La penitencia que se sugiere —el ayuno de las prisas— es sólo una ayuda; puedes vivirla esta semana o elegir una sola penitencia para toda la Cuaresma. Lo importante es que cada gesto abra diálogo y fortalezca la familia.
Recuerda: la Cuaresma de San Miguel no tiene estructura rígida, es la ‘no estructura’. Es dejarse conducir por el Espíritu Santo, que sabe cómo fecundar tu vida y tu casa. Confía en Él y permite que te muestre lo que hoy necesitas vivir.

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