viernes, 17 de abril de 2020

COMPRENDIENDO LA PALABRA 170420


Los invito a la alegría de la Resurrección

“¡Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor” (Cant 5,1). Los invito a la mesa de la Sabiduría y a las libaciones de vino que ella les ha preparado en su copa (cf. Prov 9,5). ¡Feliz quien, admitido a tal banquete, brillará delante de los invitados con la ropa nupcial! (cf. Mt 22,11).

Le será servido el pan de vida, que fortifica, colma y sacia con maravillosa suavidad. También el vino de la alegría, emanado del fruto de la vid, verdadero vino de la resurrección, manifestación del árbol de la pasión del Señor. (…) Además, el invitado, engalanado con su más hermoso vestido y el anillo de la paz, comerá el ternero engordado preparado por el Padre (Lc 15,22-23). Ceñido con el cinturón de la fe y la castidad, los pies calzados con sandalias para estar listo a toda buena obra (cf. 2 Tm 3,17), comerá la carne del Cordero pascual asada al fuego (cf. Ex 12,9). (…) Habiendo comido el pescado que fue encontrado sobre las brasas al borde del mar, cuando el Señor apareció a los discípulos después de su resurrección (cf. Jn 21,9), gustará también la miel del panal. Entonces dirá, retomando el poema del Cantar de los Cantares: “Comí mi miel y mi panal, bebí mi vino y mi leche”. Probando todas las delicias, invitará a los otros al festín: “¡Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor!” (Cant 5,1).

Yo también hermanos, los invito al festín: “¡Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor!”. Coman el pan de vida, beban el vino de la alegría, embriáguense de la alegría de la resurrección. Esta embriaguez es la suprema sobriedad, borra el recuerdo del mundo y graba sin cesar en el espíritu la noción de la presencia de Dios. Quien está embriagado olvida todo y sólo recuerda la caridad divina. (…) Ustedes que han sufrido de sus sufrimiento, alégrense de su alegría.



San Amadeo de Lausanne (1108-1159)
monje cisterciense, obispo
Homilía Mariana VI, (Huit homélies mariales, Paris, Cerf, 1960), trad. sc©evangelizo.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario