jueves, 21 de abril de 2016

Experiencia de Avivamiento - Día 26

Comencemos nuestra experiencia...

+ En el Nombre del Padre,
+ del Hijo
+ y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
Envía, Señor Tu Espíritu,
todo será creado y renovarás la faz de la tierra.

Oremos:
Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo,
haz que apreciemos rectamente todas las cosas,
según Tu Santo Espíritu
y gocemos de Sus consuelos,
Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!

Te pedimos, Señor, que esta Palabra se vuelva viva y eficaz
en nuestra vida y no vuelva a Tí, Señor sin producir en nosotros el efecto esperado.

Habacuc 2, 14
"Porque la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar."
Qué promesa tremenda la que el Señor hace por medio del profeta Habacuc, pues cuando, en la Biblia se dice conocimiento podemos interpretarlo como experiencia: Dios quiere que experimentemos Su Gloria. Y usa una expresión hiperbólica, comparando esta experiencia que hará a toda la tierra vivir como las aguas cubren el mar. ¿Puedes acaso imaginar cuántos litros de agua cubren el mar?
Lo que el Señor quiere revelar es exactamente que aquello que tiene reservado para aquel pueblo es grandioso, con todo, no es solo para aquel pueblo, de aquella época, la palabra profética se vuelve actual cuando tomamos conocimiento de ella y abrimos el corazón para desear y clamar por la manifestación de la gloria del Señor, para la actualización de la profecía. 
Experimentar, personalmente, pero también clamar para que la gloria de Dios llene la tierra y haga nuevas todas las cosas. Esta gloria disipa las tinieblas, ahuyenta el mal y ocupa el espacio que es de ella.
Toda la Tierra fue creada para la gloria de Dios, esta es la realidad natural de la acción sobrenatural de Dios. El Papa emérito Benedicto XVI dijo que las "las promesas del Señor son mayores que nuestras expectativas".
Dios quiere dar mucho todavía, somos nosotros los que pedimos poco y nos abrimos poco a aquello que El quiere realizar.
Que esta profecía nos motive a querer más, a pedir mas y a abrirnos mas para la gloria del Señor. Y, a partir de entonces, todo lo que hagamos sea marcado por la gloria de Dios.
No tengamos miedo, pues si el Señor quiere, nadie puede impedirlo. 
Nuestro papel es, simplemente, el de desear, el de estar expectante, o de clamar, para que el Señor manifieste Su gloria y cubra del conocimiento de Su gloria la faz de la tierra.
No dejemos, un día siquiera, de clamar y pedir que la gloria de Dios llene, ocupe toda la faz de la tierra. 
Muchos que no conocen, que están lejos que, tal vez, ni conocen a Jesús dependen de nuestra osadía y de nuestro clamor. 
Hagamos nuestra parte, el Señor Dios hará la de Él.

Mortificación
Pide al Señor que llene toda la tierra del conocimiento de Su gloria en el día de hoy.

Oración de clamor
Señor, todo lo que tienes para mi es grandioso,
nunca tienes poco, siempre tienes todo.
Sé que cuando deseo poco, recibo poco, pero a partir de hoy, mi Señor y mi Dios,
quiero experimentar la plenitud de Tu gloria,
de la manera que anunciaste, por medio del profeta Habacuc,
como las aguas cubren el mar.
Sé que no es solo para mi esa grandiosa gracia, 
sino que quieres manifestar esa gloria a toda la faz de la Tierra,
por lo tanto, me coloco, por la conciencia de lo que tienes para mi y para toda la faz de la tierra, en la brecha de la intercesión.
No quiero ser egoísta, Señor,
así pido que Tú Espíritu Santo me ayude a expandir mi corazón
y me lleve al compromiso de la oración para que esta profecía se cumpla.

Clamo para que este gran don suceda en mi vida,
quiero tener el conocimiento de Tu Gloria.
Sé que esto traerá grandes y buenas consecuencias para mi vida,
que seré sacado de la comodidad,
de la dormición, de la indisciplina, pero te confieso, Señor,
que estoy dispuesto a pagar el precio, sea él el que sea. 

Despiértame, Espíritu, y no me dejes un día siquiera sin clamar por la manifestación de esta gloria prometida para la faz de la tierra.
Concédeme la gracia de compartir esta visión con mis amigos y hermanos,
para que, juntos, hagamos un gran clamor.
Señor Dios, que se levanten hombres y mujeres de visión profética como Habacuc por Tu poder, que no se cansen, ni desanimen ni paren de clamar en cuanto no cambie la promesa de la manifestación de Tu gloria cumplida en toda la faz de la Tierra.
Gracias, Señor, por la conciencia y por la certeza de que esta es la promesa que tienes para mi y para el mundo entero.
Amén.
Aleluia!
Gloria a Dios!

Deja al Espíritu Santo llevarte a la experiencia de un gran clamor para,
entonces, poder revelar lo que el tiene para tu vida.
Ora todo lo que puedas en lenguas.

Sobre la base de "Profecia do Avivamento"
p. Roger Luis - Canção Nova.
Adaptación de textos originales en português.


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