"No es Dios quien castiga, es el propio movimiento de la vida que devuelve a la persona aquello que ella misma plantó. Quien vive difamando, humillando, mintiendo, traicionando, calumniando, diseminando odios, más temprano o más tarde terminará lidiando con las enfermedades físicas, psíquicas o espirituales que la maldad hace crecer.
El mal enferma a quien le da hospedaje."
p. Fabio de Melo

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