viernes, 28 de julio de 2017

El restablecimiento del Cielo interior

El restablecimiento del Paraíso interior significa también el comienzo del restablecimiento del Paraíso en el mundo exterior.








El ascenso espiritual del individuo no es un asunto que acontece sólo en el plano subjetivo, sino que es algo que se proyecta sobre el mundo objetivo, transformándolo también. Aquel que se purifica interiormente no descubre en esto solamente los razonamientos divinos en la realidad del mundo exterior, sino que también restablece su fuerza en las personas en las que estos han sido incorporados y, después, sobre las cosas. Entre el plano subjetivo y objetivo no hay una falta de continuidad. El restablecimiento del Paraíso interior significa también el comienzo del restablecimiento del Paraíso en el mundo exterior, por la contemplación pura y su utilización con amor por los demás.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, nota 27 la Cuviosul Nichita Stithatul, Vederea Duhovnicească a raiului, în Filocalia VI, Editura Humanitas, Bucureşti, 2009, p. 360-361)
fuente: Doxología

Buen día, Espíritu Santo! 28072017

Señor y Dios de nuestras vidas,
al despertar colocamos delante de Ti nuestras necesidades y carencias,
nuestras expectativas, anhelos y deseos,
te suplicamos que de Tu generosidad seamos llenos.
Danos el maná de la solidaridad y la generosidad,
el que hace compartir teniendo tus mismos sentimientos.
Danos el vivir este día, el fin de semana que se avecina,
expectantes, alegres y esperanzados.
Asegura nuestro caminar sobre Tus pasos;
Afirma nuestras rodillas vacilantes;
Direcciona nuestro obrar,
Perfecciona en el Amor las obras que iniciamos,
Danos Tus Palabras, las que consuelan y fortalecen,
para que cuantos se crucen en nuestros senderos,
de ellas también puedan beber,
y saciarse, y llenos de vigor proclamar Tu Bondad y Tu Misericordia,
que no reconocen límites,
que no tienen ocaso.
Amén!


PORTADORES DE LUZ

Con Jesús por la mañana.
“Todo bautizado es ‘cristóforo’, es decir, portador de Cristo, como decían los antiguos Padres. Quien ha encontrado a Cristo, como la Samaritana del pozo, no puede tener para sí esta experiencia, sino que siente el deseo de compartirla, para llevar a otros a Jesús" (Papa Francisco). Hazte consciente que Jesús te habita y que por ti quiere llegar a más hermanos. ¡Saca lo mejor de ti y Jesús brillará para los demás! Sonríe y saluda cordialmente, pide con amabilidad y agradece, escucha primero y habla después. Ofrece lo que vivas por los hermanos alejados de la fe.
Con Jesús por la tarde.
“Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta” (Mt 13, 23). Esos pequeños gestos que te propones mejorar en el trato con tus hermanos son signo de tu voluntad de dejar crecer en ti el estilo de Jesús. Repite al ritmo de tu respiración: «Deseo dar fruto cada día», mientras continúas poniendo en práctica el propósito de la mañana.
Con Jesús por la noche.
Trae a las personas. Trae a la memoria a las personas que has encontrado hoy. ¿Cómo han sido esos encuentros? ¿Cómo fue tu acogida? ¿Reconoces que las personas son regalos que Dios te acerca cada día? ¿Qué has podido hacer por los demás? ¿Hay alguien que necesite una disculpa? Agradece el don de la vida en ti y en tus hermanos.

CONSAGRACIÓN total a JESÚS por María - Día 16 de 33

Segunda Parte

Tema: CONOCIMIENTO DE SI MISMO



Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado en que nos han reducido los pecados. 

Día 16º
Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad. Podrán meditar lo que he dicho sobre nuestro mal fondo y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos. Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; Ven Espíritu Santo, y recitarán todos los días el Ave, Maris Stella, y las letanías de la Santísima Virgen o del Espíritu Santo.Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras, y para ello dirán todos los días el Ave, Maris Stella y las letanías.(Tomado del Libro: Tratado de la Verdadera Devoción…., núm. 228)

De la consideración de sí mismo
No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la gracia y la discreción. Poca luz hay en nosotros, y presto la perdemos por nuestra negligencia. Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma. Muchas veces también obramos mal, y lo excusamos peor. A veces nos mueve la pasión, y pensamos que es celo.Reprendemos en los otros las cosas pequeñas, y tragamos las graves si son nuestras. Muy presto sentimos y agravamos lo que de otros sufrimos, mas no miramos cuánto enojamos a los otros. El que bien y rectamente examinare sus obras, no tendrá que juzgar gravemente las ajenas.(Tomado del Libro Imitación de Cristo, libro II, cap. 5)
Reza aquí las
ORACIONES PROPIAS DE LA SEMANA 13 a la 19
Letanías del Espíritu Santo
Letanías de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

Meditación: Mateo 13, 18-23


Cuando alguien menciona la parábola del sembrador, uno piensa en la semilla que se siembra y cae en el camino, en terreno rocoso o espinoso y también en buena tierra.

Probablemente asentimos con la cabeza indicando que entendemos la explicación del Señor: “La semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden y dan una buena cosecha.”

Estas ideas son de por sí un testimonio de la excelencia de Jesús como predicador. Pero la pregunta es: ¿Cómo podemos preparar la tierra de nuestro corazón para la Palabra de Dios? ¿Cómo podemos formar parte de los que escuchan la palabra y dan fruto abundante?

En la primera lectura de hoy tenemos una buena clave. Al entregar los Diez Mandamientos, Dios estaba invitando a cada uno a llevar una vida de santidad: No has de tener otros dioses delante del Señor; no matarás, no robarás. Estas leyes forman una línea vital que no debemos cruzar, porque si lo hacemos habremos pecado y rechazado la invitación de Dios. O bien, para usar las figuras que presenta la parábola de Jesús, podemos identificar los obstáculos que bloquean el crecimiento de la Palabra de Dios en nosotros.

Esta es la contraparte del mensaje de Jesús acerca de la importancia del buen terreno. Incluso en la tierra más fértil hay que cuidar la semilla. En efecto, es preciso arar y ablandar la tierra, desmalezar y quitar las piedras en forma regular.

Para llevar la parábola de Cristo un poco más allá, uno podría preguntarse, ¿qué herramientas puedo usar para preparar la tierra de mi corazón, y cómo puedo abonarla y enriquecerla?

Naturalmente, podemos utilizar la oración y la meditación para nutrir el corazón, pero también hay que examinarse la conciencia y arrepentirse de los pecados cometidos. De esta forma se cultiva el terreno para plantar de nuevo la semilla.

Mientras más practiquemos el arrepentimiento, más aptos seremos para recibir la Palabra de Dios y más abundante será la cosecha de su bondad en nuestra vida. No dejemos de reconocer nuestros pecados, sino más bien aceptemos el arrepentimiento como un regalo, porque nuestro Dios es tan misericordioso que, si abrimos el corazón, sin duda nos bendecirá.
“Señor mío Jesucristo, concédeme la gracia de tener un corazón propicio para que tu Palabra dé fruto al ciento por uno.”
Éxodo 20, 1-17
Salmo 19(18), 8-11

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

COMPRENDIENDO LA PALABRA 280717

San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo 
Sermón al pueblo, nº 7, 1
Recibir la Palabra en tierra buena

      Que Cristo os ayude, hermanos muy amados, a acoger siempre la lectura de la palabra de Dios con un corazón ávido y sediento. Así vuestra fiel obediencia os llenará de gozo espiritual. Mas, si vosotros queréis saborear la dulzura de las santas Escrituras y aprovecharos como es debido de los preceptos divinos, debéis sustraeros durante algunas horas a vuestras preocupaciones materiales. Volved a leer las palabras de Dios en vuestras casas, dedicaos enteramente a su misericordia. Así lograréis que se realice en vosotros eso que está escrito del hombre dichoso:   «Meditará día y noche la ley del Señor» (Sl 1, 2) y también: «Dichosos los que escrutan sus mandatos, los que le buscan con sincero corazón» (Sl 118, 2). 

      Los buenos comerciantes no buscan sacar beneficios de una sola mercancía sino de muchas. Los agricultores buscan un mayor rendimiento sembrando diversas clases de semillas. Vosotros, que buscáis beneficios espirituales, no os contentéis escuchando sólo en la iglesia los textos sagrados. Leed esos textos en vuestras casas; cuando los días son cortos, aprovechad las largas veladas. Y así podréis acumular un fermento espiritual en los graneros de vuestro corazón y dejar bien colocado el tesoro de vuestras almas, las perlas preciosas de las Escrituras.

Evangelio según San Mateo 13,18-23. 
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno". 

RESONAR DE LA PALABRA

Ciudadredonda
Queridos amigos y amigas:
De los diez mandamientos proclamados por Dios mismo en el Sinaí a la explicación que el mismo Jesús da de la parábola del sembrador. De las bases de la antigua alianza a la predicación del Reino. Es un cambio grande. Es una invitación a crecer en libertad, en fraternidad. Es un signo más de la maravillosa pedagogía de Dios que se acomoda a cada pueblo, a su situación concreta, a su/nuestra dura cerviz. Pero siempre llega también su llamada a ir más allá.
Lo mínimo, lo básico, son los mandamientos que se proclaman en el Sinaí. Será la base para la antigua alianza concertada entre Yahvé y el pueblo. Están acomodados a la mentalidad de aquel pueblo primitivo. Un ejemplo: se dice que no hay que codiciar la mujer del prójimo pero está claro que no se está pensando en un pecado de tipo sexual. Es más bien un pecado contra la propiedad. Véase cómo la mujer del prójimo está situada entre el resto de las propiedades del prójimo. No hay que codiciar la mujer del prójimo como no hay que codiciar sus bienes ni sus esclavos ni sus bueyes ni nada que sea de él. Semejante forma de ver a la mujer es algo absolutamente inaceptable en nuestra cultura. Es que el mundo cambia y, a veces, a mejor, por mucho que se empeñen los pesimistas en verlo todo siempre yendo a peor.
En la nueva alianza no se habla de mandamientos. Se habla de corazones que acogen la Palabra de Dios. Es otra dimensión, otra perspectiva absolutamente diferente. La única ley será la del amor. Dios no impone mandamientos sino que ama y comprende. La respuesta a la entrega libre y generosa de Dios que nos regala su amor es una respuesta de amor. Y cada uno la dará según su capacidad. ¿Cómo va a pedir Dios a las zarzas que den una cosecha del ciento por uno? A cada uno se le pedirá según su capacidad. Pero lo que se le pedirá será siempre amor. Y nada más que amor. Ahí está la clave que nos hace pasar de la antigua alianza a la nueva alianza sellada en Jesús.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA


jueves, 27 de julio de 2017

LLAMAS DE MISERICORDIA

Esta noche, reunidos en adoración, ustedes en sus hogares,
Nosotros desde está Capilla de Adoración
dejando atrás toda tibieza y todo cansancio
clamaremos a Jesús SER ENCENDIDOS
por esa LLAMA de AMOR VIVO que purifica e ilumina.


