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jueves, 18 de abril de 2019

LAS HERIDAS ESPIRITUALES NECESITAN SER CURADAS COMO LAS HERIDAS FÍSICAS, PARA QUE ELLAS NO NOS DESTRUYAN POR DENTRO


Las heridas del alma y del corazón pesan mucho más que las heridas del cuerpo. El ser humano sufre, es vulnerable y siempre pasa por decepciones, frustraciones y pérdidas. Para curarnos las heridas espirituales, es importante que tomemos la decisión de cuidar de nosotros mismos, especialmente cuando esas heridas pesan.Todos tenemos heridas espirituales, y ellas son causadas, así como nuestras heridas físicas, lo son por negligencia o como resultado de violación de normas de seguridad; por romper los mandamientos de Dios.Son heridas que la medicina no puede curar, solamente Jesús.Él es el único que puede darnos la paz.Cuando miramos nuestras heridas, miramos también las heridas de las llagas de Jesús, las cuales pueden curarnos de todas las enfermedades físicas y espirituales.Sumerjámonos en las llagas de Jesús y dejemos que Él nos cure visitando todo nuestro ser y volviendo con nosotros a lugares que sólo Él puede ir. Ese bucear nos hace revivir los momentos de dolor y trauma, para que así seamos sanados de nuestras heridas espirituales.La sanación interior es muy eficaz para curar las heridas espirituales. Por medio de esta sanación, somos curados, muchas veces, de cosas que no sabíamos y ni siquiera recordábamos.Hoy, tenemos tantos profesionales, psicólogos, sacerdotes, laicos, personas especializadas que consiguen, con la técnica que la ciencia nos da, por la espiritualidad, por el bautismo en el Espíritu o por el poder de la oración descubrir en nosotros cosas que nunca imaginaríamos tener, heridas que son los motivos de ese vicio, de aquella carencia, de aquella incapacidad.Estas heridas causan en nosotros traumas, caos, verdaderos estragos, casi irreparables a los ojos del mundo. Pero en la oración, en la sanación interior y en el bautismo en el Espíritu, encontramos la sanación para esas heridas. Es necesario también fuerza para vencer todo el mal que esas heridas causan en nosotros. Necesitamos adentrarnos en nosotros, en nuestro territorio, para conversar con nosotros mismos.¡Cuántas personas hoy están depresivas y no logran entender por qué están con depresión!Esa es una herida tan triste, que puede curarse con medicamentos, oración, alimentación y vida social, participando de la vida de la Iglesia también para ser canal de Dios para los demás. Y eso sólo es posible por la curación interior.

Ironi Spuldaro
Adaptación del original en portugués


viernes, 5 de abril de 2019

LAS HERIDAS QUE TRAEMOS


Del vientre de nuestra madre traemos algunas heridas, y la primera herida es la de “la nada”.En el libro de Tobías, vemos que los niños deberían ser concebidos en la oración y con la intención de querer la vida. Hoy, ya no pedimos o deseamos a los niños, se convierten en "accidentes"; entonces, comienza una gran tragedia, pues quien no es concebido en el amor será herido en su ser.Nacer a causa de muchos errores, por falta de precaución, cálculos equivocados ... Todo esto lleva a una vida sin razón. Estas personas tienen en sí la herida de rechazar la vida, de sentirse una carga donde están, y se preguntan por qué están en este mundo.La segunda herida es la del vacío, donde las personas se sienten perdidas, no tienen puntos referencias, traen angustias, no logran relacionarse, porque sienten un vacío existencial.Este vacío puede suceder de varias maneras, puede surgir cuando la concepción fue fruto de una violencia o egoísmo del hombre. Puede ocurrir también cuando la madre no acepta al niño o cuando ella es apartada del niño aún prematuro, cortando esa relación.Nosotros somos sanados cuando tenemos una relación, un contacto con Dios en el vientre de María, pues allí encontramos paz, encontramos la razón de nuestra vida, que llena todo vacío.La herida de la muerte es la tercera herida, lo que ocurre cuando se produce un embarazo después de un aborto buscado o espontáneo. El vientre de la madre todavía está lleno de muerte, y esa herida crea un deseo de no vivir, una tendencia a todo lo que dice de muerte.La cuarta herida que nos lleva a nacer de nuevo del vientre de María es la herida de la vergüenza, que nace de un sentimiento que los padres tienen cuando se avergüenzan de los hijos por no ser lo que ellos pensaron. Para ello, tenemos que crear la conciencia de que somos proyecto de Dios, sus hijos dignos.La quinta herida es la herida de la captación, y en esa herida la vida es deseada, pero sólo como un trofeo. Así, la persona nace queriendo compensar la carencia afectiva, y nunca tiene paz en esas compensaciones.Otra herida que también nos lleva a buscar un nuevo nacimiento en María es la de la programación. Esto sucede cuando el niño nace diferente de lo que los padres planearon.Para ser sanados de esas heridas, oramos a María para que ella pueda engendrarnos de nuevo, porque del vientre de la Virgen sólo viene la gracia bendita, redentora y restauradora del poder de haber engendrado la salvación para toda la humanidad.

IRONI SPULDARO
miembro del CAE (Comisión de Acción Evangelizadora)de la diócesis de Guarapuava
Adaptación del original en portugués 


lunes, 22 de octubre de 2018

El poder de la oración de Alabanza

Venceremos toda batalla contra el mal, en la oración y en la alabanza a Dios
El poder de la oración de Alabanza


En Éxodo 17,8-16 vemos a Josué yendo al combate mientras Moisés estaba en la colina alabando al Señor. Y, cuando Moisés tenía los brazos erguidos, Israel vencía. Pero, cuando los brazos se cansaban, su pueblo perdía.

