sábado, 15 de agosto de 2026

EL REMEDIO PARA LA VOLUNTAD HERIDA


Desde siempre escuchar al Espíritu ha sido un imperativo en nuestras vidas pero hoy, mas que nunca necesitamos comprender y discernir aquello que viene a decirnos. Nuestra voluntad humana quedó agrietada por el pecado original y una de sus consecuencias es sentirnos indecisos y sin vigor para el bien. Ante este panorama no podemos sucumbir pues no estamos huérfanos de fuerza.

El Padre Alírio Pedrini enseña que el Don de Fortaleza es el recurso divino para «secar esta fuente del mal» que nos habita. No es simplemente un esfuerzo humano, es una «musculatura espiritual» que el Espíritu Santo infunde para restaurar esa capacidad de decisión que hemos perdido. Como dice Pablo, «no hago el bien que quiero» (Rm 7,19), pero la Fortaleza viene en socorro de nuestra infirmitas (falta de firmeza) para hacernos decididos en la búsqueda de Dios.

Este don precioso, este regalo nos permite no solo desear la santidad, sino tener la garra para ejecutarla día tras día, venciendo la pereza del alma que nos quiere detener.

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