jueves, 26 de junio de 2014

NOVENA A LA PRECIOSISIMA SANGRE DE CRISTO - Día 4


día cuarto
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS 
Jesús mío, varón de Dolores, acepta el homenaje
quiero tributar a vuestra PRECIOSÍSIMA SANGRE durante
esta novena, como señal de mi más sincera gratitud
por los dolores y sufrimientos que voluntariamente padeciste
en reparación de mis innumerables pecados y
como una prueba de vuestro inmenso Amor hacia mí.

Os adoro como a mi único Dios que
quiso hacerse hombre para salvarme de la muerte eterna.
Os doy gracias como a mi mejor amigo,
porque entregaste tu vida como
una prueba del mayor amor posible.
Os pido perdón por las pocas veces que
me he acordado de Ti, Varón de Dolores,
y por haber sido la causa de tus dolores
y sufrimientos con los muchos  pecados que he cometido.

Os ruego, Jesús mío, me concedas todas
las Gracias que necesito para conocerte,
amarte y servirte fielmente hasta la muerte y salvar mi alma.
Alcánzame una devoción ferviente a tu
Sagrada Pasión por la que me has redimido
y a Tú Preciosísima Sangre. Enséname a saber
unir las penas y sufrimientos de mi vida  con los tuyos.

PETICIÓN:
Por los méritos de tu PRECIOSÍSIMA SANGRE y la
intercesión de tu Madre, la Virgen de los Dolores
te pido me conceda la Gracia especial que deseo
en esta novena.
SE PIDE LA GRACIA QUE SE DESEA ALCANZAR

Con la filial confianza y abandono a tu Santa Voluntad.
Y si no es Tú Voluntad concederme lo que te pido.
Te suplico me concedas lo que consideres
más beneficioso para mi alma.

Concédeme la gracia de conocerte
amarte y sentir arrepentimiento de  haberte ofendido.
Te pido esta Gracia por Tu Preciosa Sangra.

Por aquella Sangre preciosa que baño
tu Cuerpo Sagrado y cayo gota a gota
hasta el suelo en el huerto de los Olivos.

Por aquella Sangre preciosa que fluía
de tu cuerpo Sagrado durante los azotes.

Por aquella Sangre Preciosa que
cubrió Tu Rostro Sagrado en la coronación de espinas.

Por aquella Sangre Preciosa que broto
de tus Manos y pies en el Calvario.

Por aquella Sangre Preciosa que manó
de tu Sagrado Corazón después de tu Muerte.

Por la Sangre Preciosa que todavía se ofrece
cada día sobre nuestros altares en la santa Misa.

Por la Sangre Preciosa que debemos en la Sagrada Comunión,
de la que dijiste:
" el que Come Mi Carne y Bebe Mi Sangre tiene Vida Eterna".


PREPARACIÓN
Los Santos del Apocalipsis cantan fervorosamente
“Con tu Sangre has comprado para Dios gentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal, que sirve a Dios y reina sobre la tierra”
  (Apocalipsis 5:9)

Nosotros ahora nos unimos a este clamor celestial, y en la comunión del Espíritu con todos los santos de la tierra y venerando esa Sangre Divina que nos rescató del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, rendimos culto reverente a Dios, como pueblo sacerdotal que somos.
(Col. 1: 13 y 20)

Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu sangre, ¡Te alabamos! ¡Te bendecimos! ¡Te adoramos! ¡Te damos gracias rendidas! Y te pedimos la salvación de todos los que nos hemos lavado en tu Sangre Sagrada. Amén

LEO EN LA PALABRA DE DIOS:
“El Espíritu Santo os ha constituido vigilantes,
para que apacientes la Iglesia de Dios,
que él se adquirió con su propia Sangre"
 (Hechos 20:28).

MEDITACIÓN:
Lo que dice San Pablo a los pastores de la Iglesia vale para todos nosotros, porque todos somos Iglesia por la cual Cristo derramó su Sangre. ¿Puedo desentenderme yo de la Iglesia? ¿Puedo aceptar los ataques de que es objeto? ¿Puedo ver despreciada su verdad? ¿Puedo tolerar la desobediencia a sus Pastores? ¿Puedo mirar sin horror a los que abandonan con peligro grave su salvación? ¿Puedo dejar de trabajar en una u otra obra de apostolado, tal como lo exigen mi Bautismo y  Confirmación? Si no trabajo por la Iglesia, estoy  traicionando a la Sangre con que Cristo se la adquirió...

Padrenuestro…

¡OH, Iglesia Santa y Católica, todo mi amor para ti!  Tú sabes que sólo anhelo en tu regazo sobrevivir.
                                                                                 
ORACIÓN:

 “Señor Jesucristo, hazme vivir en tu Iglesia, Esposa tuya que adquiriste con tu Sangre. Que por ella trabaje, en ella viva y en ella sobreviva. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.”

"EN SU GRAN AMOR DIOS ME HA LIBERADO
POR LA SANGRE QUE SU HIJO DERRAMÓ,
Y HA PERDONADO MIS PECADOS".
(Efesios 1:7)

¡OH DIVINO ANTÍDOTO!,
LIBÉRAME DEL VENENO DEL PECADO.
AMÉN, ALELUYA, AMÉN.

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