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jueves, 2 de agosto de 2018

SENCILLEZ, NATURALIDAD.

"Algunos, al parecer, piensan que un santo no puede en modo alguno sentir un interés natural por ninguna de las cosas creadas. Se imaginan que toda forma de espontaneidad o disfrute es el gozo pecaminoso de una "naturaleza caída". Que ser "sobrenatural" significa ahogar toda espontaneidad con tópicos y referencias arbitrarias a Dios. El propósito de tales tópicos es, por decirlo así, mantener todo a distancia, impedir las reacciones espontáneas, exorcizar los sentimientos de culpa o, quizá, ¡cultivar tales sentimientos! A veces nos preguntamos si esta moralidad no es, después de todo, amor a la culpa. Algunos suponen que la vida de un santo solo puede ser un perpetuo duelo con la culpa y que un santo no puede ni siquiera beber un vaso de agua fresca sin hacer un acto de contrición por apagar su sed, como si esto fuera un pecado mortal. Como si los santos ofendieran a Dios cada vez que estiman la belleza, la bondad, las cosas agradables. Como si los santos no pudieran sentir más agrado que el que les procuran sus oraciones y sus actos de piedad interiores.
Un santo es capaz de amar las cosas creadas y gozar usándolas y tratando con ellas de una manera perfectamente sencilla y natural, sin hacer referencias formales a Dios, sin atraer la atención sobre su piedad y actuando sin ninguna forma de rigidez artificial. Su amabilidad y su dulzura no les son impuestas por la presión abrumadora de una camisa de fuerza espiritual, sino que proceden de su docilidad directa a la luz de la verdad y a la voluntad de Dios. Por eso el santo es capaz de hablar sobre el mundo sin hacer ninguna referencia explícita a Dios, de tal manera que lo que dice
da mas gloria a Dios y despierta un amor mayor a El que las observaciones de una persona menos santa, que tiene que forzarse para establecer una conexión arbitraria entre las criaturas y Dios por medio de metáforas y analogías gastadas, tan débiles que nos hacen pensar que la religión es problemática."

THOMAS MERTON. Nuevas semillas de contemplación.




martes, 31 de julio de 2018

ECO Y RESPUESTA.

"La contemplación es la respuesta a una llamada: una llamada de Aquel que no tiene voz y sin embargo habla en todo lo que existe y, por encima de todo, habla en las profundidades de nuestro propio ser, ya que nosotros somos Sus palabras. Pero somos palabras llamadas a responderle a Él, a contestarle a Él, a ser Su eco e incluso, de alguna manera, a contenerlo y significarlo.La contemplación es este eco. Es una profunda resonancia en el centro más íntimo de nuestro espíritu, donde nuestra vida pierde su voz autónoma y resuena con la majestad y la misericordia de Dios vivo y escondido. Él se responde a sí mismo en nosotros y esta respuesta es la vida divina, la creatividad divina que resuena en todas las cosas. Nosotros nos convertimos en el eco y la respuesta de Dios. Es como si Dios, al crearnos, nos hubiera hecho una pregunta y, al despertarnos a la contemplación, respondiéramos a esa pregunta, de modo que el contemplativo es al mismo tiempo pregunta y respuesta. Y todo se resume en una conciencia -no una proposición, sino una experiencia-, a saber: Yo Soy."
THOMAS MERTON.


lunes, 30 de julio de 2018

UN PUNTITO DE NADA.

“En el centro de nuestro ser hay un punto de nada que no ha sido tocado por el pecado ni por la falacia, un punto de pura verdad, un punto o chispa que pertenece por entero a Dios, que nunca está a nuestra disposición, desde el cual Dios dispone de nuestras vidas, y que es inaccesible a las fantasías de nuestra mente y a las brutalidades de nuestra voluntad. Ese puntito de nada y de absoluta pobreza es la pura gloria de Dios en nosotros. Es como un diamante puro, fulgurando con la invisible luz del cielo. Está en todos, y si pudiéramos verlo, veríamos esos miles de millones de puntos de luz reuniéndose en el aspecto y fulgor del sol que desvanecería por completo toda la tiniebla y toda la crueldad de la vida…”
THOMAS MERTON. Le point vierge (El punto virgen).



sábado, 28 de julio de 2018

LA PERFECCIÓN QUE ES AMOR.

