sábado, 25 de julio de 2015

Buen día, Espíritu Santo!

¡Buen día, Espíritu Santo!
El día que Tu Gracia tocó mi frente con el Agua Bautismal,
fue Tu Voz de Amor la que me dijo: ¡Bienvenido!
Hoy, caminando mi adultez,
al despertar es mi voz la que cada mañana te dice:
¡Bienvenido!
¡Bienvenido al nuevo día de mi vida!
Te estaba esperando!
Tú que eres mi Santo Abogado: ¡asísteme!
Tú que eres Dulce Huésped: ¡Consuélame!
Renueva mi vida con los signos y prodigios de Pentecostes
para que, lleno de Ti,
en comunión de voces Contigo,
mi corazón alabe al Padre,
mi corazón se rinda ante el Hijo.
¡Amén!



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