martes, 19 de abril de 2016

Experiencia de Avivamiento - Día 24


Comencemos nuestra experiencia...
+ En el Nombre del Padre,
+ del Hijo
+ y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
Envía, Señor Tu Espíritu,
todo será creado y renovarás la faz de la tierra.

Oremos:
Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo,
haz que apreciemos rectamente todas las cosas,
según Tu Santo Espíritu
y gocemos de Sus consuelos,
Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!

Te pedimos, Señor, que esta Palabra se vuelva viva y eficaz
en nuestra vida y no vuelva a Tí, Señor sin producir en nosotros el efecto esperado.

Carta a los Joel 4, 9
Publiquen esto entre las naciones: ¡Santifíquense para el combate! ¡Animen a los valientes! ¡Que se presenten y suban todos los hombres de guerra!

Esta Palabra, que se encuadra en una profecía mesiánica de Joel, pone de relieve la batalla final, aquello que llamaríamos la batalla de Armagedom, destacando el juicio final, el exterminio de los impíos, de aquellos que optaron por el mal. Tal vez, en una lectura inmadura de esta realidad, pudiésemos hasta pensar, o cuestionar: ¿dónde se encuentra la misericordia de Dios?
Es necesario recordar que en el juicio final la justicia se establecerá y no olvidemos que tuvimos del Señor una vida entera de oportunidades y misericordia. Mientras tanto, en el día final tendremos que rendir cuentas y recibir la sentencia del Justo Juez.
Estamos en el tiempo de la misericordia, sí estamos delante de todas las posibilidades para optar por aquello que es correcto, todavía tenemos tiempo para cambiar de vida y vivir el proyecto de Dios aquí en la tierra, por eso, necesitamos aprovechar.
El Papa Emérito Benedicto XVI dice que "la justicia de Dios es su  misericordia".
Cuando escuchamos una palabra como la de Joel, anunciando una guerra santa, viene a nuestra memoria la Jihad Islámica, que tiene sobre sí tantas victimas actualmente.
No podemos retroceder delante de la tentativa del avance del mal, necesitamos vencer el mal con el bien. Y siendo esta guerra santa, una guerra invisible, espiritual, necesitamos munirnos de armas espirituales que son capaces de derrumbar murallas. Necesito decirte a ti que estas orando conmigo este devocional: estamos en guerra!
Y, en ese contexto, nuestra mayor arma es la santidad, es vivir en la ley de Dios, pues lo que nuestro enemigo ha intentado, subterráneamente, es desviarnos de los mandamientos y de las leyes del Señor, provocándonos a vivir una vida de indiferencia religiosa, teniendo los mandamientos, las leyes de Dios y la doctrina de la Iglesia como algo del pasado en nuestro tiempo.
La santidad nos concederá la victoria en esta guerra y nos protegerá de los ataques del mal, del enemigo. El Papa Pio XII decía que "una gran artimaña del diablo es llevarnos a pensar que él no existe", y esto provoca un sentimiento de que la lucha es meramente humana, y siendo humano, no necesitamos de las armas espirituales, sino, simplemente trabajar nuestra humanidad para vencer nuestras tendencias.
"No es contra hombres de carne y sangre que tenemos que luchar". (cfr. Ef 6,10), la guerra es invisible, es espiritual, y somos invitados a vivir una vida en el Espíritu, en lo sobrenatural. Dicho esto, déjate guiar por el Espíritu Santo de Dios, permite que El redireccione tu vida, sé una persona mas atenta y disciplinada en la oración y siempre camina con Jesús, pues El ya venció y quiere hacer de nosotros vencedores. Pide al Espíritu Santo que te revele la estrategia del enemigo, que El te fortalezca para que no se exponga al pecado y al mal y venza el mal con el bien.
No olvides que la santidad de vida nos da capacidad de vencer al maligno, cuando optamos por Dios, el ya está derrotado.
¡Adelante, combatientes!
Dios espera nuestro alistamiento.
Coloquémonos del lado del vencedor.

Mortificación
Retoma la intimidad con Dios, en la disciplina de la oración, alistándote con armas espirituales. Pide al Espíritu Santo, todos los días, la gracia de la visión espiritual y de la santificación.

Oración de clamor
Señor, yo quiero en este momento, alabarte, bendecirte y adorarte, y no me dejes en la ignorancia de esta guerra espiritual que vivimos en este tiempo de la Iglesia y en el mundo contemporáneo.
Te alabo por haberme convocado para esta guerra y, principalmente porque estoy del lado del vencedor.
Sé y tomo posesión, pues la victoria es cierta. Pero te pido que me concedas por la fuerza de Tu Espíritu Santo la gracia de la visión espiritual, para que yo entienda las artimañas y estrategias del enemigo.
Otra cosa que te pido, mi Señor y mi Dios, es que esté siempre preparado y en estado constante de vigilancia, para no perder o ser derrotado en la batalla.
Quiero siempre estar de Tu lado, Señor, y quiero entrar de lleno en ese combate.
Concédeme la gracia de orar más, de estar en vigilancia de oración, viviendo en lo sobrenatural. 
Protégeme, Señor, revísteme con Tu Sangre Redentora. 
Coloca sobre mi una protección para que ningún dardo incendiario del maligno me toque. 
Con todo, que esta protección sea la santidad de vida que me decido a vivir. 
Señor, la santidad es un arma poderosa en este mundo que anda perdido en el pecado, desviado de Tus mandamientos y viviendo lejos de Tus leyes.
Ayúdame a ser fiel hasta el fin y que yo tenga una vida espiritual victoriosa.
Ven, Espíritu Santo,
ayúdame a caminar en la luz, renunciado a las tinieblas y a todo lo que ella propone; Ayúdame a librarme de las cosas que este mundo me ofrece, que me aparta de Ti y me quitan fuerzas en la batalla.
Santifícame, Espíritu Santo, genera vida en mi vida,
transfórmame por entero, ayúdame a ser fiel y concédeme la gracia de caminar en victoria.
Yo escojo Tu llamado, me someto a Tí y, hoy me alisto en Tu ejército, pues en Ti, mi Señor y mi Dios ya soy más que vencedor.
Concédeme la gracia de caminar por la visión y por la fe,
con Tu Iglesia, hasta el día final.
Dame el don de la perseverancia.
Amén.
Aleluia!
Gloria a Dios!

Deja al Espíritu Santo llevarte a la experiencia de un gran clamor para,
entonces, poder revelar lo que el tiene para tu vida.
Ora todo lo que puedas en lenguas.

Sobre la base de "Profecia do Avivamento"
p. Roger Luis - Canção Nova.
Adaptación de textos originales en português.

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