jueves, 25 de junio de 2015

HERIDAS QUE SE DESCUIDAN

"Sabemos bien que en ninguna historia familiar faltan momentos en los cuales la intimidad de los afectos más queridos es ofendida por el comportamiento de sus miembros. Palabras y acciones ¡y omisiones! que en vez de expresar amor, lo quitan o, peor todavía, lo mortifican.Cuando estas heridas, que son todavía remediables se descuidan, empeoran: se transforman en prepotencia, hostilidad, desprecio. Y en este punto pueden transformarse en laceraciones profundas que dividen al esposo y la esposa, e inducen a buscar en otro lado comprensión, apoyo y consuelo.
Pero a menudo estos “apoyos” no piensan en el bien de la familia!"
Papa Francisco.

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