domingo, 1 de diciembre de 2019

COMPRENDIENDO LA PALABRA 011219


“El Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”

Hermanos, es justo que celebren con toda devoción la venida del Señor, tanto nos alegra su consuelo y nos asombra su condescendencia, tanto su amor arde en nosotros. Pero no piensen únicamente en la primera venida, cuando el Señor viene a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc 19,10), sino también en la otra venida, cuando volverá y nos llevará consigo. ¡Quisiera verlos sin cesar ocupados en meditar en sus corazones estas dos venidas, cuánto nos dio en la primera y cuánto nos ha prometido en la segunda! Que ustedes se reposen entre estas dos cunas (Sal 67,14) ya que son los dos brazos del Esposo entre los cuales reposaba la Esposa del Cantar de los Cantares: “Su izquierda sostiene mi cabeza y con su derecha me abraza” (2,6). (…) Hay una tercera venida del Señor entre las dos venidas que evoqué, los que la conocen se reposan con gran felicidad. La primera y la última son visibles, ésta no lo es. En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres (Ba 3,38) (…). En la última, “todos verán la salvación de Dios” (Lc 3,6; Is 40,5). (…) La intermedia, en cambio, es secreta. En ella sólo los elegidos ven al Señor en lo más íntimo de sí mismos, y ven dónde sus almas son salvadas.

San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermón 4 y 5 para Adviento 5 (Trad. sc@evangelizo.org)




En la primera venida, el Señor vino en nuestra carne y nuestra debilidad. En su venida intermedia viene en Espíritu y poder. Su última venida, será en gloria y majestad. Pero es por la fuerza de las virtudes que se llega a la gloria, como está escrito: “El rey de la gloria es el Señor de los ejércitos” (Sal 23,10) y en el mismo libro, “Para ver tu poder y tu gloria” (62,3). La venida intermedia es como una senda por la que se pasa de la primera a la última. En la primera, Cristo fue nuestra redención y en la última, aparecerá como nuestra vida. En su venida intermedia, es nuestro descanso y nuestro consuelo.

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