martes, 25 de junio de 2013

Cómo tener auto-control sobre las pasiones

Como tener autocontrol sobre las pasionesAprenda a educar sus sentimientos

Hablar de pasión, me recuerda de algo instintivo, más fuerte, que nos hace atender a impulsos y deseos, que es carnal, humano y, por supuesto, muchas veces motiva el inicio de una relación. Usamos el término “pasión” para identificar algo que nos gusta mucho: un equipo, una persona, una comida o un hábito.


La palabras pasión, del latín, “passione”, tiene como significado sufrimiento, sentimiento excesivo, un amor, algo intenso. También significa cólera, una gran pena, vicio dominador, alucinación, sufrimiento intenso y prolongado. Nos recuerda el martirio de Cristo y de los santos. Del griego, deriva de “paschein”, que se relaciona con “padecer”, y también de esta palabra deriva “phatos”, y patología, o sea, también indica emoción, sufrimiento o dolencia.
Controlar nuestros sentimientos no hace madurar en nuestras relaciones y, con eso, comprender que una relación duradera se hace a partir de pequeños gestos, de renuncias, comprensión, vivencia de alegría, pero también de tristezas.
Es importante, también, que podamos percibir aquello que nos hace perder el control de las emociones: si soy celoso, posesivo, desconfiado, agresivo, impositivo. Los celos, por ejemplo, son un arma peligrosísima en una relación.

Al iniciar una relación es normal que vivamos presos de los sentimientos y emociones, pero la pasión es urgente y está mucho más ligada a nuestros placeres inmediatos que de aquellos más duraderos.

El amor, verdaderamente, involucra renuncia, aprendizaje, superación de las adversidades. Es mucho más profundo, porque no incluye apenas aquello que es placentero, sino que traduce lo que es más intenso, permanente y que sostendrá, a largo plazo, una relación.

Ser maduro en una relación entre dos personas involucra también la libertad de elegir y ser responsable de lo que se hace, salir de aquello que es sentimiento y sentimentalismo y pasar a una actitud responsable en el amor. En este sentido, es importante que podamos determinar nuestra voluntad y dominar nuestros sentimientos para que las situaciones de la vida puedan ser administradas por nosotros, o sea, que los altos y bajos que la vida nos presente puedan ser superadas de forma adecuada.

Si el amor es fácil, entendamos que no es amor. No significa que amar sea igual a sufrir, pero depende de conquista y manutención, de cuidados como aquella planta que regamos, abonamos, podamos, damos luz y sombra, protegemos del viento.

Cuando convivimos con las diferencias, vamos más allá de la pasión, somos capaces de soportar todas las situaciones específicas que pueden llevarnos al desentendimiento o a la tal falta de persistencia que los noviazgos y matrimonios sufren.

Cualquier árbol derrumba un árbol frágil que fue plantado en terrenos arenoso y mal cuidada, ¿verdad?

Quedarse apenas rodeado de placeres y facilidades es fácil, sin compromisos, es quedarse con aquel “fuego” que se “deshace con el primer viento fuerte”.

Que podamos educar nuestros sentimientos para vivir, verdaderamente, una relación que nos lleve al crecimiento y a una vida feliz al lado de quien escogimos compartir la vida.

Elaine Ribeiro
psicología01@cancaonova.com
Psicóloga Clínica y Organizacional, colaboradora de la Comunidad Canción Nueva.
Blog: temasempsicologia.wordpress.com
Traducción: Exequiel Alvarez (@ExequielAlvarez)
FUENTE: WWW.CANCIONNUEVA.COM

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