Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles,
por habernos dado a Jesús, nuestro alimento vivo,
nacido en una familia que quiso mostrar al mundo el valor de la vida y del hogar.
Hoy, bajo el amparo de San Miguel, pedimos por la sanación y liberación de los matrimonios que sufren discordias y divisiones.
Que todo espíritu de separación, adulterio, pelea y divorcio sea desenmascarado y vencido bajo Tus pies y bajo la espada de San Miguel Arcángel, custodio de la unidad.
Te entregamos los matrimonios jóvenes, aún en fase de adaptación, para que reciban tu apoyo maternal y la defensa de San Miguel, aprendiendo a vivir como una sola carne, lejos del egoísmo.
Te presentamos los matrimonios de muchos años, desgastados por el cansancio, para que sean renovados en el amor y avivados por la gracia, recuperando el brillo inicial.
Ponemos bajo tu intercesión y bajo la custodia de San Miguel a quienes aún no han recibido el sacramento del matrimonio, para que descubran la fuerza de la bendición de Dios en el altar.
Rogamos también por los matrimonios en segunda unión, que buscan unirse espiritualmente a Cristo, para que sean sostenidos por tu ternura y la protección del Arcángel.
Consagramos a ti, Madre Santa, y a San Miguel, las familias que esperan el milagro de la vida: mujeres con dificultad para concebir, aquellas que han perdido hijos y hombres que cargan heridas físicas o emocionales. Que el Espíritu Santo fecunde sus corazones y que tu intercesión maternal, junto a la defensa poderosa de San Miguel, traigan liberación, esperanza y fecundidad.
Amén.

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