Hacer fecundo el amor significa educar en la fe, sembrar esperanza, enseñar a perdonar y a servir.
La Palabra nos recuerda: ‘Yo y mi casa serviremos al Señor’.
Que esta jornada despierte en nosotros el deseo de que cada hogar sea santuario de vida y escuela de virtudes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario