martes, 23 de octubre de 2018

EL RITMO DE MIS PASOS

EL RITMO DE MIS PASOS
Quiero ver la vida acontecer y hacerme presente en ella, no como un mero espectador, sino viviéndola de la mejor forma que pueda.
Quiero volver cada momento singular, porque tengo la convicción de que en la vida nada se repite. Lo que viví ayer puede hasta ser vivido nuevamente, con igual o diferente intensidad, pero el día de ayer fue único, jamás se repetirá. Así, mis pasos no son ni lentos, ni apresurados, y yo camino conforme al ritmo que consigo adquirir. No ando con prisa, porque ya corrí mucho, resbalé, tropecé y me machuqué, Pero no puedo detenerme, porque estoy vivo y tengo disposición y fuerza de voluntad para seguir en el camino.

Continúo en mi marcha, conforme consigo andar. Un día llegaré donde quiero llegar, mientras tanto, no me desanimo. Quien me quiera y pueda esperar, que me espere, y quien quiera seguir adelante, que marche adelante. 

Quiero disfrutar la intensidad de cada uno de mis pasos. Mirar las plantas, contemplar cada puesta del sol. Quiero oír a los pájaros cantar, apreciar la sonrisa de los niños, acompañar el llanto de los entristecidos. Quiero consolar a quien llora y decir palabras de animo a aquellos que estuvieran desolados. Quiero ver la vida acontecer y hacerme presente en ella, no como un mero espectador, sino viviéndola de la mejor forma que yo pueda.

Quiero caminar contemplando el mundo a mi alrededor, porque en muchos momentos de la vida simplemente corrí, ignorándola, dejando de valorar las pequeñas cosas que tenían gran significación. Perdí ayer la puesta del sol. No estuve por entero en lo que hice. No viví con intensidad los momentos únicos. Dejé pasar fechas significativas. No valoré personas que fueron importantes para mi y solo me di cuenta del valor de ellas cuando ya no las tenía más a mi lado.

No quiero volver el tiempo atrás, porque le tiempo no para, sigue su ruta. Quiero por otro lado, direccionar mis pasos, para que se desvíen de las piedras y de los espinos y no atropellar a aquellos que pasan por mi camino. Que mis pies puedan pisar con más intensidad cada pedazo de suelo que camine, pues nadie anda por el mismo camino dos veces. Ya aprendí que el momento en que paso por cada lugar debe ser único para mi, y con eso en mente quiero valorizar y vivir bien cada instante de mi vida.
En verdad, es necesario tener paciencia con los pasos del otro y saber que nadie precisa trampear, ignorar o menospreciar a quien no anda al mismo ritmo que uno.
P. Roger Araujo
Repensando la vida. Reflexiones simples como simple debe ser la vida.
Pag. 31 - Editora Canção Nova

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