lunes, 17 de agosto de 2026

¿Cómo no responder desde mis rebeldías?

DIRECCIÓN ESPIRITUAL

Pregunta: ¿Cómo no responder desde mis rebeldías?

¡Paz y Bien! Hemos leído en nuestras redes una expresión que no resulta extraña ni lejana a muchas otras voces y corazones que lo viven a diario: “Hay partes de mi en franca rebeldía...defendiéndose del dolor provocado conciente o inconscientemente”, escribían. Es bueno sentarnos, abrir el corazón y, con la ayuda del Espíritu Santo, procurar comprender qué se mueve detrás del latido de esa "franca rebeldía" que fue mencionada

En dirección espiritual podemos comprender que nuestras reacciones no son realmente falta de fe, sino, muchas veces, un instinto de defensa: nuestra mente intenta protegerse del dolor arrojando hacia afuera lo que aún quema por dentro.

Para caminar más aliviados y dejar de responder desde la herida, proponemos algunas herramientas de restauración:

Identificar la "Voz de la Herida": El Padre Adriano Zandoná escribe en uno de sus libros que las heridas tienen voces que gritan fuerte dentro de nosotros. Cuando sintamos el impulso de la rebeldía, lo prudente y necesario es detenernos un segundo y preguntarnos: "¿Quién está hablando ahora, mi paz o mi dolor?". Reconocer que es nuestra herida la que quiere defenderse es el primer paso para desarmarla.

El bálsamo del Silencio: Antes de reaccionar, busquemos el "silencio elocuente", que es la voz del corazón. Sí, el silencio tiene una voz que debemos aprender a descifrar. No podemos exigirnos no sentir rabia; simplemente podemos abrirnos al Espíritu Santo, al "Maestro Interior" que puso su morada en nosotros. El silencio que se abraza y se vive antes de responder permite que la Gracia pase de la cabeza al corazón, enfriando el impulso de la agresividad. Es un silencio fértil porque tiene dentro de sí las semillas de la gracia presente en las mociones del Espíritu Santo.

La herramienta de la Autoaceptación: No entremos en batalla contra nuestras rebeldías, pues el autorrechazo es un bloqueo para la sanación interior. Aceptar en uno de los primeros pasos que, con humildad, vivimos en tiempos de lucha. Como decía Santa Teresita, "todo es gracia"; incluso nuestros desiertos son el lugar donde Dios quiere abrazarnos. Al aceptarnos con nuestras "partes rebeldes" le das permiso a Cristo para que Él rompa las cadenas que nosotros no podemos romper solos.

Actuar con Sabiduría (ganar perdiendo): La sabiduría que procede del Divino Espíritu nos enseña que, a veces, para ganar la paz de la casa, debemos "perder" una discusión o callar un impulso. No es cobardía, es la estrategia de quien cuida un tesoro mayor: su libertad interior.

No estamos solos en esta batalla. Cristo conoce nuestro barro y se acuerda de qué estamos hechos. Este es un buen momento para entregar esa "trinchera" que hemos construido para protegernos y permitir que Su paz, que convive con la imperfección, empiece a cicatrizar nuestras llagas.


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