martes, 26 de abril de 2016

Experiencia de Avivamiento - Día 31



Comencemos nuestra experiencia...


+ En el Nombre del Padre,
+ del Hijo
+ y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
Envía, Señor Tu Espíritu,
todo será creado y renovarás la faz de la tierra.

Oremos:
Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la luz del Espíritu Santo,
haz que apreciemos rectamente todas las cosas,
según Tu Santo Espíritu
y gocemos de Sus consuelos,
Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!

Te pedimos, Señor, que esta Palabra se vuelva viva y eficaz
en nuestra vida y no vuelva a Tí, Señor sin producir en nosotros el efecto esperado.

Juan 8, 32-32
"Dijo Jesús a los judíos que creían en el: Si permanecen a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad, y la verdad lo hará libres".
La primer invitación que Jesús hace en esos versículos que estamos meditando es la de permanecer en la Palabra de El, en sus enseñanzas, en la dirección que El da a Sus discípulos. El discipulado de Jesús esta hecho de sumisión y humildad, en aquello que modela en sus discípulos la capacidad para que hagan la diferencia donde estuviesen.
La Palabra del Señor necesita influenciar nuestras acciones y reacciones, nuestras decisiones, el modo de percibir el mundo y la vida, la manera de lidiar con los hermanos, nuestra manera de vivir, como también nuestra relación con Dios. También el modo que lidiamos con nuestros afectos y nuestra sexualidad y la manera como lidiamos con los sufrimientos, las pruebas y enfermedades, trayendo en sí la marca del amor. No podemos desviar o manipular la Palabra de Jesús a nuestro parecer, mas bien necesitamos fidelizar, obedecer hasta el fin.
Es el Evangelio, es la Palabra de Jesús que nos revelará quien verdaderamente es Él y quien verdaderamente somos nosotros.
Estamos en un mundo secularizado que tiene dificultad para vivir la verdad y de acreditar que exista, simplemente porque vive la "dictadura del relativismo".
La fidelidad de los discípulos de Jesús es imprescindible para que el testimonio de que El es el "camino, la verdad y la vida" haga toda la diferencia y, principalmente, el testimonio de que El nos hace profundamente felices.

Necesitamos ser el pueblo de la verdad y no permitir, en nuestra vida, cualquier espacio para la mentira o para el relativismo. No podemos tener vergüenza de testimoniar que existe una verdad absoluta que responde a un nombre: Jesús. 
La verdad necesita influenciar todos los ámbitos de nuestra vida, nuestro comportamiento y relaciones, nuestra presencia en la sociedad.
Aunque muchos tengan dificultades en acoger esta verdad, como discípulos de Jesús podemos dar testimonio y presentarla a las personas, que, disminuidas sus resistencias, se abrirán a lo que Dios tiene para la vida de ellas.
Pero, si somos relativistas en nuestros comportamientos, en relación a la doctrina moral y su vivencia, en doctrina de la Iglesia, no conseguiremos convencer a nadie, pues estaremos en la misma barca agujereada en que muchos hoy navegan.

Es cuestión de experiencia, de cambiar de vida, decisión.
Y no tengamos dudas de que la falsa libertad que este mundo predica, en la verdad, es esclavitud, mira a las personas que viven en libertad sexual, en la "familia", en la sociedad, en los placeres ofrecidos por la cultura de lo descartable, y dime si percibes una alegría verdadera y duradera en la vida de ellas. 
¿Es una libertad verdadera o esta tal libertad que predican es pura esclavitud?

Nunca dudes de que solo existe un modo de ser verdaderamente libres: siendo discípulos de Jesús y permaneciendo en Su Palabra.
La verdad es capaz de volvernos libres.
Toma una seria y firme decisión de permanecer en la Palabra de Jesús y de experimentar esta verdad libertadora, que nos hace mejores y verdaderamente humanos.

Mortificación
Renuncia a la mentira que, muchas veces, durante el día toca a la puerta de nuestro corazón, haz la opción por la verdad y, si fuese preciso, paga el precio de quedar del lado de ella.

Oración de clamor
Señor, creo que Tú eres la verdad, creo en Tu Palabra y quiero vivirla con intensidad y disposición.
Muchas veces, mi Dios, estoy tentado a mentir, a engañar a las personas y, en diversos momentos, para justificar algún error que cometí.
Pero quiero, a partir de Tu Palabra, comprometerme con la verdad.

Otra tentación constante, Jesús, es que vivo una vida doble y mentirosa, siendo una cosa en la Iglesia y otra en la sociedad.
Quiero ser auténtico y comprometido con la verdad.
Que las personas, cuando me vean y observen mis actitudes, perciban que soy amigo de la verdad, no quiero vivir una vida doble, quiero vivir una vida auténtica y cristiana.
Deseo, desde el fondo de mi corazón, hacer la experiencia de ser Tu discípulo, Señor, asumiendo quien Tú eres, tomando posesión de Tu verdad y de Tu doctrina, viviendo con intensidad las renuncias diarias y obedeciendo, en todo, Tu santa palabra. Haz en mi vida, por medio de Tu Espíritu Santo, una obra nueva.
Quiero fundamentar mi vida en la Palabra y en la doctrina de la Iglesia, y libremente, quiero renunciar a toda tendencia que me presiona a ser relativista, no asumiendo la verdad por entero, o siendo condescendiente con ciertas realidades para agradar a las personas.
Creo que Tú eres la verdad, creo en la doctrina de la Iglesia, y quiero ser fiel hasta el fin.
Necesito experimentar la libertad que la verdad trae, dejando las cosas viejas en el pasado y asumiendo lo nuevo que el Señor tiene para mi.
Quiero ser libre, quiero apoyarme y vivir en la verdad, necesito solamente de Tu Espíritu Santo para ampararme y guiar en ese buen propósito, en el camino que tienes para mi: de felicidad y de vida plena.
Quiero permanecer en Tu Palabra, y quiero vivir Tu discipulado, Señor, quiero ser aquello que Tu quieres que yo sea.
Heme aquí, Señor.
Amén.
Aleluia!
Gloria a Dios!

Deja al Espíritu Santo llevarte a la experiencia de un gran clamor para,
entonces, poder revelar lo que el tiene para tu vida.
Ora todo lo que puedas en lenguas.

Sobre la base de "Profecia do Avivamento"
p. Roger Luis - Canção Nova.
Adaptación de textos originales en português.

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