrece a los hijos de Dios, los que, muchas veces, se dejan llevar por el poder sin que perciban el peligro que corren.


El padre Jonas añade: "Todo aquel que sirve al diablo gana muchas cosas. Pero, infelizmente, con el pasar dle tiempo, el descarta esa persona con todo lo que le dio. Adorar al diablo no es solamente estar de rodillas y hacer reverencias delante de él. El enemigo no está interesado en eso. Lo que él quiere de nosotros es que sirvamos a los intereses de él, que entremos en su juego. Por eso, el se agarra a nuestra ambición, por ella es desmedida"

Cuántos hijos reclaman y exigen ante la ausencia de los padres porque estos pasan la mayor parte del tiempo en el trabajo! Y cuando están con los hijos, piensan que pueden suplir sus carencias dándoles regalos y haciendo caso a todos los "caprichos" de ellos. Mientras tanto, lo que los hijos esperan de los padres es ser oídos y amados.

Cuando me refiero al trabajo no hablo que sea errado trabajar; por el contrario, el trabajo necesita ser santificado. Pero no podemos hacer del trabajo el centro de nuestra vida. Nuestra prioridad debe ser siempre Dios, después aquellos que el Señor nos dio para cuidar.

No pensemos que teniendo el último modelo del auto, la ropa de moda, tendremos la alegría que buscamos. Nuestra alma sólo será saciado cuando nos encontremos con el amor perfecto que es Jesús.

Tal vez te estés preguntando: "Qué me falta para ser feliz? Tengo el mejor empleo, la mejor novia(o), la más bonita(o), todo lo que quiero" Pero lo que Jesús dice al joven rico, Él te lo dice a vos: "Si quieres ser perfecto, vé, vende tus bienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme! (Mateo 19,21)

Poseer bienes, ser rico, no es pecado.
Pero se vuelve pecado a partir del momento en que el egoísmo y el apego a esos bienes tomar cuenta de nuestro corazón y damos prioridad a ellos en vez de priorizar al Señor.

Monseñor Jonas también alerta a aquellos que están en el camino de Dios: "Queremos tener, poseer. Nuestra naturaleza no es mejor que la de los otros. Los que están en el camino de Dios y trabajan para Él son igualmente ambiciosos. No seamos ingenuos! La ambición existe también en nuestro corazón. No podemos dar regalías, no podemos hacer concesiones. Ella es traicionera. Si le das un dedo, ella avanza y toma la mano y el brazo. No podemos ceder ni un poco! Es necesario mortificarnos siempre, en todo. Esa es la condición para ser victoriosos; de lo contrario seremos vencidos. La regla es mortificarnos", dice monseñor Jonas.

Por Jakeline Megda D'Onofrio
Comunidade Canção Nova

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