"La perfección no es para quienes se esfuerzan por sentir, parecer y actuar como si fueran perfectos: es únicamente para quienes son plenamente conscientes de que son pecadores, como el resto de los seres humanos, pero pecadores amados, redimidos y cambiados por Dios. La perfección no es para quienes se aíslan en las torres de marfil de una imaginaria impecabilidad, sino únicamente para quienes se arriesgan a empañar su supuesta pureza interior, sumergiéndose plenamente en la vida como hay que vivirla inevitablemente en este imperfecto mundo nuestro: la vida con sus dificultades, sus tentaciones, sus decepciones y sus peligros. La perfección no es tampoco para quienes viven sólo para sí mismos y se ocupan únicamente del embellecimiento de sus almas. La santidad cristiana no es meramente un asunto de recogimiento u oración interior. La santidad es amor: el amor a Dios por encima de todos los demás seres, y el amor a nuestros hermanos en Dios. Tal amor exige, en último término, el completo olvido de nosotros mismos".
Thomas Merton
"La vida silenciosa"


viernes, 27 de julio de 2018

MIRAR EL MUNDO CON MAS COMPASIÓN.

“Han pasado casi veinte años desde que se escribiera este libro... Pero en este tiempo yo he aprendido a mirar el mundo con más compasión... El monasterio no es una «huida» del mundo. Por el contrario, al estar en el monasterio asumo mi verdadero lote entre todas las luchas y sufrimientos del mundo. Adoptar una vida que es esencialmente no- autoafirmativa, no-violenta, una vida de humildad y de paz es en sí una declaración de la propia postura. Pero cada uno en esa clase de vida puede, por la modalidad personal de su decisión, otorgar a su vida entera una orientación especial. Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo de y una protesta contra los crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan con destruir a toda la raza humana y al mundo entero.A través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima, a los asesinatos judiciales, a las injusticias raciales, a las tiranías económicas, y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz. Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los políticos, de los propagandistas y de los agitadores, y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás seriamente alineadas junto a esas fuerzas de injusticia y destrucción. Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que justifican como legítimas muchas formas de tiranía. Mi vida pues ,debe ser una protesta, ante todo, contra ellas”

Thomas Merton
(Prefació a la edición japonesa de La montaña de los siete círculos)

jueves, 26 de julio de 2018

EL DESIERTO HACE AL HOMBRE MUCHO MAS VULNERABLE.

“Las alegrías más lúcidas y amargas de la soledad. El desierto real es este: hacer frente a las limitaciones reales de la propia existencia y conocimiento y no tratar de manipularlas o rechazarlas con repugnancia. No embellecerlas con posibilidades. No pretender otras posibilidades mas que aquellas que son realmente posibles en el momento concreto, aquí y ahora. Y, entonces, elegir o rechazar, según uno quiera, sabiendo que esa elección no es una solución para algo, sino meramente un paso más hacia un contexto ligeramente modificado de otras posibilidades, muy pocas, verdaderamente limitadas, muy insignificantes y muy concretas. Darse cuenta de que toda la vida de uno, de cada uno, es precisamente esto. Cuando se vive en sociedad las posibilidades parecen ilimitadas. Uno está en contacto con otras gentes, con otras libertades, otras elecciones; y quién sabe lo que todos los demás pueden elegir en un momento determinado... Todo son posibilidades... Pero cuando se está en soledad, y cuando se ven y se aceptan las limitaciones reales, entonces esas limitaciones se desvanecen, y se abren nuevas posibilidades ante uno. El presente está ahí, contundente, ilimitado. El único modo de aferrarlo en toda su extensión es despejar las limitaciones que nosotros colocamos en él mediante futuras expectativas, esperanzas y planes, o conjeturas, o lamentos sobre el pasado, o intentos de explicaciones de algo que hemos vivido y con lo que deseamos seguir viviendo. ¿Vivir con ello? Vivir con algo que hemos experimentado en el pasado es poner limitaciones al presente. Así y todo, el pasado entra en nuestro presente: es la limitación contra la que debemos hacer valer nuestra desventaja”.
Thomas Merton.