Buena noticia que irrumpe

Con Jesús por la mañana.
"Sólo es posible comprender la Buena Noticia, el mensaje tan urgente que Dios tiene para comunicarnos, si somos capaces de contemplar atentamente el pesebre. ¿Qué vemos en él? ¿Qué aconteció en la vida de quienes contemplaron la promesa de Dios? Para que el mensaje de la palabra hecha carne fuera comprensible, fue necesario que cada uno de ellos, dejara a Dios irrumpir en sus vidas. Sin esa manifestación, les hubiera resultado imposible comprender el significado profundo de la Buena Noticia” (Javier Rojas sj). Hoy, descubre a Dios, en las circunstancias de tu vida cotidiana y ofrécelo por la intención del Papa.
Con Jesús por la tarde.
“Dichosos en cambio los ojos de ustedes porque ven y sus oídos porque oyen” (Mt 13, 16). Mira y escucha con el corazón el modo en el que Dios te habla en lo que vives, con quienes compartes, en los lugares que conoces. Agradece su presencia en tu vida. Repite desde el corazón: “Gracias Señor, porque puedo ver y escuchar tus maravillas”, mientras continúas contemplando a Dios en tu día.
Con Jesús por la noche.
Recupera imágenes. Tómate un tiempo y mira tu día. ¿Qué imágenes recuerdas de lo vivido hoy? Apúntate algunos datos significativos de esas imágenes. ¿Por qué destacas esos detalles? ¿Qué te dicen? ¿Qué belleza descubres en esas imágenes? ¿De qué has disfrutado hoy? ¿De qué te arrepientes? Agradece a Dios y pide ayuda para empezar tu día mañana.


Buen día, Espíritu Santo! 27072017

¡Buen día, Espíritu Santo!
A Ti que nos despiertas para cantar las Glorias que te son merecidas!
¡Gloria A Tí, sea en el Cielo!
y en nosotros reine la Paz que nos trae Tu Amor!
Ven a visitarnos, dulce huésped del alma.
Realiza la obra que es necesaria: ¡conviértenos y nos convertiremos!
Para escuchar y responder, para mirar y ver,
hablar y bendecir.
¿Qué podemos hacer juntos hoy?




La oración pura no tiene límites

La oración no sólo acerca al hombre a Dios, sino que también lo une a Él y lo hace un sólo espíritu con Él.






La oración, en su ascenso, en su desarrollo, no tiene fin, porque se une al Dios que no tiene límites. Orando, el hombre obtiene gracia y una infinita sabiduría espiritual, porque se une a Dios, Quien es eterno.

La oración no sólo acerca al hombre a Dios, sino que también lo une a Él y lo hace un sólo espíritu con Él. ¡El amor a Dios y el amor al prójimo no podrían venir por otro camino a nosotros, sino por el de la oración!

Si ofendiste a alguien o alguien te ofendió, y empiezas a recordarle en tus oraciones, verás cómo desaparece inmediatamente aquel sentimiento. Con la oración se disipa la enemistad y te “ganas” al otro, llevándolo a la reconciliación, a la unidad.

(Traducido de: Arhimandrit Cleopa Ilie, Îndrumări duhovniceşti pentru vremelnicie şi veşnicie, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2004, p. 246)
fuente Doxología

CONSAGRACIÓN total a JESÚS por María - Día 15 de 33

Segunda Parte

Tema: CONOCIMIENTO DE SI MISMO


Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado en que nos han reducido los pecados. 

Día 15º
San Lucas, 13, 1-5.
En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.El respondió: «¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera».
Palabra de Dios

Necesitamos a María para morir a nosotros mismos.
Para vaciarnos de nosotros mismos es menester morir a nosotros mismos todos los días; es decir, es menester renunciar a las operaciones de las facultades de nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese, servirse de las cosas de este mundo como si no se sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos los días: Quotidie morior (1 Cor. 15,31). Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere, permanece solo y no produce fruto bueno (Jn. 12,24). Si no morimos a nosotros mismos y si nuestras devociones más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán mancillados por el amor propio y la propia voluntad, lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores sacrificios y las mejores acciones que podamos ejecutar, y a nuestra muerte nos hallaremos con las manos vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una centella del amor puro que sólo se comunica a las almas muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo en Dios.
Es menester escoger entre todas las devociones a la Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte propia, como que es la mejor y más santificante, porque ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto.
Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo en el de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.
(Tomado del Libro Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen por San Luis María Grignion de Montfort. núms. 81 y 82)
Reza aquí las
ORACIONES PROPIAS DE LA SEMANA 13 a la 19
Letanías del Espíritu Santo
Letanías de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

Meditación: Mateo 13, 10-17


“Viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.” (Mateo 13, 14)

En el Evangelio de hoy, Jesús nos explica cómo podemos llegar a tener un claro entendimiento espiritual. Lo podemos lograr teniendo el corazón siempre abierto a su Palabra y su amor. Los discípulos le preguntan por qué les hablaba en parábolas, y esto se convierte en una explicación de los que pueden “ver” “y oír” a Jesús y aquellos que no pueden hacerlo.

Por supuesto, Jesús no se refiere a la vista ni el oído físicos, sino al entendimiento, y nos habla de la capacidad de percibir su presencia y discernir su voz. Luego les aclara a sus oyentes que si no procuran “comprender con el corazón,” les resultará mucho más difícil conocer su amor.

