martes, 27 de mayo de 2014

Mi trabajo es... ¡RESCATAR!

Mi trabajo es rescatar millones de jóvenes para Dios   

Mi campo de trabajo es rescatar millones de jóvenes para Dios. El enemigo no va a alcanzar la victoria pues el Señor ya lo derrotó. Pero satanás quiere tener derrotados junto con él. Tú puedes ver,  quien perdió un juego, quiere que los otros pierdan con él. Así es el enemigo, ¡él es sucio!. Nos quiere ofrecer cosas agradables, que atraen a nuestra sexualidad, a nuestra carne, vanidad, como buen vendedor, sabe que su artículo no sirve para nada, pero lo quiere vender. No podemos ser más inocentes con el enemigo.
Tal vez pienses:” Todo el mundo lo hace, todo el mundo quiere”. Si el enemigo está haciendo a los otros “tontos”. Nosotros no podemos actuar como derrotados y permitir que él haga lo mismo con nosotros, pero mira toda su cólera  para que vivamos una sexualidad activa en la juventud y en la adolescencia. Esto no es para nuestro bien. El nos quiere destruir desde jóvenes.

padredentro
¡Cuántos jóvenes en la calle comienzan a enseñarse unos a los otros la malicia de la sexualidad! siendo la sexualidad algo tan lindo! La sexualidad femenina nos concibe y engendra en Dios. Hablando de la sexualidad masculina, el enemigo lamentablemente, nos enseñó mentiras, y nosotros nos quedamos con vergüenza de Dios, así como Adán y Eva.

¡Cuántos chicos sabían que sus actitudes estaban mal, pero ya tenían su sensibilidad agudizada y se entregaron al pecado!. Con eso, se alejaron de Dios, dejaron de comulgar, de ir a Misa y por verguenza no tuvieron más ganas de hablar con El. Lo que sucede con los chicos también sucede con las chicas. Cuando llega la adolescencia, la cosa empeora. Cuántas chicas ya estropearon su vida, sus sentimientos y sus cuerpos, marcadas en la infancia y en la adolescencia.

Tuve la gracia de ir a Asis, ciudad donde vivió San Francisco y Santa Clara. Jesús dijo a San Francisco en aquella época: “Francisco, anda y reconstruye mi Iglesia”. Y el Señor me dice hoy: “Jonas, anda y reconstruye mi casa que está en ruinas”. Pude entender aquello que en el primer momento, Francisco no había entendido; la casa somos nosotros, tu y yo. Si yo, hasta ahora, gasté mi vida, mi juventud como una vela, la gasté por ustedes! Y quiero gastarla aún más por la juventud.

¡Esos jóvenes necesitan ser rescatados!
jonasdentorMi campo de trabajo es rescatar a millones de jóvenes para Dios. Estoy gritando como mi padre Don Bosco: “Dadme almas y quédense con el resto”. Domingo Savio vió aquella frase en el cuadro, en latín y no entendió; entonces, pidió a Don Bosco que se lo tradujese. Domingo Savio vió que se trataba de “algo de almas” y dijo: “Soy el primero. Como el sastre que trabaja en las telas, yo quiero ser el primero. Estoy en sus manos, como una tela, y el Señor es el Sastre”.
Dios habló a mi corazón y ahora, tengo una tremenda responsabilidad de rescatar a los jóvenes para Dios. Yo no sé cuantos voy a conseguir para el Señor, no sé a cuantos lograré hacer santos como San Francisco y Santa Clara. Pero sé que tengo un gran campo de millones de jóvenes. Y no puedo descansar,yo necesito remangarme la camisa. Sé que no estoy solo. Hablando contigo, se que el Señor toca tu corazón para que tu también me ayudes a rescatar la juventud para él. Veo que Dios me dió la gracia de atraer los jóvenes. No tengo nada de especial, pero tengo todo, que es Jesús.

Cuando San Francisco estaba en un lugar muy alto, en Laverna, en los últimos años de su vida, el Señor le imprimió sus Llagas en las manos, en sus pies y en su corazón. San Francisco los escondió durante años; solo los más intimos lo sabían, pero nadie estaba seguro porque Francisco no las mostraba. Cuando murió, los hermanos que lo acompañaban en la vida franciscana, pudieron ver de cerca sus llagas. Esto es lo que le pido a Jesus y he buscado, y hoy te invito a pedir la misma cosa: las marcas de Jesus, para que se graven e impriman en nosotros. El rostro de Jesús, su expresión facial, el cuerpo de Cristo en nuestro cuerpo, para que actuemos como El, rezemos y tengamos el corazón con los mismos sentimientos del Señor, para seguir como El, tener ardor y buscar almas como Jesús.

Nosotros tenemos que dejar la timidez de lado y querer que eso sea real. Que otros jóvenes, sus colegas, sus padres y hasta tus hermanos te puedan seguir, porque tu estás siguiendo a Cristo. Que los otros puedan ser como tu, que estás queriendo ser como Cristo.

Tenemos un campo enorme. Humanamente, es imposible alcanzar a todos pero sé que somos vistos y escuchados por muchas personas, hasta por aquellos que no nos aceptan, por aquellos que combaten contra nosotros y nos quieren destruir. Probablemente, ellos se burlan de nosotros y nos llaman ingenuos pero no lo somos, pues estamos del lado del Vencedor. Jesus es victorioso, es eternamente jóven.
Nuestro campo de misión es de millones de jóvenes. ¿Ya te imaginaste rescatar a tres mil, o treinta mil para Dios? Aún está un poco lejos del millón, pero mientras más jóvenes santos y con el temple de San Francisco y Santa Clara, más jóvenes de Dios tendremos. ¡El Señor ya está llegando y esos jóvenes necesitan ser rescatados!

Monseñor Jonas Abib.
Prédica: “Cien millones de jóvenes para el Señor”,
fuente: Portal Canción Nueva

No hay comentarios:

Publicar un comentario