sábado, 21 de julio de 2018

EL LUGAR DE TU SECRETO

"Debería haber al menos un lugar o un rincón donde nadie pueda encontrarte, molestarte u observarte. Tendrías que ser capaz de desatarte del mundo y liberarte, quitando los nudos de todos los finos hilos y cuerdas de la tensión que te atan, por la vista, el sonido o el pensamiento, a la presencia de otras personas. "Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre en lo secreto..". Una vez que hayas encontrado tal lugar, conténtate con él y no te inquietes si, por alguna razón de peso, tienes que salir de allí. Ámalo, regresa a él tan pronto como te sea posible y no tengas prisa en cambiarlo por otro".

"Que siempre haya un lugar en alguna parte donde podamos respirar con naturalidad, con tranquilidad y sin tener que jadear continuamente. Un lugar donde nuestra mente pueda descansar, olvidar sus preocupaciones, sumergirse en el silencio y adorar al Padre en lo secreto.
No puede haber contemplación donde no hay secreto".
Thomas Merton.


viernes, 20 de julio de 2018

TODO DEBE SER VIDA

¿Qué es la vida? Es mucho más que el aire que respiramos, la sangre que late en nuestras muñecas, la respuesta al estímulo físico. Por cierto que todas estas cosas son esenciales para una vida humana integral, pero por sí mismas no constituyen lo que la vida es en su plenitud. Un hombre puede tener todo esto y, sin embargo, ser un idiota. El que solamente respira, come, duerme y trabaja, ajeno a la conciencia, sin propósitos y sin ideas propias, realmente no es un hombre. La vida, en este sentido puramente físico, es meramente ausencia de muerte. Gente así no vive, vegeta.
Para que un hombre esté vivo, no debe sólo ejercitar los actos que pertenecen a la vida animal y vegetativa, no debe sólo subsistir, crecer y usar los sentidos, no debe sólo desplazarse, alimentarse y todo lo demás. Debe efectuar las actividades propias de su tipo de vida específicamente humana. O sea, debe pensar con inteligencia. Y sobre todo, debe orientar sus acciones mediante decisiones libres, tomadas a la luz de su propio pensamiento. Más todavía, estas decisiones deben propender a su crecimiento intelectual, moral y espiritual. Deben tender a hacerlo más consciente de sus potenciales para el conocimiento y el libre accionar. Deben expandir y extender su potencial para amar a los demás y dedicarse al bien común, pues en ello encuentra su propia realización.
En una palabra, para que el hombre viva, debe alcanzar una vitalidad integral, completa. Todo debe ser vida en él, en su cuerpo, sus sentidos, su mente y su voluntad”.
Thomas Merton
“El hombre nuevo”

miércoles, 18 de julio de 2018

VIDA RELIGIOSA

"La vida religiosa no existe ni se enriquece en edificios o en cosas muertas, en flores o en animales, sino en el alma. Y allí existe no como un buen sentimiento sino como una voluntad constante, un amor interminable que a veces se expresa en la paciencia, a veces en la humildad, a veces en la valentía, a veces en la abnegación, a veces en la justicia, pero que está siempre íntimamente unida a la fe y a la esperanza, y todas estas expresiones del alma son nada más y nada menos que aspectos de un permanente y profundo deseo de caridad y amor".
Thomas Merton


martes, 17 de julio de 2018

CONTEMPLACIÓN: UNIDAD, NO AISLAMIENTO

"La vida contemplativa es fundamentalmente una vida de unidad. El contemplativo es aquel que ha trascendido las divisiones para alcanzar una unidad que trasciende la división. Es cierto que al principio ha de apartarse hasta cierto punto de las actividades cotidianas de los demás. Que ha de recogerse y mirar dentro de él para encontrar el centro interior de la actividad espiritual que es inaccesible mientras uno esté inmerso en los asuntos exteriores de la vida. Pero una vez ha encontrado su centro, es muy importante que se dé cuenta de lo que ha de hacer a continuación.Gran parte de los contemplativos frustrados son personas que consiguieron apartarse de las distracciones exteriores y llegar al centro espiritual de su ser. Conocieron por un momento a Dios y las posibilidades de la vida contemplativa. Pero habían imaginado que la forma de vivirla era estar sentados inmóviles, replegados en sí mismos, acariciando la experiencia interior que habían descubierto. Y esto fue un error fatal, porque aísla al contemplativo en su interior y lo desconecta de otras realidades. Y al aislarse, se enfrasca y se absorbe a sí mismo. Su introversión lo encierra en una especie de aletargada cárcel, lo cual constituye por supuesto una ruina para toda verdadera contemplación".
Thomas Merton
"La experiencia interior"


