En medio de las voces que nos distraen, hay una llamada que atraviesa el ruido: la voz del Señor que busca ser acogida. No se trata solo de oír, sino de dejar que su Palabra penetre en lo profundo y despierte vida nueva.
Hoy, dejemos que nuestro interior se abra como tierra fértil… y confiemos en que Dios mismo hará crecer lo que siembra en cada uno de nosotros.
Hoy, dejemos que nuestro interior se abra como tierra fértil… y confiemos en que Dios mismo hará crecer lo que siembra en cada uno de nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario