jueves, 25 de octubre de 2018

EL PROGRESO DE CADA DÍA

No permitas que las penas y las heridas asuman el comando de tu vida.
Avanza cada día para adquirir madurez. No dejes que los años corran y tu cabeza y tu corazón queden estacionados en el tiempo. Abraza las decepciones y las penas como oportunidades de revisión y superación de lo que ya pasó. No te quedes parado en los sufrimientos de ayer y no permitas que aquello que te hirió asuma el comando de tus afectos. 

Nadie puede hacer más mal a tu corazón que vos mismo. Los otros pueden decepcionarte o contrariar tus expectativas. Pero quien decide llevar el dolor adelante o superar las secuelas de las heridas causadas eres tú mismo. No existe superación sin decisión interior, así como no existe un nuevo camino si yo no decido andar por un nuevo camino.

Entonces soy yo quien decide cuidar de mi corazón, porque quiero vivir intensamente todos los días de mi vida. Por eso me esfuerzo para no vivir masticando los errores del pasado, las penas que me hirieron y los proyectos que no se concretizaron.

Prefiero vivir un día cada día, sabiendo que el hoy no necesita ser igual al ayer, ni el mañana igual a todos los otros días. Me permito llorar, permanecer molesto, resentido y hasta triste, porque soy un ser humano, no una máquina, pero todo eso solo por un momento.

Porque no quiero que los resentimientos sean los ingredientes que dan sabor a mi vida.

También me permito ser frágil, porque el orgullo me vuelve ciego. Quiero avanzar de tal manera que no quede parado en mis errores, ni me estacione en lo que ya hice. Recordando siempre, que no puedo sólo mirar hacia el frente y olvidarme de vivir el hoy. 
Decidí cuidar de mi corazón, por eso me esfuerzo por no vivir de las penas del pasado ni estacionado en mis errores y límites.
P. Roger Araujo
Repensando la vida. Reflexiones simples como simple debe ser la vida.
Pag. 39 - Editora Canção Nova

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