El enemigo del pueblo de Dios es el demonio, pero sabemos como vencerlo: alabando a Dios. Así, como Moisés, tenemos que contar con los hermanos para sustentarnos, en la oración y en la alabanza a Dios.

El Secreto es nunca luchar solos y, el poder de Dios, de la oración y de la alabanza es más fuerte cuando estamos juntos con los hermanos. El enemigo no puede vencer a Jesús y, por eso, tenemos que alabarle.

En Efesios 6,12 vemos que nuestra lucha no es contra hombres de carne. Es fácil transferir el problema a las personas, pero el problema es que dejamos de alabar y glorificar al Señor.

Tenemos que dejar de preocuparnos con las cosas de este mundo; tenemos que levantar nuestra alabanza para combatir los espíritus del mal que nos rodean y quieren destruirnos. El poder de alabanza se da en la confianza en Dios y no en la cantidad.

En la alabanza Dios actúa, pero cuando reclamamos el mal vence. Pedro nos dice que seamos sobrios y vigilemos para no caer en la tentación del mal de reclamar, por eso, alabemos al Señor y oremos, porque Dios siempre vence el mal.

Transcrição e adaptação: João Paulo dos Santos

martes, 10 de octubre de 2017

Oración de liberación para los hijos abandonados por su padres

Ironi Spuldaro reza por los hijos que sienten la ausencia de sus padres













Hijo e hija, yo Ironi Spuldaro, como padre quiero orar por ti, principalmente si te sientes abandonado, sin referencia y no sientes el amor de tu padre y de tu madre. Por ti que por muchos motivos fuiste abandonado o incluso viviendo con ellos te sientes solo, sin referencia, sin alguien.

Recemos juntos

Padre amado, bendito y celestial, aquí delante de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, quiero levantar un clamor y pedir que entres en la vida de estos hijos abandonados que no tienen a donde ir ni a quién recurrir; que fueron humillados o hasta rechazados desde el vientre materno y por eso se perdieron por tantos caminos u hoy se encuentran en un pozo depresivo, con miedo, con pánico, fobia o desesperados sin saber a dónde ir.

Levanto sobre cada uno de estos hijos/as que se sienten abandonados un oráculo profundo y profético: levanto el estandarte sangriento del madero de la cruz, invoco el nombre santo de Jesús, el poder de todas las llagas del cuerpo del Señor y su sangre, como una fuente inagotable de bendición y exorcismo, de sanación y liberación.

Entren ahora en la vida y en la historia de estos hijos las lágrimas de sangre de la bienaventurada Virgen María, los ángeles de adoración y combate, para sanarlos de todo rechazo materno y paterno.

Si estaban sin referencia, que tu amor de Padre sea su referencia. Sánalos ahora de los traumas que traen desde el vientre materno, de las heridas de rechazo, captación, programación y de las heridas del vacío de estar dentro del vientre materno sin sentir el amor y el deseo de sus padres.

Libéralos de todos estos traumas ahora, en nombre de Jesús, por la potencia del Espíritu, ¡ven Espíritu Santo sobre cada uno de estos hijos!, levántalos del abatimiento, cúralos de toda negatividad, del complejo de inferioridad, de las puniciones, de las manías, del pecado y libéralos de la droga y de los caminos de perdición.

Arráncalos del cuarto oscuro donde el mal los instaló. ¡Ven Espíritu Santo con tu luz y disipa todas las tinieblas que causan miedo, desesperación, ansiedad y hasta sentimientos de muerte!

Libera a aquellos que, por la ausencia de sus padres, estaban tomados por un espíritu de suicidio y sin ganas de vivir, sin querer comer ni ir a la escuela o facultad, que ya no frecuentaban más la Iglesia ni se relacionaban con sus amigos.

Liberalos ahora de todo este mal y concédeles la gracia de la vida nueva y que estos hijos e hijas puedan renacer y no de la carne sino en el Espíritu Santo.

Levántese oh Dios, todo poderoso, y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, de San Miguel Arcángel y de toda la milicia celeste que toda negatividad, fruto del abandono, de la ausencia del amor de sus padres, desaparezca inmediatamente y que todo vacío sea colmado por tu misericordia.

Por tu amor, creo Señor, que estás haciendo nueva toda la vida de quien reza esta oración. ¡Toca sus vidas! Aquí y ahora profetizo sobre tu vida!: ¡Si Dios actúa, quién lo impedirá! Entonces, hijo, cree que Dios está actuando en tu vida ahora y está haciendo nuevas todas las cosas. Recibe la bendición de Dios que te sana y cree que grandes cosas están por venir y suceder.

Hoy todo vacío y ausencia de amor que estaban en tu vida desaparecieron. ¡Vida nueva! Que Dios te bendiga y te conserve siempre en el camino de la rectitud y de la santidad, como la Palabra del Señor nos enseña: muchos colocan sus fuerzas en los carros y en los caballos, pero nosotros colocamos la esperanza en el Señor, ellos fueron derrotados pero nosotros somos más que vencedores.

¡Dios te bendiga con el milagro, con la sanación y con el bautismo en el Espíritu, con carismas sobrenaturales! ¡Amén!

Fuente: Canção Nova