Lo más seguro es que todos nosotros ya hemos abierto el corazón a Jesús, pero el hecho de mantenerlo abierto y consciente de él es tarea de toda la vida. Esto implica las prácticas obvias de oración, lectura de la Escritura y recepción de los sacramentos. Pero esto también implica el deseo de reconocer cuando cometemos errores y recibir las suaves correcciones del Espíritu y los avisos de la conciencia, porque un corazón abierto es un corazón humilde.

Pensemos en San Pedro como ejemplo de un corazón dócil. Una y otra vez se equivocó, como cuando trató de caminar sobre el agua pero falló; cuando propuso construir tres chozas en el Monte de la Transfiguración; cuando trató de impedir que Jesús fuera a la cruz, y más aún cuando negó tres veces que conocía a Jesús.

Pero nunca dejó que esos pasos en falso le alejaran del Señor. No, más bien, siguió aprendiendo. Continuó siguiendo a Cristo y siguió escuchando. Y mientras lo hacía, entendía más y más claramente, hasta que finalmente estuvo preparado para asumir su vocación de ser la Roca de la Iglesia.

Así pues, hermano, adquiere claridad de entendimiento, sigue el ejemplo de Pedro y continúa tratando de complacer al Señor. Puedes estar seguro de que, aun si te equivocas, Jesús te sigue sonriendo, porque sigue trabajando para enseñarte y formarte. ¡Cristo está todavía bendiciendo tus ojos, tus oídos y tu corazón!
“Amado Jesús, despierta mis sentidos, te ruego, Señor, y no sólo mis ojos y oídos, sino también mi corazón. Quiero poner atención a todas las formas como me quieres demostrar tu amor hoy.”
Éxodo 19, 1-2. 9-11. 16-20
(Salmo) Daniel 3, 52-56

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

COMPRENDIENDO LA PALABRA 270717

San Pedro Crisólogo (c. 406-450), obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia 
Sermón 147; PL 52, 594-596
«Muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros»

      Desde que Dios ha visto que el mundo estaba trastornado por el temor, ha puesto en acto su amor para llamarlo de nuevo a sí, su gracia para invitarlo, su ternura para abrazarlo. En tiempo del diluvio... llama a Noé para engendrar un mundo nuevo, lo alienta con dulces palabras, pone en él su familiar confianza, le instruye con bondad sobre el presente y con su gracia le consuela sobre el porvenir... Le ayuda en su trabajo y encierra en el arca lo que había de ser germen del mundo entero a fin de que el amor a su alianza alejara de él el temor...

      Después Dios llama a Abraham de entre las naciones, engrandece su nombre y le hace padre de los creyentes. Le acompaña en su camino, le protege en país extraño, le colma de riquezas, le honra con victorias, le asegura con promesas, le arranca de las injusticias, le consuela en su hospitalidad y le maravilla con un nacimiento inesperado a fin de atraerle por la gran dulzura del amor divino; así le enseña a... adorar a Dios amándolo y ya no más temblando.

      Más tarde, a través de sueños, Dios consuela a Jacob en su huída. Al regresar le provoca al combate y, durante la lucha, le estrecha entre sus brazos a fin de que ame al padre de los combates y ya no le tema más. Después llama a Moisés y le habla con amor de padre para invitarle a liberar a su pueblo.

      En todos estos acontecimientos, la llama de la caridad divina ha abrasado el corazón de los hombres..., y estos, con el alma herida, han comenzado a desear ver a Dios con sus ojos de carne... El amor no se conforma con no ver al que ama. ¿No es cierto que todos los santos han considerado como cosa sin importancia todo lo que podían obtener a no ser el ver a Dios?... Que nadie, pues, piense que Dios se ha equivocado viniendo a los hombres a través de un hombre. Se ha encarnado entre nosotros para ser visto por nosotros.

Evangelio según San Mateo 13,10-17. 
En aquel tiempo, los discípulos se acercaron y le dijeron: "¿Por qué les hablas por medio de parábolas?". El les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron." 

RESONAR DE LA PALABRA

Ciudadredonda
Queridos amigos y amigas:
Quienes han visto el Monte Sinaí dicen que es un monte abrasado, que “habla” de distintas maneras según la luz del día.
Es el escenario impresionante en el que se sitúa el relato del Éxodo. Es la manifestación de la gloria de Dios en forma de fuego. El texto dice que subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. Mientras Moisés hablaba, Dios le respondía con el trueno. Fuego, humo, trueno. ¡La escenografía es de película en cinemascope!
Esta impresionante manifestación de Dios contrasta con la que aparece en el libro primero de los Reyes, capítulo 19, cuando Elías lo encuentra, no en el viento impetuoso o en el terremoto, sino en la brisa suave.
Ambos registros son parábolas de Dios para acercarnos a su misterio: impresionante unas veces; seductor otras. Dios es, como les gusta decir a los expertos en religión, un misterio “tremendo” y “fascinante” a un tiempo.
Porque es tremendo experimentamos el sobrecogimiento que produce su fuerza.
Porque es fascinante nos sentimos delicadamente atrapados y seducidos, como quien cae en los lazos del amor.
Estas historias bíblicas son parábolas para entender las experiencias de fuerza y de fascinación a través de las cuales se nos sigue manifestando hoy el Señor. Como Jesús nos dice en el evangelio, se nos habla en parábolas porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

miércoles, 26 de julio de 2017

¡SAL AFUERA!

