martes, 25 de junio de 2013

Ejercitar el perdón

Ejercitar el perdónCada uno necesitar hacer su parte

Nadie tiene el poder de controlar sus sentimientos. “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, enseñaba el filósofo B. Pascal. Cada uno necesita hacer su parte, aquello que está a su alcance.

Hacer nuestra parte significa ejercitar el perdón, declararlo abiertamente y decidir no hacer el mal a quien nos hirió, pero no hay como dejar de sentir algo negativo. Nadie consigue ejercer el dominio total sobre sus sentimientos. Lo que sentimos o no sentimos no es fruto de decisiones ni de nuestra voluntad. Las emociones están fuera de nuestro control. Nuestro único poder, en esa área, es determinar lo que vamos a hacer o no con nuestros sentimientos y emociones. Soy capaz de decidirme por no golpear el rostro de quien me ofendió, pero no tengo el poder de decidir no sentir el deseo de golpearlo.
Ninguno de nosotros tiene la capacidad de decidir sentir esto o aquello a partir de determinado momento. El sentimiento no obedece a la razón. ¿Cómo cambiar un sentimiento en relación a una persona? Sin el ejercicio del perdón y la fuerza de la gracia de Dios es absolutamente imposible.

En el ejercicio del perdón, es fundamental reconocer la necesidad de pedir disculpas a quienes ofendimos. Si perdonar es un acto difícil, pedir perdón es más difícil todavía. Si perdonar exige una decisión del corazón y la voluntad, pedir perdón exige arrepentimiento. Eso es algo que necesitamos aprender con claridad y practicar con persistencia.

El verdadero arrepentimiento, conforme nos enseñó Jesús, implica un cambio de vida. El arrepentimiento va mucho más allá del remordimiento o de la vergüenza de haber sido descubierto en el error. La vergüenza es consecuencia de un miedo; arrepentirse es fruto de una decisión. Con el perdón, el arrepentimiento va mucho más allá de un deseo. Es una actitud.

En el ejercicio del perdón y del pedido de perdón,
cinco gotas son de fundamental importancia:

1. Reconocer que fuimos ofendidos y que ofendemos.
2. Tomar la decisión de perdonar y pedir perdón, a pesar de los sentimientos o deseos.
3. Expresar el perdón verbalmente o por escrito.
4. Tomar la decisión de no comentar los errores de la persona ni el hecho que provocó la ofensa.
5. Permitir que Dios cambie los sentimientos y cure las emociones negativas.


Padre Léo, scj.
Fundador de la Comunidad Bethania, Brasil.

Traducción: Exequiel Alvarez (@ExequielAlvarez)

FUENTE: WWW.CANCIONNUEVA.COM


No hay comentarios:

Publicar un comentario