sábado, 14 de julio de 2018

UNIDAD


"Si no tengo unidad en mí mismo, ¿Cómo puedo pensar siquiera -¡cuanto menos hablar!- de unidad entre los cristianos? Pero, desde luego, buscando la unidad para todos los cristianos, también alcanzo la unidad dentro de mí mismo".
Thomas Merton.



viernes, 13 de julio de 2018

RECONOCER EL MISTERIO

“Elías fue un hombre como nosotros. Andrés, Pedro, Santiago y Juan fueron hombres como nosotros. Como ellos, nosotros venimos con nuestras debilidades a Cristo para que Su fortaleza pueda ser glorificada en la transformación de nuestra debilidad. Un día tras otro el hombre exterior se desmorona y derrumba, y el hombre interior, el Hombre Celestial, nace y crece en sabiduría y conocimiento a los ojos de los hombres, que no pueden reconocerlo. Tampoco nosotros podemos reconocernos a nosotros mismos en la imagen que de Él se forma en nosotros, porque todavía no poseemos los ojos adecuados para verle. Sin embargo, sospechamos que Él está presente en el misterio no revelado a los sabios y prudentes. Sentimos sus ojos sobre nosotros cuando nos sentamos bajo la higuera y en ese momento nuestras almas se abren a la vida al toque de Su dedo oculto. Este destello de fuego es nuestra soledad, que sin embargo nos une a todos nuestros hermanos. Es el fuego que ha avivado al Cuerpo Místico desde Pentecostés de manera que cada cristiano es, al mismo tiempo, un ermitaño y la Iglesia en su conjunto, y todos nosotros somos miembros los unos de los otros. A nosotros nos toca reconocer el misterio de que tu corazón es mi ermita y de que el único camino de que dispongo para adentrarme en el desierto es cargando con tus tribulaciones y dejándote a ti las mías”.
(29 de noviembre de 1951)
Thomas Merton.


miércoles, 11 de julio de 2018

RECUPERAR LA UNIDAD

"Lo primero que tienes que hacer, antes de empezar siquiera pensar en algo como la contemplación, es tratar de recuperar tu unidad natural básica, reintegrar tu ser, que se halla dividido en compartimientos, en un todo sencillo y coordinado, y aprender a vivir como una persona humana unificada. Eso significa que tienes que recoger de nuevo los fragmentos de tu destruida existencia para que cuando digas YO realmente haya alguien presente que sostenga el pronombre que has pronunciado".

Thomas Merton


martes, 10 de julio de 2018

CULTIVAR UN JUICIO SERENO

"El cristiano mal informado, sometido a la demagogia de toda clase de extremistas en prensa, radio y televisión, y que hasta cierto punto es quizá temperamentalmente propenso a asociarse a grupos fanáticos en política, puede causar un enorme daño a la sociedad, a la Iglesia y a sí mismo. Aun cuando tenga una sincera intención de servir a la causa de Cristo, podría llegar a colaborar en auténticos desatinos e injusticias de una enorme magnitud. Es de vital importancia, por tanto, que el católico controle su celo y modere su entusiasmo por causas concretas, hasta que pueda calcular con precisión adónde conducen en último término tales tendencias. La prudencia no es pasividad, ni la precaución es cobardía. La acción impetuosa y violenta no debe ser considerada como heroica ipso facto. Hemos de aprender a cultivar un juicio sereno en asuntos que afectan al destino mismo de la raza humana".

