domingo, 16 de agosto de 2026

Hoy se celebra

En la tradición cristiana, el domingo no es día de penitencia, sino de celebración pascual. Cada domingo es una pequeña Pascua, un eco semanal de la Resurrección de Cristo. Por eso, incluso en tiempos de ayuno y recogimiento, como la Cuaresma, el domingo se vive como una pausa luminosa, un respiro de gloria en medio del desierto.

Durante la Cuaresma de San Miguel Arcángel, esta verdad se vuelve aún más clara: si el combate espiritual es real, también lo es la victoria. Y esa victoria no es nuestra, sino de Cristo glorioso, el Cordero que venció al dragón, rompió las cadenas de la muerte y abrió para nosotros el camino de la vida eterna.

Hoy bajamos las espadas, no hay batalla sino celebración.

San Miguel, servidor del Cristo resucitado, no solo lucha: también adora. Él canta la victoria del Cordero, proclama su gloria, y nos invita a unirnos a esa alabanza.

En este domingo, no ayunamos: celebramos.

No nos lamentamos: bendecimos. Porque el Señor vive, y su victoria es nuestra esperanza.

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