Comenzamos la primera semana de la Cuaresma de San Miguel. Cada placa es parte de un mismo proceso: se leen concatenadas, se iluminan mutuamente, y juntas nos conducen a la gracia.
Hoy la intención nos lleva a mirar los hogares heridos por la violencia o la indiferencia.
Custodiar el hogar significa sostenerlo en el amor que no se rinde, que cree y espera aun en medio de las fracturas. La Palabra nos recuerda que el amor es más fuerte que las heridas: es paciencia que abraza, esperanza que sostiene, confianza que reconstruye. Dejemos que esta luz guíe la jornada y abra en nosotros el deseo de defender la unidad de nuestras familias.
Hoy la intención nos lleva a mirar los hogares heridos por la violencia o la indiferencia.
Custodiar el hogar significa sostenerlo en el amor que no se rinde, que cree y espera aun en medio de las fracturas. La Palabra nos recuerda que el amor es más fuerte que las heridas: es paciencia que abraza, esperanza que sostiene, confianza que reconstruye. Dejemos que esta luz guíe la jornada y abra en nosotros el deseo de defender la unidad de nuestras familias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario