¿Dónde encontrar la fuerza para no desmayar?
Ricardo Ida nos recuerda que el secreto es la Eucaristía, el «alimento de los mártires» y la «riqueza de los cristianos».
Este Sacramento es el remedio que aumenta nuestras fuerzas espirituales para cargar la cruz y vencer la inconstancia de nuestros temperamentos. Junto a la Mesa del Señor, tenemos el arma de la oración en lenguas. Este carisma es el «auxilio ideal para quien necesita fuerza», pues el Espíritu intercede en nuestra insuficiencia con gemidos inefables.
Cuando oramos en el Espíritu, nuestras fuerzas son potenciadas por la presencia de los ángeles que se asocian a nuestro clamor para desbaratar al enemigo.
No despreciemos esta «llave» que abre el mundo espiritual; usémosla para entrar en el trono de la gracia y recibir la unción que hace nuevas todas las cosas.

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