Con Jesús por la mañana.
"El cristiano está siempre dispuesto a anunciar el Evangelio, porque no puede guardar para sí mismo el gozo de conocer a Cristo" (San Francisco de Asís). Vivir la fe en Jesús es siempre “salida” al encuentro con los demás. ¡Cuántas veces estás encerrado en tus pensamientos, tus problemas, tus “cosas” que te agotan la vida, mientras a tu alrededor la vida crece sin que tú le prestes atención! Abandona tus encierros. Llama a un amigo, a un familiar, e interésate por la marcha de su vida. Ofrece tu día por la intención del Papa.
Con Jesús por la tarde.
“Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla” (Mt 13, 1-2). Jesús sale al encuentro y decide subir a una barca para ser escuchado mejor por el efecto transmisor del agua. Disponible para los demás, es la misión. ¿Qué te dice a ti la actitud de Jesús? Apunta lo que descubras y recuerda el propósito de la mañana.
Con Jesús por la noche.
Rememora palabras. Recuerda las conversaciones que hoy mantuviste. ¿Qué palabras o frases te resuenan y por qué te resuenan? ¿Cuáles te han dejado en paz y cuáles no? Apunta la diferencia en cada una y haz un propósito para crecer en adelante. Agradece el día.

Buen día, Espíritu Santo! 26072017

Señor y Padre Dios,
danos Tu Bendición hoy,
Te alabamos y te bendecimos,
te agradecemos los regalos de tu amor:
la salud, el sonreír, el respirar, el amar, el expresar ternura.
Gracias porque diariamente nos enseñas Tu camino,
Nos instruyes, y llenas con Tu Paz nuestros días.
¡Bendícenos al amanecer!
Bendice nuestra jornada.
Queremos pedirte que te glorifiques en nosotros,
que nos llenes de Tu gozo,
que nos levantes si estamos caídos,
que nos des alegría si estamos tristes,
salud si estamos enfermos.
En especial a esas personas que se confían a través de la
Red de Intercesión...
por los que están atravesando situaciones apremiantes,
dolorosas, y se sienten abandonados y rechazados.
Y Bendícenos a todos, con Tu Amor Grande y Misericordioso,
Amén.


¡La paz es cuatro veces más importante que tener la razón!

«Quien se acusa a sí mismo, siendo inocente, y perdona a su semejante, es un verdadero hijo de Cristo. Y aquel que no acusa a nadie, ni tampoco se acusa a sí mismo, hijo de Adán es. Pero el que es injusto con los demás y pide intereses, o miente, es un hijo del demonio».






«Si sucediera entre tú y otro que empiecen a discutir y a ofenderse, no lo enardezcas, contradiciéndolo e instándolo a repetir sus palabras. Porque volverá y te dirá: “¡Sostengo mi palabra! ¿Y qué?”, avivando el fuego de la riña. Mejor calla y haz que vuelva la paz, porque ésta es cuatro veces más grande que la justicia.» (San Juan Climaco - Filocalia nr. 9).

Dice un anciano: «Quien se acusa a sí mismo, siendo inocente, y perdona a su semejante, es un verdadero hijo de Cristo. Y aquel que no acusa a nadie, ni tampoco se acusa a sí mismo, hijo de Adán es. Pero el que es injusto con los demás y pide intereses, o miente, es un hijo del demonio». Debes calentar tu corazón, tan frío por el odio, la impaciencia y la ira, aprendiendo a ser paciente con tu hermano, para que puedas seguir siendo un hombre de Dios. Porque un hombre de Dios perdona y ora para que se extinga el fuego de la ira. Aún te quedan muchas tentaciones por arder con el fuego de la Gracia del Espíritu Santo, para seguir siendo un hombre de amor y paz.

(Traducido de: Ne vorbește Părintele Arsenie, ed. a 2-a, vol. 1, Editura Mănăstirea Sihăstria, 2010, pp. 52-53
fuente: Doxología

¡Si supiste pecar, aprende a redimirte!

No creas que sólo los monjes necesitan ayunar, orar y esforzarse.






Cuando haces tus oraciones de la noche, lees: «... y líbranos de los males hábitos» (en la “Oración al Espíritu Santo”). Si te has acostumbrado a comer o a beber más de lo debido, a mimar con tu mente pensamientos y deseos de desenfreno, a amar el dinero, a descuidar tu oración, a envidiar, a enfadarte por cualquier cosa o a lamentarte por las cargas de la vida o por las enfermedades y los fracasos, acostúmbrate también a matar todo esto por medio del ayuno, la oración y el sacrificio personal, de acuerdo a tus propias capacidades. No creas que sólo los monjes necesitan ayunar, orar y esforzarse. No, se trata de requerimientos comunes a todos los cristianos de todos los pueblos. Si supiste cómo pecar, aprende también a corregirte y purificarte, para hacerte hijo de la Luz.

(Traducido de: Sfântul Ioan de Kronstadt, Spicul viu. Gânduri despre calea mântuitoare, traducere din limba rusă de Adrian Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, București, 2009, p. 91)
fuente Doxología

El amor al prójimo debe prevalecer siempre

Padre, ¿debemos despertar al hermano que ha empezado a dormitar durante la vigilia?


Los ancianos monjes vinieron a buscar al padre, y le consultaron:

—Si hay alguno o algunos hermanos dormitando en la iglesia, ¿debemos despertarlos para que estén atentos a las vigilias?

Y aquel les respondió:
—Yo, si veo que hay algún hermano que, por el cansancio, ha empezado a dormitar en la iglesia, lo que hago es recostar su cabeza sobre mis rodillas.

(Traducido de: Patericul, ediția a IV-a, revizuită, Editura Reîntregirea, Alba-Iulia, 2004, p. 192)
fuente Doxología

¡Perdona, no reprendas!

Si vemos a algún hermano pecando, ¿debemos reprenderlo?


Le preguntaron una vez al anciano sacerdote:
—Si vemos a algún hermano pecando, ¿debemos reprenderlo?

Y respondió el anciano:
—Si realmente necesito pasar por ese lugar, y lo veo pecando, paso junto a él y no lo reprendo. En verdad, está escrito que hay que dar testimonio de lo que vean nuestros ojos (Proverbios 25, 7). Pero yo les recomiendo que, aunque puedan “tocar” la falta de su hermano con sus propias manos, no le acusen... porque hubo un monje que sufrió un gran bochorno por esta razón. Creyendo ver a un hermano pecando con una mujer, corrió hacia aquel lugar y empezó a darle puntapiés y a amonestarle entre gritos... para luego darse cuenta, lleno de vergüenza, que lo que estaba golpeando eran dos sacos de trigo. Por eso, aunque les parezca que hasta pueden “tocar” la falta de su hermano, ¡no lo reprendan!

(Traducido de: Patericul, ediția a IV-a, revizuită., Editura Reîntregirea, Alba-Iulia, 2004, p. 196)
fuente Doxología

CONSAGRACIÓN total a JESÚS por María - Día 14 de 33

Segunda Parte

Tema: CONOCIMIENTO DE SI MISMO

Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado en que nos han reducido los pecados. 

Día 14º
De la obediencia del súbdito humilde a ejemplo de Jesucristo
Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias, pierde las comunes. El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.
Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta. Porque tanto más presto se vence el enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.
No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu. Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.
Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros. Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?
Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con mi humildad. Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra y lodo, a humillarte y postrarte a los pies de todos. Aprende a quebrantar tus inclinaciones, y rendirte a toda sujeción.
(Tomado del Libro: Imitación de Cristo Libro III, cap. 13)
Reza aquí las
ORACIONES PROPIAS DE LA SEMANA 13 a la 19
Letanías del Espíritu Santo
Letanías de Nuestra Señora
Ave, Maris Stella

Meditación: Mateo 13, 1-9


San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen María

En la parábola del sembrador vemos que la semilla de la Palabra de Dios viene cargada de potencialidad, y que Jesús ha venido a sembrarla a manos llenas en los surcos de la historia y en los recovecos de cada corazón.

La magnanimidad de Dios nos sorprende, pero es precisamente esta constante generosidad lo que el Señor quiere enseñarnos, para que también la adoptemos como norma de vida. Jesús envía a sus discípulos a sembrar la semilla, es decir, llevar el anuncio del Reino de Dios en el lugar donde vivan y trabajen.

No resulta fácil: por lo general, procedemos a evaluar el terreno que nos rodea, es decir, a quien vale la pena hablarle del Señor y de la fe. El Señor nos indica el camino de la gratuidad: la vida que hemos recibido debemos comunicarla a los otros, a todos, aunque sólo sea a través de una sonrisa siempre acogedora.

No debemos tener miedo al fracaso de nuestro apostolado, ni a la escasa fecundidad de nuestro testimonio. No nos corresponde a nosotros sopesar los resultados.

Las cifras de la parábola son fantásticas. Una buena cosecha en Palestina, en tiempo de Jesús, no era de más del 10 por uno, y el Señor habla de 30, 60 o hasta 100 por uno, poniendo de relieve la gran cosecha que se logra y que supera todo cálculo previsible. Lo mismo ocurre con las semillas del Evangelio. Sus comienzos son humildes, pero, por tratarse de una semilla divina, se logra una gran cosecha.

La semilla del Evangelio tiene una gran vitalidad y siempre encuentra algún terreno que sea fecundo. Esto inspira una gran confianza para los que deseamos salir a sembrar.

De modo que, junto con preparar el terreno propio, mediante el examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión de las faltas y pecados, los fieles tenemos la misión de ir sembrando la semilla. Lo hacemos de palabra, cuando damos testimonio de lo que el Señor ha hecho en nuestra propia vida, y de obra, cuando ayudamos a algún necesitado, visitamos a algún enfermo, damos limosna y enseñamos al que nunca ha escuchado el Evangelio de Jesucristo o nunca ha sido catequizado.
“Amado Jesús, siembra la semilla de tu palabra en mi corazón cada día más, Señor, y enséñame a sembrar la semilla de tu Palabra en abundancia y con generosidad.”
Éxodo 16, 1-5. 9-15
Salmo 78(77), 18-19. 23-28

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

EL QUE TENGA OIDOS, QUE OIGA

San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia 
Homilía sobre Lázaro, 2
«¡El que tenga oídos, que oiga!»

      Un sembrador se fue a echar la semilla y una parte cayó al borde del camino, pero vinieron las aves y se la comieron, otra parte cayó en tierra buena. Tres partes se perdieron, una sola fructificó. Pero el sembrador no cesó de cultivar el campo. Le basta que una parte se conserve para no dejar su trabajo. En este momento es imposible que el grano que yo echo en  medio de un auditorio tan numeroso deje de germinar. Si no todos escuchan, una tercera parte sí que escucha. Si no es una tercera parte será una décima. Si incluso no llega a una décima parte, si hay uno sólo que escucha en esta asamblea numerosa, no dejaré de hablar.

      No es pequeña cosa la salvación de una sola oveja. El Buen Pastor dejó las noventa y nueve para correr tras la oveja descarriada. (Lc 15,4) No podría despreciar a ninguna. Incluso si no hubiera más que uno que escucha, siempre sería un ser humano, un ser tan querido por Dios. Aunque fuera un esclavo, no lo despreciaría, porque busco el valor personal y no la condición social, busco al hombre. Aunque no hubiera más que uno, siempre sería el hombre, aquel por quien fueron creados el sol, el aire, los manantiales y el mar, enviados los profetas, dada la Ley. Por el ser humano, el Hijo único de Dios se hizo hombre. Mi Señor se inmoló, su sangre ha sido derramada por el hombre y yo ¿sería capaz de menospreciar a quien fuera?...

      No, no dejaré de sembrar la palabra aunque nadie escuchara. Soy médico, ofrezco mis remedios. Tengo que enseñar, tengo que instruir porque está escrito: «Te he constituido centinela de Israel.» (Ez 3,17)

Evangelio según San Mateo 13,1-9. 
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: "El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!". 



RESONAR DE LA PALABRA

Ciudadredonda
Queridos amigos y amigas:
Nuestra tarea, es el ser signos de Reino, hoy sabemos que no es fácil. Nuestra sociedad secular nos cuestiona, eso lo sabemos, pero también sabemos que la alianza no se rompe, que la promesa sigue viva, y puesta la confianza en Dios, todo llega, todo se cumple.
“Cayó en tierra buena y dió grano”; cuantas veces hemos escuchado esta parábola que Mateo pone en labios de Jesús, la parábola del sembrador. Esta es una parábola que a lo largo de tres días la iglesia nos propone meditar, por eso, hoy sólo nos quedaremos con las primeras palabras del Evangelio, “Jesús salió de casa”, la misma propuesta que a Jeremías, la misma respuesta que el profeta.
El Evangelio, el mensaje del Reino es palabra viva, dinámica y eficaz, que tiene que salir al encuentro, a los caminos. Jesús salió al encuentro de los hombres y de las mujeres que vivían como ovejas sin pastor, de hombres y mujeres que saben o intuyen de una semilla que les habita pero que a veces no saben, no entienden o no pueden hacerla crecen, y ahí esta Jesús explicando como hacerla germinar.
“Acudió tanta gente que no cabían en el lugar y se quedaron de pie”, ¿cómo se dispone nuestro corazón para escuchar esas palabras de vida? ¿nos vivimos en la necesidad de salir y buscar? ¿salimos al encuentro de quien nos busca? ¿es nuestro corazón tierra fértil que acoge y recoge lo que se nos regala? ¿somos hospitalidad de la Palabra que se desparrama sin condiciones?

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

martes, 25 de julio de 2017

CONFIAR EN LA ACCIÓN DE DIOS

23 de julio de 2017
“Que la Virgen María nos ayude a comprender en la realidad que nos rodea no sólo la suciedad del mal, sino también el bien y lo bello, para desenmascarar la obra de Satanás y, sobre todo, para confiar en la acción de Dios que fecunda la historia”.

Fue el deseo que expresó el Papa Francisco antes de rezar el Ángelus del XVI domingo del tiempo ordinario con miles de fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro para escuchar su comentario al Evangelio, rezar por sus intenciones de Pastor de la Iglesia Universal y recibir su bendición apostólica.

Refiriéndose a las tres parábolas con las que Jesús habla del Reino de los cielos, en esta ocasión, el Obispo de Roma se detuvo a considerar la primera, que se refiere al grano bueno y a la cizaña, que ilustra el problema del mal en el mundo y pone de manifiesto la paciencia de Dios.

El Papa Bergoglio explicó que con esta imagen Jesús quiere decirnos que en este mundo el bien y el mal están entrelazados a tal punto que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. De ahí que haya afirmado que sólo Dios puede hacerlo. A la vez que recordó que la situación actual, con sus ambigüedades y su carácter heterogéneo es el ámbito de la libertad de los cristianos, en que se pone en práctica el ciertamente difícil ejercicio del discernimiento.

De manera que, como explicó Francisco, se trata de unir, con gran confianza en Dios y en su providencia, dos actitudes aparentemente contradictorias, a saber: la decisión y la paciencia. Hacia el final de su reflexión, el Santo Padre dijo que “mirar siempre y sólo el mal que está fuera de nosotros, significa que no queremos reconocer el pecado que también está en nosotros".

Después de la oración mariana del Ángelus el Obispo de Roma manifestó la preocupación con la que sigue las graves tensiones y la violencia desatadas en estos días en Jerusalén. Por esta razón hizo un apremiante llamamiento a la moderación y al diálogo, a la vez que invitó a unirse a su oración, a fin de que el Señor inspire en todos propósitos de reconciliación y de paz. 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La página evangélica de hoy propone tres parábolas con las cuales Jesús habla a la multitud del Reino de Dios. Me detengo en la primera: aquella de la buena semilla y de la cizaña, que ilustra el problema del mal en el mundo y pone en evidencia la paciencia de Dios (Cfr. Mt 13,24-30.36-43). ¡Cuánta paciencia tiene Dios! También cada uno de nosotros puede decir esto: “¡Cuanta paciencia tiene Dios conmigo!”. La narración se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. De una parte el dueño del campo que representa a Dios y siembra la buena semilla; de otra parte el enemigo que representa a Satanás y siembra la mala hierba.

Con el pasar del tiempo, en medio del trigo crece también la cizaña, y ante este hecho el dueño y sus siervos tienen actitudes diversas. Los siervos quisieran intervenir arrancando la cizaña; pero el dueño, que está preocupado sobre todo por la salvación del trigo, se opone diciendo: «No, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo» (v. 29). Con esta imagen, Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están tan entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar del todo el mal. Sólo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final. Con sus ambigüedades y su carácter complejo, la situación presente es el campo de la libertad, el campo de la libertad de los cristianos, en el cual se realiza el difícil ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal.

En este campo, se trata pues de unir, con gran confianza en Dios en su providencia, dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia. La decisión es aquella de querer ser la semilla buena, todos lo queremos, con todas sus fuerzas, y entonces tomar distancia del maligno y de sus seducciones. La paciencia significa preferir una Iglesia que es levadura en la masa, que no teme ensuciarse las manos lavando la ropa de sus hijos, más bien que una Iglesia de “puros”, que pretende juzgar antes del tiempo quién está en el Reino de Dios y quién no.

El Señor, que es la Sabiduría encarnada, hoy nos ayuda a comprender que el bien y el mal no se pueden identificar con territorios definidos o determinados grupos humanos: “Estos son buenos, estos son malos”. Él nos dice que la línea de confín entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada persona, pasa por el corazón de cada uno de nosotros, es decir, somos todos pecadores. Me dan ganas de preguntarles: “Quién no es pecador levante la mano”. ¡Ninguno! Porque todos los somos, somos todos pecadores. Jesucristo, con su muerte en la cruz y su resurrección, nos ha liberado de la esclavitud del pecado y nos da la gracia de caminar en una vida nueva; pero con el Bautismo nos ha dado también la Confesión, porque tenemos siempre la necesidad de ser perdonados de nuestros pecados. Mirar siempre y solamente el mal que esta fuera de nosotros, significa no querer reconocer el pecado que también está en nosotros.

Y entonces Jesús nos enseña un modo diverso de mirar el campo del mundo, de observar la realidad. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios – que no son nuestros tiempos – y también la “mirada” de Dios: gracias al influjo benéfico de una impaciente espera, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un producto bueno. Es la realidad de la conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza!

Nos ayude la Virgen María a tomar de la realidad que nos circunda no solamente la suciedad y el mal, sino también el bien y lo bello; a desenmascarar las obras de Satanás, pero sobre todo a confiar en la acción de Dios que fecunda la historia.

Francisco 
Domingo 23 de Julio de 2017

MiniSERMÓN de Francisco

«Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están tan entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar del todo el mal. Sólo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final… El Señor, que es la Sabiduría encarnada, hoy nos ayuda a comprender que el bien y el mal no se pueden identificar con territorios definidos o determinados grupos humanos: “Estos son buenos, estos son malos”. Él nos dice que la línea de confín entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada persona, pasa por el corazón de cada uno de nosotros, es decir, somos todos pecadores»

Francisco
Ángelus 23.07.2017
viñeta Leonan Faro


La contrición nos refresca la memoria

El arrepentimiento es una lucha que nos lleva a conocer los más pequeños detalles de nuestra impureza interior.






Hallándonos en un estado de persistente contrición del alma, aparece en la mente el recuerdo de los pecados más sutiles y de los pensamientos impuros, esos que parecían olvidados. El manto que cubre a nuestra sumaria conciencia de cada día y al pasado acumulado en nuestro interior, se vuelve, así, cada vez más transparente y somos capaces de ver claramente todos los vestigios de suciedad que se han ido juntando con el tiempo. Es bueno advertir, además, que en los momentos de arrepentimiento pueden aparecer más pensamientos, talvez sutiles, de pecado: de orgullo, de alborozo por arrepentirnos, de apego a algo de este mundo, de debilitamiento del recuerdo de Dios. El arrepentimiento es una lucha que nos lleva a conocer los más pequeños detalles de nuestra impureza interior y a adquirir una gran fuerza de introspección, sostenida por el temor al Juicio de Dios y el amor a Dios.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, nota 338 la Calist și Ignatie Xanthopol, Cele 100 de capete, în Filocalia VIII, Editura Humanitas, Bucureşti, 2002, p. 170)
fuente: Doxologia 

La desidia y el estrés

El Señor condena la angustia (por lo terrenal), pero no recomienda la inactividad.






El trabajo por amor a Dios y a los demás produce en el alma un estado de descuido terrenal y lleva a la plenitud eterna, mientras que la acción egoísta del cuerpo solamente lleva a la perdición. En consecuencia, el Señor condena la angustia (por lo terrenal), pero no recomienda la inactividad. Aún más, Él condena la pereza, sobre todo esa que viene acompañada de la ansiedad (por lo terrenal). De esto resulta que, aunque no debemos considerar eternas las cosas del mundo, sí que debemos considerar que la actividad del alma vinculada a ellas, por amor a Dios y a los demás, es un medio para que el alma avance y crezca, con tal de obtener la felicidad eterna que es su propósito. Entonces, también la oración es una actividad.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, nota 68 la Sfântul Simeon Noul Teolog, Cele 225 de capete teologice și practice, în Filocalia VI, Editura Humanitas, Bucureşti, 2009, p. 40)
fuente: Doxología

Dios es el alma de nuestras virtudes

Las virtudes representan los niveles de nuestra unión con Dios






La implantación de las virtudes en el alma no puede materializarse con el propio esfuerzo, sino solamente por medio de la Gracia, que es la poderosa acción de Dios devenida en la nuestra. Las virtudes, como apertura y relación perseverante del alma con Dios, no pueden enraizarse en nosotros si Dios mismo no se abre a nosotros en una comunicación de amor y fuerzas. En las virtudes, el Espíritu de Dios trabaja en nuestro sujeto como si se tratara de un sujeto único. Por este motivo, las virtudes representan los niveles de nuestra unión con Dios como un Sujeto amoroso. Tal es la razón por la cual el Espíritu de Dios es el alma de nuestras virtudes.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, nota 172 la Sfântul Grigorie Sinaitul, Capete după acrostih, în Filocalia VII, Editura Humanitas, Bucureşti, 2007, p. 113)
fuente: Doxología