Iniciamos este camino de oración y penitencia en el día de la Asunción de Nuestra Señora, pidiendo por Su intercesión y por la intercesión del Príncipe de las Milicias Celestiales, la gracia que devuelve a nuestro corazón el latir del Amor.
Señor, confiamos en Ti, en Tu Poder.
Sabemos que vendrás en nuestro auxilio con Tu Espíritu Santo.
Sabemos que la Gracia de Tu Divino Espíritu Santo no faltará.
Deseamos encontrarte, ¡Ven a saciarnos!
¡Necesitamos redescubrir que nuestro Lugar es Tu Corazón!
No confiamos en nuestras propias fuerzas,
Sabemos que vendrás en nuestro auxilio con Tu Espíritu Santo.
Sabemos que la Gracia de Tu Divino Espíritu Santo no faltará.
Deseamos encontrarte, ¡Ven a saciarnos!
¡Necesitamos redescubrir que nuestro Lugar es Tu Corazón!
No confiamos en nuestras propias fuerzas,
confiamos en Ti y proclamamos
en este primer día de esta Cuaresma
que nuestro camino está en Tus manos.
En un tiempo de fragmentación y división, enséñanos que la unidad es Don y tarea.
Nuestra vida, la salud espiritual, física y psicológica que necesitamos y que ha sido destruida por nuestros pecados, por nuestras malas elecciones puede ser cambiada por el poder de Tu Amor porque donde abundó el pecado, sobreabunda la Gracia.
¡Bendecida Cuaresma de San Miguel!
En un tiempo de fragmentación y división, enséñanos que la unidad es Don y tarea.
Nuestra vida, la salud espiritual, física y psicológica que necesitamos y que ha sido destruida por nuestros pecados, por nuestras malas elecciones puede ser cambiada por el poder de Tu Amor porque donde abundó el pecado, sobreabunda la Gracia.
¡Bendecida Cuaresma de San Miguel!

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