sábado, 18 de julio de 2015

ÉL envió Su Palabra para sanarte



Foto: Wesley Almeida/cancaonova.com

Te invito a meditar la Palabra que el Señor envió para curarnos
“Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados. Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: ¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios? Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate, toma tu camilla y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual”
Marcos 2, 1-12
Pide a Dios: “Señor, quiero cambiar el curso de mi vida y de mi historia”
La Palabra de Dios comienza diciéndonos que Jesús llegó a Cafarnaúm. ¿Por qué será que la Biblia dice que El estaba en Su casa en Cafarnaúm, siendo que Él nació en Belén? En sus tres primeros años de vida pública, Jesús escoge la ciudad de Cafarnaún para realizar Sus milagros, Sus sanaciones y proclamar Su Palabra.

¿Y qué casa era esta en la cual se sentía tan a gusto? Jesús estaba en casa de San Pedro, dónde se sentía a gusto. Cafarnaún era una ciudad grande, era peligrosa y habia muchos robos. Una ciudad importante para Jesús, por eso Él la eligió, porque allí tenía un propósito.

En ese contexto, cuatro amigos cargaban un paralitico en una camilla; la casa de San Pedro estaba muy llena, y los amigos [del paralitico] tuvieron la idea de descenderlo por el techo. Es bonito ver que los amigos no se detuvieron en la dificultad; la amistad de ellos era tan verdadera que es como si dijeran: “¡Nosotros vamos a entrar y hablar con Jesús!”. Imaginemos el tamaño de este amor, porque no se quedaron satisfechos mientras el amigo enfermo no se encontró con el Señor.

Del mismo modo, tu no puedes desistir de llevar a quien tu amas para Dios. ¡Nosotros no podemos desistir de quien amamos, porque Dios no desiste de nosotros!
Y así ellos comenzaron a bajar al amigo por el techo, y dice el Evangelio que Jesús toca a este paralitico debido al tamaño de la fe de los amigos.

¡Cuántas veces pensamos: “¡Este ya no tiene remedio!”. ¿Cuál es el esfuerzo que has hecho para llevar a los tuyos al encuentro de Dios?

Jesús, al ver la fe de los amigos, dice al paralitico: “¡Hijo, tus pecados están perdonados, levántate y camina!”. El Señor habla de una parálisis que no es física, sino espiritual. Muchas personas tienen piernas, pero no van a la iglesia, no van a un grupo de oración.

¡Deja de reclamar a las personas y comienza a ayudarlas! ¡Para de decir que ellas no hacen lo que quieres y comienza a luchar por ellas! La fuerza de la palabra es muy fuerte, muchas veces, miramos una persona y, físicamente, ella parece muy bien, pero de repente ella cae. ¡Quien no tiene un amigo y un hombro para llorar cae!

El paralítico, presentado en el Evangelio, no conseguía ir hasta Dios porque sus pecados no permitían que él caminase. Cuantos de nosotros estamos ciegos, sordos espiritualmente y sin la fuerza de amigos para que nos encontremos con Dios.

El Señor quiere visitar su historia; sin embargo, Él necesita de tu “sí” y de tu apertura de corazón para hacer eso. ¡Si has sido traicionado por una amistad o por un relación, deja que Dios te toque! ¡Entierra tu vida vieja, deja de lado tu temperamento grosero y tus carencias!

¿Cuál es la “camilla” que tu quieres dejar ahora?

Lo que ese hombre paralitico vivió, muchos de la Biblia también lo vivieron, como Mateo, el cobrador de impuestos. Él trabajaba como cobrador de impuestos y era un ladrón, pero un día se encontró con Jesús y recibió la invitación: ¡Sígueme!

Al jóven le gustan los desafíos y la juventud está dentro de nosotros, de quien es feliz y sabe que se encontró con Dios. ¡Hoy Dios te desafia a que no permanezcas en el pecado!

Padre Arlon Cristian // Predica durante PHN 2015
Padre de la Comunida Canción Nueva
Fuente Portal Canción Nueva,

Adaptación al español sobre el original en português

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