Thomas Merton
"Vida y santidad"


lunes, 9 de julio de 2018

AMOR Y FANATISMO SON INCOMPATIBLES

 "El fanatismo nunca es realmente espiritual porque no es libre. No es libre porque no es inteligente. No puede discernir entre el bien y el mal, la verdad y la falsedad, porque está cegado por el prejuicio. Fe y prejuicio tienen la necesidad común de descansar en una autoridad, y por ello a veces pueden ser confundidos por quienes no comprenden su verdadera naturaleza. Pero la fe descansa en la autoridad del amor, mientras que el prejuicio descansa en la pseudoautoridad del odio. Cualquiera que haya leído el Evangelio se da cuenta de que para ser cristiano hay que abandonar todo fanatismo, porque el cristianismo es amor. Amor y fanatismo son incompatibles. El fanatismo hace buenas migas con la agresión. Es destructivo, vengativo y estéril. El fanatismo es tanto más virulento cuanto que surge de la incapacidad de amar, de la incapacidad para un recíproco entendimiento humanoEl fanatismo se niega a considerar al otro como persona. Lo mira solamente como cosa. O es "miembro" o no lo es. Pertenece a la misma pandilla o está fuera.... Eso fue lo que sucedió en la crucifixión de Cristo. Cristo, el Hijo encarnado de Dios, vino como persona, buscando la comprensión, la aceptación y el amor de personas libres. Se encontró frente a un compacto grupo fanático que no quiso saber nada de su persona. Temían su unicidad perturbadora".
Thomas Merton
"Cristianismo y totalitarismo"

Thomas Merton
"Cristianismo y totalitarismo"

domingo, 8 de julio de 2018

AMOR DESINTERESADO

 "Habríamos de amar a Dios no solamente para convencernos de que somos buena gente, o para obtener un cálido fulgor de paz, o para acomodarnos a un grupo que lo aprueba, o para librarnos de la angustia, sino para echar todo eso al viento, y, con angustia o sin ella, aunque nos demos cuenta del enorme abismo de nuestra inadecuación, comprendamos que eso simplemente no importa a los ojos de Dios, pues, tal como somos, con nuestras desdichas y necesidades, somos su gozo y a Él le complace ser amado por nosotros con perfecta confianza en Él porque Él es el mismo amor".
No es que tengamos que sudar y gemir para aplacar a un austero Dios Padre en nuestra imaginación, sino más bien darnos cuenta, con liberación y alegría, de que no es esto en absoluto. Que, en realidad, Él no es ninguno de nuestros ídolos, ninguna de nuestras ficciones, nada que podamos maquinar en modo alguno, sino que Él es el amor mismo. Y si nos damos cuenta de eso y Le amamos simple y puramente para complacerle, nos hacemos, como quien dice, su corona y su deleite, y la vida misma se transforma en esta luz que es el amor desinteresado".

Thomas Merton
"Semillas de destrucción"


jueves, 5 de julio de 2018

TRABAJAR POR LA PAZ

“Si los seres humanos quisieran de veras la paz, se la pedirían sinceramente a Dios, y Él se la daría. ¿Más, por qué va Dios a dar al mundo una paz que este no desea realmente? En realidad, la paz que el mundo afirma desear no es en modo alguno una paz verdadera.Para algunas personas la paz significa sólo la libertad para explotar a otros sin injerencia. Para otras, la paz significa la libertad para robar a otros sin interrupción. Para otras, significa la posibilidad de devorar los bienes de la tierra sin verse obligadas a interrumpir sus placeres para alimentar a aquellos a quienes matan de hambre con su codicia. Y para casi todo el mundo, la paz no es más que la ausencia de toda violencia física que pudiera arrojar una sombra sobre vidas, entregadas a la satisfacción de sus apetitos animales de comodidad y placer.Muchas personas como éstas han pedido a Dios que les dé lo que piensan que es paz y se preguntan por qué su oración no ha sido escuchada. No comprenden que, de hecho, ha sido escuchada. Dios las ha dejado con lo que deseaban, pues su idea de paz era sólo otra forma  de guerra. Así pues, en lugar de amar lo que piensas que es la paz, ama a tu prójimo y ama a Dios por encima de todo. Y en lugar de odiar a los hombres que consideras belicistas, odia los apetitos y el desorden de tu propia alma, que son las causas de la guerra. Si amas la paz entonces odia la injusticia, odia la tiranía, odia la avaricia… Pero odia estas cosas en ti mismo, no en los demás”.

 Thomas Merton.



miércoles, 4 de julio de 2018

EL HOMBRE VIVO

EL HOMBRE VIVO




"La plenitud de la vida humana no se puede medir por nada que le ocurra solamente al cuerpo. La vida no es sólo una cuestión de vigor físico, o de salud, o de capacidad para disfrutar... Y uno que simplemente respira, come, duerme y trabaja, sin darse cuenta, sin un propósito y sin ideas propias, no es realmente un hombre. La vida, en ese sentido puramente físico, es sólo ausencia de muerte. Una persona así no vive, sino que vegeta".

"Para que un hombre viva, ha de llegar a estar plena y enteramente vivo. Ha de ser todo vida, en su cuerpo, sus sentidos, su ánimo y su voluntad".

"La señal de la verdadera vida en el hombre, pues, no es la turbulencia, sino el dominio; no la efervescencia, sino la lucidez y la dirección; no la pasión, sino la sobriedad que sublima toda pasión y la eleva a la clara embriaguez del misticismo".

"El hombre solo puede decirse plenamente vivo cuando tiene clara conciencia del significado real de su propia existencia, o sea, cuando experimenta algo de la plenitud de inteligencia, libertad y espiritualidad que están actualizadas en su interior".

Thomas Merton,
El hombre nuevo.

martes, 3 de julio de 2018

DESAFÍOS DESDE LA POBREZA

¿Cómo “predicar” acerca del valor de la pobreza en una sociedad llena de carencias materiales, donde el afán de tener no es menor que en las llamadas “sociedades de consumo? Las Bienaventuranzas, he leído, no constituyen un programa de vida en el sentido “moral”, sino el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, sobre todo en aquellas situaciones nacidas de la injusticia, el egoísmo, la soberbia, la violencia; situaciones que se dan en todos los contextos humanos, incluida la Iglesia. De ahí que “conversión” y “seguimiento de Cristo” tienen que ver con la revisión de nuestros patrones de conducta en la comunidad eclesial: reconocimiento de nuestra propia pobreza, solidaridad con los pobres, y promoción de cada persona en una comunidad fraterna, redentora, fundada en el perdón, donde el mayor de todos es el que sirve. Sólo así podremos entonces ofrecer una alternativa auténticamente evangélica a la sociedad de la que formamos parte, y no un sucedáneo “religioso” para calmar las conciencias y contribuir a las injusticias.
La Iglesia de Jesús es una iglesia de pobres, en el sentido más amplio de la palabra. Sin embargo a veces los “pobres” son utilizados, manipulados, de modo que justifiquen viejos patrones de conducta, marginación, subestimación, y otras lindezas, por quienes detentan algún poder, de manera que ese poder no disminuya. Cuando mantenemos a los cristianos con una formación teológica de perfil bajo, cuando estimulamos devociones superficiales y milagreras, cuando potenciamos la pasividad de los laicos, estamos trabajando, no por la “comunidad nueva de Jesús”, sino por una estructura de poder que es, sin lugar a dudas, ajena al Evangelio, y cómplice de todas las injusticias de este mundo.
 Thomas Merton





lunes, 2 de julio de 2018

TU AMOR LO PUEDE TODO

“No me preocupa nada, Dios mío; lo único que sé es que deseo amarte. Deseo que mi voluntad desaparezca en la tuya. Deseo ser un solo espíritu contigo. Deseo llegar a ser tus propios deseos y pensamientos. Deseo vivir en medio de tu Trinidad y alabarte con las llamas de tu propia alabanza. Sabiendo todo esto, Dios mío, ¿Por qué me dejas sólo en mi autosuficiencia, en mi vanidad y en mi orgullo, en lugar de arrastrarme al centro mismo de tu amor? No te demores más, Dios mío, en hacerme santo y una sola cosa contigo, en vivir en mí. Y si ello exige sacrificio, Tú me darás el coraje necesario para hacer todos los sacrificios del mundo. Tú me consumirás en tu propio e inmenso amor. No te asuste, pues, mi debilidad, oh Dios, porque Tú lo puedes todo. Yo creo en tu amor por encima de todas las cosas y he olvidado todo lo demás (es decir, quisiera olvidarlo). Vivo para tu amor, con tal de que Tú lo quieras”.


Thomas Merton
“Diálogos con el silencio”